La primera vez que me puse a reflexionar sobre esta nueva problemática social, más que respuestas, me fueron surgiendo una serie de asociaciones, algunas contradictorias entre sí.
La crueldad con que los niños rechazan al que es diferente; el angustiante juego del niñito invisible que nadie ve; la etología que nos muestra que los animales son más morales que los humanos; el Holocausto y el sólo obedecía órdenes; el clásico experimento de aplicar corriente eléctrica por obediencia a una figura de autoridad; el también clásico libro de Karen Horney "La Personalidad Neurótica de Nuestro Tiempo"; el estamos condenados a
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"Aunque en Chile la violencia social es comparativamente baja, lo cierto es que su uso resulta cada vez más recurrente y más intenso en momentos de conflictos sociales. Si a eso se le suman los actos de violencia que con cierta frecuencia realizan grupos juveniles y pandillas barriales, el cuadro de violencia social, sin ser alarmante, al menos debiera ser considerado preocupante." (Antonio Cortés Terzi, en "



















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