Por
Andrés Ubierna
Es probable que no seas consciente de los límites de tus capacidades, que desestimes los desafíos que yacen por delante, y que estés desinformado de todo lo que puede salir mal. No te preocupes – no estás sólo. Michael Mauboussin
Hace unos días me sumergí en la lectura de un artículo escrito por Mauboussin llamado Smart People, Dumb Decisions [Gente Inteligente, Decisiones Estúpidas] en el número Marzo-Abril 2010 de la revista The Futurist. Me pareció excelente, así que le dediqué energía para traducir al menos una parte en anotaciones que publico en este posteo. Aunque el contenido es bastante extenso, creo que nadar cada tanto en estas aguas nos ayuda a fortalecer nuestra mente con ejercicio saludable.
Sé que en este blog en general apunto a darle más de comer al corazón (¿será que por mucho tiempo lo mantuve en ayuno y casi se me muere de inanición?). Ahora me interesa comenzar a compartir algunas ideas con las que también alimento mi cabeza. Espero te aporte valor intelectual y práctico, ya que como dice un amigo: “No hay nada más práctico que una buena teoría”.
A tiempo y dentro del presupuesto: Quizás la próxima vez
El cerebro se aferra naturalmente a ciertas ilusiones, como el exceso de confianza, el control, y las suposiciones que hacemos sobre el nivel de desafío que nos presentará el futuro. Cuando nuestros cerebros falibles se encuentran con sistemas complejos, las posibilidades de tomar malas decisiones aumenta exponencialmente.
La expresión “cisne negro”, refleja la crítica del filósofo Karl Popper al proceso de inducción. Popper afirma que la observación de muchos cisnes blancos no demuestra que todos los cisnes sean blancos, pero que la observación de un cisne negro demuestra que no todos los cisnes son blancos. Con esta afirmación Popper nos indica que para comprender un fenómeno resulta mejor focalizarse en su falsificación, que en su verificación. [Esto significa que para Popper, constatar una teoría es intentar refutarla mediante un contraejemplo, o sea: demostrar que es falsa. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero nunca verificada.]
La repetición del logro de buenos resultados nos proporciona evidencias para confirmar que nuestra estrategia es buena y que todo está bien. Esta ilusión nos adormece en una sensación injustificada de confianza y nos predispone para una sorpresa (por lo general negativa).
Puede resultar útil tener una leve comprensión de un aspecto del comportamiento de los sistemas complejos llamado “transición de fase”. La transición de fase es donde los pequeños cambios incrementales en las causas detonan efectos a gran escala. El físico Philip Ball llama a este aspecto el “gran pum-ah”. Coloque una bandeja de agua en el congelador y la temperatura desciende hasta el umbral del punto de congelación. El agua sigue siendo un líquido hasta que – ¡pum ah! – se convierte en hielo. Sólo un pequeño cambio incremental de la temperatura conduce a un cambio de líquido a sólido.
El “gran pum-ah” ocurre en muchos sistemas complejos en los que el comportamiento colectivo surge de la interacción de sus partes constituyentes. Es posible encontrar muchos de estos sistemas tanto en el mundo físico como el mundo social. Los ejemplos incluyen de todo, desde el comportamiento de las bolsas de valores hasta la popularidad de los temas músicales exitosos.
La presencia de transiciones de fase invita a que cometamos algunos errores comunes en la toma de decisiones. El primero es el error de la inducción (o cómo ir sacando lógicamente conclusiones generales a partir de observaciones particulares). Aun cuando los filósofos, de Sexto Empiricus a David Hume, nos adviertieron durante siglos en contra de la extrapolación de lo que vemos, nos sigue resultando muy difícil abstenernos de seguir este camino. Para reafirmar lo obvio: en sistemas complejos con transisiones de fase, la inducción falla – a veces con gran espectacularidad.
Para ilustrar este problema, el ex operador de bolsa y autor del best seller “El Cisne Negro” (Random House, 2007) Nassim Taleb relata una historia de Bertrand Russell [adaptada para el público estadounidense] sobre un pavo que es alimentado durante 1.000 días seguidos. La alimentación refuerza en el pavo su sensación de seguridad y bienestar, hasta que un día antes del día de Acción de Gracias le ocurre un evento inesperado. Toda la experiencia del pavo, así como su retroalimentación, es positiva, hasta que de pronto en un instante “el destino” le juega una mala pasada [y termina en el matadero].
El equivalente a la dinámica desafortunada del pavo – un período de prosperidad (el pavo se alimenta), seguido por fuertes pérdidas (el pavo pierde la cabeza) – se produce repetidamente en los negocios. Por ejemplo, Merrill Lynch (adquirida por el Bank of America) sufrió pérdidas en dos años (periodo 2007-2008) superiores en un tercio a los beneficios acumulados por la empresa en 36 años cotizando en bolsa. Tratar con un sistema regido por una ley tan poderosa es como ser alimentado por un granjero que mantiene un hacha escondido a la espalda. Tarde o temprano, el hacha te caerá encima.
Justamente lograr salir de una situación justo antes de la transición de fase – tanto si se trata de retirarse de un juego de póquer antes de que llegue la inevitable mala mano, o de desprenderse de una determinada inversión antes del estallido de una burbuja financiera – es una de las principales motivaciones de quienes buscan, y pagan, información sobre el futuro.
Los seres humanos tenemos un gran apetito por
los pronósticos y las predicciones en un amplio espectro de
ámbitos, pero hay que reconocer que la exactitud de los
pronósticos en sistemas con transiciones de fase es
pésima, incluso los realizados por los llamados
“expertos” en cada uno de esos ámbitos.
Duncan Watts, un científico de Yahoo Research que realizó un desarrollo original sobre la teoría de redes, dice, “Creemos que existe algo que podemos llamar calidad … y por ende, los resultados que vemos en el mundo reflejan esta calidad. Pero,” añade, “me siento cómodo con la idea de que los resultados que obtenemos son, en gran medida y en la mayoría de los casos, arbitrarios”. El mejor curso de acción es reconocer la naturaleza del sistema y prepararse para todas las contingencias. Pero, ¿cómo hacerlo? Si durante los últimos 900 días estuvimos siendo alimentados por el granjero, ¿cómo anticipamos el punto de inflexión [tipping point]?
Tenemos que tratar con sistemas que se caracterizan por cambios abruptos e imprevisibles y por resultados improbables y extremos. En nuestro tratamiento hacia estos sistemas, somos todos especialmente propensos al error, porque intuitivamente queremos tratar al sistema como si fuera más simple de lo que es y extrapolar el pasado al futuro. Aprendamos a detectar estos sistemas, y cuando nos encontremos con ellos disminuyamos la velocidad de nuestros procesos de toma de decisiones.
Gracias a la insistencia Nassim Taleb, actuamente muchas personas asocian los eventos extremos con el cisne negro. Pero Taleb hace una cuidadosa, aunque desatendida, distinción: Si entendemos el aspecto de la distribución de probabilidades en toda su extensión – cuál es el mejor, el peor, y el más probable de los escenarios – incluso los resultados extremos deberían etiquetarse como cisnes grises, no cisnes negros. Él los llama “eventos extremos modelizables.”
De hecho, los científicos realizaron un montón de trabajo para clasificar las distribuciones de los diferentes sistemas, incuyendo el mercado de valores, los actos terroristas, y las fallas en la red de distribución eléctrica. Así que, si se tiene la formación y las herramientas para entender estos sistemas, es posible obtener una visión general de cómo se comportan, aunque no tengamos una manera confiable de predecir un evento específico.
La clave está en prepararnos adecuadamente para cualquier evento, extremo o no, que nos pueda arrojar el sistema. La mayor parte de las personas no son arruinadas por cisnes negros –las incógnitas desconocidas-, sino más bien por su falta de preparación para los cisnes grises.
En decisiones que involucran a sistemas con muchas partes que interactúan, los vínculos causales son a menudo imprecisos. Por ejemplo, ¿qué pasará con el cambio climático? ¿Dónde y cuándo será el próximo terremoto? ¿Cuándo surgirá una nueva tecnología? ¿qué pasará con las cosechas en determinada zona?
Warren Buffett dijo: “Prácticamente todas las sorpresas son desagradables.” Tener en cuenta el peor de los escenarios es vital, aunque en tiempos de prosperidad, en general, se pasa por alto.
Hay una paradoja simpatica con la toma de decisiones: Casi todo el mundo se da cuenta de la importancia de estos temas, sin embargo, muy pocas personas los práctican para mejorar. ¿Por qué no entrenamos a los jóvenes estudiantes en la toma de decisiones? ¿Por qué son tan escasos los ejecutivos, los médicos, los abogados, los funcionarios del gobierno, versados en estas grandes ideas?
¿Cuál es la probabilidad de que en las
próximas semanas siga estando vivo y que además
postee algunas otras reflexiones sobre este tema, y que
además también sigas vivo y que además
leas esas nuevas reflexiones? ¿Será este
acontecimiento un cisne negro?
Te hago
llegar un saludo grande y mis gracias totales por visitar este Puerto
Managers.

The Toma
de decisiones | Cisnes negros: presupuestos y predicciones equivocadas
by Andres
Ubierna, unless otherwise expressly stated, is
licensed under a Creative
Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 Unported
License.
Posteado por Andres Ubierna
el Miércoles, 14 Abril, 2010 a las 7:30 pm
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Fuente: Blog Puerto Managers,
de Andrés Ubierna
Imagen: Right
and wrong decisions
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Los cisnes negros existen
Los cisnes negros existen y cómo beneficiarse de ellos
Por Aitor el septiembre 7th, 2010
Los cisnes negros eran totalmente desconocidos para la ciencia antes del siglo XIX. De hecho, se asumía como imposible la existencia de los mismos. Si tras cientos de años de observaciones de cisnes, nunca se había visto uno, la conclusión más razonable sería que no existían. Hasta que uno apareció. Como podéis ver en la foto, los cisnes negros existen.
Este es la pequeña anécdota que da comienzo a uno de los libros más relevantes que he leído últimamente, y que seguro que con el tiempo irá cobrando más importancia. El libro se llama El Cisne Negro. El impacto de lo altamente improbable de Nassin Nicholas Taleb (versión original en Amazon, The Black Swan: Second Edition: The Impact of the Highly Improbable
), a quien podéis seguir en Twitter como @nntaleb, y al que podéis encontrar en la página web Fooled By Randomness (el título en inglés de su primer libro
que fue traducido como ¿Existe la Suerte? Las trampas del Azar).
Nassim aprendió desde muy joven y en sus propias carnes lo que eran los cisnes negros. Es de origen Libanés (o como el dice Levantino). El Líbano antes de los años 80 era la pancea de la mezcla de culturas y religiones, un lugar casi idílico en el que arropados por un benigno clima mediterráneo, la tolerancia y el respeto a las demás creencias y religiones hacía posible la coexistencia de musulmanes, cristianos y judíos. Pero todo eso cambió de forma repentina con la guerra del Líbano, cuyos coletazos siguen hoy en día. Nadie en el Líbano pudo precidir lo que iba a pasar. Tras cientos de años de coexistencia, el cisne negro apareció y se llevó el pais por delante.
Pero ¿qué es un cisne negro?
Un cisne negro es un evento altamente improbable que puede alterar por completo las experiencias de las observacionse pasadas.
Os pongo un ejemplo tipo anécdota, que nos contó uno de mis profesores de la universidad. Una de sus alumnas de doctorando, quería estudiar el efecto de las lluvias torrenciales y la erosión en la provincia de Almería. Para ello, había ideado unos cacharros, que se ponían en las laderas de las montañas, y se encargarían de recoger los sedimentos que arrastrara el agua. Solo tenía que esperar unas fuertes lluvias torrenciales y medir la arena en cada cacharro. De esta forma, tendría una estimación de la cantidad de erosión, es decir, lo que se llevaba por delante cada riada. El caso es que las primeras lluvias torrenciales superaron todas las observaciones anteriores y todos sus cacharros se colapsaron. Supongo que la futura doctora, había basado la estimación de la capacidad de los ingenios, en las medidas de precipitación pasadas. No podía esperar que hubiera unas lluvias tan intensas. ¿Cuál fue su error? Suponer que la media de precipitaciones seguía una distribución normal (la famosa campana de Gauss). La realidad es mucho más compleja, y una sola observación (en su caso las primeras lluvias torrenciales), se llevó por delante todas las observaciones precedentes. Si la media de lluvias era de 300 mm anuales, en un solo día cayeron 600mm. Eso es un cisne negro.
La grandeza del libro de Taleb es que nos hace comprender que, eso que los humanos consideran excepciones, son realmente la norma y lo que nos debería hacer tomar las decisiones. Debemos estar preparados para los cisnes negros, porque con los métodos de los que disponemos y sobre los que está construida nuestra sociedad son como meteoritos indetectables.
El libro es de esos que más que una lectura, es una llave. Nos da las pistas para ir abriendo puertas que ni siquiera sabemos que existían. En mi opinión puede que sea, con el tiempo, uno de los libros de filosofía más influyentes.
Para Taleb hay dos tipos de paises conceptuales: Mediocristán y Extremistán. En el primero los sucesos siguen las reglas de la campana de Gauss, por ejemplo, las alturas o pesos de la población. Es imposible encontrar ser humano de 4 metros de altura, y aunque así fuera, su impacto en la media sería muy muy bajo. Sin embargo, en Extremistán se da el caso contrario. Una sola observación, cambia radicalmente la media de todas las observaciones previas. En la bolsa, una sola jornada de pérdidas, puede suponer acabar con los beneficios acumulados durante una década.
Es justo ahí, en la economía, donde Taleb se muestra más crítico y más irónico. Su argumento es sencillo, los modelos probabilisticos matemáticos de la economía y muchos de los economistas “nobeles” más influyentes no sirven. Su argumento es poderoso. La economía, es una actividad que se rige por las leyes del caos (pequeñas variaciones producen enormes impactos) y sobre la que es imposible, conocer todas las variables. Entra por tanto en el territorio de Extremistán. A lo sumo, lo que podemos hacer es blindarnos contra los riesgos ocultos de la economía y para ello toma como modelo a la naturaleza.
La naturaleza es caótica. Nos gusta ajustarla a principios regulares, y a causas y efectos concretos, pero la realidad lo desmiente día a día. No sabemos, y puede que nunca lo sepamos cuándo se va a producir un terremoto. Son millones las variables que podrían estar implicadas. Sin embargo, nos empeñamos en buscar siempre una explicación tipo causa – efecto para cualquier suceso, cuando es muy posible que no se pueda encontrar. Recientemente, Stephen Hawking ha afirmado que es físicamente posible que el universo se creara de la nada por generación espontánea. Es decir, sin causa aparente.
¿Y cómo sobrevivir en un universo dominado por los cisnes negros? Lo que ha hecho la vida y la naturaleza es blindarse ante estas situaciones imprevisibles. ¿Cómo? Con Redundancia y con simplicidad. Tendemos a entender la naturaleza como una maquinaria donde cada parte tiene una única función. No es así. Nuestros propios órganos son redundantes, y cumplen más de una función. La piel, nos protege del exteriror, pero también regula la temperatura. Los riñones filtran y depura, pero también crean hormonas. El cerebro tiene cientos de funciones. Tenemos dos ojos, dos orejas, dos pulmones, dos riñones. En términos informáticos, tenemos un backup para muchas funciones. Somos redundantes. La naturaleza es compleja en su conjunto, pero su equilibrio recae en muchas partes. Es decir, no hay un solo componente sin el que todo se vaya al garete. La vida en la Tierra no depende de una única especie. Son muchas las que lo hacen posible.
Pues bien, esto es justo lo que Taleb denuncia que no ha hecho nuestro sistema económico. Ha dejado de ser redundante y simple. ¿Qué ocurre cuando hay una gran fusión de compañías? Los famosos “campeones nacionales”. Muy simple, muchos puestos se consideran redundantes y se eliminan. Las compañias se quedan con un riñón en vez de dos. Por otro lado, su estructura se vuelve muy compleja y se agiganta. Y esto es muy peligroso para la sociedad, porque cada vez más, se depende de grandes actores cuyo colapso arrastra miles de puestos de trabajo y otras empresas pequeñas. ¿Os suena la película no? Exacto, Lehman Brothers y con el el sistema financiero mundial. Es decir, las compañías se están volviendo simples y por tanto, más expuestas al riesgo, y por otro lado el conjunto del sistema económico se está volviendo mas dependiente de unas pocas compañías. El caldo de cultivo perfecto para que la aparición de un cisne negro, se lo lleve todo por delante.
Lo profético del caso, es que Taleb escribió el libro ANTES de la crisis financiera de 2008. En la edición que yo he leído, incluye un ensayo posterior a la crisis (de imprescindible lectura) en el que comenta que para él, la crisis del 2008 no fue un cisne negro. Ya sabía que algo así podía ocurrir. Bueno sí, eso dicen todos, estaréis pensando. Claro, pero Taleb trabaja con inversiones, y justo su modo de invertir y su experiencia con inversiones reales, fue lo que hizo que sus clientes estuvieran a salvo de la crisis. Esto no lo cuenta en el libro, pero se asume tras su lectura. Critica mucho a los teóricos que nunca han pisado la calle, y que tratan de explicar todo a través de la teoría. Todo su planteamiento teórico se basa en hechos y observaciones de la vida real (lo que se conoce como empiricismo). Para ello cuenta un ejemplo muy elocuente. El de Fat Tony y un Empollón. Fat Tony es un jugador empedernido, y el Empollón un señorito con buena formación matemático-estadística. Tras tirar una moneda 7 veces al aire y salir 7 caras, se les pregunta a ambos, cual es la probabilidad de que salga otra cara en la siguiente tirada. El nerd dice, como es lógico (yo también lo hubiera dicho) que de un 50% (las 7 caras son una mera casualidad), pero Fat Tony, mas ducho en los tugurios de juego dice “un 100%” cara. ¿Cómo? Pues porque para Tony es obvio que la moneda está cargada. Es la experiencia y no la teoría estadística la que le ha llevado a esta correcta suposición.
Pero no todos los cisnes negros son necesariamente malos, y algunos se pueden aprovechar en nuestro beneficio, aunque es complicado y requiere de fortuna. Los sucesos de extremistán se caracterizan porque tienen proporciones descontroladas o imprevistas. Dentro de esta categoría entran las ventas de libros, de música o algunas inversiones de riesgo. Para poder aprovechar los cisnes negros en nuestro beneficio, hay que saber cómo jugar su juego y esto se basa en dos principios. La serendipia y la famosa ley de Pareto:
Lecciones aprendidas: estar preparado para los cisnes negros. Invertir a valores muy conservadores la mayor parte de dinero y a capital riesgo el resto. Esperar siempre beneficios inesperados y escalables. Quizá estéis pensando que todo esto está muy bien, pero YO NO SOY UN INVERSOR. Precisamente, lo que importa aquí no es qué hagas sino la estrategia. En tu vida o en tu carrera profesional, puedes aplicar estos principios. Juega, investiga, haz cosas inesperadas, conoce a gente distinta, ve a eventos o fiestas a las que no hayas ido nunca, hazte voluntario en una ONG, en definitiva practica la serendipia. Luego, arriesga un poco, en algo muy diferente al resto ¿quieres ayudar a los demás? Empieza un proyecto de una escuela rural en Guatemala. Los beneficios, en este caso no necesariamente monetarios, pueden ser muy grandes.
¿Quiénes se han beneficiado de esta estrategia? Desde luego el propio autor de El Cisne Negro, pero ejemplos hay muchos. Steve Jobs, Tim Ferris, Karlos Arguiñano, Dan Brown… ¿Qué otros se os ocurren?
En un futuro post os contaré los 10 principios para protegerse en lo posible de los Cisnes Negros según Taleb.
¿Qué pensáis de esta idea de los cisnes negros? ¿Dónde habéis detectado su presencia? ¿Dónde se podrían dar y cómo nos podrían afectar, para lo bueno o para lo malo?
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