
Hoy es un día muy especial para la humanidad, es un día en que los buenos sentimientos se unen en un solo pensamiento que es: El Amor. Ese Amor que en Navidad hace que sea una de las festividades más significativas de nuestros tiempos, ya que es en esa oportunidad donde afloran los mejores sentimientos y valores que puede tener el ser humano. Desde el más joven al más viejo, van recibiendo primero y entregando después; regalos, saludos, tarjetas o simples sonrisas, demostrando de esta manera el afecto, el cariño y el amor que se siente por el prójimo. La naturaleza no deja de tener un papel importante en esta celebración, ya que necesitamos de ella para que en nuestros bosques a lo largo de nuestra patria broten y crezcan los pinos al compás del canto de los pajarillos. Estos últimos, como verdaderos guardianes de esos brotes que pronto se convertirán en preciados árboles que adornaran la noche de Navidad, vestidos con luces multicolores, cintas doradas, delicados globos y una estrella blanca prendida en lo más alto de su copa, guiando a esos mágicos reyes que se dirigen al humilde pesebre donde está naciendo el niño Jesús, para adorarlo y entregarle los presentes. Este puede ser el feliz comienzo para una Navidad, pero...hay muchas, cada uno de nosotros hemos tenido nuestras propias navidades. Si retrocedemos en el tiempo, recordaríamos la de nuestra infancia. El ajetreo intenso que se comienza a vivir a nuestro alrededor, nos indica que ya se aproxima, tal vez lo que más nos llama la atención es la preocupación y nerviosismo de nuestros padres. En ese momento no comprendemos cabalmente ese nerviosismo y preocupación, ya que el mundo de fantasías en que vivimos no nos deja vivir más allá del regalo que nos gustaría recibir. Ilusionados por el árbol vestido con mágicos adornos despidiendo aún su fresco aroma natural y escuchando por boca de los mayores la bella historia de aquel viejos bonachón, trayendo en su trineo o cargando sobre sus hombros esa infinidad de regalos, encargos o sonrisas, que entregara a cada uno de los niños que duermen soñando con un feliz despertar, al encontrarse con su deseo hecho realidad. Al escuchar el tañido de las campanas echadas al viento, indicando que ya estamos en Noche Buena, nuestras manos inquietas de niños toman el regalo tan desaseado. Otros no encuentran lo esperado y algunos reciben la caricia tierna y una sonrisa de los seres que lo aman. Pero todos juntos, los unos y los otros nos sentimos felices de jugar y corretear porque sabemos que allá lejos, en la distancia y en el tiempo ha nacido el niño Jesús. Así como ayer fuimos niños, hoy como mayores vivimos otra realidad, esa que no comprendíamos por esos sueños de fantasía. Somos nosotros que tenemos la tarea de satisfacer a los nuestros en sus pedidos de navidad, adornar ese árbol que creció en el bosque al cuidado de los pajarillos en brote de primaveras , contar la bella historia del Viejo Pascuero que llega mientras nuestros niños sueñan, dejar que sus manos tomen el juguete deseado o entregarle una sonrisa con una caricia tierna, pero más que nada hacerlos felices , aunque sea con nuestra presencia, escuchar juntos las campanas echadas al viento indicando llegada de la noche buena. Así como éstas, hay otras mil y una maneras de celebrar Navidad y todas ellas tienden a la unión de nuestros sentimientos y a la paz de nuestros corazones. Estemos donde estemos, aunque sea lejos del hogar bendito, llegaremos a nuestros seres queridos a través del amor y el cariño que sentimos por ellos, y desde la misma lejanía recibiremos ese mismo amor y cariño. Pero están aquellos que hace algunos años atrás pertenecían a instituciones de la defensa nacional, perfectamente podemos estar dentro de las miles y una forma de celebrar esa importante festividad universal.... Pero sin dudas, hay una que es una excepción y nos toca muy profundamente a nuestro ser. Muchos de nosotros que nos encontramos en el sector pasivo de la ciudadanía nacional, unos cuantos miles diría yo, ya que estoy seguro que nunca la olvidaremos, por que fue la mas rica de las experiencias que puede tener un hombre de mar. Sé que hay muchos que ya no se encuentran con nosotros, porque han pasado unos cuantos años, pero la seguirán recordando desde el más allá, desde aquel fondeadero infinito que Dios nos tiene preparado cuando zarpemos de esta tierra que nos vio nacer, crecer y morir. Los que aún sobrevivimos, no hemos olvidado esa Especial Navidad, solamente esta dormida en nuestros pensamientos, han pasado 31 años, pero la recordamos en silencio en cada Noche de Paz, como la de Hoy.
Nuestra presencia en esos fríos e inhóspitos parajes del sur era de importancia vital, así lo comprendíamos y lo sentíamos, nos enorgullecíamos de estar presentes en el llamado de La Patria que en esos momentos se sentía amenazada, por nuestros hermanos Argentinos, nuestra disposición era dar el todo por el todo, nuestro lema “Vencer o Morir”. La situación cada día se tornaba más tensa y critica, el tiempo pasaba, nuestro temple de marino forjado al calor del amor por nuestra Patria, se ponía a prueba, sobre nuestros hombros teníamos la responsabilidad inmensa de defenderla como ejemplo, la herencia de nuestros bravos antepasados que nos legaron esta tierra soberana y libre, la misma que seguiremos entregando a nuestras generaciones. Allá lejos, esperando impaciente, una Madre, una Esposa, unos Hijos, una Novia, los Amigos, con el recuerdo fresco aún del último adiós, de la última caricia, del último beso, del último abrazo, pero comprendiendo al mismo tiempo la prolongada ausencia del hijos del esposo, del padre, del novio, del amigo. Los días pasaban unos tras otro, y nosotros ahí, listos a entregarnos por una causa tan linda y noble. Nuestros cuerpos curtidos por las lluvias y fríos intensos de la zona austral, sentían sin embargo dentro de los corazones la tibieza de la PAZ indicando que pronto estaríamos en Navidad. El ajetreo propio de la situación que vivíamos, no nos dejaba preocuparnos mucho de la festividad que se aproximaba, pero poco a poco, sin preocuparnos un instante de nuestra principal misión, nos fuimos haciendo la idea de pasar Nochebuena al cuidado de la Patria.
¡¡Y la Navidad llegó!! Fondeados en una hermosa bahía con aguas de cristal y rodeados de verdes cerros nevados, esperamos atento sobre las cubiertas de aceros la Noche de Paz. Paseando de un lugar a otro o detenidos en un lugar fijo, veíamos a los nuestros a través de los cerros y pensamos en el regalo que no podíamos entregar, en el beso que no podíamos dar, en el árbol adornado con sus luces multicolores, en el calor del hogar. La oscuridad de un atardecer temprano, el silencio de aquel lugar y la Patria eran nuestra mejor compañía. El viento, sabedor de la situación que vivíamos, nos traía en sus rachas del Norte, el mensaje de Amor y de Paz de nuestras familias, la caricia tierna y suave de la madre, la mirada inocente de nuestros niños, la sonrisa débil de nuestra esposa amada. Mientras el resto cruzaban saludos, tarjetas y regalos, nosotros, los hombres de Mar solo cruzábamos pensamientos, el frió congelaba los recuerdos y el viento se llevaba lejos las voces de los nuestros. La intensa Lluvia nos sacaba de ese sueño y nuevamente éramos realidad, nos encontrábamos solos en la espesura del silencio, y de las cristalinas aguas australes, habíamos recibido Amor y entregado Paz. Un par de lágrimas que no se pudo contener rodaron por nuestras mejillas y nos sentíamos felices, porque desde ese momento pudimos ver claramente la luz de nuestra estrella solitaria que nos indicaba el camino de la Paz anhelada en una Noche de Paz.
De esta manera los que estuvimos ahí esa noche, podemos recordar con mucho orgullo y satisfacción que fue nuestro mejor Nochebuena, porque le entregamos a nuestra tierra el mejor de los regalos: ¡¡La Seguridad, La Paz y La Libertad!... La misma que hoy estarás disfrutando, Por lo mismo pienso y creo, que esa Navidad no fue tuya ni mía...¡¡Fue de Todos!!...porque fue la Navidad de la Patria.....De nuestro querido Chile.
Mis Recuerdos y Saludos Navideños para todos aquellos que le dieron el mejor regalo a La Patria Querida: La Seguridad, La Paz y la Libertad.
Les abraza
Atte.
Ernesto Paredes Carrasco
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