El diario La Nación, de Santiago de Chile, con gran sentido de la responsabilidad social, está publicando permanentemente los artículos de Marcelo Lasagna. En esta ocasión nos complace presentándonos ¿Cómo es la Mente Creativa? que mostramos a continuación. El artículo original está publicado en el excelente blog "Innovidad" de Marcelo Lasagna con el título ¿Cómo es la mente creativa?, donde entrega más informaciones sobre el autor Howard Gardner y algunos de sus trabajos.
EL IMPACTO DE LO NUEVO
¿Cómo es la mente creativa?
La mente creativa debe ser original y oportuna. La simple novedad o excentricidad no bastan. La oportunidad, el momentum, es clave para saber cuando intervenir.
Por Marcelo Lasagna, mlasagna@catenaria.cl
Aproveché el festivo del 1 de noviembre para leer el maravilloso libro de Howard Gardner "Las cinco mentes del futuro". Autor también de "Las inteligencias múltiples", Gardner plantea que el mundo del futuro demandará cinco tipos de mentes:
- la mente disciplinada, capaz de dominar un ámbito de acción (como diría Edgar Morin, es preferible una mente ordenada que llena);
- la mente sintetizadora, aquella capaz de integrar y asociar ideas y contextos;
- la mente creativa (a ésta me referiré en adelante);
- la mente respetuosa, aquella que empatiza con los otros, capaz de vivir en la diferencia, tolerarla y enriquecerla; y
- la mente ética, que imprime una misión en el trabajo para convertirlo en ámbito de realización propia y ajena, en especial de la comunidad.
Gardner confirma algo que vengo diciendo hace algún tiempo y otros mucho antes que yo y con más luz, ciertamente: la creatividad es una capacidad natural en los seres humanos y las estructuras culturales y sociales la merman o potencian. Por otro lado, el autor se aleja de aquella visión que ve la creatividad como un atributo de una personalidad excepcional. La creatividad, dice, no es fruto sólo de la genialidad de una persona, sino consecuencia de una interacción espontánea entre tres elementos independientes.
El primero se refiere a la persona que domina algún ámbito de actuación. La expertise que se consigue en la sistematización de conocimiento sobre un aspecto de la vida. El segundo es el contexto cultural donde trabaja esa persona: alguien puede ser muy original en sus ideas, pero si no halla un contexto laboral que le incentive, terminará por adaptarse a la mediocridad del medio. El tercero es el campo social, la capacidad de la sociedad para reconocer la innovación de una persona; ya dije en otro artículo que la innovación no es sólo creatividad, requiere de reconocimiento de parte de la sociedad, sea el ámbito que fuere. La sociedad debe atribuirle valor a las ideas buenas y originales.
La mente creadora tiene unas propiedades que la hacen especial y única. Todo creador necesita un mínimo de inteligencia y técnica. La creación no queda al albur de la espontaneidad y la inspiración. Tras ella hay mucho trabajo y sistematización. Esto no quiere decir que el creador sea sólo un experto. En cierta medida lo es, pero no necesariamente. Ambos tienen dominio sobre un campo de acción, pero el creador destaca por su temperamento y actitud. El creador, dice Gardner, es un insatisfecho con lo que hace, con sus logros, con las normas establecidas en el medio donde se desenvuelve. El creador no busca respuestas nuevas a viejas preguntas, él se formula nuevas preguntas. Emprende nuevos caminos y disfruta con la diferencia, no le incomoda sentirse o ser percibido como distinto. No se para ante los desafíos. Es una persona enérgica e inmune a las críticas.
Él vive en el error. Todos fallamos, pero él falla más. Qué importante esto, ¿no? En nuestra sociedad el error se castiga. Una conocida gurú de Internet, reconociendo el valor de la equivocación dice: "Aquí cometemos errores nuevos, y aprendemos de ello". El creador es una persona dispuesta a pararse una y otra vez para alcanzar el logro creativo. No se duerme en los laureles, sigue buscando. No se para ante el logro. La mente creativa no teme a la incertidumbre y al riesgo. Se deja fluir en la inestabilidad. Cuando enfrenta una ola de magnitud, opta por subirse a la cúspide y "surfiarla", no se deja arrastrar y arañar por la arena del fondo marino.
La mente creativa debe ser original y oportuna. La simple novedad o excentricidad no bastan. La oportunidad, el momentum, es clave para saber cuando intervenir. Las oportunidades fluyen, el creador intuitivamente sabe cuando debe innovar. Para terminar, Gardner nos deja una cita de Nietzsche que me parece sublime. El gran filósofo alemán decía "el sintetizador es apolíneo y el creador es dionisiáco". (¡Cuánto nos siguen deleitando los griegos con su reveladora mitología!). La mente sintetizadora busca el orden, el equilibrio, la protección, la belleza armónica, mientras que la creativa se alimenta de la incertidumbre y la sorpresa, el caos, el desequilibrio constante y el desafío sin fin. Margaret Wheatley, una consultora organizacional, plantea precisamente la idea de que el manejo de la incertidumbre es una de las propiedades más destacadas del manager del futuro.
Gardner nos deleita con algunas ideas de cómo educar para la creatividad, pero ya hablaremos de ello en otra ocasión.
Foto: http://www.thinks.co.nz/images/collage.jpg
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