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<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 06:08:41 -0300</pubDate>
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<title>Automanagement: El trabajador en la era del conocimiento</title>
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<pubDate>Sun, 15 Feb 2009 16:11:11 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><img style="float: left; margin-top: 4px; margin-bottom: 4px; margin-left: 9px; margin-right: 9px;" alt="Knowledge worker" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/public/191/knowledge worker.JPG" />Fue en el a&ntilde;o 1969 que Peter Drucker nos habla del &ldquo;trabajador de la era del   <b><a linkindex="11" class="tags" onclick="javascript:counttag('Conocimiento', 1, 248317)" href="http://es.shvoong.com/tags/conocimiento/"><span>conocimiento</span></a></b>&rdquo;.
Postulando que las sociedades modernas, son sociedades que han cambiado
y se desarrollar&aacute;n, sobre la base del conocimiento. Son tiempos en que
los conocimientos son la base fundamental para hacer crecer la
tecnolog&iacute;a, siendo la herramienta sustantiva de los modelos de
producci&oacute;n los recursos o activos con que cuentan los trabajadores. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El <b><a set="yes" linkindex="12" class="tags" onclick="javascript:counttag('Trabajador', 1, 248317)" href="http://es.shvoong.com/tags/trabajador/"><span>Trabajador</span></a></b> con conocimiento, alega Drucker, debe entender que el &eacute;xito en la econom&iacute;a, deviene de conocer sus   <b><a linkindex="13" class="tags" onclick="javascript:counttag('Puntos', 1, 248317)" href="http://es.shvoong.com/tags/puntos/"><span>puntos</span></a></b> fuertes, sus   <b><a set="yes" linkindex="14" class="tags" onclick="javascript:counttag('Valores', 1, 248317)" href="http://es.shvoong.com/tags/valores/"><span>valores</span></a></b>
y sus formas de rendir mejor. La &uacute;nica manera de descubrir nuestros
puntos fuertes es a trav&eacute;s de lo &eacute;l, que denomin&oacute; el feedback: <b>nuestras
propias experiencias</b>.</p>
<p><br /><br /><span style="color: #3366ff;"><b><span style="font-size: 14pt;">Automanagement (Peter F. Drucker) </span></b></span><br /><br /><span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 10pt;">Publicado por Carlos Duarte Merino </span></b></span><br /><br />El &eacute;xito en la econom&iacute;a del conocimiento les pertenece a quienes conocen sus propios puntos fuertes, sus valores, y sus formas de rendir mejor.<br /><br />Aquellos que han tenido m&aacute;s &eacute;xito en la historia de la humanidad &ndash;un Napole&oacute;n, un DaVinci, un Mozart&ndash; siempre han sabido manejarse a s&iacute; mismos: siempre han ejercido automanagement. Eso es lo que, en gran medida, los hizo tan exitosos. Sin embargo, son los menos. Tanto sus talentos como sus logros deben considerarse fuera de los l&iacute;mites de la existencia humana com&uacute;n y corriente. Pero todos, inclusive los menos dotados, debemos aprender a autogestionarnos, a manejarnos a nosotros mismos, a hacer automanagement. Debemos aprender a desarrollarnos. Tendremos que ubicarnos en donde podamos dar nuestra mayor contribuci&oacute;n. Y tendremos que mantenernos con la mente alerta y ocupada durante una vida laboral de 50 a&ntilde;os, lo cual significa saber c&oacute;mo y cu&aacute;ndo cambiar nuestro trabajo.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">&iquest;Cu&aacute;les son mis puntos fuertes?</span></b></span><br /><br />La mayor&iacute;a de la gente considera que sabe en qu&eacute; se desempe&ntilde;a mejor. Por lo general, est&aacute;n equivocados. Es m&aacute;s frecuente que sepan en qu&eacute; fallan; en esto tambi&eacute;n suelen equivocarse. Sin embargo, una persona s&oacute;lo puede desempe&ntilde;arse a partir de su fortaleza. Uno no puede desarrollar su rendimiento bas&aacute;ndose en sus puntos d&eacute;biles, m&aacute;s a&uacute;n cuando se trata de algo que no sabe hacer.<br /><br />A lo largo de la historia, las personas han tenido poca necesidad de conocer sus puntos fuertes. Uno nac&iacute;a en una determinada condici&oacute;n o posici&oacute;n social y se insertaba en una especialidad laboral: el hijo de un campesino tambi&eacute;n estaba destinado a ser campesino; la hija de un artesano, esposa de un artesano, y as&iacute; sucesivamente. Pero en la actualidad la gente tiene opciones. Para saber a d&oacute;nde pertenecemos, debemos conocer nuestros puntos fuertes.<br /><br />La &uacute;nica manera de descubrir nuestros puntos fuertes es a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de nuestras propias experiencias: <b>feedback</b>. Cada vez que usted tome una decisi&oacute;n clave o emprenda una acci&oacute;n clave, escriba lo que espera que ocurra. Nueve o doce meses m&aacute;s tarde, compare los resultados reales con las que fueron sus expectativas. Este m&eacute;todo lo vengo aplicando desde hace quince o veinte a&ntilde;os, y cada vez que lo aplico me sorprendo. El feedback me demostr&oacute;, por ejemplo y ante mi gran sorpresa, que cuento con una comprensi&oacute;n intuitiva de las personas t&eacute;cnicas, sean ingenieros o contadores o investigadores de mercado. Tambi&eacute;n me demostr&oacute; que no tengo demasiado eco entre los generalistas.<br /><br /><b>El an&aacute;lisis de feedback</b> no es, por cierto, algo nuevo. Lo invent&oacute; un semidesconocido te&oacute;logo alem&aacute;n en alg&uacute;n momento del siglo catorce, y lo retomaron de manera independiente <b>John Calvin</b> e <b>Ignacio de Loyola</b> unos 150 a&ntilde;os m&aacute;s tarde; cada uno de ellos lo incorpor&oacute; a sus seguidores. De hecho, el constante an&aacute;lisis de rendimiento y resultados que este h&aacute;bito produce explica el motivo por el cual las instituciones que estos dos hombres fundaran, el calvinismo y la orden jesu&iacute;tica, llegaron a dominar Europa en menos de 30 a&ntilde;os.<br /><br />Si se practica con constancia, este sencillo m&eacute;todo le demostrar&aacute; en poco tiempo, quiz&aacute; dos a tres a&ntilde;os, cu&aacute;les son sus puntos fuertes: y esto es lo m&aacute;s importante que usted debe conocer. El m&eacute;todo le demostrar&aacute; que lo que hace o deja de hacer lo priva de aprovechar a fondo los beneficios de sus puntos fuertes. Le indicar&aacute; los temas para los que no es demasiado competente. Por &uacute;ltimo, le demostrar&aacute; en qu&eacute; &aacute;reas carece de puntos fuertes y, en consecuencia, no puede desempe&ntilde;arse.<br /><br />El an&aacute;lisis de feedback implica varios temas de acci&oacute;n. Primero y principal, <b>conc&eacute;ntrese en sus puntos fuertes</b>. Ub&iacute;quese donde estos puntos fuertes puedan producir resultados.<br /><br />Segundo, <b>ded&iacute;quese a mejorar sus puntos fuertes</b>. El an&aacute;lisis pronto le mostrar&aacute; d&oacute;nde necesita perfeccionar sus t&eacute;cnicas o adquirir otras nuevas. Tambi&eacute;n le mostrar&aacute; los baches en sus conocimientos; estos, por lo general, pueden arreglarse. Se nace con vocaci&oacute;n por las matem&aacute;ticas, pero cualquiera puede aprender trigonometr&iacute;a.<br /><br />En tercer lugar, <b>descubra si su arrogancia intelectual est&aacute; ocasionando una ignorancia paralizante</b>, y sup&eacute;relo. Son muchas las personas (especialmente las que son altamente competentes en determinado rubro) que tienen una actitud despectiva hacia otras &aacute;reas de conocimiento, o que consideran que la inteligencia puede reemplazar a los conocimientos. Por ejemplo, los ingenieros de primera l&iacute;nea suelen enorgullecerse de no saber nada del g&eacute;nero humano. Consideran que sus cong&eacute;neres son demasiado desordenados para la eficiente mentalidad de ingenier&iacute;a. En contraposici&oacute;n, los profesionales de recursos humanos suelen jactarse de su ignorancia en lo que se refiere a contabilidad elemental o m&eacute;todos cuantitativos en general. Lamentablemente, enorgullecerse de esta ignorancia puede conducir al fracaso. Trabaje para adquirir las t&eacute;cnicas y los conocimientos necesarios a fin de sacar el mayor provecho posible de sus puntos fuertes.<br /><br /><b>Es igualmente importante corregir los malos h&aacute;bitos</b>: todo lo que usted hace o deja de hacer que pueda inhibir su eficacia y rendimiento. Estos h&aacute;bitos aparecen en seguida con el feed-back. Por ejemplo, un proyectista puede descubrir que sus hermosos proyectos fracasan debido a que no los considera en su globalidad. Como mucha gente brillante, cree que las ideas mueven monta&ntilde;as. Pero las que mueven las monta&ntilde;as son las topadoras; las ideas muestran a d&oacute;nde deben ir a trabajar las topadoras. Este proyectista deber&aacute; aprender que el trabajo no se detiene una vez completada la planificaci&oacute;n del proyecto. Debe encontrar gente que lleve a cabo el proyecto y debe explic&aacute;rselo. Debe adaptar su proyecto y modificarlo a medida que lo va implementando. Y, por &uacute;ltimo, debe decidir cu&aacute;ndo dejar de imponer el proyecto.<br /><br />Al mismo tiempo, el feedback tambi&eacute;n revelar&aacute; si el problema radica en la falta de buenas costumbres o educaci&oacute;n. Las buenas costumbres constituyen el lubricante de una organizaci&oacute;n. La ley de la naturaleza indica que dos cuerpos en movimiento que est&aacute;n en contacto entre s&iacute; crean fricci&oacute;n. Esto vale tanto para los seres humanos como para los objetos inanimados. Buena educaci&oacute;n: cosas sencillas como decir "por favor" y "gracias" y conocer el nombre de una persona o preguntar por su familia, que permiten que dos personas puedan trabajar juntas independientemente de gustarse o no. La gente brillante, especialmente los j&oacute;venes brillantes, a menudo no lo entienden. Si el an&aacute;lisis demuestra que el excelente trabajo de una persona fracasa una y otra vez en cuanto se requiere la cooperaci&oacute;n de los dem&aacute;s, es probable que la causa sea la falta de cortes&iacute;a, o sea, la falta de educaci&oacute;n.<br /><br /><b>La comparaci&oacute;n de sus expectativas con sus resultados tambi&eacute;n le indicar&aacute; aquello que no debe hacer</b>. Todos tenemos una gran cantidad de &aacute;reas en las que no contamos con ning&uacute;n talento o habilidad y no podr&iacute;amos llegar siquiera a ser mediocres. Una persona no deber&iacute;a aceptar trabajo en dichas &aacute;reas, especialmente cuando se requieren conocimientos. No hay que desperdiciar esfuerzos en mejorar las &aacute;reas en las que uno no es demasiado competente. Lleva mucho m&aacute;s trabajo y energ&iacute;as perfeccionarse a partir de una incompetencia para llegar a ser mediocre que perfeccionarse de un desempe&ntilde;o muy bueno para llegar a ser excelente. Sin embargo, la mayor&iacute;a de las personas, especialmente los maestros y las organizaciones, se concentran en transformar a los incompetentes en mediocres. Las energ&iacute;as, los recursos y el tiempo deber&iacute;an dedicarse, en cambio, a transformar a una persona competente en un ejecutante estrella.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">&iquest;C&oacute;mo me desempe&ntilde;o?</span></b></span><br /><br />Es incre&iacute;ble la poca cantidad de gente que sabe c&oacute;mo hacer que las tareas se cumplan. De hecho, la mayor&iacute;a de nosotros ni siquiera sabe que las distintas personas trabajan y se desempe&ntilde;an de manera distinta. Es much&iacute;sima la gente que trabaja con costumbres que no le son propias, lo cual pr&aacute;cticamente garantiza un mal rendimiento. Para los trabajadores con conocimientos, "&iquest;C&oacute;mo me desempe&ntilde;o?" puede constituir una pregunta a&uacute;n m&aacute;s importante que "&iquest;Cu&aacute;les son mis puntos fuertes?"<br /><br />Al igual que nuestros puntos fuertes, la manera en que nos desempe&ntilde;amos es exclusiva de cada uno de nosotros. Es cuesti&oacute;n de personalidad. Ya sea que la personalidad provenga de la naturaleza o de la formaci&oacute;n, por cierto que se forma mucho antes de que una persona vaya a trabajar. Y la forma en que una persona se desempe&ntilde;a es innata, igual que le son propias aquellas &aacute;reas en las que funciona bien o mal. La manera de desempe&ntilde;arse puede modificarse levemente, pero es poco probable que pueda alterarse por completo; por cierto que, si as&iacute; ocurriera, ser&iacute;a una tarea sumamente ardua. As&iacute; como se obtienen buenos resultados al hacer aquello para lo que uno sirve, tambi&eacute;n se consiguen al desempe&ntilde;arse lo mejor posible. Por lo general con s&oacute;lo algunos rasgos de personalidad puede determinarse c&oacute;mo se desempe&ntilde;a una persona.<br /><br />&iquest;Soy &lsquo;lector&rsquo; o soy &lsquo;escucha&rsquo;? Lo primero que usted debe averiguar es si usted es &lsquo;lector&rsquo; o &lsquo;escucha&rsquo;. Casi nadie sabe que hay gente que lee y gente que escucha, y que pocos hacen las dos cosas. Son incluso menos los que saben a cu&aacute;l de las dos categor&iacute;as pertenecen. Pero he aqu&iacute; algunos ejemplos que demostrar&aacute;n cu&aacute;nto da&ntilde;o puede acarrear esta ignorancia.<br /><br />Cuando <b>Dwight Eisenhower</b> era Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas en Europa, era el ni&ntilde;o mimado de la prensa. Sus conferencias de prensa eran famosas por su estilo: el General Eisenhower mostraba un dominio total de lo que se le preguntaba, y era capaz de describir una situaci&oacute;n y explicar una pol&iacute;tica en dos o tres frases elegantes e impecables. Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde, los mismos periodistas que lo hab&iacute;an admirado lo empezaron a tratar casi con desprecio. Aduc&iacute;an que el ex presidente les hablaba con rodeos, que nunca contestaba directamente las preguntas que se le formulaban. Y viv&iacute;an burl&aacute;ndose de &eacute;l por despedazar el idioma ingl&eacute;s con sus balbuceos y respuestas monosil&aacute;bicas.<br /><br />Aparentemente, Eisenhower no sab&iacute;a que era un &lsquo;lector&rsquo; y no un &lsquo;escucha&rsquo;. Cuando era Comandante en Jefe en Europa, sus asesores se aseguraban de que todas las preguntas de los periodistas fueran presentadas por escrito por lo menos media hora antes del inicio de una conferencia de prensa. De esta manera, Eisenhower estaba totalmente a cargo de la situaci&oacute;n. Cuando fue presidente sucedi&oacute; a dos &lsquo;escuchas&rsquo;, Franklin D. Roosevelt y Harry Truman. Estos dos hombres sab&iacute;an que eran &lsquo;escuchas&rsquo;, y disfrutaban de las conferencias de prensa abiertas a todo el mundo. Quiz&aacute;s Eisenhower haya considerado que ten&iacute;a que hacer lo que hab&iacute;an hecho sus dos predecesores. Como resultado, nunca escuchaba siquiera las preguntas formuladas por los periodistas. Y consideremos que Eisenhower no era, ni por mucho, un caso extremo.<br /><br />Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, Lyndon Johnson destruy&oacute; su presidencia, en gran medida, al no darse cuenta de que era un &lsquo;escucha&rsquo;. Su predecesor, John Kennedy, era un &lsquo;lector&rsquo; que hab&iacute;a reunido un grupo brillante de escritores para asistirlo, asegur&aacute;ndose de que escribieran para &eacute;l antes de encarar personalmente cualquier tema. Johnson mantuvo este personal, y ellos siguieron escribiendo. Aparentemente &eacute;l nunca entendi&oacute; una palabra de lo que le escrib&iacute;an. Sin embargo, como senador, Johnson hab&iacute;a sido excelente; dado que, por sobre todas las cosas, los congresistas deben saber escuchar.<br /><br />Son pocas las personas que, siendo &lsquo;escuchas&rsquo;, pueden convertirse en &lsquo;lectores&rsquo; competentes, y viceversa. En consecuencia, el &lsquo;escucha&rsquo; que intente ser &lsquo;lector&rsquo; sufrir&aacute; el destino de Lyndon Johnson, en tanto que el &lsquo;lector&rsquo; que intente ser &lsquo;escucha&rsquo; sufrir&aacute; el destino de Dwight Eisenhower. No rendir&aacute;n al m&aacute;ximo y no lograr&aacute;n lo que se proponen.<br /><br /><b>&iquest;C&oacute;mo aprendo? Lo segundo que hay que saber acerca de c&oacute;mo se desempe&ntilde;a uno es c&oacute;mo se aprende</b>. A muchos grandes escritores, y valga el ejemplo de Winston Churchill, les va mal en la escuela. Por lo general, recuerdan su &eacute;poca de colegio como una tortura. Pero son pocos los compa&ntilde;eros que tienen ese recuerdo. Puede que no hayan disfrutado demasiado de sus clases, aunque, en realidad, lo que m&aacute;s los torturaba era el aburrimiento. La explicaci&oacute;n radica en que, por lo general, los escritores no aprenden escuchando y leyendo. Aprenden escribiendo. Como en la escuela no les permiten esto, sacan malas notas.<br /><br />En todas partes las escuelas parten de la base de que existe una sola manera correcta de aprender, y que es la misma para todo el mundo. Lamentablemente, para los estudiantes que aprenden de forma distinta, es pavoroso que los obliguen a seguir las pautas de ense&ntilde;anza de la escuela. De hecho existen quiz&aacute; media docena de maneras de aprender.<br /><br />Hay gente que, como Churchill, aprende escribiendo. Otros aprenden tomando infinidad de notas. Beethoven, por ejemplo, dej&oacute; un legado profuso de anotaciones; sin embargo, dec&iacute;a que en realidad casi nunca las miraba cuando compon&iacute;a. Cuando le preguntaban para qu&eacute; las anotaba, dicen que respond&iacute;a, "Si no las escribo de inmediato me las olvido instant&aacute;neamente. Lo que anoto nunca me lo olvido, y no necesito volver a mirarlo". Algunas personas aprenden haciendo. Otras aprenden escuch&aacute;ndose a s&iacute; mismas hablar.<br /><br />Un alto ejecutivo que conozco, que transform&oacute; una empresa familiar mediocre en la compa&ntilde;&iacute;a l&iacute;der del sector, era una de esas personas que aprenden hablando. Sol&iacute;a convocar a todo su personal superior a su oficina una vez por semana, y luego les hablaba durante dos o tres horas. Planteaba temas referidos a las pol&iacute;ticas de la empresa, y para cada una de ellas presentaba a discusi&oacute;n tres posiciones diferentes. Rara vez solicitaba comentarios o preguntas; lo &uacute;nico que necesitaba era un p&uacute;blico ante quien exponer para escucharse a s&iacute; mismo hablar. As&iacute; aprend&iacute;a. Y si bien constituye un caso bastante extremo, aprender hablando no es para nada un m&eacute;todo inusual. Muchos abogados litigantes sumamente exitosos aprenden de esta misma manera, al igual que muchos diagnosticadores m&eacute;dicos (y yo tambi&eacute;n).<br /><br />De todos los componentes significativos del conocimiento de uno mismo, la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo uno aprende es la habilidad m&aacute;s f&aacute;cil de adquirir. Cuando le pregunto a alguien, "&iquest;C&oacute;mo aprende?", casi siempre conoce la respuesta. Pero si pregunto, "&iquest;Procede de acuerdo con este conocimiento?", pocos contestan afirmativamente. Sin embargo, proceder de acuerdo con dicho conocimiento es la clave del desempe&ntilde;o; o, m&aacute;s bien, no proceder de acuerdo con este conocimiento es condenarse a un mal desempe&ntilde;o.<br /><br /><b>"&iquest;C&oacute;mo me desempe&ntilde;o?" y "&iquest;C&oacute;mo aprendo?"</b> son las primeras preguntas a formular. Pero de ninguna manera son las &uacute;nicas. Para que usted pueda ejercer su automanagement en forma eficaz, tambi&eacute;n debe preguntarse, <b>"&iquest;Trabajo bien con gente o soy un solitario?"</b> Y si usted trabaja bien con la gente deber&aacute; preguntarse, "&iquest;En qu&eacute; tipo de relaci&oacute;n?"<br /><br />Algunos trabajan mejor como subordinados. El General George Patton, gran h&eacute;roe militar norteamericano de la Segunda Guerra Mundial, es un ejemplo excelente. Patton fue el mejor comandante de las tropas norteamericanas. Sin embargo, cuando lo propusieron para un comando independiente, el General George Marshall, jefe de estado &ndash;y quiz&aacute; la persona que mejor ha seleccionado a sus hombres en toda la historia de Estados Unidos&ndash;, dijo, "Patton es el mejor subordinado que haya brindado jam&aacute;s el ej&eacute;rcito norteamericano, pero ser&iacute;a un p&eacute;simo comandante".<br /><br />Algunas personas trabajan mejor en equipo. Otras trabajan mejor solas. Algunas tienen grandes talentos pedag&oacute;gicos; otras son incompetentes en esta &aacute;rea.<br /><br /><b>Otra pregunta fundamental es, "&iquest;Produzco mejores resultados como tomador de decisiones o como asesor?" </b>Muchas personas son sumamente eficientes como asesores, pero no pueden enfrentar la carga y la presi&oacute;n de tomar la decisi&oacute;n. Muchas otras personas, en cambio, requieren consejos que las obliguen a pensar para luego tomar decisiones y proceder seg&uacute;n las mismas con celeridad, confianza en s&iacute; mismas y valor.<br /><br />Dicho sea de paso, esta es una de las razones por las cuales el segundo de una organizaci&oacute;n suele fracasar cuando lo ascienden al primer puesto. El escalaf&oacute;n m&aacute;ximo requiere alguien que tome decisiones. Los grandes tomadores de decisiones suelen poner como vice a alguien en quien conf&iacute;an como asesor; en ese puesto, esa persona es sobresaliente. Pero esa misma persona fracasa cuando se hace cargo de la m&aacute;xima jefatura. Sabe cu&aacute;l debe ser la decisi&oacute;n a tomar, pero no puede aceptar la decisi&oacute;n de llevarla a cabo.<br /><br /><b>Otras preguntas importantes a formular son, "&iquest;Me desempe&ntilde;o bien bajo presi&oacute;n, o necesito un &aacute;mbito predecible y altamente estructurado?</b> &iquest;Trabajo mejor en una gran organizaci&oacute;n o en una peque&ntilde;a?" Pocas personas trabajan bien en todo tipo de &aacute;mbitos. Una y otra vez he visto gente de much&iacute;simo &eacute;xito en grandes organizaciones que, al pasarse a otra m&aacute;s peque&ntilde;a, s&oacute;lo se desempe&ntilde;aba con torpeza. Y viceversa, por supuesto.<br /><br />Vale la pena repetir la conclusi&oacute;n: no trate de cambiar; lo m&aacute;s probable es que fracase. Pero trabaje mucho para mejorar su desempe&ntilde;o. Y trate de no aceptar trabajos en los que no pueda desempe&ntilde;arse o en los que su rendimiento sea bajo.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">&iquest;Cu&aacute;les son mis valores?</span></b></span><br /><br />Para poder llevar a cabo su automanagement, por &uacute;ltimo deber&aacute; usted preguntarse, "&iquest;Cu&aacute;les son mis valores?" Esta pregunta no se refiere a la &eacute;tica. Con respecto a esta &uacute;ltima, las reglas son iguales para todo el mundo, y la prueba es sencilla. Yo la denomino la "<b>prueba del espejo</b>".<br /><br />En los primeros a&ntilde;os de este siglo, el diplom&aacute;tico m&aacute;s respetado de todas las grandes potencias era el embajador alem&aacute;n en Londres. Era evidente que estaba destinado para grandes cosas; por lo menos, para ser el primer ministro de su pa&iacute;s, o su canciller federal. Sin embargo, en 1906 renunci&oacute; abruptamente para no presidir una comida ofrecida por el cuerpo diplom&aacute;tico a Eduardo VII. El rey era conocido como un gran mujeriego, y no anduvo con rodeos al solicitar el tipo de reuni&oacute;n que deseaba. Dicen que el embajador expres&oacute;, "Me niego a mirar a un proxeneta en el espejo cuando me afeito".<br /><br />Esa es la prueba del espejo. La &eacute;tica requiere que usted se formule esta pregunta, "&iquest;Qu&eacute; clase de persona deseo ver en el espejo a la ma&ntilde;ana?" Lo que es conducta &eacute;tica en una organizaci&oacute;n o situaci&oacute;n lo es tambi&eacute;n en cualquier otra. Pero la &eacute;tica configura s&oacute;lo una parte de un sistema de valores, especialmente del sistema de valores de una organizaci&oacute;n.<br /><br />Si una persona trabaja en una organizaci&oacute;n cuyo sistema de valores es inaceptable o incompatible con el suyo propio, est&aacute; condenada a la frustraci&oacute;n y al mal desempe&ntilde;o.<br /><br />Considere la experiencia de una ejecutiva de recursos humanos sumamente exitosa, cuya empresa fue adquirida por una organizaci&oacute;n m&aacute;s grande. Despu&eacute;s de la adquisici&oacute;n la ascendieron para hacer el tipo de tarea en que mejor se desempe&ntilde;aba, que inclu&iacute;a seleccionar personal para cargos importantes. Esta ejecutiva cre&iacute;a firmemente que una empresa debe contratar gente de afuera para este tipo de puestos s&oacute;lo una vez agotadas todas las posibilidades de los miembros del personal dentro de la compa&ntilde;&iacute;a. Sin embargo, su nueva empresa prefer&iacute;a buscar afuera para "incorporar sangre nueva". En realidad, ambos enfoques tienen sus ventajas; quiz&aacute; lo correcto ser&iacute;a tomar un poco de cada uno. Sin embargo, son b&aacute;sicamente incompatibles, no en cuanto a pol&iacute;ticas sino en cuanto a valores. Representan puntos de vista opuestos en las relaciones entre las organizaciones y la gente, distintos enfoques de la responsabilidad de una organizaci&oacute;n para con su gente y con su desarrollo, y conceptos diferentes respecto de la contribuci&oacute;n m&aacute;s importante de una persona a un emprendimiento. Tras varios a&ntilde;os de frustraciones, la ejecutiva renunci&oacute;, con la consiguiente p&eacute;rdida financiera. Sus valores y los de la organizaci&oacute;n eran, sencillamente, incompatibles.<br /><br />De manera similar, el hecho de que una compa&ntilde;&iacute;a farmac&eacute;utica intente obtener buenos resultados a trav&eacute;s de peque&ntilde;os esfuerzos constantes o por medio de grandes descubrimientos geniales pero arriesgados no depende, en principio, de un tema econ&oacute;mico. Los resultados de cualquiera de estas dos estrategias pueden ser parecidos. En &uacute;ltima instancia, se produce un conflicto entre un sistema de valores que contempla la contribuci&oacute;n de la empresa en funci&oacute;n de ayudar a los m&eacute;dicos en su tarea, y un sistema de valores que se orienta hacia los descubrimientos cient&iacute;ficos.<br /><br />Tambi&eacute;n el hecho de dirigir una empresa con vistas a los resultados a corto plazo o con la mira puesta en el largo plazo constituye una cuesti&oacute;n de valores. Los analistas financieros consideran que ambos conceptos son compatibles. Pero saben m&aacute;s los empresarios exitosos. Es cierto que toda empresa debe producir resultados a corto plazo. Pero en cualquier conflicto entre resultados a corto plazo y crecimiento a largo plazo, cada organizaci&oacute;n debe determinar su propia prioridad. No es, b&aacute;sicamente, un desacuerdo de tipo econ&oacute;mico. Es, m&aacute;s que nada, un conflicto de valores con respecto a la funci&oacute;n de una empresa y la responsabilidad de la gesti&oacute;n.<br /><br /><b>Los conflictos de valores no se limitan a las organizaciones empresarias</b>. Una de las iglesias pastorales de mayor crecimiento en los Estados Unidos mide su &eacute;xito seg&uacute;n la cantidad de nuevos feligreses. Sus l&iacute;deres consideran que lo que importa es la cantidad de gente nueva que se una a la congregaci&oacute;n. El Buen Dios proveer&aacute; luego a sus necesidades espirituales, al menos una buena parte. Otra iglesia evang&eacute;lica pastoral considera que lo importante es el crecimiento espiritual de las personas. Esta iglesia desalienta a quienes se le acercan si mantienen una distancia espiritual.<br /><br />Nuevamente, esta no es una cuesti&oacute;n de cifras. A simple vista parecer&iacute;a que la segunda iglesia va creciendo m&aacute;s lentamente. Sin embargo, retiene una proporci&oacute;n mucho mayor de miembros nuevos. En otras palabras, su crecimiento es m&aacute;s s&oacute;lido. Este tampoco es un problema teol&oacute;gico; si lo es, al menos no es lo principal. Se trata de un problema de valores. En un debate p&uacute;blico, uno de los pastores sostuvo, "A menos que primero vengan a la iglesia, nunca encontrar&aacute;n la puerta del Reino de los Cielos".<br /><br />"No", respondi&oacute; el otro. "Hasta que no busquen la puerta del Reino de los Cielos no tienen nada que hacer en la iglesia".<br /><br /><b>Las organizaciones, al igual que las personas, tienen sus propios valores</b>. Para ser eficaces en una organizaci&oacute;n, los valores de una persona deben ser compatibles con los valores de la organizaci&oacute;n. No necesariamente deben ser los mismos, pero deben ser lo suficientemente aproximados como para poder coexistir. De lo contrario, la persona no s&oacute;lo se frustrar&aacute;, sino que tampoco rendir&aacute; buenos resultados.<br /><br />Los puntos fuertes de una persona y la manera en que dicha persona se desempe&ntilde;a rara vez entran en conflicto; ambos aspectos se complementan. Sin embargo, algunas veces existe un conflicto entre los valores de una persona y sus puntos fuertes. Aquello que hace bien &ndash;incluso sumamente bien y con mucho &eacute;xito&ndash; puede no compadecerse con su sistema de valores. En ese caso es posible que no valga la pena dedicarle la vida a ese trabajo (ni siquiera una peque&ntilde;a parte).<br /><br />Perm&iacute;tame insertar aqu&iacute; una observaci&oacute;n personal. Hace muchos a&ntilde;os yo tambi&eacute;n tuve que decidir entre mis valores y lo que estaba haciendo con &eacute;xito. Me estaba yendo muy bien como joven banquero de inversiones en Londres a mediados de la d&eacute;cada del 30, y el trabajo por cierto que se llevaba bien con mis puntos fuertes. Sin embargo, yo no ve&iacute;a la trascendencia de mi tarea como gerente. Me daba cuenta de que lo que a m&iacute; me importaba era la gente, mis valores estaban en otro lado: tampoco ten&iacute;a ning&uacute;n inter&eacute;s en ser alg&uacute;n d&iacute;a el hombre m&aacute;s rico del cementerio. No ten&iacute;a ni dinero ni otras propuestas laborales. No obstante, a pesar de la prolongada depresi&oacute;n econ&oacute;mica, renunci&eacute;... y fue lo correcto. En otras palabras, los valores son y deben ser la prueba definitiva.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">&iquest;A d&oacute;nde pertenezco?</span></b></span><br /><br />Algunas pocas personas ya saben temprano en la vida a d&oacute;nde pertenecen. Por ejemplo, los matem&aacute;ticos, los m&uacute;sicos, los cocineros, para cuando tienen cuatro a&ntilde;os por lo general ya son matem&aacute;ticos, m&uacute;sicos o cocineros. Los m&eacute;dicos suelen decidir sus carreras en la adolescencia, incluso antes. Pero la mayor&iacute;a de la gente, especialmente quienes tienen grandes dones, no saben realmente a d&oacute;nde pertenecen hasta bastante despu&eacute;s de los veinte. Sin embargo, para esa &eacute;poca ya deben conocer la respuesta a las tres preguntas: "&iquest;Cu&aacute;les son mis puntos fuertes?", "&iquest;C&oacute;mo me desempe&ntilde;o?" y "&iquest;Cu&aacute;les son mis valores?" Entonces pueden y deben decidir a d&oacute;nde pertenecen.<br /><br />Podr&iacute;a decirse, al menos, que ya estar&iacute;an en condiciones de decidir a d&oacute;nde no pertenecen. La persona que aprendi&oacute; que no se desempe&ntilde;a bien en una gran organizaci&oacute;n ya deber&iacute;a haber aprendido a decir que no cuando le ofrecen un cargo en una empresa de este tipo. La persona que aprende que no puede tomar decisiones debe haber aprendido a decir que no cuando le ofrecen una tarea en la que se requiera dicha habilidad. Un General Patton (quien quiz&aacute; personalmente jam&aacute;s haya aprendido esto) deber&iacute;a haber aprendido a decirle que no a un comando independiente.<br /><br />Es igualmente importante aclarar que el conocer la respuesta a estas preguntas permite a una persona contestar a una oportunidad, una oferta o una misi&oacute;n, "S&iacute;, eso lo puedo hacer. Pero esta es la manera en que debo hacerlo. Esta es la forma en que debe estar estructurado. Este es el modo en que deben establecerse las relaciones. Este es el tipo de resultados que ustedes pueden esperar de m&iacute;, y en este plazo de tiempo, porque esta es la persona que yo soy".<br /><br />Las carreras exitosas no se planean. Se van desarrollando cuando la gente est&aacute; preparada para las oportunidades porque conoce sus puntos fuertes, su m&eacute;todo de trabajo y sus valores. Si uno sabe a d&oacute;nde pertenece, puede transformarse de una persona com&uacute;n &ndash;muy trabajadora y competente pero, en otros aspectos, mediocre&ndash; en un ejecutante excepcional.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">&iquest;C&oacute;mo puedo contribuir?</span></b></span><br /><br />A lo largo de la historia, la gran mayor&iacute;a de la gente nunca tuvo que preguntarse, "&iquest;C&oacute;mo puedo contribuir?" Se les dec&iacute;a c&oacute;mo contribuir, y sus tareas las dictaba el trabajo propiamente dicho &ndash;como para el campesino o el artesano&ndash; o un patr&oacute;n o patrona, como en el caso de los sirvientes. Y hasta hace muy poco, se daba por sentado que la mayor&iacute;a de las personas eran subordinados que hac&iacute;an lo que se les indicaba. Inclusive todav&iacute;a en las d&eacute;cadas del cincuenta y del sesenta, los nuevos trabajadores con conocimientos (los denominados &lsquo;hombres de la organizaci&oacute;n&rsquo;) para planear sus carreras laborales depend&iacute;an del departamento de personal de sus empresas.<br /><br />Y de repente, para fines de la d&eacute;cada del sesenta, ya a nadie le gustaba que le dijeran lo que ten&iacute;a que hacer. Los j&oacute;venes hombres y mujeres comenzaban a preguntarse, "&iquest;Yo qu&eacute; quiero hacer?" Lo que o&iacute;an era que la manera de contribuir era "Haz lo tuyo". Lamentablemente, esta soluci&oacute;n estaba tan equivocada como la de los &lsquo;hombres de la organizaci&oacute;n&rsquo;. Muy pocas personas de aquellas que consideraban que "Hacer lo suyo" conducir&iacute;a a una contribuci&oacute;n, a una autorealizaci&oacute;n y al &eacute;xito llegaron a lograr alguno de estos tres.<br /><br />No obstante, ya no se vuelve a la vieja respuesta de hacer lo que a uno le indican o le asignan. En particular, los trabajadores con conocimientos deben aprender a hacer una pregunta nunca antes formulada: "&iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser mi contribuci&oacute;n?" Para responderla, deben enfocar tres elementos diferenciados: "&iquest;Qu&eacute; es lo que la situaci&oacute;n requiere? En base a mis puntos fuertes, mi forma de desempe&ntilde;arme y mis valores, &iquest;c&oacute;mo puedo hacer la mejor contribuci&oacute;n a lo que debe hacerse? Y, por &uacute;ltimo, &iquest;qu&eacute; resultados deben lograrse para que surja una diferencia?"<br /><br />Considere la experiencia de un administrador hospitalario reci&eacute;n nombrado. El hospital era grande y prestigioso, pero hac&iacute;a 30 a&ntilde;os que dorm&iacute;a en los laureles de su reputaci&oacute;n. El nuevo administrador decidi&oacute; que su contribuci&oacute;n consistir&iacute;a en dedicarse a establecer un nivel de excelencia en un &aacute;rea importante durante dos a&ntilde;os. Eligi&oacute; la sala de guardia; era grande, visible, y desorganizada. Decidi&oacute; que todo paciente que pasara por la guardia deb&iacute;a ser atendido por una enfermera profesional dentro de los 60 segundos de su ingreso. En doce meses, la sala de guardia se convirti&oacute; en un modelo para todos los hospitales de los Estados Unidos y, en los siguientes dos a&ntilde;os, la transformaci&oacute;n se extendi&oacute; a todo el hospital.<br /><br />Tal como sugiere este ejemplo, rara vez es posible &ndash;o particularmente fruct&iacute;fero&ndash; mirar demasiado adelante. Por lo general, un plan no puede abarcar m&aacute;s de dieciocho meses si ha de conservar su claridad y especificidad. De manera que, en la mayor&iacute;a de los casos, la pregunta deber&iacute;a ser, "&iquest;D&oacute;nde y c&oacute;mo puedo obtener resultados que establezcan una diferencia dentro del pr&oacute;ximo a&ntilde;o y medio?" La respuesta deber&aacute; equilibrar varios temas. En primer lugar, los resultados deben ser dif&iacute;ciles de lograr. Para usar una expresi&oacute;n sencilla, deben requerir un esfuerzo. Pero tambi&eacute;n deben ser alcanzables. Enfocar resultados que no puedan lograrse &ndash;o que s&oacute;lo puedan obtenerse en circunstancias sumamente improbables&ndash; no es ser ambicioso; es ser tonto. Segundo, los resultados deben ser significativos. Deben establecer una diferencia. Por &uacute;ltimo, los resultados deben ser visibles y, en lo posible, mensurables. De aqu&iacute; surgir&aacute; un curso de acci&oacute;n: qu&eacute; hacer, d&oacute;nde y c&oacute;mo empezar, y qu&eacute; plazos y objetivos establecer.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Responsabilidad en las relaciones</span></b></span><br /><br />Son pocas las personas que trabajan por s&iacute; solas y logran resultados por s&iacute; solas: algunos grandes artistas, algunos grandes cient&iacute;ficos, algunos grandes atletas. La mayor&iacute;a de la gente trabaja con otras personas y son eficaces cuando lo hacen. Esto es as&iacute; sea porque son miembros de una organizaci&oacute;n o porque trabajan en forma independiente. Cuando uno practica automanagement, se requiere una responsabilidad en las relaciones. Esto tiene dos partes.<br /><br />La primera es aceptar el hecho de que otras personas tienen tanta individualidad como usted mismo. Siempre van a insistir hasta el cansancio en comportarse como seres humanos. Esto significa que ellos tambi&eacute;n tienen puntos fuertes; tambi&eacute;n tienen formas de hacer que las tareas se cumplan; tambi&eacute;n tienen sus valores. Por lo tanto, para ser eficaz, usted debe conocer los puntos fuertes, las modalidades de desempe&ntilde;o y los valores de sus compa&ntilde;eros.<br /><br />Esto suena obvio, pero pocos le prestan atenci&oacute;n. Es caracter&iacute;stica la persona a quien se capacit&oacute; para escribir informes como primera tarea asignada debido a que su jefe pertenec&iacute;a a la categor&iacute;a de &lsquo;lector&rsquo;. Inclusive si su siguiente jefe es un &lsquo;escucha&rsquo;, la persona sigue escribiendo informes que, invariablemente, no producen ning&uacute;n resultado. El jefe siempre considerar&aacute; que el empleado es un est&uacute;pido, un incompetente y un vago, o que habr&aacute; de fracasar. Pero eso podr&iacute;a haberse evitado si el empleado tan solo hubiera observado al nuevo jefe y analizado c&oacute;mo se desempe&ntilde;aba ese jefe.<br /><br />Los jefes no son simplemente cargos o funciones en el organigrama de la organizaci&oacute;n. Son personas individuales, y tienen derecho a hacer su trabajo como mejor sepan hacerlo. Les corresponde a las personas que los rodean observarlos para averiguar c&oacute;mo trabajan, y adaptarse a aquello que haga que su jefe sea m&aacute;s eficaz. Este es, de hecho, el secreto de "administrar" al jefe.<br /><br />Esto mismo pasa con todos los que trabajan con usted. Cada uno de ellos trabaja a su manera, no a la de usted. Y todos tienen derecho a trabajar a su propia forma. Lo importante es saber si rinden, y cu&aacute;les son sus valores. En cuanto a c&oacute;mo se desempe&ntilde;en, lo m&aacute;s probable es que todos lo hagan de manera diferente. El primer secreto de la eficacia es comprender a la gente con quien trabaja, para que usted pueda hacer uso de sus puntos fuertes, sus formas de trabajar y sus valores. Las relaciones laborales que funcionan se basan tanto en la gente como en el trabajo.<br /><br />La segunda parte de la responsabilidad en las relaciones es hacerse responsable de la comunicaci&oacute;n. Cada vez que cualquier otro consultor o yo empezamos a trabajar con una organizaci&oacute;n, lo primero de lo que nos enteramos es acerca de los conflictos de personalidad. Muchos de ellos surgen del hecho de que las personas no saben lo que est&aacute;n haciendo los dem&aacute;s y c&oacute;mo hacen su trabajo, o a qu&eacute; contribuci&oacute;n se est&aacute;n dedicando los dem&aacute;s y cu&aacute;les son los resultados que esperan. Y el motivo por el cual no lo saben es que no han preguntado y, por lo tanto, no se les ha informado.<br /><br />Esto de no preguntar es m&aacute;s un reflejo de la historia humana que de la estupidez. Hasta hace poco no era necesario decirle estas cosas a nadie. En las ciudades medievales, en cada distrito todos se dedicaban a lo mismo. En el campo, todos los que estaban en un valle cultivaban lo mismo en cuanto se derret&iacute;a la escarcha. Inclusive aquellos pocos que hac&iacute;an cosas "poco comunes" trabajaban por s&iacute; solos, as&iacute; que no necesitaban contarle a nadie lo que estaban haciendo.<br /><br />Hoy en d&iacute;a, la gran mayor&iacute;a de la gente trabaja con otras personas que tienen distintas tareas y responsabilidades. El Vicepresidente de Marketing puede haberse iniciado en ventas, y saber todo acerca de ellas, pero sabe poco acerca de aquello que nunca hizo: asignaci&oacute;n de precios, publicidad, embalaje, etc&eacute;tera. De manera que la gente que se ocupa de estas cosas debe asegurarse de que el Vicepresidente de Marketing comprenda en qu&eacute; consisten estas tareas, por qu&eacute; hay que hacerlas, y qu&eacute; resultados esperar.<br /><br />Si el Vicepresidente de Marketing no comprende lo que estos especialistas con un alto grado de conocimientos est&aacute;n haciendo, la culpa no es tanto de &eacute;l como de sus empleados. Estos no se han ocupado de educarlo. De la misma manera, es responsabilidad del Vicepresidente de Marketing asegurarse de que todos los que trabajan con &eacute;l comprendan c&oacute;mo es su filosof&iacute;a de marketing: cu&aacute;les son sus objetivos, c&oacute;mo trabaja, y qu&eacute; espera de s&iacute; mismo y de cada uno de ellos.<br /><br />Incluso aquellos que comprenden la importancia de asumir la responsabilidad en las relaciones suelen no comunicarse lo suficientemente con los dem&aacute;s. Temen que se los considere presuntuosos o curiosos o idiotas. Est&aacute;n equivocados. Cada vez que alguien se dirige a quienes trabajan a su alrededor y les dice, "Esto es lo que s&eacute; hacer bien. As&iacute; es como trabajo. Estos son mis valores. Esta es la contribuci&oacute;n en la que planeo concentrarme y estos son los resultados que espero obtener", la respuesta es siempre, "Esto es sumamente &uacute;til. &iquest;Por qu&eacute; no me lo dijo antes?"<br /><br />Y uno obtiene la misma reacci&oacute;n &ndash;seg&uacute;n mi experiencia, sin excepci&oacute;n- si a continuaci&oacute;n uno pregunta, "&iquest;Qu&eacute; necesito saber acerca de sus puntos fuertes, c&oacute;mo se desempe&ntilde;a, sus valores, y la contribuci&oacute;n que se propone?" De hecho, los trabajadores acreditados deber&iacute;an solicitar esta informaci&oacute;n a toda persona que trabaje con ellos, sea como subordinado, como superior, como colega o como miembro de un equipo. Y aqu&iacute; tambi&eacute;n, siempre que se hace esto la reacci&oacute;n es, "Gracias por preguntarme. &iquest;Por qu&eacute; no me pregunt&oacute; antes?"<br /><br />Las organizaciones ya no se construyen a partir de la fuerza sino de la confianza. La existencia de confianza entre las personas no necesariamente implica que se agraden mutuamente. Significa que se comprenden. Por lo tanto, asumir responsabilidad en las relaciones es una necesidad fundamental. Es una obligaci&oacute;n. Tanto si uno es miembro de una organizaci&oacute;n, como si es un consultor, un proveedor o un distribuidor que presta un servicio a la misma, uno le debe esa responsabilidad a todos los que trabajan alrededor: aquellos de cuyo trabajo uno depende y aquellos que dependen del trabajo de uno.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">La segunda mitad de su vida</span></b></span><br /><br />Cuando para la mayor&iacute;a de la gente el trabajo significaba una labor manual, uno no ten&iacute;a necesidad de preocuparse por la segunda mitad de su vida. Uno sencillamente segu&iacute;a haciendo lo que siempre hab&iacute;a hecho. Y si se ten&iacute;a la suerte de sobrevivir a 40 a&ntilde;os de duro trabajo en el molino o en el ferrocarril, lo mejor que pod&iacute;a suceder era no tener que hacer m&aacute;s nada en lo que quedara de vida. Hoy en d&iacute;a, sin embargo, la mayor parte del trabajo requiere conocimientos espec&iacute;ficos, y quienes trabajan con dichos conocimientos no est&aacute;n "acabados" luego de 40 a&ntilde;os de labor; est&aacute;n, simplemente, aburridos.<br /><br />Mucho se ha hablado acerca de la crisis de los ejecutivos en la mitad de su vida. En su mayor&iacute;a se trata de aburrimiento. A los 45, la mayor&iacute;a de los ejecutivos han alcanzado la cumbre de sus carreras empresarias, y lo saben. Tras hacer m&aacute;s o menos el mismo trabajo durante 20 a&ntilde;os, son sumamente eficientes. Pero no est&aacute;n aprendiendo ni contribuyendo ni encontrando desaf&iacute;os o satisfacci&oacute;n en el trabajo. Sin embargo, lo m&aacute;s probable es que enfrenten otros 20 o quiz&aacute; 25 a&ntilde;os de trabajo. Es por eso que el automanagement lleva cada vez m&aacute;s a que uno comience una segunda carrera.<br /><br />Existen tres formas de desarrollar una segunda carrera profesional. La primera es, de hecho, empezar una. A menudo esto s&oacute;lo significa desplazarse de un tipo de organizaci&oacute;n a otra: por ejemplo, un contralor de divisi&oacute;n de una gran corporaci&oacute;n que pasa a desempe&ntilde;arse como contralor en un hospital mediano. Pero hay cada vez m&aacute;s gente que cambia totalmente de especialidad: por ejemplo, el ejecutivo empresario o funcionario gubernamental que ingresa en un ministerio a los 45; o el gerente de segunda l&iacute;nea que abandona la vida corporativa luego de 20 a&ntilde;os para estudiar derecho y convertirse en abogado en un pueblo peque&ntilde;o.<br /><br />Lo m&aacute;s usual es que sean las personas que han logrado un cierto &eacute;xito en su primer trabajo las que se dedican a una segunda carrera. Estas personas cuentan con buenas habilidades, y saben trabajar. Necesitan a la comunidad &ndash;su casa est&aacute; vac&iacute;a, los chicos se han ido&ndash; y tambi&eacute;n necesitan un ingreso. Pero, por sobre todas las cosas, necesitan un desaf&iacute;o.<br /><br />La segunda forma de prepararse para la segunda mitad de su vida es estableciendo una carrera paralela. Muchas personas que tienen mucho &eacute;xito en lo que es su primera carrera profesional se quedan en el trabajo que han estado haciendo, ya sea con tiempo completo o parcial o como asesores. Pero se crean adem&aacute;s un trabajo paralelo, por lo general en una organizaci&oacute;n sin fines de lucro, que les lleva otras diez horas semanales de trabajo. Por ejemplo, pueden hacerse cargo de la administraci&oacute;n de su iglesia, o de la presidencia del Consejo Local de Ni&ntilde;as Exploradoras. Pueden dirigir el Centro de Mujeres Golpeadas, trabajar en la Biblioteca P&uacute;blica Infantil, integrar el Consejo Escolar, etc&eacute;tera.<br /><br />Por &uacute;ltimo est&aacute;n los emprendedores sociales. Son, generalmente, gente que ha tenido mucho &eacute;xito en lo que fuera su primera carrera. Aman su trabajo, pero &eacute;ste ya no les plantea desaf&iacute;os. En muchos casos siguen haciendo lo mismo que ven&iacute;an haciendo, pero le dedican cada vez menos tiempo. Tambi&eacute;n empiezan otra actividad, por lo general sin fines de lucro. Por ejemplo, mi amigo Bob Buford construy&oacute; una empresa televisiva sumamente exitosa, que contin&uacute;a dirigiendo. Pero tambi&eacute;n fund&oacute; y construy&oacute; una exitosa organizaci&oacute;n sin fines de lucro que trabaja con iglesias protestantes, y est&aacute; desarrollando otra m&aacute;s para ense&ntilde;ar a los emprendedores sociales c&oacute;mo gestionar sus propios proyectos solidarios sin necesidad de dejar sus negocios.<br /><br />La gente que administra la segunda mitad de su vida puede ser siempre una minor&iacute;a. La mayor&iacute;a suele "jubilarse en el trabajo" y contar los a&ntilde;os que faltan para su verdadero retiro. Pero es esa minor&iacute;a, la de los hombres y mujeres que contemplan una larga expectativa de vida laboral como una oportunidad tanto para ellos como para la sociedad, la que habr&aacute; de producir l&iacute;deres y modelos.<br /><br />Existe un requisito previo para administrar la segunda mitad de su vida: debe usted empezar mucho antes de entrar en ella. Cuando hace 30 a&ntilde;os empez&oacute; a ser evidente que se estaban alargando muy r&aacute;pido las expectativas de vida laboral &uacute;til, muchos observadores (entre los cuales me incluyo) consideraron que cada vez m&aacute;s personas jubiladas se volver&iacute;an voluntarias para instituciones sin fines de lucro. Esto no ocurri&oacute;. Si uno no empez&oacute; a ser voluntario antes o alrededor de los 40, no lo har&aacute; despu&eacute;s de los 60.<br /><br />Del mismo modo, todos los emprendedores sociales que conozco empezaron a trabajar en su segundo emprendimiento mucho antes de haber alcanzado la cima en su actividad original. Considere el ejemplo de un exitoso abogado, asesor legal de una gran corporaci&oacute;n, que inici&oacute; el emprendimiento de establecer escuelas modelo en el estado en que viv&iacute;a. Empez&oacute; a ofrecer asesoramiento legal voluntario en las escuelas cuando ten&iacute;a alrededor de 35 a&ntilde;os. A los 40 form&oacute; parte del consejo escolar. A los 50, cuando hab&iacute;a amasado una fortuna, inici&oacute; su propio emprendimiento para construir y dirigir escuelas modelo. No obstante esto, sigue trabajando casi tiempo completo como asesor principal en la empresa que ayud&oacute; a fundar cuando era un joven abogado.<br /><br />Existe otra raz&oacute;n para desarrollar un segundo inter&eacute;s importante, y desarrollarlo en forma temprana. Nadie puede pretender vivir demasiado tiempo sin sufrir alg&uacute;n rev&eacute;s serio en su vida o su trabajo. Est&aacute; el ingeniero eficiente a quien no consideran para un ascenso a los 45. Est&aacute; el competente profesor universitario que se da cuenta a los 42 a&ntilde;os de que nunca obtendr&aacute; una c&aacute;tedra en una universidad grande, aun si re&uacute;ne las condiciones para ello. Existen las tragedias familiares: uno puede perder un hijo o ver su matrimonio destruido. En tales circunstancias, un segundo inter&eacute;s importante &ndash;no tan solo un hobby&ndash; puede ser fundamental. Es posible que el ingeniero considere, en este momento, que no ha tenido demasiado &eacute;xito en su trabajo. Pero en esta nueva actividad &ndash;por ejemplo, como tesorero de la iglesia&ndash; realmente triunfa. Uno puede ver que su familia se destruye, pero en la otra actividad sigue existiendo la comunidad.<br /><br />En una sociedad en la que el &eacute;xito ha adquirido tanta importancia, cada vez ser&aacute; m&aacute;s necesario contar con opciones. Hist&oacute;ricamente, al &eacute;xito no se lo conoc&iacute;a. La gran mayor&iacute;a de la gente no esperaba nada que no fuera permanecer en su "propio lote", como rezaba una antigua plegaria inglesa. La &uacute;nica movilidad que exist&iacute;a era hacia abajo.<br /><br />Sin embargo, en una sociedad basada en los conocimientos, pretendemos que todo el mundo tenga &eacute;xito. Esto constituye, claramente, una imposibilidad. Para una gran cantidad de gente existe, a lo sumo, una ausencia de fracaso. Siempre que existe &eacute;xito tiene que haber alg&uacute;n fracaso. Y es entonces sumamente importante, tanto para un individuo como para su familia, que pueda contar con un &aacute;rea en la que pueda contribuir, establecer una diferencia, y ser alguien. Significa encontrar una segunda &aacute;rea &ndash;ya sea a trav&eacute;s de una segunda carrera, una carrera paralela o un emprendimiento social&ndash; que ofrezca la oportunidad de ser l&iacute;der, de ser respetado, de ser un &eacute;xito.<br /><br />Los desaf&iacute;os del automanagement pueden parecer obvios, hasta elementales. Y las respuestas pueden parecer evidentes en s&iacute; mismas, casi ingenuas.<br /><br />Pero el automanagement requiere cosas nuevas y sin precedentes por parte del individuo, especialmente si se trata de un trabajador con conocimientos. De hecho, para administrarse a uno mismo se requiere que cada trabajador especializado piense y se comporte como un CEO. Asimismo, el cambio de trabajadores manuales que hacen lo que se les indica a trabajadores con conocimientos que deben administrarse a s&iacute; mismos plantea un gran desaf&iacute;o a la estructura social. Toda sociedad existente, incluso la m&aacute;s individualista, da por sentadas dos cosas, aunque sea de manera subconsciente: que las organizaciones viven m&aacute;s que los trabajadores, y que la mayor&iacute;a de la gente se mueve por inercia.<br /><br />Pero hoy en d&iacute;a la realidad es otra. Los trabajadores con conocimientos viven m&aacute;s que las organizaciones, y tienen movilidad propia. En consecuencia, la necesidad de autogestionarse est&aacute; creando una revoluci&oacute;n en los asuntos humanos.<br /><br />mi&eacute;rcoles, marzo 29, 2006<br /><br />..........................<br /><br /><b>Fuente</b>: <b><a href="http://capacitacionencostos.blogspot.com/2006/03/automanagement-peter-f-drucker.html">Capacitaci&oacute;n en Costos</a></b>&nbsp;&nbsp; <br />Imagen: <b><a href="http://www.aduna-software.com/images/stock/frustrated.png">Knowledge worker</a></b>&nbsp; </p>
<p><br /><br /><span style="font-size: 10pt;"><b>Art&iacute;culos relacionado:</b></span></p>
<p><br />- <b><a href="http://es.shvoong.com/books/248317-el-legado-peter-drucker/">El Legado de Peter Drucker</a></b></p>
<p>&nbsp;</p>
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<title>La estadistica es fundamental para la gestion eficiente</title>
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<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 15:14:23 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 12pt;">La estad&iacute;stica es fundamental para la gesti&oacute;n eficiente</span></b></span></p>
<p><span style="color: #3366ff; font-size: 14pt;"><b>Estad&iacute;stica aplicada a los negocio</b></span><br /><br /><span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 12pt;">Por Mauricio Le&oacute;n Lefcovich</span></b></span><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br /><b><span style="font-size: 12pt;">Introducci&oacute;n</span></b><br /><br />No se puede gestionar lo que no se mide. Las mediciones son la clave. Si usted no puede medirlo, no puede controlarlo. Si no puede controlarlo, no puede gestionarlo. Si no puede gestionarlo, no puede mejorarlo. La falta sistem&aacute;tica o ausencia estructural de estad&iacute;sticas en las organizaciones impide una administraci&oacute;n cient&iacute;fica de las mismas. Dirigir s&oacute;lo en base a datos financieros del pasado, realizar predicciones basadas m&aacute;s en la intuici&oacute;n o en simples extrapolaciones, y tomar decisiones desconociendo las probabilidades de &eacute;xito u ocurrencia, son s&oacute;lo algunos de los problemas o inconvenientes m&aacute;s comunes hallados en las empresas.<br /><br />Carecer de datos estad&iacute;sticos en cuanto a lo que acontece tanto interna como externamente, impide decidir sobre bases racionales, y adoptar las medidas preventivas y correctivas con el suficiente tiempo para evitar da&ntilde;os, en muchos casos irreparables, para la organizaci&oacute;n.<br /><br /><b>Peter Drucker</b> hace dos afirmaciones b&aacute;sicas. Primero, afirma que pocos factores son tan importantes para la actuaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n como la medici&oacute;n. Segundo, lamenta el hecho de que la medici&oacute;n sea el &aacute;rea m&aacute;s d&eacute;bil de la gesti&oacute;n en muchas empresas.<br /><br />Pr&aacute;cticamente todos los autores de libros de gesti&oacute;n han lamentado que la medici&oacute;n sea cr&iacute;tica para el &eacute;xito y que la mayor&iacute;a de los directores no tengan habilidades cuantitativas adecuadas.<br /><br />En otras &eacute;pocas disponer de los datos y luego analizarlos resultaba una labor costosa y agotadora, pues ella se basaba en la labor manual de los empleados. Pero hoy se cuenta con computadoras cada d&iacute;a m&aacute;s veloces y econ&oacute;micas, al tiempo que se dispone de programas m&aacute;s potentes y flexibles, por lo cual las empresas que utilicen dicho potencial obtendr&aacute;n una fuerte diferencia competitiva en relaci&oacute;n a sus adversarios, pero m&aacute;s a&uacute;n, podr&aacute;n mejorar continuamente la performance en los diversos ratios y mediciones que hacen a los procesos y las actividades de la empresa.<br /><br />Las empresas que no hagan uso de estas nuevas potencialidades ni afronten debidamente estas nuevas exigencias, no s&oacute;lo perder&aacute;n capacidad competitiva, sino que quedar&aacute;n desacopladas ante los continuos cambios del entorno, poniendo en serio riesgo su propia continuidad.<br /><br />En otras &eacute;pocas, con lentos procesos de cambios, los cuales resultaban casi imperceptibles en el tiempo, se pod&iacute;a administrar una empresa con pocos datos estad&iacute;sticos. Hoy, en un mundo de profundos y veloces cambios en todos los &oacute;rdenes, ya no es posible actuar con displicencia. Hoy un empresario necesita predecir a tiempo los niveles de demanda de sus productos, necesita reconocer a tiempo los cambios de tendencia, debe no s&oacute;lo saber en qu&eacute; se gast&oacute;, sino c&oacute;mo se gast&oacute; en el tiempo y en qu&eacute; conceptos.<br /><br />Para negociar, para tomar decisiones, para corregir problemas de calidad, para aumentar la productividad, para fijar precios, para mejorar el mantenimiento y la disponibilidad de las m&aacute;quinas e instalaciones, para mejorar la concesi&oacute;n y cobranza de los cr&eacute;ditos, se requiere s&iacute; o s&iacute; contar con datos estad&iacute;sticos.<br /><br />Toda decisi&oacute;n, todo an&aacute;lisis, todo presupuesto, est&aacute; pr&aacute;cticamente en el aire si no se cuenta con datos estad&iacute;sticos suficientes y fiables.<br /><br />No s&oacute;lo a nivel empresa, sino tambi&eacute;n a nivel pa&iacute;s, los que m&aacute;s han avanzado han sido aquellos que hicieron de las estad&iacute;sticas una herramienta fundamental. W. Edwards Deming, un pionero en m&eacute;todos estad&iacute;sticos para el control de calidad, se&ntilde;al&oacute; que en Jap&oacute;n se pone mucho &eacute;nfasis en las estad&iacute;sticas para directores de empresa. En parte fue la aplicaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas ense&ntilde;adas por Deming lo que hizo que Jap&oacute;n pasara de ser un fabricante de imitaciones baratas a l&iacute;der internacional en productos de primera calidad.<br /><br />Sin estad&iacute;sticas una empresa carece de capacidad para reconocer qu&eacute; actividades o productos le generan utilidades, y cu&aacute;les s&oacute;lo p&eacute;rdidas. No contar con datos ni interpretarlos correctamente es para los administradores como caminar en la oscuridad. Contar con los datos les ilumina, les permite ver lo que est&aacute; aconteciendo y en consecuencia tomar las medidas m&aacute;s apropiadas.<br /><br />Un minuto ...<br /><br /><b>&iquest;Podr&iacute;a responderme usted?:</b><br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;qu&eacute; clientes le generan los mayores beneficios?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;qu&eacute; zonas o regiones son las que generan mayores ventas en unidades monetarias y vol&uacute;menes? (en total y por producto)<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;cu&aacute;les son las reparaciones que m&aacute;s se han producido en el &uacute;ltimo trimestre?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;en que d&iacute;a de trabajo de cada mes logra llegar al punto de equilibrio?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;qu&eacute; tipo de reparaciones han generado mayores egresos?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;puede decirme cu&aacute;l es la capacidad de los diferentes procesos en materia de costos, productividad y calidad?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;cu&aacute;l es su nivel en sigma de cada una de las actividades?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;cu&aacute;l es el nivel de rotaci&oacute;n o permanencia de clientes?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;sabe en qu&eacute; etapa del ciclo de vida se encuentra cada uno de sus productos o servicios?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * &iquest;cu&aacute;l es el nivel de satisfacci&oacute;n de sus clientes?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * si tiene o dirige un sanatorio, &iquest;cu&aacute;les son las enfermedades que m&aacute;s clientes reportan?, &iquest;cu&aacute;les son los problemas que m&aacute;s consultas originan?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * si posee un restaurante, &iquest;cu&aacute;les son los platos m&aacute;s pedidos durante el a&ntilde;o y por temporada?, &iquest;cu&aacute;les son los vinos m&aacute;s pedidos y cu&aacute;les los m&aacute;s vendidos?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * si dirige una librer&iacute;a, &iquest;cu&aacute;les son los temas m&aacute;s vendidos?, &iquest;cu&aacute;l es la rentabilidad que le aporta cada tema?, &iquest;c&oacute;mo contribuye cada tema a lograr el punto de equilibrio?<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * si dirige un hotel, &iquest;cu&aacute;l es el tiempo promedio de estad&iacute;a?, &iquest;la cantidad de clientes por zona o regi&oacute;n?, &iquest;la cantidad de tiempo por regi&oacute;n y su relaci&oacute;n con la cantidad de tiempo de estad&iacute;a?, &iquest;la facturaci&oacute;n por profesi&oacute;n, zona, motivo de su visita (turismo, negocios, salud, profesionales, capacitaci&oacute;n, otros)?<br /><br />Estas son s&oacute;lo unas pocas preguntas de las cuales estoy seguro usted no podr&aacute; responder, o para hacerlo deber&aacute; destinar de una gran cantidad de tiempo en personal, aparte de generar una informaci&oacute;n poco confiable, costosa y fuera de tiempo.<br /><br /><b>Si no cuenta con estos datos, &iquest;c&oacute;mo hace usted para&hellip;?:</b><br /><br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * adoptar a tiempo las medidas correctivas;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * confeccionar un presupuesto viable y efectivo;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * administrar eficazmente su flujo de fondos;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * evitar los excesos de stock y la obsolescencia de inventarios;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * gestionar la mejora de los diversos procesos;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * saber cu&aacute;ndo est&aacute; mejorando la productividad;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * negociar un incremento de precios;<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; * detectar la causa de un problema y solucionarlo.<br /><br />En pocas palabras: &iquest;sabe usted realmente qu&eacute; est&aacute; ocurriendo en su organizaci&oacute;n?<br /><br />Para poder saber qu&eacute; pasa en su organizaci&oacute;n, es necesario contar con datos en tiempo y forma, sabiendo interpretarlos correctamente. Es aqu&iacute; donde la estad&iacute;stica y los sistemas de informaci&oacute;n convergen para posibilitar al directivo gestionar con mucha mayor eficiencia y eficacia su organizaci&oacute;n.<br /><br /><b><span style="font-size: 12pt;">&iquest;Para qu&eacute; la estad&iacute;stica?</span></b><br /><br />Si bien qued&oacute; ello claramente expuesto, una enumeraci&oacute;n nunca est&aacute; de m&aacute;s. As&iacute; pues, las estad&iacute;sticas son fundamentales a los efectos de gestionar y mejorar temas o actividades tales como:<br /><br />1. El control de calidad.<br />2. El nivel de aver&iacute;as y sus frecuencias.<br />3. Los tiempos para cambios o preparaci&oacute;n de herramientas.<br />4. Los niveles de productividad de distintos procesos, actividades y productos.<br />5. Los costos correspondientes a distintos tipos de conceptos y actividades.<br />6. La gesti&oacute;n de cr&eacute;ditos y cobranzas.<br />7. El seguimiento del flujo de fondos.<br />8. Los niveles de satisfacci&oacute;n de los clientes y usuarios.<br />9. Los tipos de accidentes y sus frecuencias.<br />10. El an&aacute;lisis paretiano de defectos, costes, rentabilidades, ventas.<br />11. Ventas por clientes, vendedores, zonas y productos.<br />12. Predicciones de ventas por zonas, productos, servicios o sucursales.<br />13. Capacidad de los procesos en cuanto a generaci&oacute;n de niveles de costes, calidad y productividad.<br />14. Tiempos totales de ciclos productivos.<br />15. Tiempos de respuestas.<br />16. Gesti&oacute;n de inventarios.<br />17. Cumplimiento de aprovisionamiento por parte de los proveedores.<br />18. Predicci&oacute;n de ventas por canales de comercializaci&oacute;n.<br />19. Proyectos de inversi&oacute;n.<br />20. Probabilidades para la construcci&oacute;n del &ldquo;&Aacute;rbol para la Toma de Decisiones&rdquo;.<br />21. Evoluci&oacute;n de los distintos ratios econ&oacute;mico-financieros y patrimoniales a lo largo del tiempo.<br />22. Estudios e investigaci&oacute;n de mercado.<br />23. Tiempos de m&aacute;quinas y personas por actividad.<br />24. Cantidad y representaci&oacute;n porcentual de distintos problemas y sus efectos econ&oacute;micos en la organizaci&oacute;n.<br />25. Tasa de polivalencia del personal.<br />26. Productos m&aacute;s demandados a nivel global, por zona y por canal de comercializaci&oacute;n.<br />27. Porcentajes de actividades generadoras de valor agregado para los clientes finales, de valor agregado para la empresa y carentes de valor agregado.<br />28. Tiempos promedios, m&aacute;ximos y m&iacute;nimos de reparaciones por tipo de aver&iacute;as.<br />29. C&aacute;lculos de costes y en especial para el Costeo Basado en Actividades.<br />30. Para los c&aacute;lculos de productividades.<br />31. Coeficientes de correlaci&oacute;n.<br />32. Estad&iacute;stica del personal (directivos y empleados).<br /><br /><b><span style="font-size: 12pt;">&iquest;Por qu&eacute; se aplican tan poco?</span></b><br /><br />En parte por una cuesti&oacute;n cultural de parte de los empresarios, pero en mayor medida por la falta de preparaci&oacute;n de los profesionales, en materia estad&iacute;stica, sobre todo de aquellos que asesoran en cuanto a la gesti&oacute;n de las empresas.<br /><br />Lo antes descrito es menos frecuente en los pa&iacute;ses anglosajones, los cuales tienen una fuerte cultura e inclinaci&oacute;n por las estad&iacute;sticas y las probabilidades. Otro tanto se da en Jap&oacute;n o Corea, pa&iacute;ses que dan a la educaci&oacute;n de las estad&iacute;sticas y matem&aacute;ticas una fuerte preponderancia en sus planes de estudios y luego en la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica.<br /><br />Sin lugar a dudas, la cuesti&oacute;n no es disponer de datos estad&iacute;sticos, si los mismos no son debidamente interpretados, o ni siquiera son tenidos en consideraci&oacute;n. Por lo tanto, es menester concientizar y formar a los directivos y empleados acerca de la fundamental y trascendental importancia de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica a la hora de planificar, dirigir y controlar la marcha de la empresa.<br /><br /><b><span style="font-size: 12pt;">&iquest;Qu&eacute; hacer?</span></b><br /><br />El primer paso, como antes se expresara, es concientizar, para luego pasar a capacitar. El tercer paso consiste en la implementaci&oacute;n. Diagnosticar para saber qu&eacute; datos necesita la organizaci&oacute;n es un paso fundamental, pues a partir de all&iacute; se dise&ntilde;ar&aacute;n los software m&aacute;s apropiados a las actividades, los procesos y requerimientos espec&iacute;ficos de cada empresa.<br /><br />Si bien la intuici&oacute;n nunca dejar&aacute; de perder importancia, el tener el respaldo de datos confiables le permitir&aacute; poder adoptar decisiones sobre una base m&aacute;s apropiada. Es esto lo que se da en llamar la <b>Gesti&oacute;n Moderna Basada en Estad&iacute;sticas</b> (<b>GMBE</b>).<br /><br /><b><span style="font-size: 12pt;">Conclusiones</span></b><br /><br />Si estamos en la oscuridad, mejor disponer de una vela, aunque &eacute;sta sea peque&ntilde;a, que atropellarnos todo en la oscuridad.<br /><br />Las modernas estad&iacute;sticas, acompa&ntilde;adas de las poderosas herramientas inform&aacute;ticas, permiten a los directivos, asesores y personal, contar con la suficiente informaci&oacute;n para mejorar, a partir de ella, los procesos de la empresa, tomar mejores decisiones comerciales, mejorar la seguridad y hacer un uso mucho m&aacute;s productivo y provechoso de los recursos.<br /><br />Las estad&iacute;sticas son fundamentales tanto para la administraci&oacute;n financiera como para la administraci&oacute;n de operaciones, las ventas, el marketing, las cobranzas, la log&iacute;stica y la gesti&oacute;n de personal, entre otras &aacute;reas y actividades de toda corporaci&oacute;n.<br /><br />Cada d&iacute;a se exige ser m&aacute;s productivos, eliminando sistem&aacute;ticamente los despilfarros. Hacer ello posible exige de informaci&oacute;n.<br /><br />Pretender dirigir una empresa como hace cincuenta a&ntilde;os ya no es v&aacute;lido ni posible. El empresario tiene en sus manos la decisi&oacute;n de mejorar la empresa a trav&eacute;s de una GMBE, o seguir conduciendo su empresa en la oscuridad.<br /><br /><b><span style="font-size: 12pt;">Bibliograf&iacute;a</span></b><br /><br />Estad&iacute;stica para negocios &ndash; Hanke &ndash; Editorial Irwin &ndash; 1995.<br />M&eacute;todos de Pron&oacute;sticos &ndash; Makridakis &ndash; Editorial Limusa &ndash; 1998.<br />Inform&aacute;tica para Gestores y Economistas &ndash; Casas Luengo / Garc&iacute;a &ndash; Editorial Anaya &ndash; 2000.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br /><b>Mauricio Le&oacute;n Lefcovich</b> es Consultor en Administraci&oacute;n de Operaciones, con especial atenci&oacute;n en TQM, TPM, Control y Reducci&oacute;n de Costos, Productividad y Mejora Continua. Especialista en Kaizen y Seis Sigma. Creador del Sistema Matricial de Control Interno (SMCI).<br /><br />.........................<br /><b>Fuente</b>: <b><a href="http://www.sht.com.ar/archivo/Management/estadistica.htm">Ser Humano y Trabajo</a></b></p>
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<p><a href="http://www.freetellafriend.com/tell/" onclick="window.open('http://www.freetellafriend.com/tell/?title='+encodeURIComponent(document.title)+'&amp;url='+encodeURIComponent(document.location.href), 'freetellafriend', 'scrollbars=1,menubar=0,width=617,height=530,resizable=1,toolbar=0,location=0,status=0,screenX=210,screenY=100,left=210,top=100'); return false;" title="Tell a Friend" target="_blank"><img alt="Tell a Friend" src="http://serv1.freetellafriend.com/button_share2.gif" border="0" /></a><br /><b><a href="http://manuelgross.bligoo.com">Imaginactivo</a></b> - <b><a href="http://www.atinachile.cl/blog/2072">Atina Chile</a></b> - <b><a href="http://cinevillarrica.zoomblog.com">Villarrica Cultural</a></b> - <b><a href="http://groups.google.com/group/ecovillarrica">EcoVillarrica</a></b></p>]]></description>
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<item>
<title>La Historia de un Siglo de Management</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/184831/La-Historia-de-un-Siglo-de-Management.html</link>
<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 16:12:26 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>La Historia de un Siglo de Management</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #3366ff;"><b><span style="font-size: 14pt;">Cien a&ntilde;os de Management</span></b></span><br />
<br />
<span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 10pt;">Por Jose
Enebral Fernandez</span></b></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div style="text-align: left;"><img style="float: left; border: 1px solid black; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; margin-left: 12px; margin-right: 12px;" alt="Peter Drucker" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/P Drucker.jpg" />Los
asalariados de cierta edad hemos conocido ya distintos estilos y
sistemas de gesti&oacute;n, y tambi&eacute;n distintas
consignas: calidad total,
trabajo en equipo, gesti&oacute;n del conocimiento... Muchos de
nosotros hemos
incluso vivido &eacute;pocas en que las iniciativas de los
subordinados no
eran bien recibidas por sus jefes; entonces no hab&iacute;a grandes
dificultades para cambiar de trabajo, y algunos j&oacute;venes
hu&iacute;an de unas
empresas en busca de otras m&aacute;s abiertas a su
participaci&oacute;n y
desarrollo. </div>
<div style="text-align: left;"><br />
</div>
<div style="text-align: left;">La
gesti&oacute;n empresarial ha evolucionado ciertamente mucho en las
&uacute;ltimas
d&eacute;cadas, y mucho m&aacute;s si nos remontamos al
comienzo del siglo XX. Detr&aacute;s
del ahora tan postulado aprendizaje permanente -individual y colectivo-
est&aacute; el avance tecnol&oacute;gico y los nuevos
m&eacute;todos y herramientas, pero
sobre todo el creciente peso espec&iacute;fico de las personas en
las
organizaciones. <br />
<br />
Ya en el siglo XXI, los cambios parecen
apuntar a un modelo de organizaci&oacute;n que se nutre de la
inteligente y
comprometida contribuci&oacute;n de sus personas, y se orienta a
una
democratizaci&oacute;n integradora.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El premodernismo</span></b></span><br />
<br />
En realidad, en la gesti&oacute;n empresarial, los directivos de
hoy aplican
-por vigentes- ideas casi tan viejas como el propio ser humano. Pero al
mismo tiempo, est&aacute;n muy atentos a los nuevos postulados y,
desde luego,
a la cultura y estilo de direcci&oacute;n de sus organizaciones. <br />
<br />
Hace
100 a&ntilde;os las cosas eran muy sensiblemente diferentes: eran
los albores
del modernismo: una especie de premodernismo de la gesti&oacute;n
empresarial.
Como es sabido, al comienzo de este siglo, la actuaci&oacute;n de
los
operarios y el tiempo dedicado a cada tarea eran objeto de estudio por
importantes analistas de la producci&oacute;n como <b>Frederick W.
Taylor</b> o <b>Frank
Gilbreth</b>. <br />
<br />
No se dejaba entonces espacio a la iniciativa e
imaginaci&oacute;n de los trabajadores, pero sin duda se
abr&iacute;a una gran puerta
a la mejora de la productividad: era la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica. Algo a lo
que tambi&eacute;n contribuy&oacute; <b>Henri Fayol</b>
-quiz&aacute; el primer gur&uacute; europeo- poco
despu&eacute;s, abriendo nuevos horizontes con sus <b>14 principios</b>
(divisi&oacute;n del
trabajo, unidad de mando, disciplina, remuneraci&oacute;n, etc.).<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El lado humano de la gesti&oacute;n</span></b></span><br />
<br />
No pod&iacute;a pasar mucho tiempo sin que -ya en los
a&ntilde;os 30 y tras el famoso
experimento de <b>Hawthorne</b> sobre la incidencia de factores ambientales en
la productividad- surgieran nuevas voces, como las de <b>Elton Mayo</b>, <b>Mary
Parker Follett</b>, y <b>Chester Barnard</b>, que apuntaran al lado humano de la
gesti&oacute;n. Si, por un lado, la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica evolucionaba con viento
a favor hasta los postulados m&aacute;s recientes
-reingenier&iacute;a incluida-, la
gesti&oacute;n de las personas, en cambio, daba peque&ntilde;os
pasos, haci&eacute;ndose
cada vez mayor la distancia entre lo que predicaban los expertos y lo
que de verdad se practicaba en las empresas. <br />
<br />
Es relativamente
reciente el reconocimiento pr&aacute;ctico de que las empresas
tienen en el
capital intelectual y emocional de sus personas su activo
m&aacute;s valioso;
pero hemos de reconocer que en el pasado -y quiz&aacute;
todav&iacute;a en el
presente, en buena medida- se ha desaprovechado demasiada inteligencia
sumergida de los trabajadores, para frustraci&oacute;n de
&eacute;stos y en perjuicio
de los resultados empresariales.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">La segunda mitad del siglo</span></b></span><br />
<br />
Recordar&aacute; tambi&eacute;n el lector que en la
d&eacute;cada de los 50, pensadores como
<b>McGregor</b>, <b>Maslow</b> y <b>Herzberg</b>, insistieron en el potencial disponible en
los trabajadores y aportaron valiosas ideas en torno al tema de la
motivaci&oacute;n. Por entonces -a&ntilde;o 1954-, <b>Peter
Drucker</b> publicaba <b>The practice of management</b>,
un cl&aacute;sico de esta literatura. En este texto, Drucker -gur&uacute;
de gur&uacute;s:
aut&eacute;ntico profeta de la gesti&oacute;n empresarial-
propugnaba, por ejemplo,
la importancia del marketing y la innovaci&oacute;n y, entre otras
muchas
buenas ideas, ven&iacute;a a formular los antecedentes de la
<b>Direcci&oacute;n por
Objetivos</b>.<br />
<br />
En 1960 aparec&iacute;a otro gran texto: <b>The human side of
enterprise</b>,
de <b>Douglas McGregor</b>. El autor formula aqu&iacute; sus conocidas
<b>teor&iacute;as X e Y</b>
-alineada la primera con el taylorismo, y bastante revolucionaria la
segunda-, relativas al comportamiento de los trabajadores. Como se
sabe, la <b>Teor&iacute;a Y</b> sosten&iacute;a una imagen de
trabajador capaz, responsable
y comprometido, que hoy resulta natural, pero que entonces
suscit&oacute; no
pocas controversias: quiz&aacute; pueda considerarse el origen de
muchos de
los cambios que vivimos en la actualidad. (En realidad, en los
a&ntilde;os 60
y 70 ya se apuntaron en alguna medida varias de las ideas que hoy
est&aacute;n
de plena actualidad: por ejemplo, la gesti&oacute;n del
conocimiento, la
orientaci&oacute;n al cliente, el liderazgo, la gesti&oacute;n
por competencias y la
organizaci&oacute;n inteligente). <br />
<br />
Antes de que llegaran los a&ntilde;os 80,
pensadores como los ya citados y otros muchos -entre ellos <b>Likert</b>,
<b>Levitt</b>, <b>Kotler</b>, <b>Allen</b>, <b>Mintzberg</b>, <b>Burns</b>, <b>Schon</b>, <b>Argyris</b> y <b>McClelland</b>,
pero bastantes otros m&aacute;s- hab&iacute;an ya contribuido
de forma incuestionable
a la evoluci&oacute;n del management, y lo siguieron haciendo
despu&eacute;s. <br />
<br />
En los a&ntilde;os 80 se comenz&oacute; a predicar muy
insistentemente la calidad: ya
lo hab&iacute;an estado haciendo <b>Deming</b> y <b>Juran</b> en
Jap&oacute;n, en los a&ntilde;os 50, con
magn&iacute;ficos resultados. La gesti&oacute;n occidental
comenzaba a prestar m&aacute;s
atenci&oacute;n al modelo japon&eacute;s, y esto
qued&oacute; patente en algunos
interesantes libros como el de <b>Pascale y Athos</b> (<b>The art of japanese
management</b>, 1981) o el de <b>Ouchi</b> (<b>Theory Z</b>, 1981). <br />
<br />
Pero quiz&aacute; lo que m&aacute;s recordamos de entonces es
la aparici&oacute;n en 1982 de <b>In search of excellence</b>,
de <b>Peters y Waterman</b>: esta obra contribuy&oacute; muy sensiblemente
a la
difusi&oacute;n de este tipo de literatura, y, sobre todo,
contribuy&oacute; a
sensibilizarnos sobre aspectos de la gesti&oacute;n cuya
importancia se nos
estaba quiz&aacute; escapando: la atenci&oacute;n a los
clientes y al personal. Puede
que sea efectivamente sensibilidad lo que le ha estado faltando a la
gesti&oacute;n: sensibilidad tanto hacia las expectativas de los
clientes,
como hacia las inquietudes de los trabajadores y hacia sus capacidades
y rasgos personales. <br />
<br />
De hecho, es en los &uacute;ltimos a&ntilde;os cuando
se empieza a aludir abiertamente a la energ&iacute;a emocional, los
sentimientos y los valores personales, dentro de las organizaciones.
Podr&iacute;a pensarse que el movimiento coincide con la
explosi&oacute;n de la
denominada inteligencia emocional, pero tambi&eacute;n parece tener
s&oacute;lidos
antecedentes en los postulados de d&eacute;cadas anteriores.<br />
<br />
La
calidad, el liderazgo, la innovaci&oacute;n, el esp&iacute;ritu
de equipo o incluso
el empowerment, no suponen en realidad novedades de los a&ntilde;os
80, pero
es en esta d&eacute;cada cuando se profundiza en estos postulados y
se empieza
a hablar de todo ello con cierta intensidad: hoy constituyen
todav&iacute;a
aut&eacute;nticos <i>buzzwords</i>, cuando se habla de los cambios
culturales en las
empresas. Exist&iacute;a ya en aquellos a&ntilde;os una
considerable receptividad a
las ideas que sosten&iacute;an <b>Drucker</b>, <b>Peters</b>, <b>Bennis</b>, <b>Belbin</b>,
<b>Hersey</b>,
<b>Blanchard</b>, <b>Rosabeth Moss Kanter</b>, <b>Schein</b>, <b>Porter</b>, <b>Handy</b> y otros
expertos, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a
l&oacute;gicamente escepticismos y puntos de
vista distintos. <br />
<br />
<b>Peter Senge</b> insisti&oacute; al comienzo de los 90 en el concepto de
<i>learning organization</i> en su importante obra <b>The fifth discipline</b>:
un texto que postula muy convincentemente la necesidad del pensamiento
sist&eacute;mico y el aprendizaje colectivo dentro de las
organizaciones, y
del que puede decirse que ha alimentado en gran medida el debate en
beneficio de la evoluci&oacute;n del management. <br />
<br />
Poco despu&eacute;s, <b>Champy</b>
y <b>Hammer</b> nos hablaban de la reingenier&iacute;a: algo que
tambi&eacute;n ha dado
mucho que hablar. Pero quiz&aacute; uno de los temas m&aacute;s
abordados por los
expertos en los a&ntilde;os 90 es el de la estrategia. Casi 20
a&ntilde;os despu&eacute;s de
que <b>Ohmae</b> alertara sobre la necesidad de poner en marcha una nueva
forma de pensamiento estrat&eacute;gico, otros autores han vuelto a
la carga
en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por ejemplo, <b>Hamel y
Prahalad</b> en su libro <b>Competing for the future</b> (1994);
tambi&eacute;n <b>Mintzberg</b> ha seguido escribiendo sobre el tema. Y
otros autores: por ejemplo <b>Norton y Kaplan</b> en su <b>The Balanced
Scorecard: Translating strategy into action</b>.<br />
<br />
Han sido muchos expertos los que han contribuido a enriquecer la
ciencia -o arte- de obtener los mejores resultados de las personas en
sus organizaciones. Quiz&aacute; se haya dado alg&uacute;n paso
hacia atr&aacute;s, pero
muchos adelante, en la evoluci&oacute;n del management. En las
&uacute;ltimas d&eacute;cadas
se han elevado muchas voces para orientar a los ejecutivos y directivos
en su muy dif&iacute;cil tarea: son mensajes que apuntan muy
directamente a
los puntos d&eacute;biles que todav&iacute;a se detectan en el
ejercicio del
management.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Panorama finisecular</span></b></span><br />
<br />
A punto de concluir el siglo XX, se ven&iacute;a reconociendo que
la Alta
Direcci&oacute;n defin&iacute;a la estrategia, pero no siempre
la explicaba bien a
los trabajadores; que hab&iacute;a una cierta obsesi&oacute;n
por medir, pero quiz&aacute;
se desatend&iacute;a lo que era m&aacute;s dif&iacute;cil
de medir; que los planes de acci&oacute;n
se incumpl&iacute;an con frecuencia; que los directivos se
centraban
principalmente en el corto plazo; que se predicaba la
orientaci&oacute;n al
cliente, pero se practicaba m&aacute;s la orientaci&oacute;n al
presidente; que a
menudo las buenas ideas se desvirtuaban en la aplicaci&oacute;n;
que quiz&aacute;
faltaba autocr&iacute;tica; que tal vez sobraba complacencia; que
se reprim&iacute;a
la cr&iacute;tica -incluso la constructiva- de los empleados; que
nos
ocup&aacute;bamos casi m&aacute;s de las explicaciones a dar
que de los resultados a
obtener; que se abusaba de las reuniones; que nos
desenvolv&iacute;amos bajo
demasiada presi&oacute;n; que se atiend&iacute;a sobre todo al
marcador (indicadores
financieros) y en menor medida al terreno de juego... Hab&iacute;a
decididamente materia para seguir escribiendo libros.<br />
<br />
Y no deber&iacute;amos olvidarnos, por cierto, de los
comportamientos viciados denunciados por <b>Scott Adams</b> en <b>The Dilbert
Principle</b>.
Pero no queremos dar a entender que las claves est&aacute;n en los
libros,
como muy bien sabemos. Los libros nos hablan de lo que pasa, de lo que
probablemente va a pasar, o de lo que convendr&iacute;a hacer o
evitar. Luego,
cada empresa precisa una soluci&oacute;n a medida. El management
evoluciona
para adaptarse a los tiempos y, quiz&aacute; m&aacute;s
concretamente, para sortear
los nuevos obst&aacute;culos y dificultades que van apareciendo.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El management del siglo XXI</span></b></span><br />
<br />
Si observamos algunos de los postulados m&aacute;s repetidos en la
actualidad,
podemos comprobar que constituyen una especie de
reconducci&oacute;n de
determinadas pr&aacute;cticas, que ya no daban los frutos deseados.
La gesti&oacute;n
por competencias se abre paso porque efectivamente hab&iacute;a
personas cuyos
perfiles no encajaban del todo en los puestos que ocupaban. La
gesti&oacute;n
del conocimiento se impone porque, siendo cada vez m&aacute;s
valioso (se
acepta que estamos ya en la era del conocimiento), el conocimiento no
fluye suficientemente por la organizaci&oacute;n. El feedback
circular o
multifuente se est&aacute; empezando a practicar porque seguramente
hab&iacute;a
opiniones de inter&eacute;s que estaban siendo ignoradas o
preteridas. <br />
<br />
El
esp&iacute;ritu de equipo parece un valor irrefutable, porque
tradicionalmente
cada uno iba un poco a lo suyo y, sobre todo en grandes organizaciones,
se estaba imponiendo el pensamiento asist&eacute;mico. El liderazgo
es quiz&aacute;
uno de los postulados m&aacute;s incontestables, porque buena parte
de los
mandos de las d&eacute;cadas anteriores desatend&iacute;a el
desarrollo de sus
colaboradores y el aprendizaje colectivo, y desaprovechaba el capital
emocional disponible. El empowerment, porque viene a ser el complemento
adecuado del liderazgo y, en cierto modo, viene a reconocer la
mayor&iacute;a
de edad de los trabajadores, cuya integraci&oacute;n en el proyecto
de empresa
resulta ya imprescindible. La atenci&oacute;n a los valores (<b>DpV</b>,
incluida)
porque, por decirlo brevemente, una religi&oacute;n siempre ha sido
muy &uacute;til. <br />
<br />
El
<b>Cuadro de Mando Integral</b>, porque la gesti&oacute;n cotidiana se
estaba
desalineando con la estrategia. La innovaci&oacute;n, porque la
competitividad
lo exige. La sensibilidad hacia las creencias y los modelos mentales,
porque la sinergia lo exige. Las competencias conversacionales porque
se ha de nutrir la inteligencia colectiva. La organizaci&oacute;n
inteligente,
en suma, porque hay que concretar ya el norte al que dirigir los
cambios culturales en curso y eliminar la tradicional torpeza. <br />
<br />
Ahora
podemos ver el cambio como el trayecto que parte de la
organizaci&oacute;n
tradicional y se aproxima al concepto de organizaci&oacute;n
inteligente que
ya nos suger&iacute;a <b>Peter Senge</b>: la organizaci&oacute;n que
no s&oacute;lo hace bien las
cosas, sino que sabe bien qu&eacute; cosas hay que hacer.<br />
<br />
Y al hablar
del rumbo del cambio, habr&iacute;a que desear que los cambios
fueran bien
explicados por los directivos de las empresas, de modo que resultaran
deseados y asumidos. Entendiendo las cosas y encontr&aacute;ndolas
razonables,
los trabajadores nos habr&iacute;amos evitado no pocas
perplejidades y
desazones en el pasado. Hemos de confiar en una mejor
formaci&oacute;n,
informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n dentro de las empresas
para que las nuevas
generaciones trabajen, en el siglo XXI, con mayor eficacia, eficiencia
y satisfacci&oacute;n. <br />
<br />
La informaci&oacute;n, el conocimiento, las
estrategias y las ideas fluir&aacute;n seguramente cada vez mejor
dentro de
las organizaciones, en beneficio de los resultados y para
satisfacci&oacute;n
de todos. Los directivos habr&aacute;n de sacrificar una parte de
su ego y los
trabajadores habr&aacute;n de mejorar su compromiso y
contribuci&oacute;n, porque -si
no en su liturgia, s&iacute; en su esp&iacute;ritu-, algo de
democracia deber&aacute; llegar
al mundo empresarial.<br />
<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: left;"><b>Informaci&oacute;n Legal</b><br />Este
art&iacute;culo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es
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respetan las siguientes condiciones:</div>
<p>
&nbsp; 1) se publique tal como est&aacute;, sin
alteraciones<br />
&nbsp;&nbsp;2) se haga referencia al autor (Jose Enebral
Fernandez)<br />
&nbsp;&nbsp;3) se haga referencia a la fuente (<a href="http://degerencia.com/" target="_blank">degerencia.com</a>)<br />
&nbsp;&nbsp;4) se provea un enlace al art&iacute;culo
original (<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank">http://www.degerencia.com<wbr />/articulo/cien_anos_de_manageme<wbr />nt</a>)<br />
&nbsp;&nbsp;5) se provea un enlace a los datos del autor (<a href="http://www.degerencia.com/jenebral" target="_blank">http://www.degerencia.com<wbr />/jenebral</a>)<br />
<br />
....................<br />
<br />
Fuente: <b><a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management">DeGerencia</a></b>&nbsp;&nbsp;<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank"></a></p>
<p>Foto: <b><a href="http://www.fortuna.uol.com.ar/edicion_0129/management/images/foto_03.jpg">Peter
Drucker</a></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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<title>Los Diez Mandamientos del Management</title>
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<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 00:58:31 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: medium;"></span></b></span><br /><img style="float: left; border: 1px solid black; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; margin-left: 12px; margin-right: 12px;" alt="Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/Homer Simpson.jpg" /><b>Un dec&aacute;logo de frases cortas e ingeniosas atribuidas a varios l&iacute;deres de reconocida influencia mundial, que definen una visi&oacute;n muy particular (pero de validez universal) sobre distintos aspectos de la organizaci&oacute;n y funcionamiento de las organizaciones</b><br /><br /><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #3366ff;"><b>El dec&aacute;logo del 'management'</b></span></span><br /><br />&ldquo;<b>Donde hay una empresa de &eacute;xito, alguien tom&oacute; alguna vez una decisi&oacute;n valiente</b>&rdquo;. &ldquo;<b>La mejor estructura no garantiza los resultados ni el rendimiento, pero la estructura equivocada es una garant&iacute;a de fracaso</b>&rdquo;. <br /><br />&Eacute;stas son algunas de las lecciones que el padre del management moderno, <b>Peter Drucker</b>, ha legado a los directivos que van a pilotar las compa&ntilde;&iacute;as d el siglo XXI. Sin embargo, el creador del concepto ecologista social, no es el &uacute;nico que ha reflexionado y cuyas ideas sobre el mundo de la gesti&oacute;n han transcendido. <br /></p> <a class="read-more " href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/184155/Los-Diez-Mandamientos-del-Management.html">(Leer más)</a>]]></description>
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