La zona cerebro: neuronas espejo
Se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere.
Las neuronas del individuo imitan como "reflejando" la acción de otro: así, el observador está él mismo realizando la acción del observado, de allí su nombre de "espejo". Tales neuronas habían sido observadas primeramente en primates, y luego se encontraron en humanos y algunas aves.
En el ser humano se las encuentra en el área de Broca y en la corteza parietal. En las neurociencias se supone que estas neuronas desempeñan un importante rol dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación.
De aquí que algunos científicos consideren que la neurona espejo es uno de los más importantes descubrimientos de las neurociencias en la última década. Las neuronas espejo han sido halladas en la circunvolución frontal inferior y en el lóbulo parietal. Estas neuronas están activas cuando los simios realizan alguna tarea, y además cuando observan esa misma específica tarea realizada por otro.
Las investigaciones desarrolladas empleando IRMf, simulación magnética transcraneal (TMS) y electroencefalografías (EEG) han encontrado evidencias de un sistema similar en el cerebro humano, en el que también coinciden el observar y el actuar. La función del sistema espejo es objeto de muchas elucubraciones científicas.
Estas neuronas podrían ser importantes para comprender las acciones de otras personas, y para aprender nuevas habilidades por imitación. Algunos investigadores piensan que el sistema espejo podría imitar la acciones observadas, y así enriquecer la teoría de las habilidades de la mente. Otros lo relacionan con las habilidades de lenguaje. También se ha sugerido que las disfunciones del sistema espejo podrían ser la causa subyacente de algunos desórdenes cognitivos, tales como el autismo. Se están realizando investigaciones sobre todas estas posibilidades.
El Descubrimiento.
En los años 1980 y 1990, Giacomo Rizzolatti trabajaba con Leonardo Fogassi y Vittorio Gallese en la universidad de Parma, en Italia. Estos científicos habían colocado electrodos en la corteza frontal inferior de un mono macaco para estudiar las neuronas especializadas en el control de los movimientos de la mano: por ejemplo, asir objetos o ponerlos encima de algo.
Durante cada experimento, registraban la actividad de sólo una neurona en el cerebro del simio mientras le facilitaban tomar trozos de alimento, de manera que los investigadores pudieran medir la respuesta de la neurona a tales movimientos. Así fue que, como ya ocurriera con muchos otros descubrimientos, las neuronas espejo fueron encontradas por casualidad.
Rizzolatti recuerda que "cuando Fogassi, parado al lado de una frutera, tomó un plátano, observamos que algunas de las neuronas del mono reaccionaron. ¿Pero cómo habría podido suceder esto si el animal no se había movido?
Al principio pensamos que fuera un error en nuestra técnica de medición o quizá un fallo del equipo, pero luego comprobamos que todo funcionaba bien y que las reacciones de la neurona ocurrían cada vez que repetíamos el movimiento", mientras el macaco lo observaba. Este trabajo fue publicado en esa oportunidad y posteriormente se ha confirmado, hallando neuronas espejo en las regiones parietal inferior y frontal inferior del cerebro.
Recientemente, las evidencias del IRMf, de TMS y de EEG, así como del comportamiento, sugieren con firmeza la presencia de sistemas similares en el ser humano, en el que se han identificado regiones del cerebro que se activan durante la acción y la observación de la misma. No sorprende que estas regiones cerebrales coincidan de cerca con las localizaciones encontradas en el macaco.
En los monos.
El único animal donde las neuronas espejo se han estudiado individualmente es el macaco. En estos monos, las neuronas espejo se encuentran en la circunvolución frontal inferior (región F5) y en el lóbulo parietal inferior. Se cree que las neuronas espejo intervienen en la comprensión del comportamiento de otras personas.
Por ejemplo, una neurona espejo que se active cuando el mono rompe un trozo de papel se activaría también cuando el mono ve a una persona rompiendo un papel, u oye un papel rompiéndose, sin ver la imagen. Estas características hacen que los investigadores crean que las neuronas espejo codifican conceptos abstractos de acciones como "romper papel", ya realice la acción el mono o una persona.
No obstante, se desconoce la función de las neuronas espejo en los macacos. Ya adultos, estos simios no parecen aprender por imitación. Los experimentos recientes sugieren que los macacos pueden imitar los movimientos de la cara de un ser humano; pero sólo los neonatos, y durante un marco temporal limitado.
Sin embargo, no se sabe si las neuronas espejo son la base de este comportamiento. Es posible que, en simios adultos, las neuronas espejo permitieran a un mono entender lo que está haciendo otro congénere, o reconocer la acción que realiza.
En el ser humano.
Normalmente no es posible estudiar neuronas aisladas en el cerebro humano, así que los científicos no pueden estar seguros de que los seres humanos posean neuronas espejo.
Sin embargo, los resultados de los estudios por imágenes del cerebro han demostrado que la circunvolución frontal inferior y la corteza parietal inferior del cerebro humano se activan cuando la persona realiza una acción y también cuando la persona observa a otro individuo realizar esa misma acción. Por lo tanto, es probable que estas regiones contengan neuronas espejo y han sido definidas como el sistema de neuronas espejo humano.
La importancia de las Neuronas Espejo.
Desde el descubrimiento de las neuronas espejo, se han hecho importantes declaraciones sobre su importancia (por ejemplo, por Ramachandran). Particularmente, se ha discutido mucho acerca de la evolución de las neuronas espejo, y su relación con la evolución del lenguaje.
En los seres humanos, las neuronas espejo se encuentran en la corteza frontal inferior, cerca del área de Broca, una región del lenguaje. Esto inclina a sugerir que el lenguaje humano evolucionó a partir de un sistema de comprensión y realización de gestos implementado en las neuronas espejo.
Las neuronas espejo tienen ciertamente la capacidad de proporcionar un mecanismo para comprender la acción, aprender por imitación, y la simulación imitativa del comportamiento de los demás. Sin embargo, como en muchas teorías de la evolución del lenguaje, existen pocas evidencias directas.
Los estudios también vinculan las neuronas espejo con la comprensión de objetivos e intenciones. Fogassi y otros registraron en 2005 la actividad de 41 neuronas espejo en el lóbulo parietal inferior (IPL) de dos macacos rhesus de la India. Desde hace tiempo se ha reconocido al IPL como corteza de asociación que integra la información sensorial.
Los monos miraron como un investigador asía una manzana y la llevaba a su boca, o agarraba un objeto y lo ponía en una taza. En total, 15 neuronas espejo se activaron intensamente cuando el mono observó el movimiento “agarrar para comer” , pero no registraron actividad alguna cuando estuvieron expuestas a la condición de “agarrar para colocar en un lugar”.
En relación con otras cuatro neuronas espejo ocurrió lo contrario. Se activaron en respuesta al investigador que colocaba la manzana en la taza pero no cuando la comía.
Solamente el tipo de acción, y no la fuerza cinemática con la cual los modelos manipularon objetos, determinaron la actividad neuronal. De manera significativa, las neuronas se activaron antes de que el mono observara al modelo humano comenzando el segundo acto motor (esto es, traer el objeto a la boca o ponerlo en una taza).
Por lo tanto, las neuronas del IPL “decodifican el mismo acto (el agarrar) en una diversa manera según el objetivo final de la acción en la cual está contenido el acto”y pueden proporcionar una base neurológica para predecir las acciones subsecuentes de otro individuo y deducir su intención.
Daniel Goleman, autor del libro "La inteligencia emocional", afirma que estas neuronas detectan las emociones, el movimiento e incluso las intenciones de la persona con quien hablamos, y reeditan en nuestro propio cerebro el estado detectado, activando en nuestro cerebro las mismas áreas activas en el cerebro de nuestro interlocutor, creando un "contagio emocional", o sea, el que una persona adopte los sentimientos de otra. Se vinculan los fallos en las neuronas espejo con las personas con autismo.
Publicado por ARTURO65 en 03:51
sábado 30 de enero de 2010
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Fuente: Imagina65
Imagen: Happy workers
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Identificar las emociones
Inteligencia emocional: IDENTIFICAR LAS EMOCIONES
Lunes, 5 de Abril de 2010 Rogelio Fernández Ortea
La capacidad de reconocer con precisión las emociones es esencial para nuestra existencia. El conocimiento emocional propio y el de los demás se pueden considerar la base de la IE. Este conocimiento tiene que ser preciso pero no obsesivo ya que la introspección y la reflexión excesiva pueden empeorar el estado de ánimo. También es necesario saber expresar las emociones, saber comunicarlas de forma correcta ya que son un sistema de comunicación y por ello tenemos que ser capaces de crear el mensaje y también saber descifrarlo ya que en algunas personas sus emociones son difíciles de entender. Esto es más importante debido a que existen grandes diferencias entre nosotros a la hora de expresar distintas emociones. Para ello es necesario tener la capacidad de leer en los demás, tanto a nivel expresivo como de comunicación no verbal y muy importante también saber distinguir las emociones verdaderas de las fingidas, de las manipuladas.
Identificar las emociones es primordial ya que nos aportan datos necesarios para la toma de decisiones y para realizar nuestra actividad diaria. También son un elemento para nuestro bienestar ya que las emociones positivas, por ejemplo, nos ayudan a desarrollarnos y a crecer como personas al indicarnos mediante su aparición que vamos por el buen camino. Además, las emociones son básicas en la interacción social, en nuestro sistema de comunicación interpersonal que se apoya solo en un 10% en el componente meramente verbal quedando el resto a la comunicación no verbal: gestos del cuerpo, entonación y la expresividad del rostro (73).
Todos sabemos que no todas las expresiones emocionales son verdaderas por lo que tenemos que identificar correctamente los sentimientos ya que de no ser así no podremos utilizarlas, ni comprenderlas ni regularlas. El mejor medio para comenzar a desarrollar esta capacidad de identificación es hacerlo por nosotros mismos. Para ello se presentan tres formas de hacerlo: ser conscientes de nuestros sentimientos y emociones, ser conscientes también de nuestra expresividad emocional y, por último, ser conscientes de los sentimientos y emociones de los demás.
Para la identificación emocional es necesario que no ocultemos las emociones, que tengamos acceso a ellas por lo menos en algún momento del día, en los momentos más emocionales. Para ello es conveniente escribir algún tipo de diario emocional, tanto orientado a las emociones como a los estados de ánimo como a las emociones positivas, que nos permita realizar una reflexión sistemática en algunos momentos el día para poder traer a la consciencia nuestras emociones y sus efectos. Este ejercicio nos permitirá además conocernos mejor y sabremos qué elementos cotidianos influyen en nuestros ciclos emocionales como pueden ser la comida o el sueño.
Como decíamos también tenemos que ser conscientes de la expresividad de nuestras emociones para poder expresar lo que sentimos junto con lo que decimos. Para ello, un buen ejercicio sería practicar un discurso delante de un espejo o mediante una filmación viendo qué expresividad tenemos en el rostro, es decir, ver cómo expresamos nuestras emociones ya que eso es lo que ven los demás.
Finalmente tendremos que ser conscientes de los sentimientos y emociones de los demás y para ello tendremos que aprender a leer no solo el rostro de las personas, sino su lenguaje no verbal. Debemos mantener contacto visual con las personas para poder leer las expresiones de sus rostros pero también tendremos que estar muy atentos a la entonación del discurso, y a los movimientos de sus cuerpos. Todo esto, lo podemos ensañar viendo películas o estando plácidamente sentados en un café fijándonos, no obsesivamente para no molestar, las expresiones y movimientos de las personas que allí se encuentren. Esto nos permitirá ir fijándonos con detenimiento en las expresiones faciales de las emociones y podremos empezar a identificarlas, tanto las verdaderas como las fingidas.
Estas son algunas de los conceptos que, fundamentados en Salovey y Caruso, presentamos sobre la identificación emocional. Ahora es el momento de que ustedes den su opinión sobre ellos y apunten algún otro sistema para desarrollar la identificación de las emociones.
¿Cuál es su opinión?
¿Qué métodos utilizar para desarrollar la capacidad e identificar las emociones?
CARUSO, David y SALOVEY, Peter (2005). El directivo emocionalmente inteligente. Madrid: Algaba, pp. 65 – 142
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