La revolución de las telecomunicaciones cambió radicalmente muchos aspectos de la administración. Y ya se vislumbran transformaciones en el management político...
Por Pablo Carballal
No es necesario ser un erudito para dilucidar que, gracias a las constantes mejoras en las comunicaciones, la sociedad humana se favoreció de numerosas y curiosas maneras.
La masificación de las telecomunicaciones permitió a millones de personas acceder al conocimiento en cuestión de minutos, algo totalmente vedado para nuestros pobres ancestros que, si querían saber algo más del mundo, debían lanzarse a una aventura de proporciones inimaginables.
El promisorio y acelerado desarrollo en las telecomunicaciones a partir de la segunda mitad del siglo XX, provocó una oleada de invenciones que sólo cabían en la mente de un soñador. Hoy, es común apreciar cómo se establecen, como un fenómeno universal, inquietante e irrefrenable, redes sociales virtuales, trasvasando fronteras y regímenes.
La política y los asuntos públicos tampoco se han visto eximidos de esta profunda revolución, y los políticos y funcionarios públicos perciben que, sin estas herramientas, sus desgastadas imágenes quedarán excluidas del debate virtual. Si bien no fue un precursor, la impronta de Barack Obama quedó firmemente instalada como la de un candidato interactivo y promotor del uso inteligente de la tecnología.
Las elecciones que consagraron a la primera persona negra para dirigir los destinos de 252 millones de personas vieron crecer y esparcir su imagen a través de los videos de YouTube, y los sitios MySpace, Facebook y Twitter, ya sea desde PC hogareñas, portátiles o teléfonos celulares. Incluso, el republicano John McCain lanzó una publicidad "anti Obama" en YouTube.
Pero quedaron atrás los momentos de campaña y el presidente más interactivo y virtual de los últimos tiempos se ha propuesto tratar el acceso a Internet como un derecho de los ciudadanos. Su plan: permitir a todos los estadounidenses un acceso digno a una banda ancha de, como mínimo, 100 megabites por segundo. Claro está, no hay que defraudar al electorado.
El caso de Obama llamó poderosamente la atención, aunque no fue el único. Por ejemplo, las imágenes de los terribles sismos captados y retransmitidos por personas anónimas a todo el mundo, así como las eventuales diatribas proferidas por un presidente caribeño contra el uso del ciberespacio: "La Internet no puede ser una cosa libre, donde se haga y se diga lo que sea".
En otras regiones suceden cosas similares. Un caso paradigmático es el de Irán. Este país enfrentó una serie de manifestaciones que fueron fuertemente reprimidas, y censurada cualquier imagen delatora, aunque las autoridades iraníes no contaron con la denuncia "twitteada" de los abusos. China y Cuba, no cejan en su afán de impedir lo imposible.
La blogósfera cobija a un sinnúmero de defensores del uso de Internet. Uno de ellos es el profesor Agustín Mackinlay, docente de la Universidad de Leiden (Países Bajos), quien desde su blog asocia el beneficioso impacto de la innovación (la afanosa "destrucción creativa" empresaria) predicha por Schumpeter con la idea tocquevilliana del "capital social".
Esta última noción, que Tocqueville rescata de su experiencia en los Estados Unidos, pretende dar cuenta de la formación espontánea de asociaciones de ciudadanos que se mantienen informados y estrechamente vinculados para evitar el despotismo.
Por otro lado, Mackinlay reflexiona sobre la importancia de la conectividad para disminuir el "costo del capital" y promover una mayor calidad institucional, evitando el despotismo y fortaleciendo la división de poderes.
También, el periodista Thomas Friedman así como el ensayista Thomas Barnett son dos de los nuevos "gurúes" de la transformación del mundo gracias a la globalización tecnológica. En el libro "El mundo es plano", Friedman nos ilustra acerca de los inconvenientes de resistirse a un planeta económicamente globalizado.
Entre tanto, Barnett, especialista en relaciones internacionales, advierte que la globalización de las comunicaciones promoverá un nuevo orden mundial en el que se diferenciarán los países "conectados" y los "desconectados". Estos últimos serán los más peligrosos, ya que la desconexión favorece el control de la sociedad y la monopolización de recursos estratégicos.
Estar "conectados", por el contrario, supone mantener a los ciudadanos en estado de alerta, y vinculados, ante el peligro de la concentración del poder económico y político. La conectividad no es un fenómeno pasajero, su influencia económica es palpable; sobre la política, menos evidente pero creciente.
Estar "conectados" implicará una nueva forma de gestión y participación. En otras palabras, nace la era del "rule of law" global/conectada.
Pablo Carballal
Lic. en Ciencia Política. Docente en Derecho Político en la Universidad Católica de Salta. Funcionario Público.
29 mar 2010
.........................................
Fuente: MateriaBiz
Imagen 1: Internet campaign
Imagen 2: Facebook Politics
Artículos relacionados:
- El management político en tiempos de Facebook, Twitter y
YouTube
- Antoni
Gutiérrez-Rubí: Las claves de la
comunicación política
- Las
nuevas teorías: Economía Conductual y
Neuroeconomía
- Cultura
Organizacional: Los últimos descubrimientos de las
neurociencias
- Comunicación
interpersonal; El canal de inteligencia inconsciente
- Manuel Castells:
"Comunicación y
poder". La metáfora de la sociedad-red
- Manuel
Castells: El poder tiene miedo de Internet
- Julen
Iturbe sobre Manuel Castells: control y poder
- Manuel
Castells: "Cada persona puede construir su red de redes de
comunicación"
- Manuel
Castells: Los mitos de Internet
- La
ética hacker en la formación de buenos ciudadanos
hackers
- Los
nuevos comportamientos sociales inducidos por las redes y el
microblogging
- Guía
de oratoria para políticos demagogos
- 12
características distintivas de la mala política
- Christian
Salmon: Storytelling. La máquina de fabricar historias y
formatear mentes
- Socialismo
Digital: El poder de la comunidad organizada en redes
- Los nuevos
paradigmas de la comunicación
- La
Comunicación: Del primate al homo loquens, al homo sapiens y
la multimedia (corregido)
- La politica
1.0 es como una mala empresa
- El Manifiesto de
la Generación M
- El
'Cluetrain Manifesto' aplicado a la Politica 2.0
- Las
campañas electorales en la Web 2.0
- Silencio
y escucha frente a la cultura del ruido y la superficialidad
- "Por
qué un Político debería usar Facebook"
- ¿Se
puede hablar de una Política 2.0?
- Cibercampaña
- Guía Básica para entender la
Política 2.0, gratis
- Las
cinco claves principales de la comunicación interpersonal
- David
de Ugarte: Como se hace un discurso persuasivo
- Cómo
convertirse en un buen comunicador
- Nueve
habilidades para potenciar tu capacidad profesional
Imaginactivo
-
Villarrica
Cultural -
EcoVillarrica
-
Facebook
-
NetworkedBlogs
-
Delicious
-
Twitter
-
Bitacoras.com
Etiquetas en Bitacoras.com: management, gestion, innovacion, conocimiento, organizacional, imaginactivo, manuelgross, bligoo


















Google vs Facebook
Google y Facebook: ¿origen y destino?
Por Enrique Dans
06/04/2010 08:16
El pasado marzo, Facebook superó por primera vez a Google en número de páginas vistas en EEUU. La barrera era simplemente cuestión de tiempo: la red social lleva más de tres años de crecimientos meteóricos, ha alcanzado ya los cuatrocientos millones de usuarios en todo el mundo, y un porcentaje muy importante de los mismos mantiene una actividad de actualización no sólo diaria, sino casi frenética.
Facebook es el sitio de destino por naturaleza. Conectas con amigos, te enteras de lo que pasa y desarrollas relaciones plenas de contexto, un contexto dado por miles de aplicaciones de todo tipo creadas por programadores sobre la plataforma de la red social. Genera un consumo constante de millones de páginas vistas hacia usuarios perfectamente identificados.
A Google, en cambio, los usuarios acuden fundamentalmente para irse a otro sitio. Es un sitio de origen, no un sitio de destino. Puedes ir a ver la cotización de un valor en bolsa, a hojear un libro, a ver un mapa o a leer un blog, pero lo fundamental sigue siendo la actividad de búsqueda.
La clave, claro, es la actitud de quien usa un sitio de origen, predominantemente en modo búsqueda, frente a quien usa un sitio de destino. ¿Puede integrarse la publicidad de manera natural como parte de la propuesta de valor, o incluso contribuir a ella?
El 90% de los ingresos de Google proviene de la publicidad en sus páginas. En Facebook, a pesar de sus millones de páginas vistas, la publicidad no ha encontrado aún su sitio: la mayoría de los usuarios simplemente la ignora.
El camino es convergente: Google crea más sitios de destino, mientras Facebook busca herramientas para orientar a sus usuarios en un océano de páginas cada vez mayor. Entre origen y destino, entre extremos que se tocan, usuarios y empresas buscan su sitio.