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<pubDate>Thu, 16 Feb 2012 22:06:59 -0300</pubDate>
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<title>La Historia de un Siglo de Management</title>
<link>http://manuelgross.bligoo.com/content/view/184831/La-Historia-de-un-Siglo-de-Management.html</link>
<pubDate>Mon, 06 Apr 2009 16:12:26 -0400</pubDate>
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<dc:creator>Manuel Gross</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>La Historia de un Siglo de Management</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #3366ff;"><b><span style="font-size: 14pt;">Cien a&ntilde;os de Management</span></b></span><br />
<br />
<span style="color: #ff6600;"><b><span style="font-size: 10pt;">Por Jose
Enebral Fernandez</span></b></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div style="text-align: left;"><img style="float: left; border: 1px solid black; margin-top: 6px; margin-bottom: 6px; margin-left: 12px; margin-right: 12px;" alt="Peter Drucker" src="http://bligoo.com/media/users/0/872/images/P Drucker.jpg" />Los
asalariados de cierta edad hemos conocido ya distintos estilos y
sistemas de gesti&oacute;n, y tambi&eacute;n distintas
consignas: calidad total,
trabajo en equipo, gesti&oacute;n del conocimiento... Muchos de
nosotros hemos
incluso vivido &eacute;pocas en que las iniciativas de los
subordinados no
eran bien recibidas por sus jefes; entonces no hab&iacute;a grandes
dificultades para cambiar de trabajo, y algunos j&oacute;venes
hu&iacute;an de unas
empresas en busca de otras m&aacute;s abiertas a su
participaci&oacute;n y
desarrollo. </div>
<div style="text-align: left;"><br />
</div>
<div style="text-align: left;">La
gesti&oacute;n empresarial ha evolucionado ciertamente mucho en las
&uacute;ltimas
d&eacute;cadas, y mucho m&aacute;s si nos remontamos al
comienzo del siglo XX. Detr&aacute;s
del ahora tan postulado aprendizaje permanente -individual y colectivo-
est&aacute; el avance tecnol&oacute;gico y los nuevos
m&eacute;todos y herramientas, pero
sobre todo el creciente peso espec&iacute;fico de las personas en
las
organizaciones. <br />
<br />
Ya en el siglo XXI, los cambios parecen
apuntar a un modelo de organizaci&oacute;n que se nutre de la
inteligente y
comprometida contribuci&oacute;n de sus personas, y se orienta a
una
democratizaci&oacute;n integradora.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El premodernismo</span></b></span><br />
<br />
En realidad, en la gesti&oacute;n empresarial, los directivos de
hoy aplican
-por vigentes- ideas casi tan viejas como el propio ser humano. Pero al
mismo tiempo, est&aacute;n muy atentos a los nuevos postulados y,
desde luego,
a la cultura y estilo de direcci&oacute;n de sus organizaciones. <br />
<br />
Hace
100 a&ntilde;os las cosas eran muy sensiblemente diferentes: eran
los albores
del modernismo: una especie de premodernismo de la gesti&oacute;n
empresarial.
Como es sabido, al comienzo de este siglo, la actuaci&oacute;n de
los
operarios y el tiempo dedicado a cada tarea eran objeto de estudio por
importantes analistas de la producci&oacute;n como <b>Frederick W.
Taylor</b> o <b>Frank
Gilbreth</b>. <br />
<br />
No se dejaba entonces espacio a la iniciativa e
imaginaci&oacute;n de los trabajadores, pero sin duda se
abr&iacute;a una gran puerta
a la mejora de la productividad: era la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica. Algo a lo
que tambi&eacute;n contribuy&oacute; <b>Henri Fayol</b>
-quiz&aacute; el primer gur&uacute; europeo- poco
despu&eacute;s, abriendo nuevos horizontes con sus <b>14 principios</b>
(divisi&oacute;n del
trabajo, unidad de mando, disciplina, remuneraci&oacute;n, etc.).<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El lado humano de la gesti&oacute;n</span></b></span><br />
<br />
No pod&iacute;a pasar mucho tiempo sin que -ya en los
a&ntilde;os 30 y tras el famoso
experimento de <b>Hawthorne</b> sobre la incidencia de factores ambientales en
la productividad- surgieran nuevas voces, como las de <b>Elton Mayo</b>, <b>Mary
Parker Follett</b>, y <b>Chester Barnard</b>, que apuntaran al lado humano de la
gesti&oacute;n. Si, por un lado, la gesti&oacute;n
cient&iacute;fica evolucionaba con viento
a favor hasta los postulados m&aacute;s recientes
-reingenier&iacute;a incluida-, la
gesti&oacute;n de las personas, en cambio, daba peque&ntilde;os
pasos, haci&eacute;ndose
cada vez mayor la distancia entre lo que predicaban los expertos y lo
que de verdad se practicaba en las empresas. <br />
<br />
Es relativamente
reciente el reconocimiento pr&aacute;ctico de que las empresas
tienen en el
capital intelectual y emocional de sus personas su activo
m&aacute;s valioso;
pero hemos de reconocer que en el pasado -y quiz&aacute;
todav&iacute;a en el
presente, en buena medida- se ha desaprovechado demasiada inteligencia
sumergida de los trabajadores, para frustraci&oacute;n de
&eacute;stos y en perjuicio
de los resultados empresariales.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">La segunda mitad del siglo</span></b></span><br />
<br />
Recordar&aacute; tambi&eacute;n el lector que en la
d&eacute;cada de los 50, pensadores como
<b>McGregor</b>, <b>Maslow</b> y <b>Herzberg</b>, insistieron en el potencial disponible en
los trabajadores y aportaron valiosas ideas en torno al tema de la
motivaci&oacute;n. Por entonces -a&ntilde;o 1954-, <b>Peter
Drucker</b> publicaba <b>The practice of management</b>,
un cl&aacute;sico de esta literatura. En este texto, Drucker -gur&uacute;
de gur&uacute;s:
aut&eacute;ntico profeta de la gesti&oacute;n empresarial-
propugnaba, por ejemplo,
la importancia del marketing y la innovaci&oacute;n y, entre otras
muchas
buenas ideas, ven&iacute;a a formular los antecedentes de la
<b>Direcci&oacute;n por
Objetivos</b>.<br />
<br />
En 1960 aparec&iacute;a otro gran texto: <b>The human side of
enterprise</b>,
de <b>Douglas McGregor</b>. El autor formula aqu&iacute; sus conocidas
<b>teor&iacute;as X e Y</b>
-alineada la primera con el taylorismo, y bastante revolucionaria la
segunda-, relativas al comportamiento de los trabajadores. Como se
sabe, la <b>Teor&iacute;a Y</b> sosten&iacute;a una imagen de
trabajador capaz, responsable
y comprometido, que hoy resulta natural, pero que entonces
suscit&oacute; no
pocas controversias: quiz&aacute; pueda considerarse el origen de
muchos de
los cambios que vivimos en la actualidad. (En realidad, en los
a&ntilde;os 60
y 70 ya se apuntaron en alguna medida varias de las ideas que hoy
est&aacute;n
de plena actualidad: por ejemplo, la gesti&oacute;n del
conocimiento, la
orientaci&oacute;n al cliente, el liderazgo, la gesti&oacute;n
por competencias y la
organizaci&oacute;n inteligente). <br />
<br />
Antes de que llegaran los a&ntilde;os 80,
pensadores como los ya citados y otros muchos -entre ellos <b>Likert</b>,
<b>Levitt</b>, <b>Kotler</b>, <b>Allen</b>, <b>Mintzberg</b>, <b>Burns</b>, <b>Schon</b>, <b>Argyris</b> y <b>McClelland</b>,
pero bastantes otros m&aacute;s- hab&iacute;an ya contribuido
de forma incuestionable
a la evoluci&oacute;n del management, y lo siguieron haciendo
despu&eacute;s. <br />
<br />
En los a&ntilde;os 80 se comenz&oacute; a predicar muy
insistentemente la calidad: ya
lo hab&iacute;an estado haciendo <b>Deming</b> y <b>Juran</b> en
Jap&oacute;n, en los a&ntilde;os 50, con
magn&iacute;ficos resultados. La gesti&oacute;n occidental
comenzaba a prestar m&aacute;s
atenci&oacute;n al modelo japon&eacute;s, y esto
qued&oacute; patente en algunos
interesantes libros como el de <b>Pascale y Athos</b> (<b>The art of japanese
management</b>, 1981) o el de <b>Ouchi</b> (<b>Theory Z</b>, 1981). <br />
<br />
Pero quiz&aacute; lo que m&aacute;s recordamos de entonces es
la aparici&oacute;n en 1982 de <b>In search of excellence</b>,
de <b>Peters y Waterman</b>: esta obra contribuy&oacute; muy sensiblemente
a la
difusi&oacute;n de este tipo de literatura, y, sobre todo,
contribuy&oacute; a
sensibilizarnos sobre aspectos de la gesti&oacute;n cuya
importancia se nos
estaba quiz&aacute; escapando: la atenci&oacute;n a los
clientes y al personal. Puede
que sea efectivamente sensibilidad lo que le ha estado faltando a la
gesti&oacute;n: sensibilidad tanto hacia las expectativas de los
clientes,
como hacia las inquietudes de los trabajadores y hacia sus capacidades
y rasgos personales. <br />
<br />
De hecho, es en los &uacute;ltimos a&ntilde;os cuando
se empieza a aludir abiertamente a la energ&iacute;a emocional, los
sentimientos y los valores personales, dentro de las organizaciones.
Podr&iacute;a pensarse que el movimiento coincide con la
explosi&oacute;n de la
denominada inteligencia emocional, pero tambi&eacute;n parece tener
s&oacute;lidos
antecedentes en los postulados de d&eacute;cadas anteriores.<br />
<br />
La
calidad, el liderazgo, la innovaci&oacute;n, el esp&iacute;ritu
de equipo o incluso
el empowerment, no suponen en realidad novedades de los a&ntilde;os
80, pero
es en esta d&eacute;cada cuando se profundiza en estos postulados y
se empieza
a hablar de todo ello con cierta intensidad: hoy constituyen
todav&iacute;a
aut&eacute;nticos <i>buzzwords</i>, cuando se habla de los cambios
culturales en las
empresas. Exist&iacute;a ya en aquellos a&ntilde;os una
considerable receptividad a
las ideas que sosten&iacute;an <b>Drucker</b>, <b>Peters</b>, <b>Bennis</b>, <b>Belbin</b>,
<b>Hersey</b>,
<b>Blanchard</b>, <b>Rosabeth Moss Kanter</b>, <b>Schein</b>, <b>Porter</b>, <b>Handy</b> y otros
expertos, aunque tambi&eacute;n hab&iacute;a
l&oacute;gicamente escepticismos y puntos de
vista distintos. <br />
<br />
<b>Peter Senge</b> insisti&oacute; al comienzo de los 90 en el concepto de
<i>learning organization</i> en su importante obra <b>The fifth discipline</b>:
un texto que postula muy convincentemente la necesidad del pensamiento
sist&eacute;mico y el aprendizaje colectivo dentro de las
organizaciones, y
del que puede decirse que ha alimentado en gran medida el debate en
beneficio de la evoluci&oacute;n del management. <br />
<br />
Poco despu&eacute;s, <b>Champy</b>
y <b>Hammer</b> nos hablaban de la reingenier&iacute;a: algo que
tambi&eacute;n ha dado
mucho que hablar. Pero quiz&aacute; uno de los temas m&aacute;s
abordados por los
expertos en los a&ntilde;os 90 es el de la estrategia. Casi 20
a&ntilde;os despu&eacute;s de
que <b>Ohmae</b> alertara sobre la necesidad de poner en marcha una nueva
forma de pensamiento estrat&eacute;gico, otros autores han vuelto a
la carga
en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por ejemplo, <b>Hamel y
Prahalad</b> en su libro <b>Competing for the future</b> (1994);
tambi&eacute;n <b>Mintzberg</b> ha seguido escribiendo sobre el tema. Y
otros autores: por ejemplo <b>Norton y Kaplan</b> en su <b>The Balanced
Scorecard: Translating strategy into action</b>.<br />
<br />
Han sido muchos expertos los que han contribuido a enriquecer la
ciencia -o arte- de obtener los mejores resultados de las personas en
sus organizaciones. Quiz&aacute; se haya dado alg&uacute;n paso
hacia atr&aacute;s, pero
muchos adelante, en la evoluci&oacute;n del management. En las
&uacute;ltimas d&eacute;cadas
se han elevado muchas voces para orientar a los ejecutivos y directivos
en su muy dif&iacute;cil tarea: son mensajes que apuntan muy
directamente a
los puntos d&eacute;biles que todav&iacute;a se detectan en el
ejercicio del
management.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">Panorama finisecular</span></b></span><br />
<br />
A punto de concluir el siglo XX, se ven&iacute;a reconociendo que
la Alta
Direcci&oacute;n defin&iacute;a la estrategia, pero no siempre
la explicaba bien a
los trabajadores; que hab&iacute;a una cierta obsesi&oacute;n
por medir, pero quiz&aacute;
se desatend&iacute;a lo que era m&aacute;s dif&iacute;cil
de medir; que los planes de acci&oacute;n
se incumpl&iacute;an con frecuencia; que los directivos se
centraban
principalmente en el corto plazo; que se predicaba la
orientaci&oacute;n al
cliente, pero se practicaba m&aacute;s la orientaci&oacute;n al
presidente; que a
menudo las buenas ideas se desvirtuaban en la aplicaci&oacute;n;
que quiz&aacute;
faltaba autocr&iacute;tica; que tal vez sobraba complacencia; que
se reprim&iacute;a
la cr&iacute;tica -incluso la constructiva- de los empleados; que
nos
ocup&aacute;bamos casi m&aacute;s de las explicaciones a dar
que de los resultados a
obtener; que se abusaba de las reuniones; que nos
desenvolv&iacute;amos bajo
demasiada presi&oacute;n; que se atiend&iacute;a sobre todo al
marcador (indicadores
financieros) y en menor medida al terreno de juego... Hab&iacute;a
decididamente materia para seguir escribiendo libros.<br />
<br />
Y no deber&iacute;amos olvidarnos, por cierto, de los
comportamientos viciados denunciados por <b>Scott Adams</b> en <b>The Dilbert
Principle</b>.
Pero no queremos dar a entender que las claves est&aacute;n en los
libros,
como muy bien sabemos. Los libros nos hablan de lo que pasa, de lo que
probablemente va a pasar, o de lo que convendr&iacute;a hacer o
evitar. Luego,
cada empresa precisa una soluci&oacute;n a medida. El management
evoluciona
para adaptarse a los tiempos y, quiz&aacute; m&aacute;s
concretamente, para sortear
los nuevos obst&aacute;culos y dificultades que van apareciendo.<br />
<br />
<span style="color: #000080;"><b><span style="font-size: 10pt;">El management del siglo XXI</span></b></span><br />
<br />
Si observamos algunos de los postulados m&aacute;s repetidos en la
actualidad,
podemos comprobar que constituyen una especie de
reconducci&oacute;n de
determinadas pr&aacute;cticas, que ya no daban los frutos deseados.
La gesti&oacute;n
por competencias se abre paso porque efectivamente hab&iacute;a
personas cuyos
perfiles no encajaban del todo en los puestos que ocupaban. La
gesti&oacute;n
del conocimiento se impone porque, siendo cada vez m&aacute;s
valioso (se
acepta que estamos ya en la era del conocimiento), el conocimiento no
fluye suficientemente por la organizaci&oacute;n. El feedback
circular o
multifuente se est&aacute; empezando a practicar porque seguramente
hab&iacute;a
opiniones de inter&eacute;s que estaban siendo ignoradas o
preteridas. <br />
<br />
El
esp&iacute;ritu de equipo parece un valor irrefutable, porque
tradicionalmente
cada uno iba un poco a lo suyo y, sobre todo en grandes organizaciones,
se estaba imponiendo el pensamiento asist&eacute;mico. El liderazgo
es quiz&aacute;
uno de los postulados m&aacute;s incontestables, porque buena parte
de los
mandos de las d&eacute;cadas anteriores desatend&iacute;a el
desarrollo de sus
colaboradores y el aprendizaje colectivo, y desaprovechaba el capital
emocional disponible. El empowerment, porque viene a ser el complemento
adecuado del liderazgo y, en cierto modo, viene a reconocer la
mayor&iacute;a
de edad de los trabajadores, cuya integraci&oacute;n en el proyecto
de empresa
resulta ya imprescindible. La atenci&oacute;n a los valores (<b>DpV</b>,
incluida)
porque, por decirlo brevemente, una religi&oacute;n siempre ha sido
muy &uacute;til. <br />
<br />
El
<b>Cuadro de Mando Integral</b>, porque la gesti&oacute;n cotidiana se
estaba
desalineando con la estrategia. La innovaci&oacute;n, porque la
competitividad
lo exige. La sensibilidad hacia las creencias y los modelos mentales,
porque la sinergia lo exige. Las competencias conversacionales porque
se ha de nutrir la inteligencia colectiva. La organizaci&oacute;n
inteligente,
en suma, porque hay que concretar ya el norte al que dirigir los
cambios culturales en curso y eliminar la tradicional torpeza. <br />
<br />
Ahora
podemos ver el cambio como el trayecto que parte de la
organizaci&oacute;n
tradicional y se aproxima al concepto de organizaci&oacute;n
inteligente que
ya nos suger&iacute;a <b>Peter Senge</b>: la organizaci&oacute;n que
no s&oacute;lo hace bien las
cosas, sino que sabe bien qu&eacute; cosas hay que hacer.<br />
<br />
Y al hablar
del rumbo del cambio, habr&iacute;a que desear que los cambios
fueran bien
explicados por los directivos de las empresas, de modo que resultaran
deseados y asumidos. Entendiendo las cosas y encontr&aacute;ndolas
razonables,
los trabajadores nos habr&iacute;amos evitado no pocas
perplejidades y
desazones en el pasado. Hemos de confiar en una mejor
formaci&oacute;n,
informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n dentro de las empresas
para que las nuevas
generaciones trabajen, en el siglo XXI, con mayor eficacia, eficiencia
y satisfacci&oacute;n. <br />
<br />
La informaci&oacute;n, el conocimiento, las
estrategias y las ideas fluir&aacute;n seguramente cada vez mejor
dentro de
las organizaciones, en beneficio de los resultados y para
satisfacci&oacute;n
de todos. Los directivos habr&aacute;n de sacrificar una parte de
su ego y los
trabajadores habr&aacute;n de mejorar su compromiso y
contribuci&oacute;n, porque -si
no en su liturgia, s&iacute; en su esp&iacute;ritu-, algo de
democracia deber&aacute; llegar
al mundo empresarial.<br />
<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: left;"><b>Informaci&oacute;n Legal</b><br />Este
art&iacute;culo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es
responsable por el
contenido y las opiniones expresadas, as&iacute; como de la
legitimidad de su
autor&iacute;a. El contenido puede ser incluido en publicaciones o
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respetan las siguientes condiciones:</div>
<p>
&nbsp; 1) se publique tal como est&aacute;, sin
alteraciones<br />
&nbsp;&nbsp;2) se haga referencia al autor (Jose Enebral
Fernandez)<br />
&nbsp;&nbsp;3) se haga referencia a la fuente (<a href="http://degerencia.com/" target="_blank">degerencia.com</a>)<br />
&nbsp;&nbsp;4) se provea un enlace al art&iacute;culo
original (<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank">http://www.degerencia.com<wbr />/articulo/cien_anos_de_manageme<wbr />nt</a>)<br />
&nbsp;&nbsp;5) se provea un enlace a los datos del autor (<a href="http://www.degerencia.com/jenebral" target="_blank">http://www.degerencia.com<wbr />/jenebral</a>)<br />
<br />
....................<br />
<br />
Fuente: <b><a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management">DeGerencia</a></b>&nbsp;&nbsp;<a href="http://www.degerencia.com/articulo/cien_anos_de_management" target="_blank"></a></p>
<p>Foto: <b><a href="http://www.fortuna.uol.com.ar/edicion_0129/management/images/foto_03.jpg">Peter
Drucker</a></b></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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