Pensamiento Imaginactivo

Difundiendo la creatividad e innovación para la gestión de organizaciones y Pymes

Nuestra Misión

Difundir la creatividad y la innovación para la gestión de organizaciones sociales, emprendimientos y Pymes.
    Manuel Gross Osses (Quilpué, Chile).

Top One en Buzzear.net Chile

Ranking de blogs de Chile

Feed RSS: http://manuelgross.bligoo.com/rss/node

"No permitas que te roben las ideas. Regálalas!" Sir Ken Robinson

creative_commons_logo.jpg

Ultimas publicaciones

Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

Menú

- Home - Página inicial de la Comunidad 
- Mi Perfil - Perfil de Manuel Gross   
- Escríbame - Escríbale a Manuel 
- Actividad - Lo más leído, más comentado, favoritos
- Miembros - Lista de miembros de Pensamiento Imaginactivo 
- Referencias - Biblioteca de textos de referencia 
- Blogrolls - Blogs de consultores y emprendedores
- Herramientas - Software para potenciar su productividad
- Comunidades - Lista de Comunidades Bligoo 
- Autores - Que han publicado aquí
-
Otros sitios de Bligoo:
- Ayuda y FAQs 
- La CocinaSoporte  
- Bligoo - Varios (seguidores, seguidos, comunidades, tags, encuestas...) 
- Bligoo Blog - Noticias corporativas   
- Bligoo Fono - Publica por teléfono  
- Blog Gratis - Crea tu blog gratis

Sobrevivencia globalizada, la ética en 'Mundo Consumo', de Zygmunt Bauman

Enviado por Manuel Gross el 05/05/2010 a las 14:10
Manuel Gross


Mundo_Consumo.jpgwww.elciudadanoweb.com

El texto “Mundo Consumo”, del sociólogo Zygmunt Bauman, continúa la teoría de modernidad líquida y aquellos fenómenos que van desde las relaciones laborales a los miedos y la búsqueda del amor.

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman, famoso por haber introducido el concepto de “modernidad líquida”, analiza en su flamante libro Mundo consumo las posibilidades de supervivencia del individuo en una aldea global en la que los gobiernos locales no logran controlar la irrupción excesiva de los mercados globales.

A partir de su hallazgo semántico –la idea de una “modernidad líquida” para referirse a la fisonomía emergente en las sociedades contemporáneas tras la Guerra Fría– el autor no ha dejado de explicar diversos fenómenos que van desde las relaciones laborales y los vínculos afectivos hasta la búsqueda de la felicidad, el miedo o el amor.

En todas estas cuestiones, Bauman detecta una disolución de los lazos que mantenían cohesionada la estructura social en la era del capitalismo industrial, al que no deja de ver como artífice de un deterioro masivo de los sistemas sociales.

En el caso de Mundo consumo, recién editado por el sello Paidós, el autor de títulos como Vida líquida y Vidas desperdiciadas explica fenómenos bien actuales como la hiperdelincuencia o la creación de desechos humanos, al mismo tiempo que reflexiona sobre los mecanismos reparadores de daños.

El ensayista presenta su texto en torno a una cuestión central –¿es posible la ética en este mundo globalizado de consumidores?– surgida de un ciclo de conferencias pronunciado en la Universidad de Viena y que luego dio origen a la obra.

En un mundo donde rige el principio de placer casi sin ataduras, reintroducir la ética es una necesidad imperiosa: “Poblar el mundo con personas que se interesen por los demás no figura en el mapa de la utopía consumista”, denuncia Bauman.

El libro, que trabaja a partir de conceptos de la filosofía y la sociología clásica, se presenta como “un informe enviado desde un campo de batalla” y articula los capítulos en torno a distintos interrogantes, entre ellos si puede sobrevivir la cultura a la devaluación de la trascendencia.

Según el ensayista polaco, todo cambió a raíz de lo que describe  como “el golpe de Estado neoliberal de Reagan-Thatcher”, que puso en entredicho los significados de dos conceptos que entonces parecían tan robustos como “público” y “social”.

“La visión social a gran escala ha quedado dividida en una multitud de baúles de viaje individuales y personales”, observa el autor a propósito de la tendencia hacia una sociedad introvertida y egoísta que sólo está pendiente de su disfrute personal.

Bauman considera que en lugar de ejercer coacción por la fuerza para conseguir algo, el poder (que hoy día se identifica más bien con el mercado económico y no con el Estado) utiliza la estimulación, la seducción y la suscitación de nuevas necesidades y deseos.

Esta carrera hacia la satisfacción personal provoca una desafección por lo público y lo social, de manera que el espacio privado se conquista “desahuciando a otros seres humanos y, en especial, a la clase de personas que se interesan por otras o que pueden necesitar la atención de otras”.

Ya desde el prólogo, el autor polaco anuncia su intención de señalar las cuestiones que le parecen dignas de discusión, pero reconoce su incapacidad de proponer soluciones: “Simplemente aspiro –dice– a ayudar a que tanto yo mismo como mis lectores afilemos nuestras herramientas cognitivas comunes”.

Esas herramientas son las que pueden ayudar al hombre a encontrar un sentido ético a su comportamiento social frente a una clase de consumismo que afecta a los patrones de comportamiento, que inevitablemente se ven alterados y hacen que los individuos se tornen una mercancía más.

Bauman argumenta que esta sociedad global de consumidores es producto de un mercado económico también global, pero enfocado a intereses muy particulares: de ello deduce que la respuesta para empezar a imponer soluciones es la creación de una autoridad global (no ya internacional) que pueda aportar respuestas a problemas que escapan al ámbito local.

La correlación de fuerzas entre política y mercado se vio bruscamente alterada. “El nuevo poder global no está sometido ahora a la supervisión política. El alcance de los Estados-nación sigue siendo local, demasiado pequeño como para poder controlar a los mercados”, explica el sociólogo.

La cuestión que plantea Bauman es “si alguna fuerza política podrá contener la marea de globalización desenfrenada de capital, comercio, finanzas, criminalidad, drogas y armas teniendo a su disposición únicamente los medios de un Estado solitario”

Mayo 2, 2010

................................................

Fuente: El ciudadano web 
Imagen: Mundo Consumo  

Artículos relacionados:


- Sobrevivencia globalizada, la ética en “Mundo Consumo”, de Zygmunt Bauman
- La revolución de las comunicaciones crea la Civilización Empática
- Una fuente de innovación: La base de la pirámide - Cuestionando la globalización: El mundo NO es plano!  
- Isaac Mao: 'Sharismo: Una revolución de la mente'  
- La economía del comportamiento analiza la dimensión social de la globalización  
- La economía conductual y el fin de la economía racional  
- Premios Nobel: Elinor Ostrom y la eficiencia de las comunidades auto-organizadas  
- El Manifiesto de la Generación M  
- Comportamiento del Consumidor: Las bases psicológicas del consumismo  
- La 'economía del decrecimiento' versus la 'adicción al crecimiento'
- El consumismo está consumiendo al planeta  
- La nueva era del consumidor  
- Las características socio-psicológicas de la sociedad del siglo 21  
 



Tell a Friend Imaginactivo - Villarrica Cultural - EcoVillarrica - Facebook - NetworkedBlogs - Delicious - Twitter - Bitacoras.com

Etiquetas en Bitacoras.com: , , , , , , ,

 

Publicidad por Bligoo.com

Zygmunt Bauman: la crítica como llamado al cambio

Enviado por el 25/01/2012 a las 9:35
Manuel Gross

(Video) Zygmunt Bauman: la crítica como llamado al cambio

 

domingo 14 de noviembre de 2010

 

Zygmunt Bauman es sociólogo y filósofo polaco. Es uno de los pensadores más representativos de la actual crítica de la cultura. En este vídeo Bauman pone el dedo en la llaga sobre los peligros de la globalización actual, la desinstitucionalización que ha provocado en las sociedades y como esta no se ha desarrollado de manera positiva por haber estado en gran parte al servicio de la transnacionalización de las mafias, los capitales, las finanzas, el narcotráfico, el tráfico de armas y en contra de las soberanías locales, nacionales, minando las instituciones colectivas de acción, y debilitando cada vez mas el accionar de los estados dejando en el aire la siguiente pregunta ¿Cuales son las fuerzas que globalizan?

Zigmunt Bauman Es profesor emérito en la Universidad de Leeds. Su pensamiento se ha movido desde la especificidad del análisis del movimiento obrero hasta la critica global de la modernidad. Es autor de una obra abundante, entre la que se encuentran libros fundamentales de la sociología contemporánea como La vida líquida, Vida consumo, El arte de la vida, Miedo líquido, y tantas otras obras.

Bauman ha alcanzado un notorio reconocimiento público y sus obras cada vez tienen más difusión en castellano.

Este video es una grabación realizada en la casa del autor en Leeds, Gran Bretaña.

 

Zygmunt Bauman: la crítica como llamado al cambio

-----------------

Twitter - Facebook


Tiempos líquidos, de Zygmunt Bauman

Enviado por el 07/11/2010 a las 21:06
Manuel Gross


CIENCIAS SOCIALES (NF). Sociología
Traducción: Corral Santos, Carmen
Noviembre 2007
Ensayo E 72
ISBN: 978-84-8383-029-1
176 pág.
13,46 € (IVA no incluido)

SINOPSIS

La caracterización de la modernidad como un «tiempo líquido» es uno de los mayores aciertos de la sociología contemporánea. La expresión, acuñada por Zygmunt Bauman, da cuenta con precisión del tránsito de una modernidad «sólida» –estable, repetitiva– a una «líquida» –flexible, voluble– en la que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marcos de referencia para los actos humanos. Pero la incertidumbre en que vivimos se debe también a otras transformaciones entre las que, en el lúcido análisis de Bauman, se contarían: la separación del poder y la política; el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo, o la renuncia al pensamiento y a la planificación a largo plazo: el olvido se presenta como condición del éxito. Este nuevo marco implica la fragmentación de las vidas, exige a los individuos que sean flexibles, que estén dispuestos a cambiar de tácticas, a abandonar compromisos y lealtades. Bauman, riguroso y ameno, propone en este volumen un acercamiento que no busca respuestas definitivas, como quien tantea para ver si hace pie antes de lanzarse a un río que, sobre todo hoy, nunca es el mismo.

Los textos de Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida han cambiado nuestra visión del mundo contemporáneo y nos permiten afrontar nuestro miedo más inconfesable: ¿qué futuro nos espera?

 

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

  • Lectura breve
  • Opinión de la prensa
  • Bauman no ofrece teorías o sistemas definitivos, se conforma con describir nuestras contradicciones, las tensiones no sólo sociales sino también existenciales que se generan cuando los humanos nos relacionamos, es decir, la vida misma.
    Daniel Gamper, La Vanguardia

NOTICIAS RELACIONADAS

 

-----------------

Twitter - Facebook


Revisão do Livro MODERNIDADE LIQUIDA

Enviado por el 07/11/2010 a las 17:57
Manuel Gross

Revisão do Livro MODERNIDADE LIQUIDA

   por:Naninha_Al     Autor : ZIGMUNT BAUMAN


De acordo com a Enciclopédia britânica, “Fluidez” é a qualidade de líquidos e gases, por tanto, essa propriedade é responsável pelas constantes mudanças de formas quando submetidos a uma força.

Pela propriedade de não fixação no espaço e por não se prenderem ao tempo, foi que Zigmunt Bauman utilizou em seu livro Modernidade Líquida a metáfora da “fluidez” ou “liquidez” para a presente era moderna.

No prefácio de sua obra, o tempo apresenta relevância especial, pois os fluidos estão sempre prontos a mudanças, preenchem espaços apenas por um momento e por isso mesmo, precisam ser datados. Como a mobilidade dos fluidos se associa à idéia de leveza, essa adentrou na história da modernidade, que não havia sido desde o começo um processo de liquefação.

Os autores do Manifesto Comunista, há um século e meio atrás a considerava estagnada e resistente, com necessidades de derretimento dos sólidos, para dissolver o que quer que persista no tempo e fosse imune a passagem ou ao fluxo. Esse cenário poderia ser representado pela profanação do sagrado, repúdio e destronamento do passado, da tradição, das crenças forjadas etc. Tentando aperfeiçoamento e substituição de sólidos deficientes por outros aperfeiçoados e preferivelmente perfeitos.

Nesse contexto, os primeiros sólidos a derreter seriam: as lealdades tradicionais, os direitos e obrigações que atavam pés e mãos que impossibilitavam os movimentos e iniciativas. Assim, derretendo esses sólidos, as redes de relações sociais estariam desprotegidas e expostas a outras regras de ações. O derretimento dos sólidos gera com isso, uma progressiva liberdade na economia no que tange as tradições políticas, éticas e culturais. Sedimentando uma nova ordem econômica.

Com efeito, o derretimento dos sólidos trouxe a dissolução das forças que poderiam manter a questão da ordem e do sistema na agenda política. Na modernidade fluida se entrelaçam escolhas individuais em projetos e ações coletivas. Nenhum molde foi quebrado sem que houvesse substituição por outro, as pessoas foram relocadas em uma nova ordem, em nichos pré-fabricados, usando a nova liberdade para encontrar as condições particulares para se adaptarem sem esquecer das regras e condutas tidos como corretos para o lugar.

A modernidade fluida produziu uma profunda mudança na condição humana com tendência de desenvolvimento nos conceitos básicos da emancipação, individualidade, tempo/espaço, trabalho e a comunidade. O tempo adquire história pela velocidade do movimento através do espaço, da imaginação e da capacidade humana. O céu passa a ser o limite, e a modernidade, um esforço contínuo, rápido e irrefreável para alcançá-lo. O acesso a meios mais rápidos de mobilidade na modernidade é a principal ferramenta de poder e dominação.

Com relação ao homem na modernidade, ser moderno passou a significar ser incapaz de parar e de ficar parado, tendo necessidade de estar sempre à frente de si mesmo, significa também, ter uma identidade que só pode existir como um projeto não realizado. Para distinguir nossa condição na modernidade e a condições da modernidade de nossos avós, o autor faz uso de duas características para apresentar diferenças na situação atual.

A primeira diz respeito ao declínio da crença de que há um Estado de perfeição a ser atingido no fim do caminho. A segunda diz respeito à auto-afirmação do indivíduo, que se reflete no discurso ético/político do quadro da “sociedade justa” para o dos “direitos humanos”.

O que o autor observa nessas diferenciações é que, se a modernidade original era pesada no alto, a modernidade atual é leve no alto, livres de deveres emancipatórios, com exceção do dever de ceder a emancipação das camadas média e inferior, as quais foi relegada a maior parte do peso da modernização contínua. Diferente da individualização de cem anos atrás, a individualização na modernidade atual, consiste em transformar a identidade humana de um dado em uma tarefa, onde seus autores serão responsáveis pela realização dessa tarefa e das conseqüências advindas com a mesma.

Bibliografia: BAUMAN, Zigmunt . Modernidade Líquida; tradução, Plínio Dentzien. – Rio de Janeiro: Jorge Zahar Ed., 2001

-----------------

Twitter - Facebook


Zygmunt Bauman: Tiempos líquidos

Enviado por el 28/09/2010 a las 2:19
Manuel Gross

Zygmunt Bauman: Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre

Título: Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre
Autor/a:Zygmunt Bauman
Editorial:Tusquets
ISBN:Zygmunt Bauman: Tiempos líquidos
Páxinas:176
Prezo:13,46 €
Sumario:

Zygmunt Bauman: Tiempos líquidos

La caracterización de la modernidad como un «tiempo líquido» es uno de los mayores aciertos de la sociología contemporánea. La expresión, acuñada por Zygmunt Bauman, da cuenta con precisión del tránsito de una modernidad «sólida» –estable, repetitiva– a una «líquida» –flexible, voluble– en la que las estructuras sociales ya no perduran el tiempo necesario para solidificarse y no sirven de marcos de referencia para los actos humanos. Pero la incertidumbre en que vivimos se debe también a otras transformaciones entre las que, en el lúcido análisis de Bauman, se contarían: la separación del poder y la política; el debilitamiento de los sistemas de seguridad que protegían al individuo, o la renuncia al pensamiento y a la planificación a largo plazo: el olvido se presenta como condición del éxito. Este nuevo marco implica la fragmentación de las vidas, exige a los individuos que sean flexibles, que estén dispuestos a cambiar de tácticas, a abandonar compromisos y lealtades. Bauman, riguroso y ameno, propone en este volumen un acercamiento que no busca respuestas definitivas, como quien tantea para ver si hace pie antes de lanzarse a un río que, sobre todo hoy, nunca es el mismo.

Los textos de Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida han cambiado nuestra visión del mundo contemporáneo y nos permiten afrontar nuestro miedo más inconfesable: ¿qué futuro nos espera?

Reseña:

Benjamín Prado:

Tiempo líquido miedos sólidos

Vivimos un tiempo líquido, le dijo desde las páginas de su último libro el filósofo polaco Zygmunt Bauman, en el que ya no hay valores sólidos sino volubles; en el que los modelos y estructuras sociales ya no perduran lo suficiente como para enraizarse y gobernar las costumbres de los ciudadanos y en el que, casi sin darnos cuenta, hemos ido sufriendo transformaciones y pérdidas como la renuncia al pensamiento, la separación del poder y la política en un mundo en el que el verdadero Estado es el dinero y, entre otros dramas, la renuncia a la memoria, puesto que "el olvido se presenta como condición del éxito".

Y todo eso nos exige que seamos "flexibles", dice Barman, usando una palabra a la que si, en ese contexto, se le hiciera una radiografía, se vería que lleva dentro otra: cínicos.

Juan Urbano leyó atentamente esa obra, Tiempos líquidos (Vivir en una época de incertidumbre) y después, para probar sobre el terreno lo que había aprendido en ella, se fue a pasear por el centro de la ciudad.

Bauman dice que todas las ciudades de hoy son la capital del miedo, lo cual es una paradoja, puesto que los núcleos urbanos se construyeron rodeados de murallas y fosos para protegerse de los peligros que venían del exterior y hoy ya no son un refugio, sino la fuente esencial de esos mismos y otros peligros. Juan pensó que estaba de acuerdo y que las grandes ciudades tendrán nombres distintos, pero uno de sus apellidos siempre es el mismo: inseguridad.

Por eso ahora todas ellas parecen trincheras, o zonas de guerra, están llenas de accesos infranqueables, guardas de seguridad armados, controles, arcos detectores de metales, puertas blindadas, alarmas, cámaras...

Y todos nosotros, convertidos en ciudadanos "adictos a la seguridad pero siempre inseguros de ella", lo aceptamos como si fuera lógico, o al menos inevitable, hasta tal punto que, en opinión de Zygmunt Bauman, contribuimos a "normalizar el estado de emergencia".

Caminando por el barrio de Maravillas, Juan Urbano recordó todo lo que había leído en el libro y, al pasar por algunas plazas y calles a espaldas de la Gran Vía, también se acordó de que Bauman habla de una de las consecuencias de esa obsesión por defenderse del peligro, que es la creación de mundos paralelos y áreas en sombra, que unas veces son lugares del extrarradio a los que deben ir a refugiarse las personas con menos medios, que automáticamente son consideradas una amenaza, y otras son "barrios fantasma" en los que opera el lumpen.

Hace unos días, cuando hubo una manifestación más en la que los vecinos de Maravillas protestaban contra la degradación de sus calles, en especial a causa de la prostitución y de todos los males que la prostitución ejercida a la intemperie conlleva, uno de ellos le dijo a la Prensa: "Aquí no todo es la Gran Vía, El Corte Inglés y la Fnac", y de alguna manera, con esa frase resumió desde la intuición lo que Bauman y otros teóricos han pormenorizado desde la reflexión.

Juan Urbano y su chica, Ana, habían visto hace poco la película Promesas del Este, de David Cronemberg, y les había estremecido ese relato de la explotación vergonzosa que sufren las mujeres secuestradas y prostituidas por las mafias. Algunos se refieren a todo eso como un "trabajo", el más antiguo del mundo, y toda esa historia, pero a él le pareció que detrás de la palabra trabajo no puede haber otras como rapto, violación, esclavitud, violencia...

¿Cuántos de esos sustantivos habrán llegado a mezclarse con las vidas de las mujeres que esperan a sus clientes en los rincones de la calle Montera, o junto a los cines Ideal, o en la Casa de Campo? Se hizo esa pregunta mientras miraba las luces navideñas, los escaparates llenos de tentaciones y su llamada luminosa: compre, regale, consuma, póngale precio a la felicidad de los suyos.

Tiene razón Zygmunt Bauman, y no es una casualidad que su libro se llame Tiempos líquidos, en plural, porque, efectivamente, lo singular yo existe, hay tiempos y realidades, no una, sino muchas, dependiendo, básicamente, del dinero que uno tenga en su cuenta del banco.

Lo raro es que eso pase, que la desigualdad conviva con la democracia, que mientras por arriba se busca el futuro, abajo haya quienes viven en la Edad Media y, entre unos y otros, tanta gente que no quiere ver ni opinar, que mira para otra parte, que apela a la libertad de los desdichados para serlo, para malvivir en el fondo de un pozo oscuro.

Tiempos líquidos: no hay evidencia que no puedan llevarse las corrientes de opinión, ni verdad que no pueda escaparse entre los dedos.

El País, 13/12/07

 

-----------------

Twitter - Facebook


Tendencias de consumo en el mundo

Enviado por el 16/09/2010 a las 10:29
Manuel Gross

viernes 10 de septiembre de 2010

Las tendencias de consumo en el mundo

Unos tanto y otros tan poco


Los episodios y fenómenos económicos experimentados en las últimas dos a tres décadas así como la extendida adopción de las nuevas tecnologías por parte de empresas e individuos a nivel global han traído consigo cambios importantes en los patrones de consumo a nivel global. Así, en la actualidad, se habla de un boom en la demanda de productos de gran consumo en los mercados emergentes como China, India y Latinoamérica en general. Las grandes marcas de comida rápida se pelean por un pedazo del mercado asiático, las compañías cerveceras apuestan cada vez más fuerte por los mercados latinoamericanos y asiáticos y las compañías de telefonía móvil ganan clientes en la India de forma espectacular año tras año.

Sin embargo, no todo es consumo y más consumo. Otros países y regiones experimentan fenómenos inversos. Japón, por ejemplo, posee una importante generación de veinte y treintañeros que podría decirse "odian salir de compras". Recientemente Japan Consumer Marketing Research, un think-tank japonés, ha acuñado el término kenshosi para referirse a esta generación. Los últimos informes sobre la evolución de esta generación indican que su única debilidad siguen siendo los productos electrónicos.

Por una o por otra razón
Una creciente clase media, una mayor conciencia por el medio ambiente, la integración de la tecnología en nuestra vida diaria, la disponibilidad de productos y servicios cada día más cerca de nosotros y de forma personalizada, etc. Todos estos factores confluyen para definir tendencias agregadas. El poder del contexto, diría Malcolm Gladwell. Volveremos a este tema luego.

¿Qué otros cambios pueden ser responsables de estos fenómenos? ¿Conocéis otros fenómenos interesantes relacionados con los consumidores?

 

-----------------

Twitter - Facebook


Acceso libre al consumismo

Enviado por el 14/08/2010 a las 12:12
Manuel Gross

La paradoja de la era del acceso

Jeremy Rifkin escribió hace ya unos años uno de esos libros clásicos: La era del acceso (varias veces lo hemos citado por aquí). El argumento es bastante simple: hemos construido una sociedad en la que más que “poseer” se trata de “acceder”. Dos ejemplos muy evidentes hoy en día serían:

  • El consumo en streaming de video y audio: ¿para qué descargar y guardar cuando puedes ver y escuchar lo que quieras y cuando quieras siempre que dispongas de conectividad digna a Internet?
  • El acceso al dinero (que no tienes) a través de créditos, leasing o renting, lo que hace que puedas llegar a vivir en una casa que en gran parte es de tu banco. Lo mismo podemos decir del coche o incluso de los equipos informáticos.

Y parece que lleva razón el hombre, ¿no? Sí, pero no. De ahí lo de la paradoja. Porque la “propiedad” sigue siendo un identificador de estatus. Poseer en propiedad define el éxito en la sociedad moderna. Las grandes fortunas se miden no por aquello a lo que acceden sino por aquello que poseen. Por supuesto, bienes materiales. Obvia decirlo. Y hoy en día con sus buenas dosis cosméticas de filantrocapitalismo.

Así pues se entremezcla una curiosa combinación de vida de consumo en la más estricta definición de Bauman, junto con la posibilidad de disponer de bienes materiales sea mediante compra o por simple acceso. Los dos factores necesitaban llegar sumar fuerzas para que todo siguiera hacia delante en la locura colectiva del más y más. Las fechas de caducidad no sólo han ganado el terreno de la alimentación sino que ahora se han fundido con cualquier objeto sujeto a la barbarie de la moda.

Los grandes lotes de productos manufacturados son hoy signo de falta de competitividad. La excelencia y la ventaja competitividad radican en flexibilizar producción. Lotes más pequeños de productos/servicios adaptados a microsegmentos de mercado. Claro que cuando se personaliza a veces se llega al problema del coste de la última milla. Todo muy bien hasta que al final hace falta un proceso tan específico que o tienes mano de obra barata o estás fundido. Y ahí llega la perversión del sistema. Personalizar producto a costa de personas mal pagadas en países donde la competitividad mundial mira hacia otro lado para no enterarse de las condiciones de trabajo.

Poseer bienes materiales tiene el problema de “ocupar espacio”. Y las empresas, ya se sabe, necesitan rotación de sus stocks para justificar el coste del espacio que ocupan. O, mejor aún, un just in time extremo donde todo fluye en un ideal sin producto almacenado. Te doy lo que necesitas en la cantidad que necesitas y cuando me digas. Luego ya nos encargaremos de que te sientas “desactualizado” al ver que el vecino accede a producto más “fresco” que el tuyo. Status, imagen, poder, prestigio. O quizá que seas lo que consumes.

Y todo esto provoca el gran problema del desperdicio. Pero no te engañes. El negocio del reciclaje necesita desperdicios. Si no los generamos se acaba el business. Así que, al final,  acceso y propiedad acaban siendo las dos caras de la misma moneda.

Disculpad el pesimismo que no es propio de este periodo vacacional en que andamos… consumiendo ;-)

-----------------

Twitter - Facebook


Bauman y la modernidad líquida

Enviado por el 22/07/2010 a las 23:35
Manuel Gross

La modernidad líquida

Cómo es un mundo en continuo movimiento, una sociedad que cambia a ritmo de vértigo? El pasado mes el sociólogo polaco Zygmunt Bauman publicó su reciente obra Mundo consumo, en la que hace un interesante análisis sobre nuestra sociedad contemporánea y sobre la ética en la era del consumo.

Bauman considera que hemos abandonado la modernidad sólida para entrar en una era de modernidad líquida. Los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo. Son estables y repetitivos. Por el contrario, los líquidos son informes, flexibles, volubles. Se transforman constantemente y fluyen. Así la metáfora de la liquidez nos ayuda a entender la fase actual de la modernidad y su tránsito desde una modernidad sólida hacia una modernidad líquida.

Al estar inmersa en una sociedad en constante cambio, la vida deja de estar sometida a un rumbo determinado y pasa a entrar en una deriva de precariedad e incertidumbre constantes. El estado y las instituciones se debilitan, pues se crea un escenario desregulado y privatizado en el que las líneas fronterizas se hacen borrosas y permeables.

A pesar de disfrutar de la libertad, las personas nos convertimos en buscadores de identidad. Nos centramos en nuestros intereses individuales y en nuestras preocupaciones consumistas, pues el mercado nos presiona a adoptar una identidad y un estilo de vida acorde con las pautas que marcan las empresas globales.

La revolución consumista genera una nueva esclavitud en la medida en que nuestra felicidad pasa a depender de la satisfacción de las necesidades que nos crea el mercado, tanto si nos lo podemos permitir como si no.

La mezcla de egoísmo y consumo genera una cultura del momento, de lo perecedero. Una tiranía del presente por la que el pasado se relaciona con lo viejo y con lo desfasado, mientras que el futuro se percibe como algo tan incierto que no merece la pena preocuparse por el.

En este contexto es difícil esperar que las personas se sientan responsables de los demás. Por el contrario, es perfectamente posible que las personas asistan impasibles desde sus televisores a los dramas humanos que atraviesan personas, paises o razas enteras sometidas a cualquier forma de violencia.

La lectura de Bauman nos deja en la perplejidad. Su análisis nos ayuda a comprender el mundo en que vivimos y a reflexionar sobre la dirección que en la actualidad está tomando nuestra civilización. Sin embargo, también nos puede ayudar a ser conscientes de la medida en que estamos contribuyendo a estas situaciones y de cómo podemos dejar de hacerlo

Notas:

Mundo consumo está publicado por Paidós Contextos.

Zygmunt Bauman, es uno de los sociólogos más influyentes de la actualidad. Actualmente es Profesor Emérito de la Universidad de Leeds (Gran Bretaña).

-----------------

Twitter - Facebook


Mundo consumo ? Zygmunt Bauman

Enviado por el 22/07/2010 a las 23:03
Manuel Gross

Mundo consumo – Zygmunt Bauman

3 de Marzo de 2010 por Sr. Molina  

Puede que el título de este ensayo sea algo engañoso respecto de su contenido (el original inglés, de hecho, es ¿Tiene la ética una oportunidad en un mundo de consumidores?), pero la pertinencia de las preguntas que el sociólogo Zygmunt Bauman plantea es sumamente importante.

Ya desde el prólogo, el autor polaco anuncia su intención de señalar las cuestiones que le parecen dignas de discusión, pero reconoce su incapacidad de proponer soluciones; «simplemente aspiro», dice, «a ayudar a que tanto yo mismo como mis lectores afilemos nuestras herramientas cognitivas comunes». Esas herramientas son las que pueden ayudar al hombre a encontrar un sentido ético a su comportamiento social.

En esencia, Bauman señala al consumismo capitalista como artífice de un deterioro masivo de los sistemas sociales: «La visión social a gran escala ha quedado dividida en una multitud de baúles de viaje individuales y personales», observa, señalando así la tendencia hacia una sociedad introvertida y egoísta que sólo está pendiente de su disfrute personal. En lugar de ejercer coacción por la fuerza para conseguir algo, el poder (que hoy día se identifica más bien con el mercado económico y no con el Estado) utiliza la estimulación, la seducción y la suscitación de nuevas necesidades y deseos. Esta carrera hacia la satisfacción personal provoca una desafección por lo público y lo social, de manera que el espacio privado se conquista «desahuciando a otros seres humanos y, en especial, a la clase de personas que se interesan por otras o que pueden necesitar la atención de otras». El consumismo afecta a nuestros patrones de comportamiento, que inevitablemente se ven alterados y hacen que, a la larga, nosotros mismos nos tornemos una mercancía más.

Bauman argumenta que esta sociedad global de consumidores es producto de un mercado económico también global, pero enfocado a intereses muy particulares; de ello deduce que la respuesta para empezar a imponer soluciones es la creación de una autoridad global (no ya internacional) que pueda aportar respuestas a problemas que escapan al ámbito local. En este sentido, también acaba el ensayo apelando a la importancia cultural de una Europa unida como factor de cohesión de ese mundo globalizado; en lugar de replegarse dentro de sus fronteras (como hemos visto en los últimos años), el ensayista propone una apertura global, aprovechando la variedad de países y sociedades que componen la Unión Europea. Esta idea es sumamente discutible, dados los intereses económicos obvios que se esconden tras el proceso de unión en Europa, pero podemos tratar de imaginar un esfuerzo político carente de ambiciones económicas; al menos, en pro de la tesis del libro, claro está.

De hecho, Bauman defiende a ultranza el modelo de Estado social que se ha venido aplicando en los países nórdicos, que para él es un símbolo de que la comunidad entre personas puede alcanzarse dentro de un marco de competitividad productiva. Para él, un Estado no puede ser político si no es social, ya que la implicación de las personas en la vida pública pasa porque perciban que los derechos sociales de todos están asegurados: así, sus derechos políticos cobran una relevancia que, de otra manera, no existiría. Por si los neoliberales escuchan, el autor explica que un Estado social no está reñido con la sociedad de consumo (como de nuevo pone de relevancia el ejemplo de las democracias escandinavas); su propósito es «defender la sociedad frente a los “daños colaterales” que el principio rector de la vida ocasionaría de no ser vigilado, controlado y limitado».

En pocas palabras: Zygmunt Bauman apela a nuestras conciencias para hacernos mejores ciudadanos, personas sociales en el más puro y exigente sentido del término: seres que se preocupan del futuro y del devenir de sus sociedades, lo cual entraña también ser conscientes de los comportamientos propios y ajenos. Porque la política que deseamos pasa porque empecemos a comportarnos como ciudadanos respetuosos, conscientes y responsables. La apuesta está sobre la mesa.

-----------------

Twitter - Facebook


Comentarios de este artículo en RSS

Compartir este artículo

Tell a Friend

AddThis Social Bookmark Button

 

Share on Facebook

Buscar en artículos y comentarios


Web Imaginactivo

Feed RSS

Facebook

En Twitter

Mis favoritos

Pueden seguirme en

- Facebook
- Twitter  
- Delicious (Están todos mis posts publicados en el blog, en Facebook y en Twitter)
- Google bookmarks


mailonpix.com

eXTReMeTracking

eXTReMe Tracker

Estadísticas

Texto libre

Aquí puedes escribir lo que quieras

Más management