Por Mauricio Pastrana
Hace tiempo me topé con este artículo escrito por Gary Hamel (publicado el 24 de marzo 2009) que habla de las diferencias en ser de la nueva generación (sus palabras: “el ADN de la generación F”). Para los que no lo ubican, Gary es un experto en administración, graduado de las universidades de Andrews y Michigan, profesor en el LSE y es la mente originadora del concepto de los Core Competencies a modo de análisis de empresa. El blog de administración del WSJ, Management 2.0, lo escribe él.
Dado que el mercado de contenidos en español acerca de la Generacion F es bastante anémico, he decidido traducir y republicar el articulo de Gary, mas añadir algunos puntos extra referentes al mercado latinoamericano.
En su escrito, Gary comenta las diferencias entre la generación administrativa que se crió usando herramientas como ICQ, Messenger y Facebook para comunicarse y dotando de acceso a vuelos transoceanicos accesibles. Según él:
A diferencia del caso actual (una burocracia Weberiana), como mínimo, [esta generación] esperaría que su relacionamiento laboral simule el contexto y temática que se halla en la interacción al Internet.
Teniendo esto presente, Gary propone 12 características presentes en la vida online. Un listado de las realidades post-burocráticas que los empleados de mañana (y algunos de hoy) usarán como medidas para determinar si tu compañía lo entiende o lo sobrepasó. Yo añado otras tres al final de la lista para complementar con el mercado laboral latinoamericano.
- Todas las ideas compiten al mismo nivel.
En la web, cada idea goza de la habilidad de despertar seguimiento y habla -o de no hacerlo- y nadie en absoluto tiene el poder de acabar, esconder o desaparecer un comentario, idea subversiva o un debate embarazoso. Las ideas generan tracción basado en su merito visible, no en el poder político o comercial de los patrocinadores originarios. - Las contribuciones valen mas que las credenciales.
Cuando subes un video a YouTube, nadie pregunta si dispones de un grado en cinematografía. Cuando escribes en un blog, es de poco interés si tienes una educación en periodismo. De hecho, los diferenciadores usuales: puesto, titulo, grados y licenciaturas, no llevan casi peso en linea. En la Internet lo que cuenta no es tu CV sino lo que puedas contribuir. - Las jerarquías son naturales, no prescritas.
Esta es una dinámica que se ve mejor en cualquier foro en linea. Los usuarios con más poder decisivo, respeto y atención provienen de la misma aprobación en el foro por otros usuarios. De hecho hay herramientas de foro que permiten a los usuarios acumular puntos según la palabra y votos de los demás. En el Internet la autoridad sube desde la base. - Los líderes están para servir, no para presidir.
En linea, los lideres son sirvientes. Nadie tiene el poder absoluto para comandar o sancionar. Las únicas palancas validas para lograr influenciar acciones son argumentos creíbles, experiencia demostrable y acciones abnegadas. Si se te olvida esto en linea, pronto tus seguidores se van a olvidar es de ti. - Las labores se eligen, no se asignan.
La economía del Internet es opt-in. Así sea una contribución a un blog, un proyecto de código abierto o una acción para departir consejos en un foro, el animo motivador son items de interes personal. Cada persona es contratista independiente y cada quien trabaja solo por su propio llamado. - Los equipos y agrupaciones son auto-definidas y auto-organizadas.
En el Internet tu eliges a tus compatriotas. En cada comunidad en linea siempre estas en libertad de hablar con algunos e ignorar al resto. Puedes compartir a fondo con los de un subforo pero pasar a los demás como caso omiso. Justo así como nadie te puede asignar una labor aburrida, nadie te puede asignar una labor con colegas que no lo entiendan. - Los recursos se atraen, no se alocan.
En las grandes compañías, los recursos se alocan desde “arriba” en lo que mejor simula ser una batalla politi-económica de dineros e influencias. En la Web los esfuerzos humanos fluyen hacia las ideas y proyectos que se propongan como atractivos (o divertidos) y se alejan de los que no. En este sentido, la web es un mercado semiperfecto donde los individuos deciden por los millones, minuto a minuto, el como consumir su tiempo y atención. - El poder viene de compartir la información, no de acumular y
acapararla.
La Web también es una economía de generosidad. Para ganar influencia y estatus hay que entregar tu experiencia y contenido. Más aún hay que hacerlo rápido… a riesgo de que alguien lo haga por ti y se lleve el credito de paso. En linea existen un sinfín de incentivos para compartir y muy pocos para acaparar. - Las opiniones son compuestas y sujetas a revisión por pares.
Sin importar que tan radicales y disruptivas sean; en el Internet, las ideas realmente inteligentes van a atraer seguimiento. La web es un medio cuasiperfecto para agregar la tan-afamada inteligencia de las masas, así sea en mercados de opinión formales y organizados como en grupos casuales de discusion y habla. Y ya cuando esta este acumulada se le puede dar uso como un martillo solido para clavar las ideas que buscan generar los actores del mundo offline. - Los usuarios tienen poder de veto sobre las políticas internas.
Esta lección ya la aprendieron varios empresarios importantes del mundo Web. Los usuarios en linea traen opinión y voz y se van a alinear rápidamente en contra de cualquier decisión o cambio en politica que parezca llevar la contraria a los intereses de la comunidad. El unico modo de mantener leales a los usuarios es dándoles un pedazo del pastel de decisiones. Aunque la comunidad la creaste tu, los dueños realmente son tus usuarios. - Los logros intrínsicos son los más importantes.
De hecho, la Web es un testamento al poder de los logros intrínsicos. Nomás tomando todos los articulos contribuidos a Wikipedia, la cantidad de software de código abierto creado y compartido más todos los datos, detalles y consejos compartidos en linea como ejemplo en términos de horas-voluntario demuestran la naturaleza humana para sentir aprecio por entregar. El dinero es fenomenal, pero también lo es el reconocimiento y gozo de compartir. - Los hackers son heroes.
Las grandes compañías tienen la practica de hacerle la vida imposible a los activistas y organizadores, sin importar que tan constructiva sea la critica. En contraste, las comunidades en linea se reúnen alrededor de opinion anti-autoritaria. De hecho, contenidos en pro de discusión o expositivos son bienvenidos y hasta celebrados como campeones de los valores democraticos del Internet. Esto es verídico en especial si se habla del proceso de eliminar restricciones a lo que otros llaman sus derechos digitales inalienables.
Y en particular quisiera añadir 3 mas, ajustados según mis observaciones del mercado latinoamericano aunque la realidad es que aplican en cualquier entorno.
- Mientras mas haces, mas haces: Las tareas monolíticas son más
difíciles de atacar que las multitareas.
El Internet no discrimina de una persona con 20 tareas pendientes a una con 2. Así mismo los navegadores están hechos para administrar varias viñetas, encima de sistemas operativos que permiten varias ventanas en lo que ahora son uno en múltiples escritorios sobre una en varias maquinas virtuales. El asignar una tarea y esperar una pronta resolución es menos efectivo que asignar 10 entre varios y trabajar en conjunto por sub-segmentos. De hecho, esta cultura de subsegmentar tambien aplica a la practica de aceptar distracciones. De hecho, hace muy poco se publico un reporte Australiano acerca de los beneficios en productividad de permitir distracciones en la oficina como Facebook. - Tu vida personal es tu vida laboral.
Suena obvio, y aunque podría ser un punto discusivo acerca de vivir para trabajar vs. trabajar para vivir, trata mas con el hecho que el impacto de tu trabajo y reputación en linea se refleja en tu brand como persona. Para una compañía es mas lógico contratar un bloggero conocido como persona a proponer su punto de vista sobre alguna marca que poner a un periodista conocido a escribir a nombre de la marca. - La presencia física esta sobre-valuada
De hecho cuando hay herramientas como Skype, Gotomeeting, Live Meeting, Google Docs y Basecamp para administración remota de trabajo, ¿que sentido hace cumplir con un horario 9-5 en oficina y visitar clientes cada dos días para compartir un café glorificado? Para la generación en linea, el teléfono es tanta herramienta de trabajo como lo es la sala de conferencias. Esto es más verídico para aplicaciones digitales donde el producto nisiquiera se ha de entregar físicamente sino que se puede demostrar remotamente a la oficina del cliente donde, a fin de cuentas, estará el usuario final usándolo.
Está por discutir si se ha de “reescribir el libro” en teoría de
administración y medidas de éxito, pero es muy claro para mi que estas
primas están impresas en el ADN de la Generación F y estan (por
lo general) inexistentes en el ADN administrativo de cualquier compañía
Fortune 500 “promedio” (y así mismo, las compañías latinoamericanas.
Tambiénvan incluidas en ese brochazo).
Como lo propone Gary:
Si, puede haber una grán cantidad de chicos jóvenes sin trabajo en estas épocas de crisis, pero esta claro que muy pocos se van a sentir cómodos en la tierra del cubículo.
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Fuente: Marca beta
Imagen: Facebook Generation
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Etiquetas en Bitacoras.com: management, gestion, innovacion, conocimiento, organizacional, imaginactivo, manuelgross, bligoo



















Facebook Generation vs. the Fortune 500
The Facebook Generation vs. the Fortune 500
Posted 22 Sep 2010 by Gary Hamel
The experience of growing up online will profoundly shape the workplace expectations of “Generation F” – the Facebook Generation. At a minimum, they’ll expect the social environment of work to reflect the social context of the web, rather than as is currently the case, a mid-20th-century Weberian bureaucracy.
If your company hopes to attract the most creative and energetic members of Gen F, it will need to understand these Internet-derived expectations, and then reinvent its management practices accordingly. Sure, it’s a buyer’s market for talent right now, but that won’t always be the case—and in the future, any company that lacks a vital core of Gen F employees will soon find itself stuck in the mud.
With that in mind, I compiled a list of 12 work-relevant characteristics of online life. These are the post-bureaucratic realities that tomorrow’s employees will use as yardsticks in determining whether your company is "with it" or "past it." In assembling this short list, I haven't tried to catalog every salient feature of the web’s social milieu, only those that are most at odds with the legacy practices found in large companies.
1. All ideas compete on an equal footing. On the web, every idea has the chance to gain a following—or not, and no one has the power to kill off a subversive idea or squelch an embarrassing debate. Ideas gain traction based on their perceived merits, rather than on the political power of their sponsors.
2. Contribution counts for more than credentials. When you post a video to YouTube, no one asks you if you went to film school. When you write a blog, no one cares whether you have a journalism degree. Position, title, and academic degrees—none of the usual status differentiators carry much weight online. On the web, what counts is not your resume, but what you can contribute.
3. Hierarchies are natural, not prescribed. In any web forum there are some individuals who command more respect and attention than others—and have more influence as a consequence. Critically, though, these individuals haven’t been appointed by some superior authority. Instead, their clout reflects the freely given approbation of their peers. On the web, authority trickles up, not down.
4. Leaders serve rather than preside. On the web, every leader is a servant leader; no one has the power to command or sanction. Credible arguments, demonstrated expertise and selfless behavior are the only levers for getting things done through other people. Forget this online, and your followers will soon abandon you.
5. Tasks are chosen, not assigned. The web is an opt-in economy. Whether contributing to a blog, working on an open source project, or sharing advice in a forum, people choose to work on the things that interest them. Everyone is an independent contractor, and everyone scratches their own itch.
6. Groups are self-defining and self-organizing. On the web, you get to choose your compatriots. In any online community, you have the freedom to link up with some individuals and ignore the rest, to share deeply with some folks and not at all with others. Just as no one can assign you a boring task, no can force you to work with dim-witted colleagues.
7. Resources get attracted, not allocated. In large organizations, resources get allocated top-down, in a politicized, Soviet-style budget wrangle. On the web, human effort flows towards ideas and projects that are attractive (and fun), and away from those that aren’t. In this sense, the web is a market economy where millions of individuals get to decide, moment by moment, how to spend the precious currency of their time and attention.
8. Power comes from sharing information, not hoarding it. The web is also a gift economy. To gain influence and status, you have to give away your expertise and content. And you must do it quickly; if you don’t, someone else will beat you to the punch—and garner the credit that might have been yours. Online, there are a lot of incentives to share, and few incentives to hoard.
9. Opinions compound and decisions are peer-reviewed. On the Internet, truly smart ideas rapidly gain a following no matter how disruptive they may be. The web is a near-perfect medium for aggregating the wisdom of the crowd—whether in formally organized opinion markets or in casual discussion groups. And once aggregated, the voice of the masses can be used as a battering ram to challenge the entrenched interests of institutions in the offline world.
10. Users can veto most policy decisions. As many Internet moguls have learned to their sorrow, online users are opinionated and vociferous—and will quickly attack any decision or policy change that seems contrary to the community’s interests. The only way to keep users loyal is to give them a substantial say in key decisions. You may have built the community, but the users really own it.
11. Intrinsic rewards matter most. The web is a testament to the power of intrinsic rewards. Think of all the articles contributed to Wikipedia, all the open source software created, all the advice freely given—add up the hours of volunteer time and it’s obvious that human beings will give generously of themselves when they’re given the chance to contribute to something they actually care about. Money’s great, but so is recognition and the joy of accomplishment.
12. Hackers are heroes. Large organizations tend to make life uncomfortable for activists and rabble-rousers—however constructive they may be. In contrast, online communities frequently embrace those with strong anti-authoritarian views. On the web, muckraking malcontents are frequently celebrated as champions of the Internet’s democratic values—particularly if they’ve managed to hack a piece of code that has been interfering with what others regard as their inalienable digital rights.
These features of web-based life are written into the social DNA of Generation F—and mostly missing from the managerial DNA of the average Fortune 500 company. Yeah, there are a lot of kids looking for jobs right now, but few of them will ever feel at home in cubicleland.
So, readers, here are a couple questions: What are the web-based social values that you think are most contrary to the managerial DNA one finds inside a typical corporate giant? And how should we reinvent management to make it more consistent with these emerging online sensibilities?
Gary Hamel will talk with HCL Technologies CEO and MIX Maverick Vineet Nayar about the challenges inherent in managing Generation Y, in an exclusive webinar for MIX registered members on Oct. 4, 2010. Plan to attend “Managing Millennials: The 'Employees First, Customers Second' Experiment.”
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