La neurociencia cultural de la percepción social
Por Aníbal Monasterio Astobiza.
Bizkaia, Spain
Un neurocientífico en el foro de la revista Science se pregunto ante la creciente "moda" en neurociencia de dar un gran énfasis a la plasticidad (la capacidad del cerebro de cambiar y modificar su estructura y funcionamiento):
"Si los sistemas neuronales que usamos para una determinada tarea cambian cada 15 minutos de practica... ¿cómo podemos separar las estructuras orgánicas de la experiencia en la historia de un organismo?"
La respuesta rotunda de la neurociencia cultural, una creciente rama o subdivisión de la neurociencia que estudia la intersección entre la cultura y el cerebro o como los procesos mentales son modificados por factores ecológicos como el contexto sociocultural, estructuras sociales... es un gran: NO PODEMOS.
Freeman, Rulea y Ambady, psicólogos del departamento de psicología de la Universidad de Tufts en EE.UU., analizan los datos que se han ido obteniendo en un área dentro de la neurociencia cultural denominada "neurociencia cultural de la percepción social" que revela como la cultura influye en procesos psicológicos básicos de la percepción visual relacionada con la información social.
El pensamiento ortodoxo en filosofía de la mente, psicología y ciencias cognitivas y del comportamiento en general durante los últimos tiempos ha sido ver a la mente/cerebro como un computador o unidad de procesamiento central con una serie de reglas que operan sobre nuestros estados mentales y su contenido (símbolos) aislados del contexto y por supuesto de la cultura.
Los seres humanos somos entidades biológicas estamos compuestos por células, órganos, hormonas y neuronas en nuestro sistema nervioso pero también somos entidades culturales porque actuamos en un medio sociocultural que modificamos pero que también nos modifica simultáneamente a nosotros.
Una nueva corriente dentro de las ciencias cognitivas, la cognición situada o encarnada, ve a los organismos biológicos como entidades dinámicas cuyos estados cognitivos crean bucles de interacción con el entorno con múltiples direcciones de relación cerebro/entorno/cuerpo.
Parece ser que la cultura influye el sistema perceptual.
Pero ¿como podría darse esto? Nuestro sistema visual ha evolucionado para obtener la información del mundo visual de la forma mas precisa y eficiente para informarnos del entorno y actuar sobre el y por tanto no debería ser objeto de ninguna distorsión o interferencia.
La aproximación ecológica de la visión o percepción favorecida por J.J. Gibson muestra como hay una relación entre organismo-entorno por cual el organismo siempre percibe aquello que le ofrece la mayor propensión, posibilidad, oportunidad (affordances) para el.
La influencia de procesos y fenómenos culturales se dan en cuatro dimensiones sobre el que el sistema perceptual visual trabaja dentro de lo que se llama neurociencia cultural de la percepción social: a) percepción no-social b) la percepción de otros como personas c) la percepción de las emociones d) la percepción y evaluación del grupo.
a) percepción no-social:
Culturas que difieren en sus estructuras y organización como la occidental y asiática influyen en la cognición. Los occidentales son más individualistas y los asiáticos mas comunitaristas o colectivistas, y esto se refleja en patrones de pensamiento y cognición. El pensamiento del occidental es más analítico mientras que el pensamiento del asiático es más interdependiente. Y cuando esto es testado con tareas perceptuales visuales los occidentales son mejores en describir y percibir detalles específicos de los estímulos visuales mientras que los asiáticos se centran mas en percibir el estimulo visual en relación con contexto global.
b) la percepción de otros como personas:
Dentro del mundo visual no hay otra categoría más importante que la percepción de aquellos que son como nosotros: las personas. La cultura influye en como vemos a otras personas en función de su raza, genero, estatus socioeconómico etc.
c) la percepción de las emociones:
Las expresiones faciales son uno de los estímulos más importantes para capturar la atención porque muestran la disposicion de alguien y sus estados emocionales axial como información del entorno. Numerosos estudios han mostrado como la percepción de las emociones de miembros de tu propia cultura se reconocen con mayor facilidad que las emociones de miembros de otras culturas. Expresiones faciales de miedo activan bilateralmente la amígdala cuando se ven emociones de miembros de tu propia cultura en comparación a expresiones faciales de miedo de alguien no perteneciente a tu cultura.
d) la percepción y evaluación del grupo:
Además de ver las expresiones faciales de la emoción también vemos la posición relativa de alguien dentro del grupo (jerarquía) y su estatus de subordinado o dominante a través de sutiles pistas expresadas con el cuerpo. Aunque esta pistas son discriminadas de igual forma por todo el mundo si que es cierto que la cultura americana, individualista y que premia a quienes suben en la jerarquía social tienen una mayor sensibilidad a percibir signos de dominancia.
Los autores de este artículo de revisión realizaron un estudio con neuroimagen con participantes americanos y japoneses en los que veían imágenes de cuerpos con actitudes de dominancia o subordinación. A los participantes se les administro diversas escalas para evaluar su tendencia a la dominancia o subordinación con preguntas del estilo ("yo impongo mi opiniones sobre los demás" o "Dejo que las personas se expresen libremente")
Como se esperaba los cuestionarios mostraron que los americanos tienen una tendencia a ser dominantes y los japoneses mas subordinados. Los resultados de la neuroimagen revelan como núcleo caudado y la corteza prefrontal media envueltos en el procesamiento de recompensas se activan ante estímulos dominantes en los sujetos americanos mientras que el patrón inverso se daba en los participantes japoneses.
En conclusión, percibir en otros actitudes de dominancia y/o subordinación expresadas corporalmente (comunicación no-verbal) activa regiones como el núcleo caudado y la corteza media prefrontal aprendiendo a ser considerados como valores recompensantes según la cultura y que el grado de activación de estas áreas predice la tendencia a mostrar estas conductas en los propios sujetos.
La neurociencia cultural y dentro de esta el área de la neurociencia cultural de la percepción social puede ofrecer grandes respuestas sobre la naturaleza dinámica de la percepción e ínter actuación de las personas unas con otras.
Wednesday, February 24, 2010
ResearchBlogging.org Freeman JB, Rule NO, & Ambady N (2009). The cultural neuroscience of person perception. Progress in brain research, 178, 191-201 PMID: 19874970
posted by Anibal at 10:20 AM
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Fuente: Sapere Audere
Imagen: Identity
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Neurociencia y educación: El placer de aprender
Neurociencia y educación: El placer de aprender relacionando experiencias
Memorizar no es malo, es como funciona el cerebro esencialmente, pero hay ocasiones en las que relacionando y comparando la información, el aprendizaje se hace más efectivo. Y si esa información está asociada con el placer, entonces se obtiene un aprendizaje más que seguro.
Aprender es un proceso innato del ser humano, siempre estamos en constante aprendizaje. Este proceso adquiere mayor relevancia cuando se traduce en el plano educativo, en la escuela. Todos hemos pasado por malas experiencias en esa etapa, ya sea por los malos profesores, por las clases aburridas o por las interminables horas de pizarra, abrumadas por infinitos números y palabras que más parecían jeroglíficos. Todos, indescifrables. Pero, alguien se ha preguntado ¿Por qué?
Felizmente, hoy en día el estudio de la conducta y de los hábitos del ser humano, así como del funcionamiento completo de nuestro cerebro, ha permitido encontrar algunas respuestas y ha colaborado con una mejor implementación en el campo educativo. Los grandes avances de la neurociencia han consentido develar los mecanismos cerebrales que hacen posible el aprender, el recordar y el grabar la información de manera permanente en el cerebro.
El placer de aprender
Según Judy Willis, neurocientífica e investigadora de la relación entre educación y neurociencia, en el proceso de aprendizaje es necesario valorar dos puntos cardinales, en primer lugar, el estado de ánimo del alumno, es decir, la predisposición que éste tenga hacia la captación de una información novedosa. Si el alumno está contento, la información recepcionada será aprendida con mayor facilidad, de lo contrario, las horas frente al profesor poco o nada habrán valido la pena.
Por eso resulta tan importante la metodología en la enseñanza -el segundo punto-, porque depende en gran parte de la manera cómo el estudiante se predisponga para aprender. Según la investigadora, son las emociones las que conducen la memoria, esto significa que si las emociones son placenteras, el rechazo a información novedosa será menor, y por ende, el aprendizaje más efectivo.
Para la neurociencia al cerebro se le agiliza el aprendizaje cuando se incorpora mediante esquemas, mapas, gráficos y cualquier otra herramienta que permita la formalidad y el orden. La información mostrada de forma organizada y estructurada incorpora una actitud positiva para captar la atención del alumno. Dicha información se maximiza cuando ésta se relaciona con aprendizajes previos, es decir, vivencias personales que los alumnos tienen y que permiten entender mejor lo aprendido.
El aprendizaje relacional
La neurociencia continúa desenredando los mecanismos del cerebro y en el ámbito educativo ha colaborado mucho. Según el neurocientífico Ignacio Morgado, actualmente se ha podido concluir que la educación memorística ha sido correcta, pese a haber sido satanizada por mucho tiempo. El memorismo resulta la mejor forma de aprender muchos conceptos que se determinan por hábitos o formas de hacer las cosas. Una suma siempre será la misma, por eso se repite hasta memorizarla. Sin embargo, existen otras formas de aprendizaje, como el relacional, que consiste en aprender hechos, episodios y circunstancias en la vida que, más que repetir, requiere relacionar cosas. Cuanto más cosas comparamos, cuanto más relacionamos, más y mejor aprendemos, afirma el neurocientífico.
Foto: Sociedad de Pediatría
Memorizar no está mal, porque es como trabaja el cerebro, pero el aprendizaje actual no se sirve de una única fuente, hoy en día los alumnos tienen la posibilidad de contrastar la información nueva con otras fuentes que le permitan ampliar el conocimiento y corroborarlo. Por eso el aprendizaje necesita de una estrategia cognitiva que lo guíe. El repetir la información hasta memorizarla sirve como guía de aprendizaje, pero si lo que se quiere es aprender hechos y conocimientos, episodios que han ocurrido, el memorismo no será insuficiente. Entonces es más efectivo aprender por contraste, utilizando las diversas fuentes de información.
Aprender mediante la experiencia puede resultar lo mejor, mediante las sensaciones de un especifico hecho, sobre un evento en especial. Cada vez que se repita la situación estaremos mejor preparados para afrontarla, porque dejará de ser nueva para nosotros y reaccionaremos más rápido y mejor.
El proceso de aprendizaje
Para la investigadora Judy Willis, toda información novedosa, antes de ser aprendida, debe pasar por tres importantes filtros en nuestro cerebro, Estos filtros favorecen la discriminación y la atención del cerebro a lo que realmente le interesa absorber como aprendizaje. Los filtros están presentes en el sistema de aprendizaje RAD: el sistema reticular de activación (RAS), el filtro positivo de la amígdala y la intervención de dopamina.
Cada uno de ellos se determina por las emociones, si son positivas, el acceso de la novedad al cerebro se realizará con mayor rapidez. Si el cerebro detecta estrés puede combatir y bloquear la información. El neurocientífico Ignacio Morgado, agrega a lo expuesto, que las emociones son de relevante importancia para el aprendizaje, porque determinan finalmente la decisión del ser humano al elegir entre varias opciones. El uso de la razón se mantiene limitado al análisis de las probabilidades, pero es en la decisión final que las emociones determinan la elección según las sensaciones que nos producen.
Esto significa que, cuando mejor sea el ambiente para aprender, mejor será el aprendizaje. Por eso es importante la didáctica en el proceso educativo. Está claro que no sólo el memorismo resulta beneficioso, sino que también existen ciertas maneras según sea el caso de lo que se requiere aprender. Cada vez los niños son más hábiles y más veloces en su pensamiento, por eso es necesario mejorar las herramientas para capturar su atención.
Es por todo esto que la educación debe centrar sus esfuerzos en captar la atención del alumno con la mayor variedad de posibilidades, siempre buscando estimular la satisfacción de éste en el proceso educativo. La transferencia de información estructurada utilizando medios agradables, permitirá que el alumno capte la información placenteramente.
La variante de educar relacionando experiencias, puede resultar satisfactoria si a lo expuesto, se suma un correcto manejo de las emociones. Gracias al aporte de la neurociencia es posible que los profesores y las clases dejen de ser aburridas y por el contrario, el aprendizaje sea, una actividad placentera y efectiva. Sencillamente, inolvidable.
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