Las guerras son el producto de un mal matrimonio
A lo largo de mi vida he sido observadora de las guerras, me gusta estudiarlas casi de manera morbosa, pero la verdadera razón de mi afición es la búsqueda constante de la verdad y la justicia o por lo menos de mi verdad y mi justicia.
Me gusta observar hasta el más mínimo indicio de un conflicto solo para analizar su naturaleza y los factores incidentes, y en mi práctica concluí que las guerras son el producto de la manipulación de los más fuertes sobre los más débiles, en donde los que pierden son los actores directos del conflicto y quienes ganan son los actores pasivos del conflicto o manipuladores.
Cuando nace un conflicto que aún no se ha traducido en guerra, nace con él un tercer, cuarto, quinto o enésimo participante detrás del que se esconden intereses particulares y que terminan provocando una guerra.
Lo explicaré con un ejemplo: En mi familia las grandes autoridades, temidas y respetadas por todos, son mis abuelos maternos. A lo largo de su vida de pareja tuvieron grandes diferencias que mantienen dormidas y que despiertan al asomo de un conflicto entre los miembros de la familia. Entre mis hermanos, uno era el favorito de mi abuela y otro el favorito de mi abuelo y, como es natural, la convivencia de dos adolescentes está enmarcada dentro del conflicto.
Así que cuando surgía uno de estos episodios de lucha entre hermanos adolescentes, de inmediato cada uno de mis abuelos tomaba partido, argumentando a su protegido las razones por las cuales él debía ganar el conflicto (aunque al final la ganancia era un castigo de mi mamá) o dándole la razón en lo que discutían; luego los dos hermanos comenzaban una batalla campal en donde los invitados especiales eran los puños, las patadas y, por supuesto, las frases insultantes y al final llegaba mi mamá y los reprendía dejándoles un castigo.
De la misma forma ocurre con los conflictos y guerras entre naciones, por lo menos esa es la asociación que yo hago al respecto. En el escenario mundial, históricamente podemos observar que mis abuelos son un tipo de Rusia y USA, quienes se casaron durante la segunda guerra mundial y luego tuvieron desacuerdos (los mismos de un matrimonio común) tal vez por sus diferentes sistemas políticos y económicos, uno comunista y el otro capitalista, lo que terminó provocando la muy popular Guerra Fría que, en mi opinión, sigue vigente pero con algunas adhesiones, pudiendo resumir las partes en USA y aliados y comunistas orientales y aliados o, si se quiere, entre comunismo y capitalismo.
Esto lo podemos confirmar e ilustrar si miramos un poco la actualidad política en Suramérica, en donde existe un conflicto cada vez más intenso entre el gobierno venezolano (de tendencia comunista) y el gobierno colombiano (capitalista). A raíz de este conflicto los diferentes agentes de la Guerra Fría comienzan a tomar partido.
Por un lado Estados Unidos apoya a Colombia al utilizar bases militares de este último para realizar operaciones militares e Israel le vende armamento, al tiempo que Irán, Rusia y otros países de este bando, venden armamento de guerra a Venezuela y otros como Cuba lo asesoran militarmente.
Si sacamos cuentas de todo lo que estos dos países pobres han invertido en guerra durante los dos últimos años, tal vez, con ese dinero se podría solucionar el problema, por lo menos, de hambre en toda la región; pero en vez de so lo que ocurrió fue que ese dinero terminó en manos de estos guerreristas, llamados potencias mundiales.
Afortunadamente el conflicto entre estos dos países es conflicto y no guerra y yo apoyo las palabras de Chávez cuando cataloga a Uribe como Peón del Imperio, pero a él le diría Peón del terrorismo oriental. Chávez tiene razón en parte al decir que Uribe es un peón del Imperio, pero honestamente, yo creo que Uribe lo que hace es aprovecharse de los intereses económicos y políticos del papá del norte, porque este juego de guerras es para estratega y él sí que lo es.
Ahora bien, si durante la segunda guerra mundial se casaron los Estados Unidos y Rusia a pesar de sus diferentes y chocantes sistemas políticos ¿por qué hoy no se casan Colombia y Venezuela? Si estos dos entendieran lo que entendió USA y Rusia en el siglo XX, la historia sería otra. En aquel tiempo ellos, a pesar de su ideología, debían unirse para acabar con un Hitler azotador y hoy estos dos necesitan unirse para combatir la escasez y procurar la prosperidad de sus pueblos.
Hoy ante un altar y con traje de novia (no se a quien vestir de novia y a quien de novio, sobre todo después de lo ocurrido en Cancún) estos dos deben firmar sus votos y no adulterar más siendo peones de unos o de otros, sino pensando que “el bien del pueblo era una meta por demás loable, pero al negar el alma del hombre, una parte trascendente de su ser… destrozaba las bases de la dignidad humana y del valer individual”[1].
Gobernantes sensatos e insensatos, procuren el bien del pueblo sin destrozar al hombre.
DINA MIRANDA MARTÍNEZ
ADMINISTRADORA DE EMPRESAS
Dina.mm@hotmail.com
[1] CLANCY, Tom. La Caza Del Octubre Rojo. RBA Editores S.A., 1993. Pág. 36





















Complementos
hace 1 hora 16 mins
hace 1 hora 24 mins
hace 1 hora 28 mins
hace 1 hora 36 mins
hace 1 hora 49 mins
hace 17 horas 14 mins
hace 19 horas 9 mins
hace 19 horas 21 mins
hace 19 horas 39 mins
hace 20 horas 57 mins
hace 21 horas 24 mins
hace 21 horas 30 mins
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 1 día
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días
hace 2 días