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Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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La Imaginacion ¿Que es? (actualizado)

Enviado por Manuel Gross el 01/10/2007 a las 11:21
Manuel Gross

Actualización 23.11.2009: Se agregó nuevos links a artículos relacionados 

 
Imaginación sexual"Imaginación: Proceso por el cual se crean formaciones de imágenes mentales de situaciones, personas, objetos... que no se encuentran presentes, como estímulo, para ninguno de los sentidos de la persona que está imaginando." (http://psicologia.costasur.com/es/imaginacion.html)

El siguiente artículo está copiado desde el sitio Tu Remanso:


La imaginación


La actividad imaginativa se caracteriza por la capacidad de crear mundos fantásticos íntimos y propios donde el sujeto es generalmente el protagonista y donde no existe ni límites ni restricciones de ninguna clase para el impulso de su libertad. Fundamentalmente consiste en formar representaciones de objetos, cosas situaciones o afectos, etc. en ausencia de esos objetos o cosas.

Pero la actividad imaginativa no es sólo una representación y actualización del pasado, sino que abarca también la posibilidad de proyección en el futuro de anticipación en ese mismo futuro, de la construcción de utopías y de la liberación del estrecho horizonte del presente.

La imaginación como actividad reconstructora y anticipadora


Mediante la actividad imaginativa podemos realizar dos funciones de máxima importancia en el psiquismo humano:

· La reconstrucción del pasado: Gracias a la imaginación construimos un mundo íntimo, propio y nuevo. El pasado se hace presente con la ayuda de la memoria, recobrando una vida nueva y original mediante la actividad imaginativa. La riqueza variedad y libertad de la imaginación hacen posible la reconstrucción de experiencias pasadas conscientes como inconscientes, donde la única ley que impera es la de la satisfacción personal, rompiendo los moldes de lo real y las rígidas relaciones de la causalidad (no casualidad) o las fronteras del espacio y del tiempo.

· La anticipación del futuro: La anticipación es el aspecto más creativo de la imaginación y por supuesto el más original mediante la anticipación podemos imaginar cosas, mundos, situaciones y experiencias jamás realizadas. La anticipación salta por encima de los estrechos horizontes de la vida cotidiana y se eleva por encima del aquí y del ahora. Ya no es el pasado o el presente los que cobran vida sino el futuro.

Factores de la imaginación

La imaginación, como cualquier otra actividad humana depende de distintos factores que influyen en ella, al tiempo que la condición:

· Factores de tipo interno: Son las tendencias individuales, el tipo de asociación, el estado de humor, las experiencias anteriores, etc., por ejemplo, las distintas formas de la sensibilidad dan como resultado los distintos tipos de fantasía: fantasía visual, como la del pintor; auditiva, como la del músico; cenestésica, como la de los acróbatas.

· Factores de tipo externo: Entre estos hay que enumerar lo estímulos, situaciones, elementos, y circunstancias exteriores que potencian, provocan y afectan de alguna manera a la fantasía. Tomemos como ejemplo el arte. La imaginación artística se ve influida por la civilización y la cultura de la época.

· Imaginación subjetiva y objetiva: Son aquellas formas de actividad imaginativa en las que predomina, o bien lo subjetivo cuando el artista expresa lo que siente en su intimidad, o bien lo objetivo, cuando el artista expresa lo que todos ven, porque se da en la realidad exterior, y a él le impresiona de una manera más profunda.

Clases de imágenes

En principio debemos hacer un aclaración. Advertir que la palabra imagen además de referirse a la imagen visual, tiene aplicaciones más amplias. Las imágenes pueden clasificarse en relación con nuestro sentido, y existen por tanto imágenes visuales, auditivas, gustativas, olfativas táctiles, etc. También se clasifican las imágenes en:

· Icónicas: o imágenes normales

· Eidéticas: Que son imágenes que persisten inmediatamente después de una percepción. Por ejemplo, cuando miramos un coche, al desaparecer éste detrás de un obstáculo, durante unos breves segundos permanece en nosotros la imagen del coche.

· Hipnagógicas: Son las imágenes que surgen antes de dormirnos profundamente.

· Oníricas: son las imágenes elaboradas durante el sueño.

· Alucinatorias: Son las que provienen de las alucinaciones.

Otra posible clasificación tiene su origen en la relación asociativa de las imágenes y así podemos considerar que existe una imagen inductora, y junto a ella un grupo de imágenes inducidas. Por ejemplo, la imagen de un estadio de fútbol lleva asociada las imágenes de los jugadores, espectadores, árbitro, pelota, entrenador, etc.

Modalidades de la actividad imaginativa

Entre las modalidades de la actividad imaginativa hay:

· Fantasía diurna: Soñar despierto. Son formas de actividades en las que el sujeto crea un propio mundo distinto de los demás, para refugiarse en él y dar imaginación a sus frustraciones. En ella suele sublimar la propia vía de los deseos íntimos. Suele anticipar el futuro o suele buscar refugio huyendo de las incomprensiones del mundo real y objetivo. El protagonista es siempre el propio sujeto. En esta fantasía diurna se distinguen dos aspectos principales:

· Fantasía desiderativa: Mediante ella satisfacemos de manera recompensada nuestros propios deseos. Se percibe claramente que lo deseado es diferente del mundo exterior; es un refugio frente a la realidad.

· Fantasía del temor: cuando el mundo real nos mete miedo, o tenemos miedo de enfrentarnos a él, surge la fantasía del temor. El miedo puede ser muy variado: miedo al fracaso, al destino, a la derrota, a la lucha por la vida, al ridículo, etc.

· Fantasía lúdica: Los juegos son formas de manifestar de un modo activo y exteriorizado los impulsos de la fantasía. La actividad lúdica y la actividad imaginativa van muy ligadas. El juego es un fenómeno de la naturaleza psicológica lúdica de múltiples aspectos y que ha constituido siempre uno de los ejes de la vida de las comunidades humanas ¿porqué se juega? Sabemos que existe una gran diferencia entre los juegos de los niños y el de los mayores. El niño se identifica con sus propios juegos creando los objetos y los personajes. El juego de los mayores es más competitivo e interesante.

El juego es un núcleo fundamental en el transcurso de la vida y en la evolución psicológica de la persona, una forma de salvar la distancia y el abismo que existe entre el aislamiento personal y la necesidad de relacionarse.

· Actividad onírica: El problema del sueño y del soñar es un problema no resuelto todavía ¿Por qué soñamos mientras dormimos? No lo sabemos, pero el hecho está ahí. Freud es uno de los autores que más ha estudiado los sueños y que más importancia le ha dado. Intenta mediante la interpretación de los sueños explicar la constitución íntima de la personalidad inconsciente, que se manifestaría según él a través de los sueños. Para Freud los sueños son siempre la satisfacción de los deseos reprimidos. Los impulsos alojados en el inconsciente surgen mientras dormimos, porque la censura no ejerce su estricta vigilancia sobre el mismo.

· La fantasía creadora: Llamamos fantasía creadora a aquella capacidad de poder crear en forma de representaciones un tipo de realidad que no ha sido percibida sensorialmente con antelación. Tiene un carácter cognoscitivo del mundo que no es posible sin la experiencia pero que trasciende la experiencia. Es una manera de transformar la realidad. ¿Cómo es posible? Aunque haya intentos de hacerlo es muy difícil dar una explicación de la fantasía creadora sin admitir una capacidad trascendente en el ser humano, que necesariamente ha de ira más allá de la mera inmediatez de sus datos reales de la experiencia.

Las alucinaciones y las drogas

Alucinaciones: Cuando la imaginación alcanza una cima tal que el individuo pierde todo el control de la realidad y carece de medios para distinguir su propio mundo del mundo circundante podemos hablar de alucinaciones. Las imágenes que surgen en la alucinación hacen creer al sujeto que se trata de realidades auténticas, y sin embargo no existen objetos de experiencia que responden a las mismas.

Existe otro tipo de alucinaciones que son provocadas. Entre ellas están las que se suscitan mediante fármacos o drogas.

Las drogas tienen una gran influencia sobre las funciones mentales y psíquicas. Esta acción puede ser de dos tipos. Unas veces sirven de estímulo; el sujeto rompe con todos los lazos represivos y realiza actividades y formas de conducta que normalmente sería incapaz de realizar en situaciones ordinarias y normales. Otras veces el efecto produce un decaimiento de ánimo o depresión del sujeto.

Las drogas, como el opio, el hachís, y otras semejantes provocan un tipo de fantasía muy diferente a la de los sueños. La intensidad imaginativa es muy potente, el tiempo pierde sus limites y se hace eterno, en realidad no hay tiempo, y el espacio juega caprichosamente entre la inmensidad del mismo y la angostura o estrechez de lo inhabitual.

Otras drogas como la marihuana, producen la sensación de estar moviéndose lentamente, como si hubiese desaparecido la gravedad. El LSD invita a lo que entre los adictos se conoce como el viaje, que representa la huida del mundo real donde el individuo pierde su total personalidad y se funde en un delirio de fantasías.

Las drogas tienen siempre un resultado perjudicial para el equilibrio físico y mental del individuo, pues además de arruinar su salud, trastorna mentalmente al adicto. Crean hábitos difíciles de erradicar, y de consecuencias desastrosas.

Directora de Contenidos Cintia Vanesa Días - Contacto: contacto@turemanso.com.ar

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Fuente: http://www.turemanso.com.ar/fuego/psi/imagina.html
Foto: http://www.guai.com/comic/imaginacion.JPG

 

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Fantasías sexuales

Enviado por el 01/04/2010 a las 16:28
Manuel Gross
5 Marzo 10
 

Cuero, sumisión, tríos... El cerebro es el principal órgano sexual y en nuestra imaginación todo es posible. Con confianza se pueden hacer realidad, con ciertos límites

Tan sólo se necesita imaginación. Un arma con la que cuenta el ser humano casi de forma innata y que utiliza como instrumento de progreso. Pues bien, en el campo más íntimo del hombre, aquel que hace referencia a las relaciones sexuales, también lo emplea, bastante a menudo para desinhibirse, aunque sólo sea encerrado en su mente. Algunos sueñan con lencería y sábanas de raso, otros evocan paraísos donde comparten sus deseos con más de una persona: tríos, cuartetos... y los más atrevidos –o a quienes más cuesta confesarlas– se imaginan enfundados en trajes de cuero con fusta en mano dominando a sus «parejas» o por el contrario en la postura más sumisa posible.
Las fantasías eróticas son un pilar básico, ya que contribuyen a sentir placer, descubrir y explorar la sexualidad, intentar llevar a cabo los deseos eróticos, analizar emociones y vivir con ansias cada pensamiento sexual. Muchos de ellos pasan por experimentar al límite a través del sexo anal de forma violenta o del no consentido. Miguel Ángel Cueto, secretario general de la FESS (Federación Española de Sociedades de Sexología), apunta que «nuestro principal órgano sexual es el cerebro, que es de donde proceden las fantasías».
Desde un punto de vista terapéutico, «fantasear nos produce seguridad, saber qué va a pasar y cómo, al menos en los casos en los que hablamos de una pareja que lo hace en común», apunta Antonio Bolinches, vocal de la FESS y director del Instituto Psicológico Antoni Bolinches (Barcelona).
Los terapeutas van más allá del simple hecho de un juego de disfraces, ellas de enfermeras y ellos de bomberos, y creen que se pueden aplicar en aras de mejorar las condiciones del deseo. En este sentido ayudan a prevenir situaciones de ausencia de deseo, «sobre todo en la inhibición del deseo asociado a la rutina sexual», añade Bolinches. De la misma forma, que la fantasía aporta seguridad, también sirve como entrenamiento previo a la relación.

Sacar provecho
El poder que reside en esta «práctica» sirve incluso como automedicación. Una forma de evasión momentanea de la realidad puede llevar a un hombre o a una mujer a imaginarse en brazos de su actor o actriz preferidos sometidos a sus deseos más profundos. Y así conseguir relajarse frente al estrés de un momento clave de su vida. Brett Kahr, autor del libro «Sexo y fantasías» (Planeta), miembro del departamento de investigación clínica de psicoterapia y salud mental en el Centro de Salud Mental Infantil de Londres y delegado del Consejo Británico de Psicoanálisis, da sentido a esta afirmación en el mencionado manual en el que expone que «suponen un respiro de nuestros problemas cotidianos y permiten una liberación física inmediata, así como psicológica, cuando estamos abrumados por la ansiedad y la depresión».
En este sentido, Cueto manifiesta que «las fantasías sexuales serían productos de nuestra imaginación que recrea un cierto juego para predisponernos para el sexo. La mayoría de nuestras fantasías nos sirven para mantener un nivel adecuado de “excitabilidad” o un mayor grado de deseo para la satisfacción en nuestras relaciones sexuales».
Kahr, que realizó su libro a partir de un amplio análisis de 19.000 encuestas sobre el tema de las fantasías, no sabría si recomendar a las parejas compartir sus deseos más íntimos para llevarlos a una realidad tangible. Quizá tan sólo una parte debe ser revelada pero, al mismo tiempo Kahr afirma que «compartir o representar las fantasías puede resultar una gran ayuda para la pareja». Así, admite que resulta complicado establecer unas reglas básicas y unas recomendaciones terapéuticas sobre cómo hacerlo, aunque la mejor manera es la negociación.
Compartir una ensoñación puede, en ciertas ocasiones, generar un resultado totalmente contrario al buscado. ¿Cómo le dice una a su marido que le gustaría que tal futbolista le metiera el mejor gol de su vida? ¿Cómo se tomaría una mujer tener que coger número para acostarse con su pareja, entre una lista de mujeres despampanantes? «Muchas personas se sorprenden por las fantasías sexuales que pueden generar», que se lleven o no a la práctica es una cuestión completamente distinta. Deben plantearse de forma delicada y con mucho cuidado para no herir sentimientos, ya que algunas de ellas no siempre es recomendable compartirlas», aclara Cueto.
Además, el vocal de la FESS apunta al peligro de su puesta en escena, sobre todo si se implican a terceras personas. «Por nuestra experiencia, estas proposiciones suelen hacerlas los varones y en raras ocasiones terminan de forma positiva, más bien desembocan en la ruptura», añade Cueto.

Contraproducentes
No sólo se puede producir un choque frontal en la pareja entre deseos totalmente opuestos, sino que se puede llegar acabar con el interés que despiertan se incluyen de manera rutinaria en la vida de la misma.
Bolinches, en este sentido, advierte de los riesgo de la «normalización» de los deseos del mundo interior. «Si una pareja, que tras un largo periodo de convivencia, de forma extraordinaria llega a un acuerdo sobre la práctica se sexo anal, sería muy negativo que, a partir de ese momento, esa fantasía convertida en realidad, se convirtiese en la rutina de sus relaciones», explica Bolinches. En este sentido, se habría «matado» a la fantasía y la pareja debería revisar de nuevo su imaginario sexual.

Algunas «reglas» básicas
El psicólogo y terapeuta Brett Kahr sostiene, al igual que muchos otros especialistas en la materia, que sobre esto no hay reglas escritas, aunque la comunicación y la negociación son las mejores armas para llegar a un consenso.
Además, en el terreno de la imaginación sexual, también hay que tener en cuenta una serie de premisas, que expone el vocal de la FESS,  y que se detallan a continuación:
 Las fantasías podrían ser empleadas como una herramienta más en las relaciones sexuales. Hay personas, que son más sensoriales, que no fantasean y no por eso disfrutan menos. Las fantasías pueden ser una posibilidad estimulante, pero no una obligación.
 Las fantasías no hay que entenderlas como un deseo insatisfecho por su incumplimiento, sino más bien como un elemento de ayuda a unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias.
 No necesitar este tipo de recursos creativos puede constituir también una situación normal dado que la persona estaría centrada en las sensaciones agradables de tocar y ser tocado, y por tanto focaliza toda su atención sobre su cuerpo o el de la pareja.
 Las fantasías pueden cumplir un cometido importante y animar o reanimar la vida sexual en la pareja.
 Llevar a cabo algunas de esas situaciones recreadas mentalmente con la colaboración de la pareja sin que medie presión, engaño, chantaje o manipulación, podría ser una forma de hacer más divertida la vida en pareja.
 La opción de negarse o de que el otro se niegue cuando no le agrada, hay que respetarla siempre.

 


Recomendación...

Enviado por el 16/02/2010 a las 1:11
Belano

Es una idea general de lo que es la imaginación, sin embargo, para una descripción clara de lo que es la imaginación, se requiere de una definición clara de lo que es una imagen.

Hace falta, además, una explicación de como se relaciónan las imagenes con el pensamiento; en que difieren de la percepción, e incluso cual es el papel de la consciencia dentro del acto imaginativo.

Considero una obligación mas que una recomendación leer La Imaginación de Jean-Paul Sartre antes de hacer cualquier ensayo o publicación sobre lo que es la imaginación, simplemente para no asegurar algo que es escencialmente incierto.


Realizar tus sueños

Enviado por el 02/02/2010 a las 15:13
Manuel Gross

En el blog de de Ángel María Herrera:

Antonio González Barros me ha enviado un texto del libro “Cómo ser feliz cada día” de Raimon Solà. Comparto plenamente lo que dice, así que me gustaría compartirlo con vosotros:

Los cinco pasos para conseguir tus sueños

¿Tienes algún sueño? ¿Sabes que los sueños pueden hacerse realidad? Hay cinco pasos mágicos, como los dedos de la mano izquierda, para conseguirlo. Mira:

Leer el artículo completo en

Los cinco pasos para conseguir tus sueños

 


Imaginación e inteligencia

Enviado por el 02/02/2010 a las 14:38
Manuel Gross

En el blog de Andrés Schuschny:

¿No es genial cuando un estudio confirma lo que ya sospechabas? Hay una correlación significativa entre la ensoñación y la inteligencia. Recientemente investigadores en el area de las neurociencias, utilizando las tecnología de escaneo cerebral de las “redes cerebrales por defecto”(deafault networks) descubrieron que los estados de ensoñación eran más activos en el grupo de personas cuyas niveles de inteligencia eran superiores a la media. Según el estudio, las conexiones más fuertes que aparecen en la integración funcional de las redes cerebrales por defecto pueden estar relacionadas con un mayor rendimiento intelectual.

Ver el artículo completo en

Imaginación y inteligencia: el poder de la ensoñación

 


La imaginacion infantil (comentario)

Enviado por el 16/05/2008 a las 23:54
Manuel Gross

La imaginación infantil

La imaginación en la literatura infantil

por Gianni Rodari

Artículo publicado en la revista Perspectiva Escolar Nº 43 y reproducido en Imaginaria con autorización de la Associació de Mestres Rosa Sensat (Barcelona, España).

Hay dos clases de niños que leen: los que lo hacen para la escuela, porque leer es su ejercicio, su deber, su trabajo (agradable o no, eso es igual); y los que leen para ellos mismos, por gusto, para satisfacer una necesidad personal de información (qué son las estrellas, cómo funcionan los grifos) o para poner en acción su imaginación. Para "jugar a": sentirse un huérfano perdido en el bosque, pirata y aventurero, indio o cowboy, explorador o jefe de una banda. Para jugar con las palabras. Para nadar en el mar de las palabras según su capricho.

La literatura infantil, en sus inicios, sierva de la pedagogía y de la didáctica, se dirigía al niño escolar —que ya es un niño artificial—, de uniforme, mesurable según criterios meramente escolares basados en el rendimiento, en la conducta, en la capacidad de adecuarse al modelo escolar. Entre los siglos XVII y XVIII nacen la primeras escuelas populares, fruto último de las revoluciones democráticas y de la industrialización. Hacen falta libros para esas escuelas; libros para "los hijos del pueblo". Les enseñarán las virtudes indispensables para las clases subordinadas; la obediencia, la laboriosidad, la frugalidad, el ahorro. La literatura infantil es uno de los vehículos de la ideología de las clases dominantes.

El niño-que-juega se defiende como puede de esa literatura edificante. Se encarama al estante del adulto y le roba las obras maestras de la imaginación, a las que en cierta manera consigue adecuar a sus propias exigencias: el Quijote, Robinson Crusoe, Gulliver, Orlando el Furioso. Se apodera de las fábulas populares que generaciones de folkloristas y de estudiosos de genio han ido transcribiendo de las tradiciones orales, sin sospechar, por lo menos inicialmente, que estaban regalando al incipiente niño lector patrimonios de fantasía. El niño recorta así, de los acontecimientos del mundo adulto, sus propios espacios, la expansión planetaria de la raza blanca, la conquista del oeste americano, la fundación de los imperios coloniales europeos en Africa y Asia, se convierten para él en materia prima de aventuras exóticas. No advierte que a través de esos libros pasa la ideología de la raza que se cree destinada al dominio del mundo, que los impregnan los enfrentamientos entre las potencias coloniales, que sostienen siglos de sufrimientos para millones de hombres; le es suficiente con identificar unos espacios elegidos por la fantasía, imaginarias patrias para su necesidad de obstáculos y de triunfos. En la escuela esos libros están, a menudo, prohibidos: eso los hace especialmente deseables.

Lo mismo le sucede a los escritores que ignoran o ponen entre paréntesis la pedagogía, que hacen suyo el lenguaje de las fábulas populares, que se ponen en "contacto directo" con la imaginación infantil: un Andersen, un Collodi o un Lewis Carroll; o a un escritor que eleva el lenguaje de la aventura al nivel de la poesía, multiplicando su fascinación: Robert Louis Stevenson. No trato de hacer la historia de la literatura infantil, sólo quiero señalar algunos puntos de referencia. Julio Verne, por ejemplo, en el que la ciencia por descubrir es la materia prima de aventura y poesía. Ninguno de esos escritores está exento de la ideología porque cada uno de ellos es hijo de su propio tiempo y nadie puede crecer, actuar, crear al margen de las corrientes de los grandes conflictos históricos y sociales. Sin embargo, en esos autores, la ideología entra como uno de los elementos constituyentes de su personalidad. No ocupa ni el primer lugar, ni el segundo, ni el tercero, en la imaginación, que juega libremente con sus propias visiones, con las palabras, con la memoria, con los datos de la experiencia. Permanece, como hecho principal, ese "contacto directo" con lo que hemos denominado "el niño-que-juega".

El libro para el niño-que-juega

Justamente él, ese "niño-que-juega" es finalmente el verdadero vencedor, porque los libros nacidos para el "niño-alumno" no permanecen, no resisten el paso del tiempo, las transformaciones sociales, las modificaciones de la moral ni tan siquiera a las conquistas sucesivas de la pedagogía y de la psicología infantil. Los libros nacidos de la imaginación y para la imaginación, sin embargo, permanecen, y, a veces, hasta incluso se hacen más grandes con el tiempo. Se tornan en "clásicos".

El niño, durante su crecimiento, atraviesa una fase en la que los objetos le sirven sobre todo como símbolos. Es la fase en la que se instituyen las funciones simbólicas del lenguaje y del juego para convertirse en componentes de la personalidad. A esta fase, a tales funciones, es a lo que se liga el trabajo del escritor para niños. Sustancialmente construye objetos para el juego; es decir, juguetes; hechos de palabras, de imágenes, también de madera y plástico, pero son juguetes. Tienen la eternidad de la pelota y de la muñeca. He citado esos dos juguetes, tan antiguos y aún hoy tan extendidos, aunque sé muy bien que se han prestado y se prestan a manipulaciones que van más allá del juego. La pelota se ha convertido en pelota "de fútbol" y a su alrededor ha nacido un mundo de pasiones, de intereses (incluso sucios), de corrupción y de masificación. Pero no es culpa de la pelota, como tampoco es culpa del uranio si con él se construyen bombas atómicas. La muñeca ha servido y sirve aún para la preparación de las niñas, es decir, de las mujeres, para los roles subalternos: madres, esposa, criatura inferior. Pero no es culpa de la muñeca en sí misma, que tiene, por el contrario, sus parientes más próximos en el mundo de los títeres, de los polichinelas, de los muñecos, objetos que sirven a los niños para representar y conocerse a sí mismos, sus conflictos, sus relaciones en el mundo.

Definir el libro como "un juguete" no significa en absoluto faltarle el respeto, sino sacarlo de la biblioteca para lanzarlo en medio de la vida, para que sea un objeto de vida, un instrumento de vida. Ni tan sólo significa fijarle unos límites. El mundo de los juguetes no tiene límites, en él se refleja y se interfiere el mundo entero de los adultos, con su realidad cambiante. Hasta figuran los tanques, por desgracia...

Mucho se ha escrito sobre la importancia del juego en la formación humana. Pero quizás no creemos en aquello que escribimos y decimos, porque en la realidad cotidiana el juego y los juguetes aún son considerados como parte de lo que es superfluo y no como elementos de lo que es necesario: así se comportan, en la práctica, arquitectos y urbanistas, pero también la escuela, en la que para el juego existe la "hora de recreo", bien diferente de la hora de "clase", es decir de las "cosas serias". Es una equivocación. En la escuela tendría que haber una "ludoteca", como existe una biblioteca. El juego es tan importante como la historia o la matemática (las matemáticas juegan con los números; basta dar una ojeada a las revistas de matemáticas para descubrir los juegos que se inventan para la calculadora electrónica...).

Imaginación-juego-libro

Para una literatura infantil que no caiga sobre los niños como un peso externo o como una tarea aburrida, sino que salga de ellos, viva con ellos, para ayudarlos a crecer y a vivir más arriba, tendríamos que conseguir relacionar íntimamente estos tres sustantivos: imaginación-juego-libro.

El papel de la imaginación

Para ello es indispensable una valoración distinta de la imaginación. Es imprescindible, en primer lugar, rechazar esa tradicional oposición entre fantasía y realidad, en la que realidad significa lo que existe y fantasía aquello que no existe. Esa oposición no tiene sentido. ¿No existen acaso los sueños? ¿No existen los sentimientos por el hecho de no tener cuerpo? ¿De dónde sacaría la fantasía los materiales para sus construcciones si no los tomara, como de hecho hace, de los datos de la experiencia, ya que no entran en la mente más datos que los de la experiencia?

La fantasía es un instrumento para conocer la realidad (Hago servir indistintamente como sinónimos las palabras "fantasía" e "imaginación", porque ya están lejos aquellos tiempos en que los filósofos, teorizando a posteriori sobre la división del trabajo, los distinguían, para luego adjudicar la "fantasía" creadora a los artistas y la "imaginación" práctica a los trabajadores manuales). Otros instrumentos son los sentidos. Otros, el pensamiento crítico, la ciencia, etc. La mano tiene cinco dedos: ¿por qué la mente sólo ha de tener uno? Por el contrario, tiene muchísimos.

Nadie puede prescindir de la fantasía, ni el científico ni el historiador. Recientes investigaciones han puesto en evidencia importantes homologías entre los procesos de creación artística y los de la creación científica.

Apoderarse de las palabras

Jugar con las palabras y la imágenes no es la única manera que los niños tienen para aproximarse a la realidad, pero ésta no significa ninguna pérdida de tiempo. Significa apoderarse de las palabras y de las cosas. Por eso sostengo que el libro-juguete (las fábulas, las aventuras, la poesía en la que la lengua juega consigo misma) ha de tener un lugar duradero en la literatura infantil, junto a otros libros que actúan sobre otros componentes de la personalidad infantil, abriendo otros caminos en el itinerario que tiene un extremo en el niño y otro en la realidad. Hasta esos otros libros, para dirigirse a los niños, no podrán olvidar el lenguaje de la imaginación: su autor deberá sentir sus vivencias en la imaginación si quiere que el mensaje llegue a su destinatario.

A veces discuto con amigos míos que defienden que una literatura para niños, moderna y progresista, debería estar basada exclusivamente en el conocimiento racional del mundo, en su representación racional, en la representación de todas las realidades, incluso de aquellas que nunca han sido presentadas o reveladas a los niños, y también las que han sido escondidas tras o bajo realidades aparentes o falsificadas. En esta tesis creo ver una exigencia justa defendida equivocadamente. En primer lugar, porque incluso para mostrar la realidad escondida por las apariencias, es indispensable el recurso a la imaginación. Ejemplo simple, banal, casi brutal: hasta para comprender por qué sale agua al abrir el grifo, hace falta imaginación. En segundo lugar, porque una educación puramente racional nos volvería a producir un hombre amputado de algo esencial, aunque lo fuera de una manera diferente que antes. Para la formación de un hombre completo, de una mente abierta a todas las direcciones, incluida la del futuro, es indispensable una imaginación robusta.

Transformar la imaginación que consume en imaginación que crea

No se puede concebir una escuela basada en la actividad del niño, en su espíritu e investigación, en su creatividad, si no se coloca a la imaginación en el lugar que merece en la educación. Lo que implica que el educador animador cuenta entre sus tareas con la de estimular la imaginación de los niños, de liberarle de las cadenas que precozmente le crean los condicionamientos familiares y sociales, la de animarle a competir con ella misma, transformándose de imaginación que consume en imaginación que crea. Para esto también le serán útiles los libros. Claro está, para ir más allá. Y también para descubrir que más allá, hay otros libros en los que se conserva la memoria colectiva de la humanidad, el espesor de la historia humana, las reflexiones, los sufrimientos, las esperanzas de generaciones, los conocimientos, las técnicas y los proyectos para mejorar la vida. Ningún libro puede sustituir la experiencia, pero ninguna experiencia se basta a sí misma.

La ecuación elegida antes entre imaginación, juego y libro me parece adecuada hasta un punto determinado del crecimiento; después, si no se transforma, deja de ser útil. Hasta cierta edad, los niños necesitan juguetes. Después no necesitan ya el objeto-símbolo, el objeto mediador, sino la confrontación directa con el mundo. Son muchachos, ya no niños. ¿Dónde situar el límite entre esas dos edades? Es difícil decirlo. Puede cambiar de niño a niño e incluso, de país a país o de una época a otra. Tengo la impresión, por ejemplo, de que se está rebajando, bajo nuestra mirada, el listón que separa al muchacho del adulto, incluso el que separa al niño del muchacho. Pero esta es una asignatura en la que no se pueden concebir exámenes o diplomas. Adulto es quien elige serlo. Por eso creo que es conveniente dejar muy pronto libres a los chicos para que puedan buscar el libro que les conviene, en ese momento, para sus proyectos (no para los nuestros), para sus necesidades intelectuales o morales (no para las que nosotros imaginamos); y que se lo busquen libremente sin interponer barreras entre ellos y los libros de todas las literaturas. Ayudémoslos a apropiarse del mundo, de la cultura, de la poesía, a hacer pasos bien largos cuando sientan que deben hacerlos.

Será importante que ante la estantería de los adultos, sepan buscar no sólo informaciones sino también espacios para su imaginación. Bien está que lean ensayos sobre la sociedad, la historia, la política o la sexualidad... Pero habrá sido insuficiente para su educación si no buscan también libros de poetas y de novelistas, de escritores que han indagado acerca de la más delicada de las materias: el hombre, sus sentimientos, su personal manera de reflejar, sufrir o combatir la realidad. Durante mucho tiempo Cervantes, Tolstoi, Kafka, continuarán diciéndonos sobre el hombre, cosas que la sociología y la psicología científica no nos pueden decir. Durante mucho tiempo los poetas nos dirán cosas sobre la lengua y sus posibilidades de expresión, de comunicación y de creación, cosas que no podemos pedir a los lingüistas.

¿Diversos "géneros" de libros para niños?

Un libro para niños se puede considerar como logrado cuando interesa a los niños y estimula y compromete sus energías morales, toda su personalidad, al igual que hace un buen juguete. Esto quiere decir que el libro ha de responder a cualquier pregunta fundamental, a cualquier necesidad real de los niños, ha de ser, en cierta manera, un instrumento de su crecimiento. ¿De qué manera? No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va en una sola dirección, sino muchas flechas que simultáneamente van en muchas direcciones. Es un centro de actividades y de relaciones. Es una mano que juega, una mente que absorbe, un ojo que juzga. No le llega un tipo único de estímulos, sino que le impactan de mil clases. El crecimiento es una investigación para la que tiene necesidad de una gran variedad de materiales y, por lo tanto, de libros diversos que constituyen a la vez algo semejante a una "biblioteca de trabajo", un campo de juego, un gran espacio abierto, que pueda gestionar libremente y que está a su servicio en distintos momentos. Libros al servicio de los niños, no niños al servicio de los libros. Libros para niños productores de cultura y de valores, no para niños consumidores pasivos de valores y de cultura producidos y dictados por otro.

En esta visión no se plantea el problema de los "géneros", no hay jerarquías a respetar, ni oposición entre libros de ficción y libros que dan informaciones sobre el mundo físico o el mundo humano, o sobre la relación entre ambos mundos. Una historia fantástica ofrece ciertos estímulos y da ciertas informaciones. Un libro sobre animales o sobre las máquinas da otros estímulos e informaciones. Todo es a la vez alimento para la misma imaginación, son "materia primera" para la formación de la misma mente, capaz de juicio crítico.

Adulto es quien elige serlo

Es obvio que no basta con un solo tipo de "escritor para niños" deben darse tipos diferentes, capaces de ponerse en relación directa con la fantasía infantil en cualquiera de los senderos que ésta recorre para encontrarse con la realidad en uno u otro de los diversos planos de la mente. Mientras va creciendo, el niño conoce adultos diferentes y, cada uno de ellos, le puede interesar por un motivo particular y entrar en un sistema de relaciones que será más estimulante cuanto más rico sea. Un escritor le ayudará a descubrir la lengua, sus capacidades de sorpresa y de invención. Otro le ofrecerá instrumentos para descubrir las cosas y penetrar en su significado. Todos le son igualmente útiles, necesarios. De cualquiera de ellos tomará, de tanto en tanto, lo que precise en ese determinado momento. Y de eso sólo él es el árbitro y nadie más que él.

Para ser útil al niño lector, el adulto que escribe ha de seguir siendo él mismo. No se ha de fingir niño, pretender ver el mundo a través de ojos infantiles, hacer criaturadas o revivir su infancia. A los niños les gusta jugar con el adulto, que con su experiencia puede hacer más interesante el juego. En este sentido el adulto puede ser educador: nunca lo será por el programa o por estrategia pedagógica.

Claro es que el adulto, cuando acepta jugar con el niño ha de imponerse unos límites; si pelean, por ejemplo, no puede utilizar toda su fuerza, si construyen un castillo de arena en la playa no puede imponer su idea, sino que ha de ayudar al niño a concebir un proyecto más audaz o más grandioso. Igualmente, el que escribe para los niños acepta unos límites, escoge una clave y ha de utilizar esa clave; de su propia experiencia escogerá lo que no parezca a la experiencia infantil demasiado extraño o lejano. Si escribe sobre temas de ciencias, evitará el lenguaje familiar a los científicos, etc. Si escribe historias fantásticas deberá controlar su fantasía para que sus imágenes no resulten incomprensibles, como si fueran palabras desconocidas. Una vez encontrado el punto justo para el encuentro con el niño, seguirá siendo un adulto, se comprometerá completamente, dirá toda su verdad. Lo difícil es encontrar ese punto justo. Es el fruto del trabajo y de la experimentación más que de la intuición. Es necesario el contacto con niños, ellos que siempre son nuevos. Es precisa también una gran confianza en los niños, pues están siempre un paso más adelante del punto en el que creemos que han llegado.

Es éste un punto en el que querría insistir. Los niños no creen en un mundo separado del nuestro, en un ghetto o bajo una campana de cristal. Ven la televisión que nosotros vemos, están rodeados de una densa atmósfera de información que es la misma que los adultos respiramos. Los libros destinados a los niños deberían procurar no ser libros fuera del tiempo. No hay ni un solo problema del presente al que los niños no sean sensibles, aunque a veces parezcan distraídos. Los libros para los niños de nuestro siglo no pueden aparentar que el siglo no existe y que no transcurre, tumultuoso, a nuestro entorno. Un buen libro para los niños de hoy debe ser un libro que sintonice con el calendario y con sus problemas. Con los niños puede hablarse de todo, siempre que se les pida ayuda para hallar el lenguaje justo para hacerlo.


Nota de Imaginaria: Este artículo fue publicado también por la revista Piedra Libre del CEDILIJ (Año 1, Nº 2; Córdoba, Argentina, septiembre de 1987).

Imaginaria agradece a Mercè Comas, Directora Adjunta de la revista Perspectiva Escolar, las facilidades proporcionadas para la publicación de este artículo y a Nati Calvo Buil, de la Biblioteca Central de Cornellà de Llobregat (Catalunya, España) por su amable gestión de contacto.

Para conseguir la revista Perspectiva Escolar hay que dirigirse a:

Associació de Mestres Rosa Sensat
Av. de les Drassanes, 3
08001 Barcelona
España
Tel: (34) 934 817 373
Fax: (34) 933 017 55
Email: associacio@rosasensat.org
Web: http://www.rosasensat.org


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La imaginación en frases famosas

Enviado por el 11/03/2008 a las 15:22
Manuel Gross
Frases famosas acerca de la imaginación 
Hay algo más importante que la lógica: es la imaginación. 
Alfred Hitchcock (1899-1980) Director de cine británico.
En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. 
Albert Einstein (1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán.
El que tiene imaginación, con qué facilidad saca de la nada un mundo. 
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta español.
La imaginación sirve para viajar y cuesta menos. 
George William Curtis (1824-1892) Escritor y orador estadounidense.
En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz. 
Inmanuel Kant (1724-1804) Filosofo alemán.
Nuestra imaginación nos agranda tanto el tiempo presente, que hacemos de la eternidad una nada, y de la nada una eternidad. 
Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.
La imaginación abre a veces unas alas grandes como el cielo en una cárcel grande como la mano. 
Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés.
¿Qué es nuestra imaginación comparada con la de un niño que intenta hacer un ferrocarril con espárragos? 
Jules Renard (1864-1910) Escritor y dramaturgo francés.
El lenguaje y la imaginación no pueden ser aprisionados. 
Salman Rushdie (1947-?) Escritor anglo-hindú.
Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad. 
Julio Verne (1828-1905) Escritor francés.
La imaginación y la experiencia van de la mano. Solas no andan. 
José Ingenieros (1877-1925) Filósofo y psicólogo argentino.
La imaginación tiene sobre nosotros mucho más imperio que la realidad. 
Jean de la Fontaine (1621-1695) Escritor y poeta francés.
Las personas reales están repletas de seres imaginarios. 
Graham Greene (1904-1991) Novelista británico.
La imaginación es generosa y desprendida; la inteligencia calcula y se aferra a lo que sea. 
Thomas Henry Huxley (1825-1895) Zoólogo inglés.
La imaginación es el ojo del alma. 
Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.
El que tiene imaginación sin instrucción tiene alas sin pies. 
Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.

Fuente: Proverbia.net

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Imaginactivo  Atina Chile 


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