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Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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Michael Goldhaber: La economía de la atención

Enviado por Manuel Gross el 22/08/2010 a las 13:17
Manuel Gross



El concepto de economía de la atención representa un cambio de paradigma en la forma de entender la comunicación humana.Esta idea surge ante la abundancia y accesibilidad de la información, dando como consecuencia que se considere la atención humana como un bien escaso.

 

Quote wikipedia:
Herbert Simon was perhaps the first person to articulate the concept of attention economics when he wrote:
“…in an information-rich world, the wealth of information means a dearth of something else: a scarcity of whatever it is that information consumes. What information consumes is rather obvious: it consumes the attention of its recipients. Hence a wealth of information creates a poverty of attention and a need to allocate that attention efficiently among the overabundance of information sources that might consume it” (Simon 1971, p. 40-41).

 

El giro conceptual consiste en considerar a la información como un sujeto que consume atención humana. En este sentido, son las informaciones las que compiten por la atención humana. Por supuesto, que una ‘informacion’ no es realmente un sujeto que consuma o compita por nada, pues carece de conciencia – a menos queramos retorcer la teoría de los memes de Dawkins, hasta enunciar el improbable concepto de “el meme egoísta”. Sin embargo, el concepto de economía de la atención pone de manifiesto una condición estructural de la comunicación on-line: la mayor independencia del mensaje, que es separado sistemáticamente de su emisor.

 

¿Y cómo sucede esto?

 

La  emancipación del mensaje se produce siempre que éste se transmite a través de un soporte externo. Así, el mensaje se convierte en un producto y el emisor en un autor. Es el mismo fenómeno que se describe en los procesos creativos, cuando un autor crea una obra (un libro, un cuadro, etc): el autor imprime su mensaje en la obra, y ésta transmite de forma independiente ese mensaje.

 

En la comunicación on-line todos los mensajes se transmiten por soporte informático, por lo tanto comunicar es crear o generar texto, a la espera de que otros lo consuman. Es decir que su atención se fije en nuestro contenido. Para ser más gráficos, podemos decir que el autor imprime sus ideas (que están vivas dentro de él) en el mensaje que crea, y estas ideas se reaniman cuando otra conciencia absorbe ese mensaje. Este es el mecanismo de la comunicación mediada por el mensaje.

 

El concepto de economía de la atención se refiere al momento en que los mensajes están a espera de ser reanimados por la conciencia de los receptores. Presupone la idea de que la información (el meme) quiere ser reanimada. Si bien, eso dependerá de la intención original de su emisor, que de alguna forma se puede considerar impresa en su obra. En todo caso, una vez creado, el mensaje se manifiesta de forma independiente y por eso, la información es tomada como sujeto que compite por el acceso a la atención humana.

 

El paralelismo con el gen egoísta es bastante notorio… los memes, los items de información, se expresan y se reproducen a través de nosotros, compitiendo por nuestra atención. Aunque también podemos decir que somos nosotros los que nos expresamos a través de los memes que producimos. La cuestión es: ¿producimos o reproducimos la información?  Probablemente hacemos ambas cosas, pero es importante darse cuenta de la diferencia: ¿hasta qué punto nuestros discursos son nuestros?

 

Las características de la comunicación on-line que hacen que este concepto tome importancia son por un lado, el aumento de la facilidad para generar contenidos y la comunicación cotidiana mediada por mensajes, y por otro lado, la existencia de información activa, es decir, programas informáticos que operan sobre la información haciéndola accesible, ordenándola, estructurándola, etc. La coexistencia de estos ‘scripts’ activos que operan sobre la información y los ‘scripts’ pasivos que sólo pueden operar si la atención se fija sobre ellos, es también un interesante elemento de análisis.

 

Apunto aqui un artículo relacionado con el tema de Economía de la atención: “la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención” de Javier Velilla. En él cita un artículo de Michael Goldhaber en First Monday que merece la pena tener en cuenta: The Attention Economy and the Net

En un primer momento pensé en él desde un punto de vista personal: la necesidad de economizar y optimizar mi atención en la navegación por la red.

Seguidamente, pensé en el papel contrario, en cómo los creadores de contenido adoptan múltiples estrategias (que incluyen desde el SEO hasta el diseño del site) para competir por la atención de los usuarios. Dando así la idea de ‘informaciones que compiten por la atención’ ya presentada por Simon Herbert en 1971 en relación al rápido de información que se estaba produciendo (ya entonces… antes de internet).

 

Después encontré el artículo de Michael Goldhaber en First Friday, en el que eleva el concepto de Economía de la atención al nivel de modelo económico emergente. La propuesta de Goldhaber tiene una lógica consistente y bien construida, si bien es difícil imaginar una economía basada en el intercambio de atención más que en el intercambio de dinero. Goldhaber compara el paso del modelo feudal al modelo capitalista, con el paso al modelo de la atención como siguiente paso. Así, al igual que la propiedad de la tierra sigue teniendo valor, incluso hoy en día, el dinero también seguirá teniendo valor en el futuro; la cuestión es en torno a qué elemento gira la economía.

 

Con este planteamiento, Goldhaber absorbe y supera las teorías de la sociedad del conocimiento que pronosticaban que el conocimiento iba a ser el nuevo ‘capital’ productivo. El conocimiento (técnico, sobre todo) tuvo su importancia como elemento que posibilitó el desarrollo de las nuevas redes de comunicación, pero es insuficiente como para constituir por sí solo la moneda de cambio de un nuevo modelo económico. Referencia bibliográfica: ‘The Attention Economy and the Net’ by Michael H. Goldhaber. First Monday, Volume 2, Number 4 – 7 April 1997

 

En este artículo, Michael Goldhaber profundiza en el concepto de economía de la atención enunciado por  Herbert Simon en 1971, hasta llegar a proponer que se trata de un modelo económico emergente en la era digital. Recordemos que Simon hace referencia a que el exceso de información convierte la atención humana en un bien escaso que es necesario distribuir eficientemente entre la abundancia de informaciones disponibles.

 

Nuevo modelo económico

 

Michael Goldhaber va más lejos al colocar la atención en la base de las necesidades humanas. Desde el bebe cuya supervivencia depende de que sea capaz de atraer la atención de los adultos, hasta el vendedor que intenta captar la atención de los consumidores, todo el mundo necesita que le presten atención para sobrevivir.

 

La atención es una fuerza conductora (driving force) que permite lograr efectos en los demás, permite acceder a sus conciencias para transmitir nuestro mensaje. Si tenemos la atención de un gran auditorio controlamos las impresiones que se forman sus mentes, y podemos producir reacciones en ellos, como por ejemplo que levanten la mano ante una pregunta que les hacemos. Es por eso que todos los actores económicos compiten por la atención del público, tanto si es por satisfacción personal como con interés económico.

 

En la era digital, el crecimiento exponencial de la información disponible, a facilidad de acceso ilimitado y la popularización de los medios de generar información permiten pensar en el paso de una economía basada en el intercambio de dinero a una economía basada en el intercambio de atención. El intercambio de dinero seguirá presente, pero se guiará por los flujos de redistribución de la atención, especialmente a través de la Red.

 

La atención ilusoria

 

Además de recalcar la importancia de la atención como necesidad básica del individuo, Goldhaber sustituye la idea del intercambio entre información y atención, por el intercambio entre dos tipos de atención. Para ello, utiliza un constructo teórico muy intersante: la atención ilusoria. Cuando construimos un mensaje (una información) éste responde a una necesidades o deseos que intuimos en el público objetivo, por lo que al escribirlo lo hacemos ‘pensando en ellos’. El destinatario percibe esto como una atención hacia él y de hecho lo es. Por ejemplo,  los mensajes publicitarios se construyen atendiendo a las particularidades de su target, los libros se escriben buscando la complicidad de los lectores, o adaptando el lenguaje al público objetivo, y lo mismo sucede con todos los mensajes y bienes culturales.

 

Los bienes materiales también pueden ser interpretados como depositarios de atención ilusoria. El productor los crea ‘pensando en tí’, y si logra atraer tu atención por los medios de comunicación establecidos, atraerá también tu dinero. El valor de los productos reside en la atención que el público les presta, si ésta está guiada por criterios de utilidad o por cualquier otro criterio, depende de la gente. Por ello, gestionar dónde ponemos nuestra atención (hasta en las pequeñas cosas que no incluyen desembolso de dinero) es nuestra forma de ‘cambiar el mundo’.

 

La materialización del beneficio (el famoso ROI) de los bienes culturales que se pueden reproducir digitalmente con coste 0 (o casi) es otro de los problemas que se le plantean a la economía de la atención. La publicidad (de productos materiales) es la vía más común en la actualidad, pero la petición de donaciones se presenta también como una opción de futuro. Igual que los programadores de software libre o software de distribución gratuita (mavericks del nuevo modelo) recaudan a través de donaciones voluntarias, los artístas y escritores también podrían hacerlo en futuro.

 

Otras ideas que aparecen en el artículo:

 

- El derecho de copia y distribución potencia la atención que recibimos (siempre que haya reconocimiento de autoría)

- Ahora requiere menos esfuerzo crear cosas materiales, pero estamos más ocupados que nunca. La información (la red) reclama nuestra atención y nuestra conectividad constante. La energía liberada por el éxito industrial alimenta la economía de la atención.

-”Nos preocupamos más de donde ponemos nuestra atención que de donde ponemos nuestro dinero”.

- La atención es una cosa de individuos, son los individuos los que prestan atención y los que están más interesados en recibirla. Para las organizaciónes la atención del público es un medio, para los individuos la atención es un fin en sí mismo.

- La economía de la atención potencia el individualismo, y hace de las organizaciones elementos temporales y secundarios.

- La atención no se puede forzar o exigir, en última instancia depende de la voluntad del que la presta.

- Cuando no recibimos atención primaria recurrimos a la atención ilusoria. Es decir, cuando no estamos ocupados comunicando, consumimos productos culturales: películas, libros, etc. Eso explica también el gusto por las compras.

 

Conclusión:

 

It is precisely because material needs at the creature comfort level are fairly well satisfied for all those in a position to demand them that the need for attention, or what is closely related to attention, meaning or meaningfulness of life, takes on increasing importance.

 

La economía de la atención no tiene tanto que ver con la productividad sino con el sentido de significado de la vida. Lo que buscamos y proveemos a través de la comunicación y el intercambio de atención es la sensación de pertenencia que está vinculada al sentimiendo de que la vida tiene sentido. El consumo de contenidos culturales se puede comparar como una forma de llenar nuestra vida de significado.

 

Nota final:

 

Este artículo recoge muchas de las ideas presentadas por Goldhaber, pero también incluye algunas interpretaciones propias que, sin separarse del contenido del original, desarrollan el concepto en el sentido de los intereses del proyecto de este blog.

 

Licencia Creative Commons.
Creative Commons License
Usos comerciales no permitidos.

 

Javier González de Rivera es Licenciado en Sociología, ha trabajado en marketing e investigación social y de mercado. Su empresa de referencia es DATAVIN Servicios de Marketing SL, una empresa de investigación del mercado del vino. En ella ha recibido experiencias sobre el desarrollo de todas las fases de la investigación de mercado y una visión holística y abierta del marketing y la orientación al cliente. El último trabajo realizado ha sido la puesta en marcha del Observatorio Local de Empleo del Ayuntamiento de Boadilla del Monte.


...................................................

Fuente: Sociología y redes sociales  
Imagen: Attention girl  

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Ciencias de la atención: educación, trabajo...

Enviado por el 23/08/2011 a las 16:29
Manuel Gross

De cómo las ciencias de la atención nos hacen pensar en cambios en educación, trabajo, etc.

 

| Tuesday, August 23rd, 2011


 

Si tenéis ocasión realizad antes que nada el experimento que aparece en el siguiente vídeo. Se trata de contar los pases que se producen entre los personajes que visten de blanco:

 

Selective attention test

 

¿Bien?

Resultará curioso a quien no lo conozca, más después de haberlo comprobado por sí mismo,  el experimento del gorila invisible, que titulaba un reciente libro de Chabris y Simons (2010). Nos habla de lo poco fiable que es (en el experimento el 50% de las ocasiones, mientras nos centramos en contar los pases ignoramos la presencia del gorila), nuestra percepción de la realidad, de lo fácil que resulta confundirnos y hacernos sucumbir a las ilusiones, de  cómo podemos inocularnos de sus efectos y ver los gorilas invisibles en nuestras vidas.

Otra Mirada positiva e interesante, que conocía a través de Brain pickings,  a colación de los cambios cognitivos que vivimos con internet es la de Davidson, autora que en “Now You See It: How the Brain Science of Attention Will Transform the Way We Live, Work, and Learn” (Ahora lo vemos, cómo la neurociencia de la atención transformará la forma en que vivimos, trabajamos y aprendemos),  nos explica cómo la ceguera atencional, el peculiar fenómeno ilustrado por el experimento citado puede ayudarnos a ver cómo se ha producido la gran desconexión cultural entre la capacidad para reconciliar los grandes cambios de la era digital con convenciones en escuelas y puestos de trabajo que han quedado obsoletas.

Se argumenta, por ejemplo, que la multitarea perjudica la ejecución, cuando, como demostraba el propio experimento del gorila invisible, la atención tiende a ser selectiva y por tanto la multitarea parece ser, como lo muestran también otros experimentos (aquí exponíamos otros), más mito que realidad.

Davidson también utiliza el experimento para ejemplificar la resistencia al cambio que vivimos:  “Mientras nos centremos en el objeto que conocemos olvidaremos lo nuevo, lo que  necesitamos conocer. El proceso de desaprender para volver a aprender precisa de un nuevo concepto del mismo conocimiento, que es un proceso y no un objeto, que no debería ser un nombre sino un verbo en cambio constante.”

Este tipo de experimentos debería ser utilizado como lentes a través de las cuales examinar la naturaleza y evolución de la atención, más allá de la rigidez de un sistema educativo que se mueve por expectativas rígidas sobre qué es y cómo la atención refleja un concepto de inteligencia igualmente acartonado.

La neurociencia parece decir lo contrario, apoyando las hipótesis modernas de la diversidad (Gartner, Robinson, etc.): que nuestras mentes prestan atención de muchas formas distintas. Significa que la academia y los puestos de trabajo deben evolucionar en paralelo y trascender el modelo del siglo XX de la línea de ensamblaje para llegar al del procesamiento en paralelo, propio del siglo XXI.

La idea es similar a la que Daniel Pink apuntaba al hablar de la era conceptual, la que hemos referido cuando hemos hablado de que después de la revolución tecnológica llega la revolución creativa, la de la necesidad de desarrollo de las capacidades asociadas al hemisferio derecho o la que Ken Robinson exponía en la Ted talk que reumíamos aquí.

 

Dejo, finalmente, vídeo en el que los experimentadores profundizan en la idea del Gorila invisible.

 

The Invisible Gorilla (featuring Daniel Simons)

 

 

 

De cómo las ciencias de la atención nos hacen pensar en cambios en educación, trabajo, etc.

| Tuesday, August 23rd, 2011 | 4 Comentarios / Referencias »


 

Si tenéis ocasión realizad antes que nada el experimento que aparece en el siguiente vídeo. Se trata de contar los pases que se producen entre los personajes que visten de blanco:

 

¿Bien?

Resultará curioso a quien no lo conozca, más después de haberlo comprobado por sí mismo,  el experimento del gorila invisible, que titulaba un reciente libro de Chabris y Simons (2010). Nos habla de lo poco fiable que es (en el experimento el 50% de las ocasiones, mientras nos centramos en contar los pases ignoramos la presencia del gorila), nuestra percepción de la realidad, de lo fácil que resulta confundirnos y hacernos sucumbir a las ilusiones, de  cómo podemos inocularnos de sus efectos y ver los gorilas invisibles en nuestras vidas.

Otra Mirada positiva e interesante, que conocía a través de Brain pickings,  a colación de los cambios cognitivos que vivimos con internet es la de Davidson, autora que en “Now You See It: How the Brain Science of Attention Will Transform the Way We Live, Work, and Learn” (Ahora lo vemos, cómo la neurociencia de la atención transformará la forma en que vivimos, trabajamos y aprendemos),  nos explica cómo la ceguera atencional, el peculiar fenómeno ilustrado por el experimento citado puede ayudarnos a ver cómo se ha producido la gran desconexión cultural entre la capacidad para reconciliar los grandes cambios de la era digital con convenciones en escuelas y puestos de trabajo que han quedado obsoletas.

Se argumenta, por ejemplo, que la multitarea perjudica la ejecución, cuando, como demostraba el propio experimento del gorila invisible, la atención tiende a ser selectiva y por tanto la multitarea parece ser, como lo muestran también otros experimentos (aquí exponíamos otros), más mito que realidad.

Davidson también utiliza el experimento para ejemplificar la resistencia al cambio que vivimos:  “Mientras nos centremos en el objeto que conocemos olvidaremos lo nuevo, lo que  necesitamos conocer. El proceso de desaprender para volver a aprender precisa de un nuevo concepto del mismo conocimiento, que es un proceso y no un objeto, que no debería ser un nombre sino un verbo en cambio constante.”

Este tipo de experimentos debería ser utilizado como lentes a través de las cuales examinar la naturaleza y evolución de la atención, más allá de la rigidez de un sistema educativo que se mueve por expectativas rígidas sobre qué es y cómo la atención refleja un concepto de inteligencia igualmente acartonado.

La neurociencia parece decir lo contrario, apoyando las hipótesis modernas de la diversidad (Gartner, Robinson, etc.): que nuestras mentes prestan atención de muchas formas distintas. Significa que la academia y los puestos de trabajo deben evolucionar en paralelo y trascender el modelo del siglo XX de la línea de ensamblaje para llegar al del procesamiento en paralelo, propio del siglo XXI.

La idea es similar a la que Daniel Pink apuntaba al hablar de la era conceptual, la que hemos referido cuando hemos hablado de que después de la revolución tecnológica llega la revolución creativa, la de la necesidad de desarrollo de las capacidades asociadas al hemisferio derecho o la que Ken Robinson exponía en la Ted talk que reumíamos aquí.

 

Dejo, finalmente, vídeo en el que los experimentadores profundizan en la idea del Gorila invisible.

 

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The Invisible Gorilla (featuring Daniel Simons)


Google ya es parte de tu memoria

Enviado por el 31/07/2011 a las 4:52
Manuel Gross

Google ya es parte de tu memoria

Mario Vargas Llosa

 

El uso de las nuevas tecnologías altera la forma de recordar y aprender - El impacto llega a las conexiones neuronales

EMILIO DE BENITO  31/07/2011

 

Los psicólogos lo llaman ya el efecto Google: la alteración en el proceso de aprendizaje y en el desarrollo que se produce cuando una persona -niños, jóvenes o adultos- tiene a golpe de clic las nuevas tecnologías. Si ya hubo que hacer un esfuerzo hace 40 años para explicar que saber multiplicar seguía siendo útil aunque existieran calculadoras, la memoria es la siguiente capacidad que se arriesga al desuso. Porque, ¿para qué aprenderse las capitales del mundo cuando Internet las da actualizadas en milésimas de segundo?

Los taxistas de Londres tienen más desarrollado el hipocampo

Las nuevas técnicas de imagen permiten ver las modificaciones

La plasticidad del cerebro es clave para adaptarse a las innovaciones

Las calculadoras cambiaron el modo de enfrentarse a las matemáticas

Se maneja mucha más información, y eso puede desbordarnos

En vez de recordar algo, el esfuerzo está en acordarse de dónde hallarlo

Los estímulos pueden beneficiar a los alumnos con interés

Hay que reorganizar las prioridades de la atención

Esta nueva manera de enfrentarse a los conocimientos no es ni siquiera consciente. Cuatro experimentos publicados en la revista Science el 15 de julio demuestran que las personas están utilizando ya Internet como una extensión de la propia memoria. En los ensayos se pidió a los voluntarios (estudiantes de las universidades estadounidenses de Harvard, Columbia y Wisconsin-Madison) que prestaran atención a una serie de informaciones típicas de revistas de curiosidades, como que el ojo de las ostras es mayor que su cerebro. Al escucharlas, tenían la opción de teclearlas para incluirlas en un fichero del ordenador. Y ahí estaba el truco. En los distintos experimentos había varias posibilidades: que los datos se guardaran, o que el voluntario recibiera la información de que iban a ser borrados. También había casos en que los datos iban a un archivo fácilmente accesible, o a otro más complicado de encontrar. Luego se les preguntaba qué recordaban.

El resultado es contundente: los que creían que iban a poder consultar fácilmente el ordenador no se habían tomado la molestia de aprenderse los datos, y los que pensaban que la información se había borrado se acordaban mejor. En medio estaban los que pensaban que podrían acceder al contenido de la prueba, pero de una manera más trabajosa.

No hace falta ser estudiante para haber experimentado este cambio en el uso de la memoria. Hace 20 años, las personas memorizaban muchos más números de teléfonos que ahora, por ejemplo. Con las nuevas tecnologías, como los aparatos programables y otros adminículos, esa capacidad se ha perdido. "Los estudiantes usan Internet como una memoria externa", afirma Betsy Sparrow, una de las autoras del trabajo. "¿Pero es eso malo? Yo creo que no", añade Roddy Roediger, de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri).

Bueno o malo, el cambio es patente. O, mejor, habría que decir que el impacto de Internet en nuestra manera de aprender es bueno y, a la vez, malo. La psicóloga clínica Beatriz Azagra lo explica así: "Las nuevas tecnologías sirven para desarrollar actitudes y que los alumnos se interesen por otras cosas. La tecnología se las presenta de una manera más atractiva que el Larousse", afirma esta profesora del máster de Psicoterapia Psicoanalítica de la Universidad Complutense de Madrid. "Pero a veces eso va en detrimento del esfuerzo", añade.

Y es que "las nuevas tecnologías pueden ayudar a conseguir objetivos, y son un buen soporte en el proceso del aprendizaje", admite Azagra, pero "no se puede sustituir la relación con el profesor". "Está bien que se use la memoria para otras cosas, y eso está ahí, pero luego vemos a los niños perdidos porque no saben cuál es la capital que están visitando".

Centrándose en los niños -un campo que Azagra ha trabajo ampliamente- "es difícil controlar el acceso" a las nuevas tecnologías, pero "a veces hay tantos estímulos que el niño se pierde", dice. "Su presencia es inevitable, pero tiene que estar de acuerdo con lo que el niño pueda asimilar". Y, sobre todo, apunta que "no se debe perder el valor de la palabra". "A veces los niños -y los que no lo son tanto- están tan acostumbrados a encontrar todo en Internet que a la hora de expresar un conflicto no saben hacerlo", afirma la psicóloga clínica.

Haya o no cambios funcionales, lo que está claro es que con las nuevas tecnologías se ven afectados aspectos del aprendizaje y el comportamiento. Por ejemplo, la psicóloga clínica Esther Legorgeu indica cuatro aspectos en los que ella cree que se está produciendo un perjuicio. "El interés por los textos escritos y la capacidad de comprensión están empeorando", afirma. También cree que la "capacidad de imaginación está disminuyendo, porque las nuevas tecnologías lo dan todo hecho. Más que inventar, lo que ahora se hace es planificar la búsqueda de la información. Al leer en un papel hay que hacer un esfuerzo para relacionar lo escrito con lo que se sabe. Ahora esas relaciones están ya en la pantalla", dice.

Esta situación implica una segunda merma: el decrecimiento del esfuerzo mental. "En todo proceso de aprendizaje hay dos tipos de memoria, la de trabajo, que se usa para obtener datos con los que razonar y obtener conclusiones, y otra a largo plazo, donde almacenamos conceptos por si en un futuro nos son útiles", dice la psicóloga. "Todo esto se ve afectado por las nuevas tecnologías -es precisamente lo estudiado por el efecto Google-, y almacenamos menos. Es parecido a lo que pasó con el cálculo mental cuando llegaron las calculadoras".

Un tercer aspecto que se ve perjudicado es "la atención a lo verbal". "Acostumbrados a una información tan rica como la puede dar Internet, los alumnos encuentran una exposición oral menos interesante, menos atractiva, porque es menos interactiva", afirma Legorgeu. Esto tiene un impacto claro en la enseñanza: "Los profesores lo tienen más difícil, porque niños y adolescentes están sobreestimulados".

Pero no todo es negativo. La psicóloga cree que las nuevas tecnologías fomentan "el autoaprendizaje". "Cuando alguien está motivado, le cuesta menos profundizar", indica. En este sentido, afirma que se "aprovecha de una información más global, porque hay mucha más, y eso es bueno". Por último, hay otro aspecto claro: "Hay un desarrollo de la memoria visual".

El impacto del uso de las nuevas tecnologías es tan grande que incluso hay quien se plantea que pudiera llegar a afectar al cerebro, que se ha demostrado que es un órgano con una gran plasticidad que acaba de formarse en la adolescencia (por eso los menores que beben, por ejemplo, tienen más problemas de pérdida de memoria inmediata cuando son adultos y beben, de no recordar cómo acabó la borrachera). Aunque hay dudas, porque una cosa es que, debido al uso de nuevos aparatos o posibilidades, el cerebro actúe de una manera nueva, y otra, muy distinta, que haya cambios morfológicos. Eso es lo que opina el psicobiólogo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) Ricardo Pellón. "No creo que haya un cambio, y si lo hay, va a ser muy lento. Es muy pronto que se pueda hablar de conexiones neurológicas específicas", afirma Pellón.

"Lo que sí que hay es una modificación de los comportamientos, de las prácticas. En la UNED, donde damos las clases virtualmente, las nuevas tecnologías nos han venido muy bien, pero al final los contenidos son los mismos. Al final, la estructura no es tan diferente", dice Pellón.

Lo que está claro es que la incorporación masiva de estas nuevas tecnologías supone una mejora, aunque también un esfuerzo de adaptación. "Piense en el teléfono o las calculadoras. Seguro que supusieron un salto tremendo, como toda la tecnología reciente puede suponer un cambio de hábitos, pero no en el ser de la persona. No creo que las técnicas de imagen reflejen todavía una modificación, me sorprendería", concluye el psicobiólogo.

Sin embargo, el cerebro tiene que adaptarse a manejar nuevos aparatos. Al disponer de nuevos recursos, para bien o, según los más pesimistas, para mal, el ser humano, vago por naturaleza, puede abandonar habilidades (el caso del cálculo mental hace unos años con las calculadoras o el de la memoria y este nuevo efecto Google ahora). Y eso tiene un reflejo en el cerebro.

La psicóloga clínica especialista en infanto-juvenil Esther Legorgeu ilustra este hecho con un ejemplo: "Se han hecho estudios con taxistas en Londres y se ha visto que después de un tiempo desarrollan el hipocampo, que es la zona que está relacionada con la orientación y la planificación".

Como explica el jefe de Neuroimagen de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas (CIEN), Juan Álvarez-Linera, la clave de todo este asunto está en la plasticidad del cerebro. "Siempre se había pensado que era un órgano muy estático, aunque ya Ramón y Cajal opinaba lo contrario. Ahora, con las técnicas de resonancia magnética funcional y magnetoencefalografía se ha visto que, por el contrario, es un órgano terriblemente plástico", afirma el neurorradiólogo.

Por eso Legorgeu cree que "como todos los cambios influyen en el cerebro, las nuevas tecnologías también, igual que en el desarrollo cognitivo". "Que sea más o menos depende del uso, claro", matiza. Aunque, de momento al menos, "solo se pueden demostrar cambios cuando hay un uso intensivo".

"El cerebro es como un ordenador muy sofisticado, que puede estar cambiando continuamente el software", afirma Álvarez-Linera. A nivel funcional esto se traduce en que cambian las conexiones neuronales. Pero "también hay cambios estructurales, que afectarían al hardware, a medida que se utiliza de una manera o de otra". De hecho, "con las técnicas de imagen funcional vemos que el cerebro está continuamente cambiando sus conexiones", explica el médico. "De alguna manera, en un entrenamiento intensivo es como si se estuvieran produciendo continuamente actualizaciones del software".

Al combinar esta capacidad de adaptación del cerebro con las nuevas tecnologías -que suponen un uso diferente de las capacidades cerebrales a las que se empleaban hasta ahora- se ve que "el entrenamiento y los hábitos producen cambios en el cerebro, y al revés". "Es el eterno debate: la función crea el órgano y también el órgano condiciona la función, las dos cosas son ciertas", señala el neurorradiólogo, quien también es jefe de Neuroimagen del Ruber Internacional. "A pequeña escala, esto se está probando ya con muchas habilidades", añade.

Uno de los campos que más se han estudiado es el de qué pasa en el cerebro mientras se está entrenando con un videojuego. "Estas actividades implican diferentes habilidades, entre ellas la memoria, y se ha visto que después de un entrenamiento intensivo hay cambios funcionales y estructurales". Esto quiere decir que "para que haya cambios, el entrenamiento es fundamental", afirma.

No se trata de un ejercicio teórico. Porque el efecto de la diferente estimulación que recibe el cerebro por Internet y otras innovaciones "lo estamos pudiendo probar con las nuevas tecnologías de imagen avanzada", añade el neurorradiólogo.

Un caso claro del efecto del uso del cerebro demostrado en la clínica es la llamada reserva cognitiva. Esta capacidad se ha visto que es importante en pacientes con enfermedad de alzhéimer, indica Álvarez-Linera. "Las personas sometidas a un entrenamiento cerebral prolongado, como el trabajo intelectual, tardan más tiempo en desarrollar el deterioro propio de la enfermedad. De alguna manera, tienen como un colchón, la enfermedad tarda más tiempo en dar la cara, ya que tienen más recursos para compensar esos déficits".

Todo esto tiene un impacto en la vida cotidiana. "Desde que llegaron los móviles ya nadie se acuerda del número de teléfono de nadie", pone el médico como ejemplo. "Y esa falta de entrenamiento específico tiene su efecto en la memoria, aunque no tiene por qué ser necesariamente negativo, porque esa pérdida de la capacidad para recordar números se compensa con la memoria para saber dónde y cómo los tenemos que ir a buscar", indica.

En el caso de los niños o los adolescentes el impacto es, si cabe, aún mayor. "Un chico de 15 años maneja mucha más información hoy día que uno de su misma edad de hace 50. Y para ello tiene que desarrollar otro tipo de habilidades que también implican a la memoria, como es la gestión de la información (más que saberlo todo, saber como acceder de forma rápida y eficiente a los datos)", explica Álvarez-Linera.

Y esta situación enlaza con el llamado efecto Google y el impacto que puede tener sobre la memoria el uso de las nuevas tecnologías. "Obviamente hay cosas que ganar y otras que perder". Lo que hay que hacer entonces es tomar medidas para que los beneficios sean superiores a los perjuicios. Para ello, la primera recomendación del neurorradiólogo es "mantener en forma el cerebro, pero no con ejercicios pasivos o repetitivos. No es bueno dedicarse a tareas monótonas, lo mejor es tener una actividad cerebral variada", afirma.

Esto incluye trabajar otros tipos de memoria, como la de procedimientos y no olvidar el ejercicio físico, que sabemos que contribuye a mejorar las conexiones cerebrales. "Hay actividades, como el golf o la música, que funcionan bien, porque aparte del ejercicio físico hay que acordarse de las posturas, los movimientos".

Al final, Álvarez-Linera resume que, independientemente del uso de las tecnologías o no, lo que hay que hacer es "darle vidilla al cerebro".

 

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