Dedico estas palabras y la imagen siguiente a todos mis amigos, hombres y mujeres, con los que compartimos en mayor o menor grado, mensajes, ideas, conversaciones, felicitaciones y críticas, en las diversas redes sociales donde participamos, con la esperanza que el espíritu navideño nos haga mejores amigos, más respetuosos y más comprensivos.

Hoy, constatamos que la paz brilla por su ausencia.
En la realidad cotidiana, la corrupción, la violencia intrafamiliar, la delincuencia juvenil; el narcotráfico, la pedofilia; el desempleo y la escandalosa desigualdad social, evidencian que la muerte y la violencia campean e impiden que la paz testificada por Jesucristo reine en la patria.




El relato evangélico de Lucas, donde se anuncia el nacimiento de Jesús a los pastores concluye con la siguiente alabanza expresada por los ángeles: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad." (Lucas 2, 14). 



















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