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<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 07:29:31 -0300</pubDate>
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<title>Pensamiento reflexivo para revisar los modelos mentales</title>
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<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 23:25:57 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #3366ff;"><b><span style="font-size: 12pt;">Creencias y modelos mentales en los perfiles competenciales</span></b></span><br /><br /><span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 10pt;">Por Jos&eacute; Enebral Fernandez</span></b></span><br /><br /><img style="float: left; margin-top: 3px; margin-bottom: 3px; margin-left: 9px; margin-right: 9px; border: 1px solid black;" alt="Thinker boy" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/public/191/Boy_thinker.jpg" />Aunque frecuentemente se simplifica dej&aacute;ndolo en conocimientos y habilidades, parece conveniente recordar que, en los perfiles de directivos y trabajadores competentes, cabe encontrar creencias, valores, actitudes y aun h&aacute;bitos de comportamiento, que tambi&eacute;n contribuyen al rendimiento en el desempe&ntilde;o cotidiano. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>M&aacute;s o menos acertadas, las creencias (por ejemplo: &ldquo;siempre hay una forma mejor de hacer las cosas&rdquo;, &ldquo;la experiencia no se puede transmitir&rdquo;, &ldquo;las reuniones constituyen una p&eacute;rdida de tiempo&rdquo;, &ldquo;en caso de problemas con los dem&aacute;s, la culpa es de ellos&rdquo;, &ldquo;cuando bajan las ventas hay que buscar nuevos clientes&rdquo;, &ldquo;expresar los sentimientos es un signo de debilidad&rdquo;) son convicciones que determinan o modulan nuestras pautas de pensamiento y afectan, por ejemplo, a la toma de decisiones o a la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s. Normalmente no nos cuestionamos la validez o vigencia de las creencias propias, pero deber&iacute;amos hacerlo.<br /><br />Todos tenemos nuestras creencias; pero hemos de ser bien conscientes de que pueden existir otras, quiz&aacute; m&aacute;s pr&oacute;ximas a la realidad, y de que nuestra actuaci&oacute;n profesional se ve influida por ellas. Por ejemplo, en el perfil competencial de un director de marketing dif&iacute;cilmente encontraremos la creencia de que &ldquo;en este negocio ya todo est&aacute; inventado&rdquo;; por el contrario, dir&iacute;amos que un buen director de marketing creer&aacute; t&iacute;picamente que &ldquo;el cliente siempre espera que se le sorprenda favorablemente&rdquo;. <br /><br />Ya nos lo suger&iacute;a Plat&oacute;n: todos percibimos la realidad a nuestra manera, y esto a menudo supone una barrera para el buen entendimiento entre las personas. Es frecuente que jefes y subordinados perciban las cosas de distinta forma porque sus modelos mentales -sus mecanismos de an&aacute;lisis y percepci&oacute;n de las realidades, sus deducciones o inferencias- se nutren normalmente de distintas vivencias e informaciones. S&iacute;, acabamos de utilizar la expresi&oacute;n &ldquo;modelos mentales&rdquo;; el lector identificar&aacute; aqu&iacute; una de las cinco disciplinas se&ntilde;aladas por Peter Senge al postular la learning organization. <br /><br />Aunque el t&eacute;rmino &ldquo;modelo mental&rdquo; parece haber sido acu&ntilde;ado por el psic&oacute;logo escoc&eacute;s Kenneth Craik hace unos 60 a&ntilde;os, traemos aqu&iacute; una definici&oacute;n actual de David Hutchens: &ldquo;Los modelos mentales son b&aacute;sicamente creencias profundamente arraigadas, im&aacute;genes y supuestos, que poseemos acerca de nosotros mismos, de nuestro mundo, de nuestras organizaciones y de c&oacute;mo encajamos en ellas&rdquo;. (Quiz&aacute; el t&eacute;rmino haya sido acu&ntilde;ado por Craik, pero el concepto, como no pod&iacute;a ser de otro modo, ya se manejaba por fil&oacute;sofos de la Antig&uuml;edad).<br /><br />Si la realidad se ve distorsionada por nuestros modelos mentales, aqu&iacute; hay algo que nos limita a la hora de analizar nuestras organizaciones y contribuir a su desarrollo y prosperidad. Pero quiz&aacute; alg&uacute;n lector no iniciado se siga preguntando qu&eacute; es esto de los &ldquo;modelos mentales&rdquo;. <br /><br />Veamos: al leer estos p&aacute;rrafos -no lo descartemos-, un lector (el lector A) podr&iacute;a pensar que los consultores de Management y Recursos Humanos, casi agotados los temas cl&aacute;sicos (liderazgo, trabajo en equipo&hellip;), no sabemos ya de qu&eacute; hablar y s&oacute;lo se nos ocurren m&uacute;sicas celestiales; llegar&iacute;a a la conclusi&oacute;n de que s&oacute;lo va a leer lo que le recomienden sus amigos y que, aun as&iacute;, lo har&aacute; siempre con reservas. Pero quiz&aacute; otro lector (el lector B), leyendo estos p&aacute;rrafos, relacionar&iacute;a estas ideas con los problemas de comunicaci&oacute;n que tiene con su jefe o con sus colaboradores, se interesar&iacute;a por el tema de los modelos mentales y las creencias, y hasta recomendar&iacute;a a sus amigos alg&uacute;n buen libro al respecto. <br /><br />Claramente, el lector A y el lector B poseer&iacute;an modelos mentales distintos. Nosotros, en nuestro atrevimiento y desde nuestro propio modelo mental, dir&iacute;amos que el modelo del lector B resultar&iacute;a m&aacute;s valioso para su organizaci&oacute;n que el del lector A. Pero piense tambi&eacute;n el lector, por ejemplo, si ve ahora las cosas como las ve&iacute;a hace apenas 5 &oacute; 10 a&ntilde;os; porque los modelos mentales evolucionan, incluso en la madurez. Y obs&eacute;rvese igualmente c&oacute;mo algunos procesos de negociaci&oacute;n (por ejemplo, en el &aacute;mbito pol&iacute;tico) resultan interminables, justamente por la distancia entre modelos mentales.<br /><br />Cada individuo, adem&aacute;s de otros atributos y competencias, posee su propio modelo mental, y este le proporciona una visi&oacute;n parcial o incompleta de las realidades. Pero, adem&aacute;s de llevarnos a una particular interpretaci&oacute;n de la realidad, los modelos mentales pueden movernos a hacer inferencias &ldquo;atrevidas&rdquo;, y aun a llegar a conclusiones y decisiones desacertadas. Como suger&iacute;amos, aunque nunca sintonicen plenamente con la realidad, nuestros modelos mentales son mejorables o madurables y, desde luego, la mejora pasa por asumir la parcialidad a que estamos -dig&aacute;moslo as&iacute;- condenados. <br /><br />Curiosamente, cuando alguien pone en cuesti&oacute;n nuestros modelos mentales, podemos reaccionar con cierta agresividad: se trata de creencias muy arraigadas. No solemos ser conscientes de que cada persona ve el mundo (su entorno) desde una posici&oacute;n distinta; incluso nos sorprendemos de que los dem&aacute;s no vean las cosas como nosotros.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Cuestionamiento y aprendizaje</span></b></span><br /><br />Los expertos insisten en ello: por impl&iacute;citos y arraigados, raramente nos cuestionamos nuestros modelos mentales: &ldquo;las cosas son como yo las veo&rdquo;. Hay que hacer, por consiguiente, un esfuerzo, y tratar de que emerjan nuestras creencias y supuestos para someterlos a revisi&oacute;n. Dos pr&aacute;cticas se nos recomiendan: el pensamiento reflexivo y la conversaci&oacute;n inteligente o penetrante. <br /><br />Se dice que, en general, dedicamos poco tiempo a pensar (a pesar de que Cicer&oacute;n ya dijo que pensar era como vivir dos veces), de modo que la reflexi&oacute;n no parece un ejercicio frecuente; pero debemos practicarla en beneficio del autoconocimiento y para cuestionar nuestras creencias y aproximarnos a la realidad. Una creencia equivocada nos incapacita, nos bloquea, nos ata, aunque no seamos muy conscientes de ello. Por supuesto que no estamos siempre equivocados, pero s&iacute; podemos decir que nuestra visi&oacute;n de la realidad es siempre incompleta. Durante la meditaci&oacute;n o reflexi&oacute;n podemos tomar conciencia de ello, si conseguimos lentificar nuestra galopada mental y validar cada paso.<br /><br />Y habl&aacute;bamos tambi&eacute;n de la conversaci&oacute;n inteligente que, como cabe suponer, necesita del pensamiento reflexivo. Dice Peter Senge: &ldquo;Las conversaciones inteligentes requieren individuos capaces de reflexionar sobre sus propios pensamientos&rdquo;. Dec&iacute;amos ya en el primer p&aacute;rrafo que hay quien cree que las reuniones, en general, suponen una p&eacute;rdida de tiempo; desde luego que as&iacute; puede ser, en la medida en que no seamos conversadores eficaces. Richard Ross y Charlotte Roberts nos alertan sobre ello en The Fifth Discipline Fieldbook. <br /><br />La conversaci&oacute;n inteligente demanda un cierto contrapeso entre la alegaci&oacute;n y la indagaci&oacute;n. Hemos de hacer nuestros razonamientos m&aacute;s visibles para los dem&aacute;s, y tambi&eacute;n hemos de estar atentos a los suyos, escuchando respetuosa y activamente; en definitiva, hemos de dialogar o discutir de forma m&aacute;s inteligentemente penetrante. Haci&eacute;ndolo as&iacute;, contribuimos al aprendizaje y desarrollo de nuestra organizaci&oacute;n; por el contrario, los equipos que no se imponen estas t&eacute;cnicas -alegaci&oacute;n e indagaci&oacute;n- pueden llegar a la toma de decisiones m&aacute;s por cansancio que por consenso: llegan a soluciones de compromiso o se inclinan ante la autoridad formal, conservando seguramente todos sus creencias iniciales.<br /><br />William O&acute;Brien, del MIT, hace hincapi&eacute; en que la conversaci&oacute;n inteligente constituye la mayor herramienta de aprendizaje de una organizaci&oacute;n, porque permite enriquecer los modelos mentales. Enriquecer nuestros modelos mentales con creencias m&aacute;s contrastadas constituye una forma de aprendizaje individual y colectivo. Para alentar estas pr&aacute;cticas no basta con postular el trabajo en equipo; los directivos han de alentar una mejor pr&aacute;ctica de la alegaci&oacute;n y de la indagaci&oacute;n sensibilizando a sus colaboradores y experimentando. Ellos mismos -los directivos- pueden tal vez descubrir que sus propios modelos mentales les estaban limitando y aun bloqueando; y los trabajadores pueden descubrir que su mundo era m&aacute;s estrecho que el mundo real: esto parece aprendizaje del m&aacute;s puro. <br /><br />Obviamente y por ejemplo, actitudes de inhibici&oacute;n, falta de atenci&oacute;n o arrogancia, y conductas de politiqueo o lucimiento personal, reducen sensiblemente la contribuci&oacute;n de la conversaci&oacute;n al aprendizaje; y tambi&eacute;n parece obvio que, en la conversaci&oacute;n inteligente (tanto la orientada al enriquecimiento mutuo como la que persigue la toma de una decisi&oacute;n), se han de aparcar las cotas de poder formal o informal: si el director tuviera que imponer una conclusi&oacute;n, no necesita dejar el mensaje &ldquo;yo llevo raz&oacute;n&rdquo;, simplemente da a entender que asume la responsabilidad.<br /><br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Creencias de ayer y de hoy</span></b></span><br /><br />Si aceptamos que la cultura de una empresa est&aacute; en buena medida definida por el conjunto de creencias y valores compartidos por el colectivo, se entender&aacute; mejor por qu&eacute; hemos querido someter al lector todos estos p&aacute;rrafos. A&ntilde;adimos algunas l&iacute;neas m&aacute;s para recordar creencias ya pr&aacute;cticamente superadas y formular tambi&eacute;n algunas otras que se han ido abriendo paso.<br /><br />Ya casi nadie cree que: &ldquo;los directivos deben pensar y los trabajadores actuar&rdquo;, &ldquo;las personas solo se mueven por dinero&rdquo;, &ldquo;lo mejor es sembrar deudas de gratitud&rdquo;, &ldquo;el castigo psicol&oacute;gico es un recurso leg&iacute;timo y eficaz&rdquo;, &ldquo;no se puede mentir a un superior, pero s&iacute; a un subordinado&rdquo;, &ldquo;el &eacute;xito pasa por cultivar el ego&rdquo;, &ldquo;los proveedores son personas inferiores, salvo error o comisi&oacute;n&rdquo;&hellip; <br /><br />En cambio, hay otras creencias que se van imponiendo: &ldquo;la autoridad moral es m&aacute;s poderosa que el poder formal&rdquo;, &ldquo;el capital humano constituye un valios&iacute;simo activo de la empresa&rdquo;, &ldquo;los jefes y sus colaboradores se han de servir mutuamente, en beneficio de los resultados&rdquo;, &ldquo;hay que compartir los conocimientos&rdquo;, &ldquo;los trabajadores pueden tener ideas muy valiosas&rdquo;, &ldquo;subestimar la inteligencia de los trabajadores constituye un grave error&rdquo;, &ldquo;el aprendizaje permanente resulta inexcusable&rdquo;, &ldquo;la inteligencia emocional es tan valiosa (o m&aacute;s) como la acad&eacute;mica&rdquo;, &ldquo;el cliente constituye la principal referencia&rdquo;, &ldquo;la innovaci&oacute;n y la mejora continua son una necesidad&rdquo;, &ldquo;los trabajadores cr&iacute;ticos pueden resultar m&aacute;s valiosos que los sumisos&rdquo;, &ldquo;lo que no comprendemos o vemos puede, no obstante, ser o existir&rdquo;, &ldquo;no se debe culpar a un individuo por problemas que son propios del sistema&rdquo;, &ldquo;los directivos necesitan feedback, tanto o m&aacute;s que los trabajadores&rdquo;, &ldquo;expresar serenamente los sentimientos es positivo&rdquo;, &ldquo;la imaginaci&oacute;n es tan importante como el conocimiento&rdquo;, &ldquo;nadie puede ser considerado inteligente si no se conoce bien a s&iacute; mismo&rdquo;&hellip;<br /><span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;"><br />Conclusi&oacute;n</span></b></span><br /><br />El cerebro tiende a clasificar todo lo que percibimos en los &ldquo;archivos&rdquo; que ya tiene abiertos, pero puede verse necesitado a abrir otros nuevos porque, de otro modo, podr&iacute;amos no ver lo que no nos encaja. Atenci&oacute;n pues: hemos de hacer todos un esfuerzo y reconocer que la imagen del mundo real se forma con las aportaciones de todas las visiones parciales. Nuestra percepci&oacute;n podr&iacute;a llegar a ser -y es mucho- la m&aacute;s aproximada a la realidad, pero siempre ser&iacute;a incompleta. Centr&aacute;ndonos en nuestras organizaciones, no parece caber duda de que el progreso de las mismas pasa, entre otras cosas, por la mejora y sinton&iacute;a de los modelos mentales de sus personas. <br /><br />Repetimos: el desarrollo de las personas y de sus organizaciones pasa, entre otras cosas, por la mejora de los modelos mentales. Y, &iquest;c&oacute;mo mejorar los modelos mentales? Cultivando el pensamiento reflexivo y la conversaci&oacute;n inteligente. Y, &iquest;qu&eacute; es la conversaci&oacute;n inteligente? Llam&eacute;sela como se quiera, pero nos referimos a aquella en que, mediante la pr&aacute;ctica equilibrada de la indagaci&oacute;n y la alegaci&oacute;n, las personas acaban viendo cosas que antes no ve&iacute;an, y tomando, en su caso, decisiones m&aacute;s acertadas. En definitiva, sometemos al lector la conveniencia de ensanchar nuestros horizontes.<br /><br />Informaci&oacute;n Legal<br /><br />Este art&iacute;culo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es responsable por el contenido y las opiniones expresadas, as&iacute; como de la legitimidad de su autor&iacute;a.<br /><br />El contenido puede ser incluido en publicaciones o webs con fines informativos y educativos (pero no comerciales), si se respetan las siguientes condiciones:<br /><br />&nbsp; 1) se publique tal como est&aacute;, sin alteraciones<br />&nbsp; 2) se haga referencia al autor (Jose Enebral Fernandez)<br />&nbsp; 3) se haga referencia a la fuente (degerencia.com)<br />&nbsp; 4) se provea un enlace al art&iacute;culo original (http://www.degerencia.com/articulo/<br />creencias_y_modelos_mentales_en_los_perfiles_competenciales)<br />&nbsp; 5) se provea un enlace a los datos del autor (http://www.degerencia.com/jenebral)<br /><br />......................<br /><b>Fuente</b>: <b><a href="http://www.degerencia.com/articulo/creencias_y_modelos_mentales_en_los_perfiles_competenciales">DeGerencia</a></b>&nbsp; </p>
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<title>Las 9 técnicas de manipulación usadas en las organizaciones</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/375278/Las-9-tecnicas-de-manipulacion-usadas-en-las-organizaciones.html</link>
<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 01:10:05 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><img title="t&eacute;cnicas de manipulacion empresas" style="margin-left: 1px; margin-right: 12px; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; border: 1px solid black; float: left;" alt="That-Is-Excellent-MrBurns.jpg" src="/media/users/0/872/images/public/191/That-Is-Excellent-MrBurns.jpg?v=1281242803963" /></p>
<p><span style="color: #993300;"><span style="font-size: 10pt;"><b>La manipulaci&oacute;n en las relaciones jer&aacute;rquicas </b></span></span><br /><br /><span style="color: #0000ff;"><span style="font-size: 10pt;"><b>Por Jos&eacute; Enebral Fern&aacute;ndez</b></span></span><br />&nbsp;&nbsp; &nbsp;<br />A punto de dar comienzo el A&ntilde;o Europeo de la Creatividad y la Innovaci&oacute;n, y con el reto de productividad y competitividad que encaramos, no podemos eludir la asignatura pendiente de la comunicaci&oacute;n entre jefes y subordinados; hemos de reflexionar al respecto, en beneficio de la efectividad colectiva, pero tambi&eacute;n de la calidad de vida en las empresas.<br /><br /><b>Las relaciones jer&aacute;rquicas son a menudo dif&iacute;ciles</b>, complejas, en las empresas, incluso aunque ambas partes se manifiesten con autenticidad y buena voluntad; pero son todav&iacute;a m&aacute;s complicadas cuando, en perjuicio de la efectividad y la satisfacci&oacute;n profesional, el cinismo, la mentira y la manipulaci&oacute;n se convierten en herramientas de comunicaci&oacute;n (incomunicaci&oacute;n) de uso frecuente. Hay sin duda relaciones ejemplares, pero hemos de convenir en que se trata &mdash;la comunicaci&oacute;n vertical&mdash; de una asignatura pendiente, otra m&aacute;s, en no pocos casos.</p>
<p>Ya, utilizando mi seud&oacute;nimo habitual, publiqu&eacute; un primer avance sobre
el tema, para tratar de recoger feedback enriquecedor, y evaluar la
inquietud de jefes y subordinados por la comunicaci&oacute;n en las relaciones
jer&aacute;rquicas. En realidad, casi todos los comentarios recibidos vinieron
de colegas que me conoc&iacute;an, lo que me hizo pensar que manipuladores y
manipulados no deseaban contribuir al debate abiertamente, aunque s&iacute;
quiz&aacute; reflexionar al respecto. Yo s&iacute; he seguido haci&eacute;ndolo, porque la
comunicaci&oacute;n en la empresa ha de mejorar, si tambi&eacute;n deseamos que
mejore la productividad y la competitividad.<br />
<br />
Todos nos manipulamos un poco unos a otros, incluso sin especiales
intenciones; pero entendamos aqu&iacute; por manipulaci&oacute;n aquellas pr&aacute;cticas
orientadas al provecho de quien la practica, o a da&ntilde;ar al manipulado.
Podr&iacute;a manipularse en la empresa a favor del inter&eacute;s general, pero
incluso entonces la manipulaci&oacute;n consciente ser&iacute;a cuestionable, primero
porque vulnera la dignidad del individuo y tambi&eacute;n porque &eacute;ste, si no
en tiempo real, acaba detectando la maquiav&eacute;lica estrategia. Sin &aacute;nimo
de generalizar, dir&iacute;a que manipula el jefe, y que lo hace igualmente el
trabajador; todos, buscando v&iacute;ctimas entre quienes se muestren menos
perspicaces. Insisto: no cabe por supuesto generalizar, sino,
precisamente, aislar a los m&aacute;s falsos.<br />
<br />
<b>&iquest;Por qu&eacute; desvelar a los manipuladores?</b> En beneficio de la autenticidad,
la confianza, la sinergia, la manifestaci&oacute;n del capital humano, la
productividad, el compromiso y tantos otros elementos a catalizar en la
empresa. Reflexionemos sobre la manipulaci&oacute;n empezando por los
directivos; pero despu&eacute;s recordaremos igualmente c&oacute;mo pueden manipular
los subordinados, tanto a sus jefes como a otros trabajadores. Mi
mensaje es &ldquo;No manipular&aacute;s&rdquo;, porque creo que no debe hacerse; aunque ya
cuento con que los manipuladores seguir&aacute;n manipulando&hellip;, e incluso puede
que aprendan aqu&iacute; nuevas f&oacute;rmulas.<br />
<br />
<br />
<span style="color: #000080; font-size: 10pt;"><b>Directivos manipuladores</b></span><br />
<br />
Dirigir, liderar, gestionar, comprometer, motivar, responsabilizar,
instruir&hellip; Sin duda los directivos han de determinar el qu&eacute;, y aun
influir en el c&oacute;mo, cu&aacute;nto, cu&aacute;ndo, etc., de la actuaci&oacute;n de los
trabajadores; as&iacute; era antes y tambi&eacute;n es ahora, aunque la econom&iacute;a del
saber demande unas espec&iacute;ficas relaciones jer&aacute;rquicas. En efecto, los
directivos despliegan su autoridad e influencia sobre los profesionales
de su entorno, para asegurar la sinergia tras las metas empresariales y
la satisfacci&oacute;n de los clientes; pero esta
direcci&oacute;n-motivaci&oacute;n-influencia habr&iacute;a de guardar distancia con las
poco deseables pr&aacute;cticas que aqu&iacute; identificaremos. <br />
<br />
Apunto al jefe que, por ejemplo, impide deliberadamente que el
subordinado pueda cumplir todos sus compromisos; al que hace
responsable a un subordinado del trabajo de otros, sin dec&iacute;rselo a
&eacute;stos; al que hace de la promesa una herramienta de gesti&oacute;n; al
empresario que est&aacute; siempre hablando de supuestas p&eacute;rdidas de la
empresa ante los trabajadores... Manipulador es el jefe que siempre
tiene preparado un chivo expiatorio (quiz&aacute; para sus propios errores
como jefe), o el adulador que aprovecha la ocasi&oacute;n para pedir cosas que
de otro modo no obtendr&iacute;a. <br />
<br />
Entre quienes se consideran m&aacute;s listos, parece sobrevivir la creencia
de que la gente es tonta; pero esto es un error, dentro y fuera de las
empresas: un error propio de quienes no perciben suficientemente bien
las realidades. Hay que destacar, desde luego, la ejemplaridad de
muchos directivos en sus relaciones interpersonales, pero tambi&eacute;n son
muchos ?demasiados? los manipuladores, incluso sin que la manipulaci&oacute;n
o la mentira resulten &uacute;tiles a ning&uacute;n fin que valga la pena. <br />
<br />
Nos recordaba <b>Eduardo Punset</b> en un libro reciente: &ldquo;Probablemente, el
gran salto evolutivo entre los hom&iacute;nidos se produjo el d&iacute;a en que uno
de aquellos seres fue capaz de intuir lo que estaba cavilando otro
miembro de su grupo. Saber lo que estaba pensando su interlocutor le
permiti&oacute; ayudarlo&hellip; o manipularlo. Esta tendencia a convencer a los
dem&aacute;s de nuestras propias opiniones o a intentar manipular a los dem&aacute;s
parece no haberse interrumpido desde entonces&rdquo;. <b>Punset</b> destaca por ello
la necesidad del pensamiento cr&iacute;tico, y por cierto quien esto escribe
public&oacute; el a&ntilde;o pasado varios art&iacute;culos sobre este pensamiento reflexivo
y penetrante, esmerado e indagador, riguroso e independiente, que
permite llegar a conclusiones propias y acertadas.<br />
<br />
El <b>pensamiento cr&iacute;tico</b>, distinto de la criticidad y el escepticismo,
contribuye a neutralizar la manipulaci&oacute;n, y resulta especialmente
preciso en la Sociedad de la Informaci&oacute;n: por eso me adher&iacute; al <i><b>critical
thinking movement</b></i> y al <i><b>information fluency movement</b></i>. Efectivamente,
hemos de estudiar con cautela la mucha informaci&oacute;n que nos circunda,
para no hacer falsos aprendizajes... Pero cierro la digresi&oacute;n y vuelvo
a las relaciones jer&aacute;rquicas.<br />
<br />
Buscando formas de interpretar el liderazgo, tambi&eacute;n he topado con la
idea de manipular, y he encontrado frases como &ldquo;El l&iacute;der perfecto ha
sido Hitler&rdquo;. A la pregunta de cu&aacute;l es el papel del directivo dentro de
las empresas, <b>Juan Luis Arsuaga</b>, conocido paleoantrop&oacute;logo, responde:
&ldquo;Manipular. Suena un poco descarnado, pero es as&iacute;&hellip;&rdquo;. A&ntilde;ade: &ldquo;Un l&iacute;der
es el que tiene capacidad para conducir a la gente en la direcci&oacute;n que
&eacute;l quiera. Soy consciente de que Hitler fue nefasto, pero fue un
l&iacute;der&rdquo;. Arsuaga apuesta por subordinados con criterio propio, capaces
de pensar por s&iacute; mismos. Recuerdo empero que para el prestigioso orador
J. Fern&aacute;ndez Aguado, Hitler no fue un l&iacute;der sino un alborotador.<br />
<br />
En efecto, los defensores del t&eacute;rmino liderazgo en la empresa descartan
incluir a Hitler y otros personajes comparables; pero el hecho es que
introduciendo &ldquo;Hitler&rdquo; y &ldquo;leader&rdquo; en Google, aparecen varios millones
de resultados. Por otra parte, de grandes &ldquo;l&iacute;deres&rdquo; empresariales hemos
conocido luego su codicia y su corrupci&oacute;n, o hemos comprobado que el
destino a que conduc&iacute;an a sus seguidores era una organizaci&oacute;n en alto
grado jibarizada (extraordinariamente reducida).<br />
<br />
Ahora, si el lector sigue ah&iacute;, vamos a desplegar conductas manipuladoras para identificar mejor de qu&eacute; hablamos:<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">a) Las promesas</span></b><br />
<br />
Las promesas (que no siempre se pod&iacute;an cumplir) facilitaban el control
de la voluntad de los subordinados, porque desplazaban al trabajador
hacia el servicio al jefe, lo que reduc&iacute;a la profesionalidad de la
relaci&oacute;n; dicho de otro modo, constitu&iacute;an una cierta corrupci&oacute;n
alienante, incluso incorporando la f&oacute;rmula del &ldquo;no te prometo nada&rdquo;.
Deber&iacute;a erradicarse del todo esta pr&aacute;ctica en beneficio de los sistemas
formales de incentivos y promociones, tanto porque la promesa supone
mostrar un poder que tal vez no se tiene, como porque ya casi nadie se
deja enga&ntilde;ar. Cosa distinta es hablar de perspectivas de la empresa, en
tono de horizontalidad y sin &aacute;nimo escondido.<br />
<br />
Ya al nivel de promesas corporativas, el primer ejecutivo podr&iacute;a
&mdash;pensemos en un proceso de cambio&mdash; prometer un futuro atractivo sin
aludir al coste a pagar: s&eacute; de alguno que hablaba de siete a&ntilde;os de
vacas flacas antes de que llegaran las gordas (que no llegaron nunca) y
que, mientras, redujo la plantilla a la d&eacute;cima parte. Por otra parte,
el p&uacute;blico alarde de logros futuros tales como doblar o triplicar la
facturaci&oacute;n, o la conquista de nuevos mercados, suena sospechoso.<br />
<br />
(En relaci&oacute;n con esto &uacute;ltimo, ha relatado a veces el caso de Bodegas
Vinartis, propiedad entonces de Nazca Capital, con insistentes
apariciones de sus ejecutivos en los medios durante 2004, para exhibir
sus logros venideros. No llegaron tales &eacute;xitos, y las bodegas hubieron
de venderse a un precio inferior al pagado por ellas. Parec&iacute;a haber
prisa por trasladar una imagen de solidez al mercado; una imagen que
quiz&aacute; no se correspond&iacute;a con la realidad).<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">b) La generaci&oacute;n de deudas de gratitud</span></b><br />
<br />
El jefe manipulador utiliza la informaci&oacute;n, los acontecimientos y las
oportunidades para nutrir la gratitud de sus subordinados y asegurarse
su voluntad, pero esto no parece tener mucho en com&uacute;n con la
profesionalidad que (supuestamente) se nos exige en el siglo XXI. Sin
duda hay espacio, c&oacute;mo no, para los sentimientos y emociones en el
desempe&ntilde;o cotidiano, y para los favores y agradecimientos; pero la
maquiav&eacute;lica creaci&oacute;n de deudas de gratitud me parece condenable, si el
lector asiente.<br />
<br />
La cooperaci&oacute;n de unos con otros en beneficio de los objetivos
colectivos deber&iacute;a ser una constante; pero el deseo de cobrarse
supuestos favores apunta a la compra-venta de voluntades, lo que suena
inicuo. En la empresa &mdash;por salir de nuevo de la relaci&oacute;n
jefe-subordinado&mdash;, un contratante de servicios externos ha de buscar la
mejor relaci&oacute;n calidad-precio, y no la mayor comisi&oacute;n del proveedor. <br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">c) El proselitismo</span></b><br />
<br />
Puede que el jefe manipulador trate de incorporar al subordinado a
alguna corriente de opini&oacute;n, familia &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; o grupo de trabajo, en
perjuicio de su independencia de pensamiento. Al respecto, recuerdo que
le&iacute; unas declaraciones de un conocido directivo: &ldquo;En mi equipo no
quiero l&iacute;deres. Creo que mis subordinados tienen que ser capaces de
pensar por s&iacute; mismos&rdquo;. En efecto, si limit&aacute;ramos o condicion&aacute;ramos el
pensamiento de un individuo, adem&aacute;s de vulnerar su plenitud de ser
humano estar&iacute;amos probablemente desperdiciando inteligencia.<br />
<br />
Desde luego, y llevando la reflexi&oacute;n al nivel corporativo, cada
organizaci&oacute;n decide si desea trabajadores d&oacute;ciles y adoctrinados, o
pensadores m&aacute;s independientes, capaces, por ejemplo, de contribuir a la
innovaci&oacute;n. La literatura del management nos ofrece modelos de
liderazgo para uno y otro caso, aunque la propia divisi&oacute;n entre l&iacute;deres
y seguidores llame tal vez a sospecha, como suger&iacute;amos. En verdad, all&aacute;
donde se habla mucho de liderazgo tambi&eacute;n suele haber buena dosis de
doctrina y liturgia, no siempre en beneficio de la profesionalidad.<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">d) El encasillamiento</span></b><br />
<br />
Tambi&eacute;n puede ocurrir que un jefe encasille intencionadamente al
subordinado en una especie de estereotipo, para generar justamente las
conductas contrarias, o bien para neutralizarlo en caso necesario. Por
ejemplo, si el individuo procura alertar sobre riesgos o dificultades
que el manipulador desea ocultar, &eacute;ste podr&iacute;a tildarlo de pesimista o
negativo, y descalificar as&iacute; sus aportaciones. Tambi&eacute;n puede el jefe
calificar de neur&oacute;tico a un subordinado, y poder neutralizar as&iacute; su
posible indignaci&oacute;n ante cualquier abuso. <br />
<br />
Como experiencia propia, yo recuerdo que hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os mi jefe
me repet&iacute;a que yo era un individualista y que no sab&iacute;a funcionar en
equipo. Con la ventaja que da el paso del tiempo, sigo pensando que
aquella movida del trabajo en equipo era m&aacute;s alienante que alineante, y
yo quer&iacute;a hacer entonces otras cosas, abordar nuevos temas, profundizar
en otros...; s&iacute;, como consultor iba yo un poco por libre, lo que deb&iacute;a
suponer una cierta amenaza: si surg&iacute;a una nueva &aacute;rea en que trabajar,
no deb&iacute;a ser yo quien la descubriera, sino el jefe. Recuerdo esto
porque puede estar pasando en m&aacute;s de un sitio.<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">e) La falsedad</span></b><br />
<br />
Simplemente mintiendo tambi&eacute;n puede, desde luego, el manipulador
facilitar el logro de sus prop&oacute;sitos, aunque debe cuidar de no
delatarse demasiado, por ejemplo, con el exceso de explicaciones. Tal
vez, el mentiroso se excede en detalles para convencerse a s&iacute; mismo de
la consistencia de sus argumentos; pero eso activa la intuici&oacute;n de los
dem&aacute;s. Quiz&aacute; haya que mentir en alguna ocasi&oacute;n (cuando la verdad
resulte a&uacute;n m&aacute;s perjudicial), pero no cabe utilizar el enga&ntilde;o en
beneficio propio, ni de modo sistem&aacute;tico. <br />
<br />
Naturalmente, esta pr&aacute;ctica se presenta con diferentes caras, e incluye
la ocultaci&oacute;n de informaci&oacute;n; pero hemos de insistir en que hay mayor&iacute;a
de directivos que apuesta por la verdad y la transparencia, tal vez
para poder exigirla mejor a sus colaboradores. Desde luego, la mentira
acaba con la confianza, que constituye un elemento imprescindible para
la buena marcha de las organizaciones. <br />
<br />
<br />
<span style="font-size: 10pt;"><b>f) La interpretaci&oacute;n adulterada de los hechos</b></span><br />
<br />
En verdad, todos percibimos la realidad de modo doblemente parcial (por
incompleta y por interesada). El cerebro tiende, por una parte, a
cubrir cualquier carencia de informaci&oacute;n con imaginaciones o
suposiciones, y adem&aacute;s percibimos los hechos afectados por nuestras
creencias, sentimientos, inquietudes y deseos; o sea, cada uno a su
manera. Esto facilita que el jefe pueda aprovechar, consciente o
inconscientemente, su posici&oacute;n de poder para imponer sesgadas lecturas
de los acontecimientos o las informaciones manejadas. <br />
<br />
De nuevo traer&iacute;a aqu&iacute; al lector la necesidad del pensamiento cr&iacute;tico,
es decir, de pensar por nosotros mismos, llegando a conclusiones
propias; lo contrario ser&iacute;a en cierto modo renunciar a nuestra
condici&oacute;n de ser humano adulto.<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">g) La seducci&oacute;n</span></b><br />
<br />
El jefe manipulador puede conquistar la voluntad de sus subordinados
ejerciendo atractivo por razones de &iacute;ndole diversa, y aun, en alg&uacute;n
caso, simplemente siendo amable, practicando intencionado stroking,
etc. Si ya el atractivo f&iacute;sico nos mueve a todos en nuestra vida
social, igual nos ocurre con otros atractivos, y el jefe seductor tiene
habilidad para hacer uso de ello, ora luciendo sus reconocimientos,
fortalezas o m&eacute;ritos, ora contando con la disposici&oacute;n-admiraci&oacute;n de sus
subordinados, para pedirles cualquier cosa de legitimidad profesional
discutible. <br />
<br />
<br />
Hasta aqu&iacute; algunas manifestaciones de la intenci&oacute;n manipuladora de
algunos jefes, ante las cuales se acaba probablemente disparando la
intuici&oacute;n de la v&iacute;ctima, si no lo hace antes la raz&oacute;n anal&iacute;tica. O sea,
antes o despu&eacute;s, el manipulador es descubierto y la confianza se
quiebra en la relaci&oacute;n. No es que la manipulaci&oacute;n sea el peor de los
pecados del jefe, pero es del que nos hemos ocupado, con las reservas
ya expresadas e insistiendo en salvar a los inocentes, que tambi&eacute;n son
muchos. <br />
<br />
<br />
<br />
<span style="color: #000080; font-size: 10pt;"><b>Pero, &iquest;y los trabajadores?</b></span><br />
<br />
<b>&iquest;Acaso no manipula tambi&eacute;n el subordinado al jefe?</b> Pues s&iacute;,
naturalmente y tambi&eacute;n con intenciones de cuestionable legitimidad. Si
hay comunicaci&oacute;n, hay que contar con alguna dosis de manipulaci&oacute;n. De
hecho, recuerdo haber le&iacute;do recientemente unos consejos para &ldquo;educar&rdquo;
al jefe: ignorar sus conductas negativas y premiar las positivas. Esto,
si diera resultado, ser&iacute;a una manipulaci&oacute;n muy &uacute;til y leg&iacute;tima; pero ya
les dec&iacute;a al principio: igual que cuando hablamos de empat&iacute;a lo hacemos
de la &ldquo;buena&rdquo; empat&iacute;a, al hablar aqu&iacute; de manipulaci&oacute;n deseo hacerlo de
la &ldquo;mala&rdquo; manipulaci&oacute;n. <br />
<br />
Como realmente manipular al jefe no es tan frecuente, enfocar&eacute;, por m&aacute;s
comunes, conductas manipuladoras de unos trabajadores ante otros, sin
descartar empero el caso ascendente.<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">a) Adulaci&oacute;n</span></b><br />
<br />
Hay quien pide ayuda a compa&ntilde;eros en tareas sencillas y no tan
sencillas con aquello del &ldquo;t&uacute; lo haces muy bien&rdquo;, etc., y lo hace sin
malas intenciones; pero tambi&eacute;n se hace a veces con malicia, para
eludir trabajo o para, en caso de problemas, poder contar con otro
culpable. Puede estar ocurriendo con m&aacute;s frecuencia all&aacute; donde el jefe
siempre ande a la captura de culpables y reine el miedo. <br />
<br />
Todos necesitamos sentirnos estimados en nuestro trabajo, y hemos de
reconocer m&eacute;ritos ajenos para que igualmente se reconozcan los
nuestros; pero esto ha de hacerse en favor del clima de trabajo y el
esp&iacute;ritu de equipo. La adulaci&oacute;n implica intenciones ocultas, y resulta
condenable.<br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">b) Cultivar ascendencia</span></b><br />
<br />
Puede haber trabajadores que, por ejemplo, aprovechen la inicial
ignorancia funcional de los reci&eacute;n incorporados para cultivar su
influencia sobre &eacute;stos; o que aprovechen su posible relaci&oacute;n de
privilegio con el jefe para esto mismo: para sentirse por encima de los
dem&aacute;s. El ascendiente ileg&iacute;timo podr&iacute;a facilitar las cosas a la hora de
soltar una patata caliente, o simplemente descargarse de trabajo
propio. Es, obviamente, la profesionalidad y el respeto mutuo lo que ha
de imperar, sin perjuicio del necesario ejercicio tutelar sobre los
j&uacute;niores, o la asunci&oacute;n de responsabilidades colectivas en algunos
proyectos. <br />
<br />
<br />
<b><span style="font-size: 10pt;">c) Vender como favor la propia tarea</span></b><br />
<br />
Pongamos ejemplos sin &aacute;nimo de generalizar: pensemos en el t&eacute;cnico de
mantenimiento de los ordenadores que, quiz&aacute; sin resolver en realidad
cada vez todos los problemas, consigue empero que le estemos
agradecidos; pensemos igualmente en quienes han de facilitarnos alguna
informaci&oacute;n y esperan a que la pidamos numerosas veces, etc. Recuerdo
que, trabajando en una gran empresa, ped&iacute;a yo recambio para el
portaminas y me daban cada vez una o dos minas: acab&eacute; compr&aacute;ndome
cajitas de doce unidades en el supermercado del barrio.<br />
<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El cultivo de la profesionalidad</span></b></span><br />
<br />
En efecto, todo lo anterior desaparecer&iacute;a o se reducir&iacute;a si fu&eacute;ramos
todos m&aacute;s profesionales en nuestras relaciones internas (y externas),
tanto en las verticales como en las horizontales. Pero topamos con la
realidad. En las empresas se paga bastante m&aacute;s el ejercicio del poder
que la posesi&oacute;n del saber, y gran parte de los universitarios desean
ser directivos lo antes posible; se persigue ciertamente el poder en
las organizaciones, y ello conlleva buena dosis de politiqueo y
manipuleo. Si los esfuerzos desplegados en la defensa y la persecuci&oacute;n
del poder se aplicaran a la prosperidad, las empresas ser&iacute;an m&aacute;s
pr&oacute;speras; pero, en grandes compa&ntilde;&iacute;as, no pocos ejecutivos se
enriquecen mientras sus empresas se empobrecen, y hemos conocido
esc&aacute;ndalos incre&iacute;bles protagonizados por quienes eran considerados
grandes l&iacute;deres empresariales. <br />
<br />
Temo que la proclamaci&oacute;n del liderazgo, con su acompa&ntilde;amiento doctrinal
y lit&uacute;rgico en grandes empresas, no haya sido m&aacute;s que una <b>red herring</b>
para ocultar lo impresentable, pero llegue el lector a sus conclusiones
sin olvidar los elevados sueldos que se asignan los ejecutivos. Sigamos
?ya queda poco? con la manipulaci&oacute;n, y la soluci&oacute;n de profesionalidad
que parece reclamar la econom&iacute;a. <br />
<br />
Cada organizaci&oacute;n ha de establecer el modelo de relaciones jer&aacute;rquicas
que m&aacute;s convenga a sus prop&oacute;sitos, pero sin duda un trabajador con una
s&oacute;lida formaci&oacute;n curricular, y que adem&aacute;s practique el aprendizaje
permanente, constituye un valor a cuidar, un activo a aprovechar. Dicho
de otro modo, el perfil del &ldquo;<b>trabajador del conocimiento</b>&rdquo; viene a
hacernos reconsiderar la tradicional distancia entre el &ldquo;nosotros&rdquo; y el
&ldquo;ellos&rdquo; en las empresas. Un trabajador experto, capaz de contribuir a
la inexcusable innovaci&oacute;n, no deber&iacute;a ser objeto de manipulaci&oacute;n y tal
vez ni siquiera deber&iacute;a ser visto como seguidor de un l&iacute;der; quiz&aacute;,
seg&uacute;n el caso, deber&iacute;a protagonizar su desempe&ntilde;o profesional
autolider&aacute;ndose tras metas convenidas. <br />
<br />
<b>La econom&iacute;a del conocimiento</b> parece exigir, por una parte, trabajadores
expertos que no dejen de aprender (profesionales t&eacute;cnicos), y por otra,
buenos profesionales de la gesti&oacute;n empresarial (directivos). El
profesional sabe hacer lo que es preciso hacer, y lo hace con
disciplina, esmero y convicci&oacute;n; de modo que quiz&aacute; fuera m&aacute;s &uacute;til
impulsar y cultivar la profesionalidad y el protagonismo de todos, y no
tanto el liderazgo de unos y el seguidismo de otros. El lector puede
quiz&aacute; fruncir el ce&ntilde;o, porque sin duda a cada realidad corresponden
soluciones particulares.<br />
<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Mensajes finales</span></b></span><br />
<br />
Se dice que el fin no justifica los medios pero, siendo <b>Maquiavelo</b> una
vigente referencia para el ejercicio del management, a menudo parece
que en la empresa s&iacute;. Ciertamente, en cada empresa puede haber espacio
para la integridad y la &eacute;tica&hellip; o no haberlo: el hecho, por ejemplo, de
que se proclame la responsabilidad social corporativa no asegura nada.
Llevando la reflexi&oacute;n a nivel personal, los individuos nos situamos en
alg&uacute;n punto, dentro o fuera del espacio existente entre la integridad y
la corrupci&oacute;n. Se trata de una opci&oacute;n que afecta a las relaciones con
los clientes, proveedores, colegas, jefes y subordinados, en nuestro
desempe&ntilde;o profesional. La manipulaci&oacute;n constituye de entrada una
corrupci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n, y de ah&iacute; a m&aacute;s.<br />
<br />
Sostiene <b>Robert K. Cooper</b> (en <b>Executive EQ</b>) que casi todos los
directivos creen obrar siempre con profesionalidad e integridad: en sus
relaciones y en sus decisiones. La verdad es que, por un lado, cada uno
de nosotros tiene su propia visi&oacute;n de la realidad y de lo que es
correcto e incorrecto; por otro, no siempre elegimos lo que nos parece
m&aacute;s correcto al desplegar actuaciones; y por otro m&aacute;s, a veces
incurrimos en el autoenga&ntilde;o, queriendo ver como justas y acertadas las
actuaciones propias que no lo son. <br />
<br />
Pensar&aacute; el lector que todo esto es muy complejo, y que en beneficio
colectivo no siempre se pueden o deben decir las verdades a los
subordinados; pero, llegado el caso, todos sabemos si estamos mintiendo
de buena o mala fe. Y pensar&aacute; tambi&eacute;n el lector que unas relaciones
profesionales precisan de profesionalidad en ambos lados: jefes y
subordinados; as&iacute; es, sin duda, y por eso quiz&aacute; el directivo deber&iacute;a
catalizar y cultivar la profesionalidad y protagonismo de sus
subordinados, y no tanto el seguidismo o la complicidad. <br />
<br />
No, seguramente no vale todo en la empresa; ni por mor de los
resultados anuales, ni, mucho menos, por el beneficio propio. No es
s&oacute;lo una cuesti&oacute;n moral: es que los trabajadores no son tan
manipulables como parece, y resulta caro conquistar voluntades para
determinados fines. Gracias por su atenci&oacute;n y ya saben: no pretendo
llevar raz&oacute;n, sino provocar reflexiones en trabajadores y directivos.<br />
<br /><br /><a set="yes" linkindex="30" href="http://winred.com/autores/jose-enebral-fernandez/gmx-niv93-con2075.htm" target="blank" title="Jos&eacute;">[Jos&eacute; Enebral Fern&aacute;ndez]</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>....................</p>
<p><b>Fuente: <a href="http://winred.com/management/la-manipulacion-en-las-relaciones-jerarquicas/gmx-niv116-con11824.htm">WinRed</a>&nbsp; </b></p>
<p><span style="color: #000080;"><span style="font-size: 10pt;"><b>Art&iacute;culos relacionados: </b></span></span></p>
<p><br />
- <a href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/773780/El-sociometro-registra-las-senales-honestas-del-lenguaje-gestual.html#content-top" title="El 'soci&oacute;metro' registra las 'se&ntilde;ales honestas' del lenguaje 
gestual ">El
'soci&oacute;metro' registra las 'se&ntilde;ales honestas' del
lenguaje gestual</a>&nbsp;<br />
- <a linkindex="463" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/616321/Como-cortar-los-hilos-de-la-manipulacion.html#content-top" title="C&oacute;mo cortar los hilos de la manipulaci&oacute;n   ">C&oacute;mo
cortar los hilos de la manipulaci&oacute;n</a> &nbsp;<br />
- <a href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/715823/La-manipulacion-organizacional-usando-el-miedo-el-soborno-y-la-culpa.html#content-top" title="La manipulaci&oacute;n organizacional usando el miedo, el soborno y la 
culpa  ">La
manipulaci&oacute;n organizacional usando el miedo, el soborno y la
culpa</a> <br />
- <a href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/617189/Estrategias-y-tacticas-de-influencia-en-las-organizaciones.html#content-top" title="Estrategias y t&aacute;cticas de influencia en las organizaciones  ">Estrategias
y t&aacute;cticas de influencia en las organizaciones</a>
&nbsp;<br />
- <a linkindex="497" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/375278/Las-9-tecnicas-de-manipulacion-usadas-en-las-organizaciones.html#content-top" title="Las 9 t&eacute;cnicas de manipulaci&oacute;n usadas en las organizaciones">Las
9 t&eacute;cnicas de manipulaci&oacute;n usadas en las
organizaciones</a> &nbsp;<br />
- <a linkindex="431" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/574749/Falsas-noticias-y-rumores-verdaderos.html#content-top" title="Falsas noticias y rumores verdaderos">Falsas noticias
y rumores verdaderos</a> &nbsp;
<br />
- <a linkindex="446" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/447440/Claves-para-enfrentar-a-la-gente-toxica.html#content-top" title="Claves para enfrentar a la gente t&oacute;xica">Claves para
enfrentar a la gente t&oacute;xica</a> &nbsp;<br />
- <a linkindex="447" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/516822/Las-cuatro-caracteristicas-del-psicopata-organizacional.html#content-top" title="Las cuatro caracter&iacute;sticas del psic&oacute;pata organizacional">Las
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organizacional</a> &nbsp; <br />
- <a linkindex="454" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/281870/Las-comunicaciones-manipuladoras-en-la-organizacion.html#content-top" title="Las comunicaciones manipuladoras en la organizacion">Las
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- <a linkindex="482" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/444940/La-conquista-del-poder-en-el-comportamiento-organizacional.html#content-top" title="La conquista del poder en el comportamiento organizacional">La
conquista del poder en el comportamiento organizacional</a>
&nbsp;<br />
- <a linkindex="474" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/540710/Desarrollo-Organizacional-La-manipulacion-de-las-comunicaciones-internas.html#content-top" title="Desarrollo Organizacional La manipulaci&oacute;n de las comunicaciones internas">Desarrollo
Organizacional: La manipulaci&oacute;n de las comunicaciones
internas</a> &nbsp;<br />
- <a linkindex="211" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/580145/12-caracteristicas-distintivas-de-la-mala-politica.html#content-top" title="12 caracter&iacute;sticas distintivas de la mala pol&iacute;tica">12
caracter&iacute;sticas distintivas de la mala pol&iacute;tica</a>
&nbsp;<br />
- <a linkindex="436" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/625616/Catalogo-de-personalidades-toxicas.html#content-top" title="Cat&aacute;logo de personalidades t&oacute;xicas ">Cat&aacute;logo
de personalidades t&oacute;xicas</a> &nbsp;<br />
- <a linkindex="447" href="http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2008/08/28/asshole/">El
contagio emocional del matonaje</a> <br />
- <a linkindex="448" href="http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/03/11/jefes-toxicos/">Para
supervisores y supervisados: algo m&aacute;s sobre los jefes
t&oacute;xicos</a> &nbsp; <br />
- <a linkindex="491" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/436386/Como-tratar-a-los-comentarios-negativos.html#content-top" title="C&oacute;mo tratar a los comentarios negativos">C&oacute;mo
tratar a los comentarios negativos</a> &nbsp;<br />
-&nbsp;<a linkindex="503" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/576256/Silencio-y-escucha-frente-a-la-cultura-del-ruido-y-la-superficialidad.html#content-top" title="Silencio y escucha frente a la cultura del ruido y la superficialidad">Silencio
y escucha frente a la cultura del ruido y la superficialidad</a>
&nbsp;<br />
- <a linkindex="491" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/141347/Como-trabajar-con-empleados-conflictivos.html#content-top" title="Como trabajar con empleados conflictivos">Como
trabajar con empleados conflictivos</a> &nbsp;<br />
-&nbsp;<a linkindex="493" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/143643/El-trabajador-conflictivo.html#content-top" title="El trabajador conflictivo">El trabajador conflictivo</a>
&nbsp; <br />
- <a linkindex="500" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/487728/Jose-Enebral-Una-tipologia-de-empleados-conflictivos.html#content-top" title="Jos&eacute; Enebral Una tipolog&iacute;a de empleados conflictivos">Jos&eacute;
Enebral: Una tipolog&iacute;a de empleados conflictivos</a>
&nbsp; <br />
- <a linkindex="183" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/620974/Decalogo-de-la-manipulacion-estrategica.html#content-top" title="Dec&aacute;logo de la manipulaci&oacute;n estrat&eacute;gica ">Dec&aacute;logo
de la manipulaci&oacute;n estrat&eacute;gica</a>&nbsp;
<br />
- <a linkindex="445" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/564164/Brainstorming-La-lluvia-o-tormenta-de-ideas-vista-a-fondo.html#content-top" title="Brainstorming La lluvia o tormenta de ideas vista a fondo">Brainstorming:
La lluvia o tormenta de ideas vista a fondo</a> &nbsp;<br />
- <a linkindex="454" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/439890/Buenas-practicas-para-realizar-reuniones-efectivas.html#content-top" title="Buenas pr&aacute;cticas para realizar reuniones efectivas">Buenas
pr&aacute;cticas para realizar reuniones efectivas</a>
&nbsp;<br />
- <a linkindex="458" href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/117492/Claves-para-lograr-reuniones-eficientes.html#content-top" title="Claves para lograr reuniones eficientes">Claves para
lograr reuniones eficientes</a> &nbsp;<br />
<br /></p>
<p>
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<title>El Pensamiento Critico -Critical Thinking- como Actitud de Vida</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/190786/El-Pensamiento-Critico-Critical-Thinking-como-Actitud-de-Vida.html</link>
<pubDate>Wed, 14 Apr 2010 03:42:51 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><br />
<br />
<img title="Pensamiento cr&iacute;tico" style="margin: 6px 12px; border: 1px solid black; float: left;" alt="S&oacute;crates" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/socrates.jpg" /><span>En
mis tiempos de estudiante universitario, el profesor de
Psicolog&iacute;a Social nos comentaba, (off the record, off
course), que las dictaduras, como las que sufr&iacute;amos
entonces, eran capaces mediante sus aparatos
propagand&iacute;sticos de apagar o anestesiar el pensamiento
cr&iacute;tico de los ciudadanos, haci&eacute;ndolos proclives
a aceptar cualquier falacia propalada por los "l&iacute;deres". </span><br />
<br />
<span>Pero adem&aacute;s
dec&iacute;a que en democracia, en ocasi&oacute;n de las
intensas rivalidades entre los candidatos a una elecci&oacute;n,
las avalanchas publicitarias llenas de falsas promesas de un futuro
esplendor, que consideran al elector como mero pordiosero dispuesto a
entregar su voto a quien le ofrezca m&aacute;s prebendas,
tambi&eacute;n generan un ambiente de irracionalidad colectiva que
se traduce finalmente en la elecci&oacute;n de muchos personajes de
dudosa calidad &eacute;tica e intelectual a cargo de legislar y de
administrar el estado.</span><br />
<br />
<span>Considerando que ya hay
evidencias de que comienzan las irracionalidades de un nuevo y repetido
per&iacute;odo de campa&ntilde;as electorales, es conveniente
tener a la mano un recordatorio que nos permita mantener la
independencia de criterio. La persona que piensa
cr&iacute;ticamente tiene un prop&oacute;sito claro y una
pregunta definida. Cuestiona la informaci&oacute;n, las
conclusiones y los puntos de vista. Se empe&ntilde;a en ser claro,
exacto, preciso y relevante. Busca profundizar con l&oacute;gica e
imparcialidad. Aplica estas destrezas cuando lee, escribe, habla y
escucha, en su vida personal y en su desempe&ntilde;o profesional.</span><br />
<br />
<span>Pero quien mejor nos puede
orientar es el consultor y acad&eacute;mico <b>Jos&eacute;
Enebral</b> en el siguiente art&iacute;culo:</span><br />
</p> <a class="read-more " href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/190786/El-Pensamiento-Critico-Critical-Thinking-como-Actitud-de-Vida.html">(Leer más)</a>]]></description>
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</item>
<item>
<title>La Historia de un Siglo de Management</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/184831/La-Historia-de-un-Siglo-de-Management.html</link>
<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 16:12:26 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>La Historia de un Siglo de Management</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #3366ff;"><b><span style="font-size: 14pt;">Cien a&ntilde;os de Management</span></b></span><br />
<br />
<span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 10pt;">Por Jose
Enebral Fernandez</span></b></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div style="text-align: left;"><img style="float: left; border: 1px solid black; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; margin-left: 12px; margin-right: 12px;" alt="Peter Drucker" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/P Drucker.jpg" />Los
asalariados de cierta edad hemos conocido ya distintos estilos y
sistemas de gesti&oacute;n, y tambi&eacute;n distintas
consignas: calidad total,
trabajo en equipo, gesti&oacute;n del conocimiento... Muchos de
nosotros hemos
incluso vivido &eacute;pocas en que las iniciativas de los
subordinados no
eran bien recibidas por sus jefes; entonces no hab&iacute;a grandes
dificultades para cambiar de trabajo, y algunos j&oacute;venes
hu&iacute;an de unas
empresas en busca de otras m&aacute;s abiertas a su
participaci&oacute;n y
desarrollo. </div>
<div style="text-align: left;"><br />
</div>
<div style="text-align: left;">La
gesti&oacute;n empresarial ha evolucionado ciertamente mucho en las
&uacute;ltimas
d&eacute;cadas, y mucho m&aacute;s si nos remontamos al
comienzo del siglo XX. Detr&aacute;s
del ahora tan postulado aprendizaje permanente -individual y colectivo-
est&aacute; el avance tecnol&oacute;gico y los nuevos
m&eacute;todos y herramientas, pero
sobre todo el creciente peso espec&iacute;fico de las personas en
las
organizaciones. <br />
<br />
Ya en el siglo XXI, los cambios parecen
apuntar a un modelo de organizaci&oacute;n que se nutre de la
inteligente y
comprometida contribuci&oacute;n de sus personas, y se orienta a
una
democratizaci&oacute;n integradora.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El premodernismo</span></b></span><br />
<br />
En realidad, en la gesti&oacute;n empresarial, los directivos de
hoy aplican
-por vigentes- ideas casi tan viejas como el propio ser humano. Pero al
mismo tiempo, est&aacute;n muy atentos a los nuevos postulados y,
desde luego,
a la cultura y estilo de direcci&oacute;n de sus organizaciones. <br />
<br />
Hace
100 a&ntilde;os las cosas eran muy sensiblemente diferentes: eran
los albores
del modernismo: una especie de premodernismo de la gesti&oacute;n
empresarial.
Como es sabido, al comienzo de este siglo, la actuaci&oacute;n de
los
operarios y el tiempo dedicado a cada tarea eran objeto de estudio por
importantes analistas de la producci&oacute;n como <b>Frederick W.
Taylor</b> o <b>Frank
Gilbreth</b>. <br />
<br />
No se dejaba entonces espacio a la iniciativa e
imaginaci&oacute;n de los trabajadores, pero sin duda se
abr&iacute;a una gran puerta
a la mejora de la productividad: era la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica. Algo a lo
que tambi&eacute;n contribuy&oacute; <b>Henri Fayol</b>
-quiz&aacute; el primer gur&uacute; europeo- poco
despu&eacute;s, abriendo nuevos horizontes con sus <b>14 principios</b>
(divisi&oacute;n del
trabajo, unidad de mando, disciplina, remuneraci&oacute;n, etc.).<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El lado humano de la gesti&oacute;n</span></b></span><br />
<br />
No pod&iacute;a pasar mucho tiempo sin que -ya en los
a&ntilde;os 30 y tras el famoso
experimento de <b>Hawthorne</b> sobre la incidencia de factores ambientales en
la productividad- surgieran nuevas voces, como las de <b>Elton Mayo</b>, <b>Mary
Parker Follett</b>, y <b>Chester Barnard</b>, que apuntaran al lado humano de la
gesti&oacute;n. Si, por un lado, la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica evolucionaba con viento
a favor hasta los postulados m&aacute;s recientes
-reingenier&iacute;a incluida-, la
gesti&oacute;n de las personas, en cambio, daba peque&ntilde;os
pasos, haci&eacute;ndose
cada vez mayor la distancia entre lo que predicaban los expertos y lo
que de verdad se practicaba en las empresas. <br />
<br />
Es relativamente
reciente el reconocimiento pr&aacute;ctico de que las empresas
tienen en el
capital intelectual y emocional de sus personas su activo
m&aacute;s valioso;
pero hemos de reconocer que en el pasado -y quiz&aacute;
todav&iacute;a en el
presente, en buena medida- se ha desaprovechado demasiada inteligencia
sumergida de los trabajadores, para frustraci&oacute;n de
&eacute;stos y en perjuicio
de los resultados empresariales.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">La segunda mitad del siglo</span></b></span><br />
<br />
Recordar&aacute; tambi&eacute;n el lector que en la
d&eacute;cada de los 50, pensadores como
<b>McGregor</b>, <b>Maslow</b> y <b>Herzberg</b>, insistieron en el potencial disponible en
los trabajadores y aportaron valiosas ideas en torno al tema de la
motivaci&oacute;n. Por entonces -a&ntilde;o 1954-, <b>Peter
Drucker</b> publicaba <b>The practice of management</b>,
un cl&aacute;sico de esta literatura. En este texto, Drucker -gur&uacute;
de gur&uacute;s:
aut&eacute;ntico profeta de la gesti&oacute;n empresarial-
propugnaba, por ejemplo,
la importancia del marketing y la innovaci&oacute;n y, entre otras
muchas
buenas ideas, ven&iacute;a a formular los antecedentes de la
<b>Direcci&oacute;n por
Objetivos</b>.<br />
<br />
En 1960 aparec&iacute;a otro gran texto: <b>The human side of
enterprise</b>,
de <b>Douglas McGregor</b>. El autor formula aqu&iacute; sus conocidas
<b>teor&iacute;as X e Y</b>
-alineada la primera con el taylorismo, y bastante revolucionaria la
segunda-, relativas al comportamiento de los trabajadores. Como se
sabe, la <b>Teor&iacute;a Y</b> sosten&iacute;a una imagen de
trabajador capaz, responsable
y comprometido, que hoy resulta natural, pero que entonces
suscit&oacute; no
pocas controversias: quiz&aacute; pueda considerarse el origen de
muchos de
los cambios que vivimos en la actualidad. (En realidad, en los
a&ntilde;os 60
y 70 ya se apuntaron en alguna medida varias de las ideas que hoy
est&aacute;n
de plena actualidad: por ejemplo, la gesti&oacute;n del
conocimiento, la
orientaci&oacute;n al cliente, el liderazgo, la gesti&oacute;n
por competencias y la
organizaci&oacute;n inteligente). <br />
<br />
Antes de que llegaran los a&ntilde;os 80,
pensadores como los ya citados y otros muchos -entre ellos <b>Likert</b>,
<b>Levitt</b>, <b>Kotler</b>, <b>Allen</b>, <b>Mintzberg</b>, <b>Burns</b>, <b>Schon</b>, <b>Argyris</b> y <b>McClelland</b>,
pero bastantes otros m&aacute;s- hab&iacute;an ya contribuido
de forma incuestionable
a la evoluci&oacute;n del management, y lo siguieron haciendo
despu&eacute;s. <br />
<br />
En los a&ntilde;os 80 se comenz&oacute; a predicar muy
insistentemente la calidad: ya
lo hab&iacute;an estado haciendo <b>Deming</b> y <b>Juran</b> en
Jap&oacute;n, en los a&ntilde;os 50, con
magn&iacute;ficos resultados. La gesti&oacute;n occidental
comenzaba a prestar m&aacute;s
atenci&oacute;n al modelo japon&eacute;s, y esto
qued&oacute; patente en algunos
interesantes libros como el de <b>Pascale y Athos</b> (<b>The art of japanese
management</b>, 1981) o el de <b>Ouchi</b> (<b>Theory Z</b>, 1981). <br />
<br />
Pero quiz&aacute; lo que m&aacute;s recordamos de entonces es
la aparici&oacute;n en 1982 de <b>In search of excellence</b>,
de <b>Peters y Waterman</b>: esta obra contribuy&oacute; muy sensiblemente
a la
difusi&oacute;n de este tipo de literatura, y, sobre todo,
contribuy&oacute; a
sensibilizarnos sobre aspectos de la gesti&oacute;n cuya
importancia se nos
estaba quiz&aacute; escapando: la atenci&oacute;n a los
clientes y al personal. Puede
que sea efectivamente sensibilidad lo que le ha estado faltando a la
gesti&oacute;n: sensibilidad tanto hacia las expectativas de los
clientes,
como hacia las inquietudes de los trabajadores y hacia sus capacidades
y rasgos personales. <br />
<br />
De hecho, es en los &uacute;ltimos a&ntilde;os cuando
se empieza a aludir abiertamente a la energ&iacute;a emocional, los
sentimientos y los valores personales, dentro de las organizaciones.
Podr&iacute;a pensarse que el movimiento coincide con la
explosi&oacute;n de la
denominada inteligencia emocional, pero tambi&eacute;n parece tener
s&oacute;lidos
antecedentes en los postulados de d&eacute;cadas anteriores.<br />
<br />
La
calidad, el liderazgo, la innovaci&oacute;n, el esp&iacute;ritu
de equipo o incluso
el empowerment, no suponen en realidad novedades de los a&ntilde;os
80, pero
es en esta d&eacute;cada cuando se profundiza en estos postulados y
se empieza
a hablar de todo ello con cierta intensidad: hoy constituyen
todav&iacute;a
aut&eacute;nticos <i>buzzwords</i>, cuando se habla de los cambios
culturales en las
empresas. Exist&iacute;a ya en aquellos a&ntilde;os una
considerable receptividad a
las ideas que sosten&iacute;an <b>Drucker</b>, <b>Peters</b>, <b>Bennis</b>, <b>Belbin</b>,
<b>Hersey</b>,
<b>Blanchard</b>, <b>Rosabeth Moss Kanter</b>, <b>Schein</b>, <b>Porter</b>, <b>Handy</b> y otros
expertos, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a
l&oacute;gicamente escepticismos y puntos de
vista distintos. <br />
<br />
<b>Peter Senge</b> insisti&oacute; al comienzo de los 90 en el concepto de
<i>learning organization</i> en su importante obra <b>The fifth discipline</b>:
un texto que postula muy convincentemente la necesidad del pensamiento
sist&eacute;mico y el aprendizaje colectivo dentro de las
organizaciones, y
del que puede decirse que ha alimentado en gran medida el debate en
beneficio de la evoluci&oacute;n del management. <br />
<br />
Poco despu&eacute;s, <b>Champy</b>
y <b>Hammer</b> nos hablaban de la reingenier&iacute;a: algo que
tambi&eacute;n ha dado
mucho que hablar. Pero quiz&aacute; uno de los temas m&aacute;s
abordados por los
expertos en los a&ntilde;os 90 es el de la estrategia. Casi 20
a&ntilde;os despu&eacute;s de
que <b>Ohmae</b> alertara sobre la necesidad de poner en marcha una nueva
forma de pensamiento estrat&eacute;gico, otros autores han vuelto a
la carga
en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por ejemplo, <b>Hamel y
Prahalad</b> en su libro <b>Competing for the future</b> (1994);
tambi&eacute;n <b>Mintzberg</b> ha seguido escribiendo sobre el tema. Y
otros autores: por ejemplo <b>Norton y Kaplan</b> en su <b>The Balanced
Scorecard: Translating strategy into action</b>.<br />
<br />
Han sido muchos expertos los que han contribuido a enriquecer la
ciencia -o arte- de obtener los mejores resultados de las personas en
sus organizaciones. Quiz&aacute; se haya dado alg&uacute;n paso
hacia atr&aacute;s, pero
muchos adelante, en la evoluci&oacute;n del management. En las
&uacute;ltimas d&eacute;cadas
se han elevado muchas voces para orientar a los ejecutivos y directivos
en su muy dif&iacute;cil tarea: son mensajes que apuntan muy
directamente a
los puntos d&eacute;biles que todav&iacute;a se detectan en el
ejercicio del
management.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Panorama finisecular</span></b></span><br />
<br />
A punto de concluir el siglo XX, se ven&iacute;a reconociendo que
la Alta
Direcci&oacute;n defin&iacute;a la estrategia, pero no siempre
la explicaba bien a
los trabajadores; que hab&iacute;a una cierta obsesi&oacute;n
por medir, pero quiz&aacute;
se desatend&iacute;a lo que era m&aacute;s dif&iacute;cil
de medir; que los planes de acci&oacute;n
se incumpl&iacute;an con frecuencia; que los directivos se
centraban
principalmente en el corto plazo; que se predicaba la
orientaci&oacute;n al
cliente, pero se practicaba m&aacute;s la orientaci&oacute;n al
presidente; que a
menudo las buenas ideas se desvirtuaban en la aplicaci&oacute;n;
que quiz&aacute;
faltaba autocr&iacute;tica; que tal vez sobraba complacencia; que
se reprim&iacute;a
la cr&iacute;tica -incluso la constructiva- de los empleados; que
nos
ocup&aacute;bamos casi m&aacute;s de las explicaciones a dar
que de los resultados a
obtener; que se abusaba de las reuniones; que nos
desenvolv&iacute;amos bajo
demasiada presi&oacute;n; que se atiend&iacute;a sobre todo al
marcador (indicadores
financieros) y en menor medida al terreno de juego... Hab&iacute;a
decididamente materia para seguir escribiendo libros.<br />
<br />
Y no deber&iacute;amos olvidarnos, por cierto, de los
comportamientos viciados denunciados por <b>Scott Adams</b> en <b>The Dilbert
Principle</b>.
Pero no queremos dar a entender que las claves est&aacute;n en los
libros,
como muy bien sabemos. Los libros nos hablan de lo que pasa, de lo que
probablemente va a pasar, o de lo que convendr&iacute;a hacer o
evitar. Luego,
cada empresa precisa una soluci&oacute;n a medida. El management
evoluciona
para adaptarse a los tiempos y, quiz&aacute; m&aacute;s
concretamente, para sortear
los nuevos obst&aacute;culos y dificultades que van apareciendo.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El management del siglo XXI</span></b></span><br />
<br />
Si observamos algunos de los postulados m&aacute;s repetidos en la
actualidad,
podemos comprobar que constituyen una especie de
reconducci&oacute;n de
determinadas pr&aacute;cticas, que ya no daban los frutos deseados.
La gesti&oacute;n
por competencias se abre paso porque efectivamente hab&iacute;a
personas cuyos
perfiles no encajaban del todo en los puestos que ocupaban. La
gesti&oacute;n
del conocimiento se impone porque, siendo cada vez m&aacute;s
valioso (se
acepta que estamos ya en la era del conocimiento), el conocimiento no
fluye suficientemente por la organizaci&oacute;n. El feedback
circular o
multifuente se est&aacute; empezando a practicar porque seguramente
hab&iacute;a
opiniones de inter&eacute;s que estaban siendo ignoradas o
preteridas. <br />
<br />
El
esp&iacute;ritu de equipo parece un valor irrefutable, porque
tradicionalmente
cada uno iba un poco a lo suyo y, sobre todo en grandes organizaciones,
se estaba imponiendo el pensamiento asist&eacute;mico. El liderazgo
es quiz&aacute;
uno de los postulados m&aacute;s incontestables, porque buena parte
de los
mandos de las d&eacute;cadas anteriores desatend&iacute;a el
desarrollo de sus
colaboradores y el aprendizaje colectivo, y desaprovechaba el capital
emocional disponible. El empowerment, porque viene a ser el complemento
adecuado del liderazgo y, en cierto modo, viene a reconocer la
mayor&iacute;a
de edad de los trabajadores, cuya integraci&oacute;n en el proyecto
de empresa
resulta ya imprescindible. La atenci&oacute;n a los valores (<b>DpV</b>,
incluida)
porque, por decirlo brevemente, una religi&oacute;n siempre ha sido
muy &uacute;til. <br />
<br />
El
<b>Cuadro de Mando Integral</b>, porque la gesti&oacute;n cotidiana se
estaba
desalineando con la estrategia. La innovaci&oacute;n, porque la
competitividad
lo exige. La sensibilidad hacia las creencias y los modelos mentales,
porque la sinergia lo exige. Las competencias conversacionales porque
se ha de nutrir la inteligencia colectiva. La organizaci&oacute;n
inteligente,
en suma, porque hay que concretar ya el norte al que dirigir los
cambios culturales en curso y eliminar la tradicional torpeza. <br />
<br />
Ahora
podemos ver el cambio como el trayecto que parte de la
organizaci&oacute;n
tradicional y se aproxima al concepto de organizaci&oacute;n
inteligente que
ya nos suger&iacute;a <b>Peter Senge</b>: la organizaci&oacute;n que
no s&oacute;lo hace bien las
cosas, sino que sabe bien qu&eacute; cosas hay que hacer.<br />
<br />
Y al hablar
del rumbo del cambio, habr&iacute;a que desear que los cambios
fueran bien
explicados por los directivos de las empresas, de modo que resultaran
deseados y asumidos. Entendiendo las cosas y encontr&aacute;ndolas
razonables,
los trabajadores nos habr&iacute;amos evitado no pocas
perplejidades y
desazones en el pasado. Hemos de confiar en una mejor
formaci&oacute;n,
informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n dentro de las empresas
para que las nuevas
generaciones trabajen, en el siglo XXI, con mayor eficacia, eficiencia
y satisfacci&oacute;n. <br />
<br />
La informaci&oacute;n, el conocimiento, las
estrategias y las ideas fluir&aacute;n seguramente cada vez mejor
dentro de
las organizaciones, en beneficio de los resultados y para
satisfacci&oacute;n
de todos. Los directivos habr&aacute;n de sacrificar una parte de
su ego y los
trabajadores habr&aacute;n de mejorar su compromiso y
contribuci&oacute;n, porque -si
no en su liturgia, s&iacute; en su esp&iacute;ritu-, algo de
democracia deber&aacute; llegar
al mundo empresarial.<br />
<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: left;"><b>Informaci&oacute;n Legal</b><br />Este
art&iacute;culo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es
responsable por el
contenido y las opiniones expresadas, as&iacute; como de la
legitimidad de su
autor&iacute;a. El contenido puede ser incluido en publicaciones o
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respetan las siguientes condiciones:</div>
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&nbsp; 1) se publique tal como est&aacute;, sin
alteraciones<br />
&nbsp;&nbsp;2) se haga referencia al autor (Jose Enebral
Fernandez)<br />
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original (<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank">http://www.degerencia.com<wbr />/articulo/cien_anos_de_manageme<wbr />nt</a>)<br />
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<br />
....................<br />
<br />
Fuente: <b><a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management">DeGerencia</a></b>&nbsp;&nbsp;<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank"></a></p>
<p>Foto: <b><a href="http://www.fortuna.uol.com.ar/edicion_0129/management/images/foto_03.jpg">Peter
Drucker</a></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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<item>
<title>El Management desde Maquiavelo hasta la Empresa 2.0</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/183498/El-Management-desde-Maquiavelo-hasta-la-Empresa-2-0.html</link>
<pubDate>Fri, 07 May 2010 17:59:17 -0400</pubDate>
<guid isPermaLink="false">http://manuelgross.bligoo.com/content/view/183498/El-Management-desde-Maquiavelo-hasta-la-Empresa-2-0.html</guid>
<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<h1 class="titcontenido"><span style="color: #3366ff;">Referencias del management</span></h1>
<p><span style="color: #000080;"><i>Se habla de management by objectives, by values, by fear, by projects..., pero quiz&aacute; se practica igualmente el management by machiavellian ponderings. S&iacute;, Maquiavelo es una referencia vigente.</i></span><span style="color: #000080;"><br /></span><br /><b>Podemos entender el management como la ciencia, o tal vez arte, de obtener el mejor rendimiento de las personas en las organizaciones, y considerar a Frederick Taylor, los esposos Gilbreth y Henri Fayol, los m&aacute;s relevantes padres del management cient&iacute;fico. S&iacute;, podr&iacute;amos afirmar que el management cient&iacute;fico ha cumplido cien a&ntilde;os&hellip;, pero la paternidad podr&iacute;a igualmente apuntar a Nicol&aacute;s Maquiavelo (siglo XVI), e incluso a Sun Tzu (2.500 a&ntilde;os atr&aacute;s).</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: large;">Por Jos&eacute; Enebral</span></b></span><br /> <br /> <img style="float: left; border: 1px solid black; margin-top: 4px; margin-bottom: 4px; margin-left: 9px; margin-right: 9px;" alt="Labor vs. management in 1892" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/Labor 1892.jpg" />Recordemos algunos detalles de la doctrina maquiav&eacute;lica (management by machiavellian ponderings) que todav&iacute;a hoy parecen aplicarse:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #800080;"><b>&ldquo;Y habr&aacute; de rodearse el director de colaboradores que no le enga&ntilde;en; pero que tampoco le digan verdades sin ser preguntados, porque eso ser&iacute;a un abuso de confianza y el director ha de hacerse respetar y aun temer. Preguntar&aacute; a menudo a sus colaboradores pr&oacute;ximos, y se asegurar&aacute; de que no le digan s&oacute;lo lo que le guste o&iacute;r; y luego decidir&aacute;. Sabr&aacute; distinguir los sabios de los necios, y recelar&aacute; de quienes le ofrezcan demasiadas explicaciones. Se cuidar&aacute;, adem&aacute;s, de que sus subordinados no puedan cumplir todos sus compromisos, y as&iacute; nadie se atrever&aacute; a formularle cr&iacute;ticas o reivindicaciones. No habr&aacute; de preocuparse mucho por ello, pero si las circunstancias lo permiten cumplir&aacute; sus promesas, porque eso le engrandecer&aacute; y, si el director es grande, eso es bueno para la empresa y todos se sentir&aacute;n un poco grandes&rdquo;.</b> </span></p>
<p><br /> </p> <a class="read-more " href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/183498/El-Management-desde-Maquiavelo-hasta-la-Empresa-2-0.html">(Leer más)</a>]]></description>
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<title>Diez rasgos del mejor aprendedor</title>
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<pubDate>Thu, 30 Jul 2009 11:36:19 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="font-size: 10pt;"><b><br /></b></span></p>
<p><i><span style="color: #345568;"><b><img style="margin-left: 12px; margin-right: 12px; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; border: 1px solid black; float: left;" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/elearning.jpg" alt="e-learning" title="e-learning" height="209" width="201" />Todos, en la econom&iacute;a del saber y el innovar, hemos de aprender continuamente para ser m&aacute;s competitivos individual y colectivamente; pero el mejor aprendedor es, adem&aacute;s, creativo.<br /></b><br /></span></i><b>Quiz&aacute; no todos militamos entre quienes aprovechan las oportunidades de aprender continuamente, pero s&iacute; que somos muchos los adheridos a este mandato dentro de la econom&iacute;a del saber. Podr&iacute;a hablarse de una serie de atributos personales &#8213;fortalezas&#8213; que caracterizan a los mejores aprendedores; a los que con mayor efectividad y satisfacci&oacute;n de dan al aprendizaje y desarrollo profesional, en provecho propio y de sus empresas.</b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ff6600; font-size: 10pt;"><b>Por Jos&eacute; Enebral Fern&aacute;ndez</b></span><br /><br />Lo sabemos: el aprendizaje permanente parece constituir un mantra cardinal en la econom&iacute;a del siglo XXI; un mandato inexcusable para el profesional del saber y el innovar. Todos, directivos y trabajadores, debemos mejorar continuamente nuestro siempre perfectible perfil profesional; hemos de adquirir nuevos conocimientos y destrezas t&eacute;cnicas que se integren debidamente en nuestro acervo, pero tambi&eacute;n hemos de cultivar competencias de car&aacute;cter personal (soft skills) en pro, y pos, de los resultados.</p>
<p></p> <a class="read-more " href="http://manuelgross.bligoo.com/content/view/146048/Diez-rasgos-del-mejor-aprendedor.html">(Leer más)</a>]]></description>
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