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Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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Los filtros mentales que modifican a las percepciones reales

Enviado por Manuel Gross el 17/12/2009 a las 13:55
Manuel Gross


El modelo de comunicación de la PNL 

Por Javier Malonda 

El términos simples, el modelo de comunicación de la PNL es un modelo de cómo uno da sentido al mundo y de cómo, a partir de esas interpretaciones, uno manifiesta unos comportamientos determinados.

Se estima que un cerebro humano percibe unos cuatro billones de impulsos nerviosos cada segundo. Evidentemente, no somos conscientes de que toda esta información está siendo procesada. Por ejemplo, ¿eres consciente de cómo sientes tus pies en el interior de los zapatos ahora mismo? A menos que estés notando algún tipo de molestia en esa parte de tu cuerpo, es muy improbable que fueras consciente de estas sensaciones hasta que dirigí tu atención hacia ellas. ¿Por qué? Porque no era una información relevante en ese momento y estaba, por tanto, siendo ignorada. 

De estos cuatro billones de piezas de información que recibimos cada segundo, la inmensa mayoría son conscientemente ignoradas. De hecho, sólo eres consciente de aproximadamente el 0.00005% de la información que estás percibiendo, de toda la información potencial que están recibiendo tus sentidos. Si fueras capaz de procesar toda esta información te volverías loco o entrarías en un profundo estado de distracción en el que no podrías funcionar de una manera eficiente.

Filtros mentales

¿Qué sucede con toda esta información restante, con toda la información a la que no estás prestando atención ahora mismo? Tu mente la filtra de tu percepción consciente, y lo hace mediante los siguientes mecanismos inherentes a la construcción del cerebro:

- Omisión: Tu mente elimina información que considera irrelevante. Al suprimir toda esta información, puedes prestar atención a lo que realmente es importante para ti en este momento. La mente consciente sólo puede manejar siete más/menos dos (7+-2) piezas de información de manera simultánea. La mente realiza estas operaciones por motivos de eficiencia, aunque la contrapartida es que nos priva de datos que pueden resultar fundamentales para un comprensión más global de la situación.

- Distorsión: La distorsión es una representación de la realidad valorando la misma desde unos parámetros erróneos que sólo existen en nuestra comprensión interna. La distorsión puede llevarte a obtener una visión diferente de la realidad, lo que se traduce en ver y experimentar el mundo de un modo muy diferente al de otras personas. Esto puede abrir nuevas posibilidades para ti, y también puede a llevarte a entrar en conflicto con las interpretaciones de otros. También distorsionamos cuando magnificamos los recuerdos y cuando hacemos proyectos para el futuro, y es un mecanismo que nos permite motivarnos y entusiasmarnos con algo o con alguien.

- Generalización: La mente toma la información de un evento y asume que experiencias similares tienen interpretaciones similares. Este filtro consiste fundamentalmente en equiparar a todos los miembros de una categoría (ej: Todos los hombres son iguales). Es uno de los procesos básicos del aprendizaje, ya que nos permite extender una conclusión a otras situaciones equiparables. Por ejemplo, una vez que hemos aprendido a abrir una puerta estamos en disposición de abrir la inmensa mayoría de ellas. El inconveniente es que, una vez hemos sacado una conclusión sobre algo, tendemos a reinterpretar de la misma manera, lo que nos impide obtener nuevas percepciones sobre un mismo tema.

La información que omitimos, distorsionamos y generalizamos depende de nuestras creencias, valores, lenguaje, decisiones, recuerdos y meta programas. Este segundo juego de filtros se denominan “Filtros adquiridos”, en contraposición a los anteriores, denominados “Filtros genéticos neuronales”.

Veamos ahora en detalle los distintos tipos de filtros adquiridos.

Creencias

Las creencias son convicciones personales de que determinadas cosas son ciertas o reales. También son una serie de generalizaciones y presuposiciones sobre el mundo. Las creencias pueden generar en nosotros estados de capacitación o de minusvalía. Si por ejemplo creemos que somos incapaces de hacer algo, entonces no buscaremos la oportunidad de hacerlo. Gran parte de los miedos suelen estar protegidos por una creencia que los perpetúa.

Supón que tienes la siguiente creencia sobre ti mismo: “No hago nada bien”. ¿Cómo reaccionas si alguien se te acerca en el trabajo y te hace un cumplido sobre la calidad del mismo? Dependiendo de las circunstancias, puedes ignorarlo, descartarlo o rechazarlo. Internamente puedes pensar que no han mirado tu trabajo en detalle, y que cuando lo hagan encontrarán algo mal y cambiarán su opinión sobre la calidad del mismo. Imagina que durante el día la gente te dice que has hecho un gran trabajo. ¿Realmente les escuchas? Si ya tienes programas negativos corriendo en tu mente, entonces es muy posible que no lo hagas. Y entonces viene alguien y te dice que has cometido una falta ortográfica en la página 9. ¿Es posible que este único comentario negativo resuene en tu interior y te permita verificar tu creencia negativa sobre ti mismo? Si así sucede, desde una perspectiva de filtros mentales, has omitido y distorsionado el feedback positivo y te has centrado en el negativo.

Es importante que te preguntes qué creencias tienes sobre ti mismo, sobre otros y sobre el mundo. Estas creencias pueden estar limitando quién puedes ser y lo que puedes conseguir. En contrapartida, ¿qué creencias posees que abren oportunidades para ti en casos en que otros se quedan bloqueados? Es decir, ¿cuáles serían tus creencias capacitantes?

Un ejemplo de algo que sucede a menudo tiene que ver con la manera en que ves a otras personas. Si crees que tu jefe es un incompetente, ¿qué es lo que comentas y recuerdas con tus compañeros de trabajo? ¿Las veces en que tu jefe cometió un error o las ocasiones en que hizo algo realmente bien? Si tienes una visión negativa preconcebida, es posible que sólo recuerdes sus errores.

Lenguaje (palabras)

La manera en que utilizamos el lenguaje para expresar nuestras experiencias internas a otros o para comunicarnos con nosotros mismos es de una importancia capital. Después de todo, las palabras son las unidades de información con las que describimos el mundo al comunicarnos hacia fuera y hacia dentro. En ambas direcciones, debemos pues ser extremadamente cautelosos al escoger las palabras, y debemos ser también conscientes de que cada persona tiene un significado concreto para cada palabra. La comunicación es un proceso ambiguo y delicado, y es muy importante saberlo.

Puedes, por ejemplo, elegir simplificar o distorsionar la interacción entre tú y tu pareja refiriéndote a esta interacción como “nuestra relación”. Al hacer esto, reduces algo extraordinariamente complejo a una etiqueta o código que representa tu interpretación de algo. Puedes hacer una prueba y tomar a un grupo de personas y pedirles que describan en cinco palabras lo que significa para ellos una “relación”. Es altamente probable que no haya nadie en el grupo que use las mismas cinco palabras que tú. Es incluso probable que, como grupo, ni siquiera tengáis un sustantivo en común. La palabra “relación” es un código de lo que significa una relación para ti y sólo para ti. Es probable que tu pareja tenga una descripción de la palabra completamente diferente a la tuya, y sin embargo a menudo tenemos acaloradas discusiones sobre “nuestra relación” con otras personas sin haber siquiera definido lo que una relación significa para cada uno de nosotros. Si tienes un problema con tu pareja, cuando lo discutas la próxima vez quizá te resulte conveniente preguntar “¿Cómo me estoy relacionando contigo de una manera que no está funcionando o que no te resulta de ayuda?”. También puedes preguntar, “De lo que hago, ¿qué está funcionando?”. Pueden parecer preguntas estúpidas, y puede que te sientas estúpido al formularlas, pero sin duda esas cuestiones traerán de vuelta algunos asuntos de verdadera sustancia sobre los que ambos podréis trabajar.

Expectativas

Las expectativas son ideas preconcebidas sobre el resultado que vamos a obtener al iniciar una acción. Son creadas generalizando a partir de resultados que obtuvimos en experiencias previas similares. Las expectativas tienen la función importante de orientarnos a la hora de lograr un resultado determinado, y también las utilizamos para dejar de hacer algo porque “ya sabemos lo que va a suceder”.

Si quieres abrir una puerta, lo haces sin pensar: tomas el pomo, lo giras, empujas o tiras y la puerta se abre. No necesitas revisar la mecánica del proceso completo cada vez que quieres abrir una puerta. Este tipo de generalizaciones son muy útiles, aunque también pueden meternos en problemas. En un experimento, los experimentadores pusieron el pomo de una puerta en el mismo lado que la bisagra y después llenaron la habitación con adultos. Cuando éstos trataron de abandonar la habitación, intentaron abrir la puerta y concluyeron que ésta estaba cerrada con llave, con lo que quedaron atrapados en la habitación. Por otra parte, repitiendo el experimento con niños, que todavía no han hecho la generalización sobre cómo abrir una puerta, simplemente llegaron a ella, la empujaron y salieron de la habitación. Los adultos, a consecuencia de sus interpretaciones, crearon una realidad en la que estaban encerrados en la habitación, cuando lo cierto es que no lo estaban.

A menudo, a causa de nuestras expectativas sobre lo que ha de suceder, creamos una realidad en la que nos sentimos atrapados. ¿Cuántas de tus generalizaciones o expectativas sobre tu pareja, tu jefe, tus circunstancias en el trabajo, o sobre el mundo en general, te dejan “atrapado” cuando otras personas están abiertas a otras ideas o comportamientos?

Representaciones internas

¿Recuerdas tu desayuno de esta mañana? ¿Cómo lo recuerdas? ¿Ves una imagen en tu mente? ¿Es estática? ¿Está en movimiento? ¿Hay sonidos, olores o sabores en tu recuerdo?

Para recordar un acontecimiento, tu mente emplea imágenes, sonidos, sensaciones, sabores, olores y palabras. Estas percepciones del “mundo exterior” se llaman en PNL representaciones internas, y se crean en función de tus filtros mentales. Tus percepciones son lo que consideras “real” o, en otras palabras, tu realidad.

Si tú y yo desayunamos juntos, nuestras representaciones internas o la percepción del evento serán probablemente similares en unos aspectos y diferentes en otros, dependiendo de lo que sea relevante o irrelevante para cada uno de nosotros. El desayuno no es un tema especialmente crítico, pero ¿qué hay de nuestra percepción de asuntos políticos o nuestra interpretación de eventos mundiales? Dependiendo de nuestra historia personal, podemos percibir estos acontecimientos de maneras muy diferentes, lo que llevará a reacciones o comportamientos extremadamente dispares.

Recapitulación

¿Alguna vez has ido con un amigo al cine, os habéis sentado uno junto al otro, habéis visto exactamente la misma película, pero uno pensó que era la mejor película del mundo y el otro pensó que era una pérdida de tiempo? ¿Cómo puede suceder eso? Es muy sencillo. Tú y tu amigo filtrasteis la información de una manera diferente, empleando para ello diferentes creencias, valores y expectativas. Basándoos en vuestras creencias y en experiencias pasadas, cada uno de vosotros ha percibido la película de una manera completamente diferente, y mostráis por tanto diferentes reacciones ante ella.

Los filtros mentales existen para protegernos de varias maneras. A partir de tu propia percepción del mundo, creas una intención positiva, aunque el valor de esta intención puede no ser obvio o siquiera lógico desde la perspectiva de otra persona. Una mejor comprensión de los filtros ayuda a explicar por qué no todo el mundo experimenta el mundo de la misma manera, ni desea lo mismo de la vida, ni reacciona del mismo modo ante un suceso determinado. Esto no quiere decir que algunos de nosotros tengamos razón y otros estén equivocados; simplemente significa que vemos las cosas de manera diferente.

Puede que consideres interesante considerar el origen de tus filtros. ¿Quién puso esos filtros en su lugar? Recuerda a la persona que instaló tus hábitos, estrategias y generalizaciones en primer lugar. Efectivamente, fuiste tú. Escogiste esos filtros en función de lo que sucedía en tu familia mientras crecías, las enseñanzas de la religión (o la ausencia de ella), las creencias y los valores de la parte del país en la que vives, de tu propia cultura, y de las interpretaciones que hiciste del mundo (por ejemplo, es un sitio amable o peligroso en el que vivir). Si tus filtros no están creando los resultados que deseas, tú eres la única persona que puede cambiarlos. El primer paso es ser consciente de la existencia de estos filtros y de la realidad que están creando para ti.

30/11/2009

Puedes contactar con el autor aquí.

Artículos relacionados:

   1. Los cinco pasos hacia el éxito 
   2. Las presuposiciones de la PNL 

................................

Fuente: JavierMalonda 
Imagen: Mind perception 

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Psicología de la intolerancia

Enviado por el 24/08/2010 a las 22:10
Manuel Gross

PSICOLOGÍA DE LA INTOLERANCIA
12-enero-2010

Con el interés de aportar de buena fe algunas consideraciones en busca de la “cultura de la tolerancia”, presento aquí cuatro estudios que pueden ayudarnos a identificar conductas de riesgo de caer en la intolerancia. Para este fin me apoyo en estudios formales realizados por prestigiados expertos globales de la psicología, sociología y las ciencias de la comunicación.

Joseph T. Klapper dice ”La investigación de la comunicación ha revelado que las personas tienden a leer, observar, escuchar las comunicaciones que presentan puntos de vista con los cuales ellas mismas se encuentran en afinidad o simpatía y tienden a evitar las comunicaciones de matiz diferente”.

Ésto significa que existe una tendencia natural a escuchar sólo lo que queremos escuchar y de modo instintivo ignoramos, -o hasta rechazamos y combatimos-, aquello que se contrapone a nuestras ideas sin siquiera someterlo a un análisis mínimo. No queremos entender lo que no nos conviene. Esta actitud podría representar el inicio de la intolerancia.

A su vez, Melvin de Fleur dice que “el contenido de la comunicación masiva (o sea las propuestas u opiniones de un tercero) pueden reforzar las pautas (de opinión o conducta), ya existentes (en la mente de las personas)”.

Este descubrimiento de De Fleur puede interpretarse como que las personas generalmente no estamos abiertas a cambiar de opinión respecto a los temas que nos importan, -y que entre mayor sea la insistencia en intentar convencer a alguien respecto a algo que no quiere escuchar-, lo más probable es que fortalezcamos sus propias opiniones.

De hecho De Fleur indica también que difícilmente las personas estamos receptivas ante cualquier tema, pues generalmente ya traemos posturas de inicio, lo cual concuerda en esencia con los hallazgos de Klapper.

La “disonancia cognitiva” fue identificada en sus investigaciones por León Festinger. Este psicólogo social descubrió que las personas tendemos o deseamos ser congruentes entre lo que sabemos, pensamos y creemos, con respecto a nuestra conducta.

Sin embargo, cuando las circunstancias no nos ayudan, no tenemos empacho en actuar incongruentemente con nuestros valores, -la información que tenemos-, o incluso con las opiniones que generalmente divulgamos.

Lo más significativo de ésto que descubrió Festinger con su teoría de la “disonancia cognitiva”, es que hoy vemos un incremento en las actitudes incongruentes en la sociedad.

Gente que dice ser tolerante, actúa rabiosamente intolerante cuando alguien le contradice. Gente que promueve valores morales en público, no los lleva a cabo en su vida privada. Políticos, líderes sindicales, luchadores sociales hablan de las injusticias sociales, pero su discurso sólo les sirve para tomar una representación de algún grupo social y amasar fortunas y/o poder a costa de los vulnerables. La incongruencia campea en la sociedad contemporánea como nunca antes.

Estudios privados que he realizado como parte de mi actividad profesional, me han mostrado un incremento de la incongruencia que a veces llega al cinismo cuando los entrevistados se sienten acorralados.

Gracias a las campañas en contra del tabaquismo, difícilmente encontramos a alguien que no conozca los efectos del cigarro en contra de la salud, cuando la misma publicidad, -de forma cínica los informa-, así como las cajetillas de cigarros.

Ni aún así un gran porcentaje de fumadores deja de fumar. De repente vemos a algunos médicos fumando.

Gente que critica la intolerancia, sin embargo la practica, -y peor aún-, es que a sí misma se ve como liberal y tolerante.

Además, este mismo ejemplo del tabaquismo nos permite confirmar la teoría de De Fleur. A mayor combate al tabaquismo, más se fortalecen las posturas existentes. Los fumadores fortalecen su deseo de fumar y los no fumadores su aversión al tabaco.

Entre más se intensifican las campañas en contra de la drogadicción (y en general contra las adicciones), más ha crecido el consumo (¿será que quienes luchan contra las adicciones no conocen estos fenómenos de comunicación?. Ésto indica que quizá haya que cambiar las estrategias en las campañas de sensibilización.)

Como último punto expondré la “teoría de la racionalización secundaria”, que recuerdo (sin tener la certeza) es de Sigmund Freud. (Si alguien tiene certeza del autor, agradeceré me informe).

Cuando asumimos una conducta inapropiada o incongruente, nuestro “yo inconsciente” racionaliza en busca de justificaciones que nos liberen de conflictos morales. Hasta los asesinos generalmente tienen sus propias justificaciones. Los intolerantes, -antes que emitir una disculpa-, buscan autojustificarse y de modo inconsciente encuentran argumentos.

Quiero concluir el tema recordando la frase atribuida a Voltaire:

“Estoy en desacuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas”- Klapper, Joseph, The effects of mass communication, USA, 1960

De Fleur, Melvin, Teorías de la comunicación masiva, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1970

Festinger, Leon. La ciencia de la comunicación humana, de Wilbur Schramm, Grijalbo 1980.

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Disonancia cognitiva e incoherencia

Enviado por el 11/08/2010 a las 13:17
Manuel Gross

Pérdida transitoria de coherencia (PTC)

en el verano de 1954, Leon Festinger, el padre de la disonancia cognitiva, estaba leyendo la prensa y en una de esas noticias maravillosas que nos brindan los periódicos, aparecía un reportaje sobre un ama de casa de las afueras de Minnesota. Su nombre era Marion Keech y estaba convencida de que el fin del mundo se acercaba. Según ella, los extraterrestres, con los que llevaba tiempo en contacto, le habían comunicado que el 20 de diciembre de 1954 la tierra sería arrasada por una enorme inundación que acabaría con todo. Como nunca falta un roto para un descosido, poco a poco la señorita Keech comenzó a tener un grupo de seguidores que se hicieron partícipes de su mensaje apocalíptico. Siendo conscientes de que antes de la navidad todo lo que tenían y eran desaparecería, comenzaron a vender sus casas, a desatender sus obligaciones, a dejar de lado a sus amigos, ...

Leon Festinger, fascinado por la noticia, decidió hacerse miembro de esta “congregación”. Su objetivo era conocer cuál sería la reacción de sus compañeros de rebaño el día 21 de diciembre a las 0:01 al comprobar que el mundo no iba a ser destruido,  ¿se retractaría Marion de sus teorías?, ¿qué ocurriría cuando sus creencias se desvaneciesen?.

Así llegó el esperado día 20 de diciembre de 1954. Todos los seguidores se reunieron en la casa de Marion. Como es obvio, el final del mundo no llegó y el reloj marcó las 0:01 del día 21. Los miembros de la congregación comenzaron a preocuparse al ver que no sucedía nada, algunos comenzaron a llorar al ver que los extraterrestres les habían engañado. Pero en ese momento, Marion Keech, ama de casa de las afueras de Minneapolis, fue de nuevo contactada por los extraterrestres. En su nuevo mensaje, éstos le decían que el mundo había sido salvado gracias a la fe y a la luz que todas las personas reunidas en aquel salón habían desprendido. A pesar de no haberse cumplido ni una de las predicciones de Marion, y por increíble que parezca, sus seguidores no dudaron ni un momento en la veracidad del nuevo mensaje, es más, éste le daba sentido a lo ocurrido y les aportaba la fuerza necesaria para seguir prodigando su mensaje a lo largo y ancho del mundo. 


Esta historia le sirvió a Leon Festinger para poder trazar las bases de la disonancia cognitiva. Hechos contradictorios que entran en conflicto y que nosotros mismos nos encargamos de hacer encajar como piezas de un puzzle para que tengan sentido en nuestra cabeza. Y no pensemos que esto sólo le ocurre a los “locos”, nadie está libre de sufrir de algún modo los síntomas de la disonancia cognitiva. No hay que irse a casos extremos como el de Marion, nuestro día a día está lleno de contradicciones que demuestran que las conclusiones descubiertas por Leon Festinger son totalmente correctas. Personas que hablan del valor de la familia y se pasan el día trabajando con la excusa de que quieren lo mejor para los suyos; empresas que presumen de que sus empleados son el mayor activo y cuando llega la primera adversidad estos dejan de ser personas para convertirse en recursos con la excusa de “salvar” al resto; responsables de equipos que dejan de serlo para tratar de salvar su pellejo con la cutre-excusa de si a mí me va bien, a mi equipo le va bien; aquellos que son promocionados por su integridad, honestidad y valía y acaban robando de “la caja” de la empresa porque quieren mantener un nivel de vida que los que creían en ellos le han regalado; compañeros que se llenan la boca diciéndonos lo buenos que somos y que desaparecen comentando: “ ya sabía yo que fulano ...”, cuando las cosas no van tan bien; ....


Lo que yo llamo la PTC (Pérdida Transitoria de Coherencia) es una enfermedad que nos rodea y que es mucho más común de lo que parece. Las pérdidas de coherencia parecen inherentes al ser humano, pero lo preocupante es que hemos desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla y eso nos hace insensibles a ella convirtiéndonos en víctimas de nuestros propios engaños... sólo así se pueden explicar muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor.


La coherencia es una de las bases de la confianza, y ésta a su vez es un ingrediente del compromiso. Quienes creían en la historia de Marion la veían coherente y por eso confiaron en ella y se comprometieron con la causa. El poder del grupo refuerza la contradicción. Sufrirlo en soledad es más peligroso ya que es el camino que conduce a determinados comportamientos paranoides. Universos paralelos que enfrentan al “enfermo” con el mundo. ¿Quién tiene la razón? ... esa pregunta sólo la puedes responder tú, pero cuando sufrimos el síntoma de sentirnos en el ojo del huracán, víctimas de un complot a nivel global para llevarnos la contraria, es momento de plantearnos lo que Leon Festinger nos ha enseñado .... y puede suceder que los extraterrestres existan, y si así es, seamos coherentes.

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Ellis: Creencias irracionales

Enviado por el 24/04/2010 a las 22:06
Manuel Gross

¿Por qué vamos por la vida insatisfechos o descontentos respecto a lo que nos sucede? En un post anterior vimos que nuestra satisfacción depende de la medida en que nuestra percepción de la realidad se ajusta a nuestras expectativas y de cómo, a veces, es más útil revisar estas expectativas que pasarnos la vida descontentos con la realidad.

En este sentido son muy interesantes las ideas de Albert Ellis sobre las crencias irracionales. Ellis considera que nuestras expectativas están construídas sobre una serie de creencias que no siempre están fundamentadas. A este respecto llegó a identificar hasta 11 creencias irracionales que pueden perturbarnos e impedirnos vivir de forma satisfactoria. Las denominó irracionales porque no tienen ningún fundamento lógico ni empírico. Las puede consultar en la siguiente viñeta:

Albert Ellis - Las 11 ideas irracionales básicas

1. Es una necesidad extrema, para el ser humano adulto, el ser amado y aprobado por cada persona significativa de su entorno.

2 Para considerarme a mi mismo como una persona válida, debo ser muy competente, su?ciente y capaz de lograr cualquier cosa que me proponga.

3. Las personas que no actúan como deberían son viles, malvadas e infames y deberían ser castigadas por su maldad.

4. Es terrible y catastró?co que las cosas no funcionen como a uno le gustaría.

5. La desgracia y el malestar humano están provocados por las circunstancias externas, y la gente no tiene capacidad para controlar sus emociones.

6. Si algo es o puede ser peligroso, debo sentirme terriblemente inquieto por ello y debo pensar constantemente en la posibilidad de que ocurra.

7. Es más fácil evitar las responsabilidades y dificultades de la vida que hacerles frente.

8. Debo depender de los demás y necesito a alguien más fuerte en quien confiar.

9. Lo que me ocurrió en el pasado, seguirá afectándome siempre.

10. Debemos sentirnos muy preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás.

Como verá, estas creencias pueden ser agrupadas en tres bloques: uno corresponde a las exigencias que nos creamos en torno a nosotros mismos, otro a las expectativas que albergamos respecto a las personas con las que nos relacionamos, y el tercero a las creencias que tenemos sobre cómo debería ser la vida o el mundo en que vivimos.

Cuando estas creencias no se cumplen se disparan en nosotros pensamientos cargados de emociones y nos encerramos en una dinámica por la que nos consideramos víctimas de situaciones terribles e insoportables y a merced de un culpable que encontramos en nosotros mismos o en los demás.

¿Qué podemos hacer con todo esté conocimiento? Ellis consideraba que si las personas tuviesemos una filosofía sana de la vida sería raro que nos encontrásemos emocionalmente perturbados. Por ello es útil cuestionarnos, identificar las creencias que distorsionan nuestro conocimiento y nuestras emociones, y revisar esas creencias para aceptar mejor la realidad.

Desde el coaching, parte de nuestro trabajo consiste en acompañar a nuestros clientes a descubrir qué creencias les impiden alcanzar sus objetivos para que, a partir de ahí, cambiar las cosas que puede, aceptar las cosas que no puede cambiar y saber distinguir unas de otras.

No obstante, tanto si decide acudir a un profesional como si no, cualquier ejercicio que le ayude a cuestionar y a revisar estas crencias le ayudará a mejorar su equilibrio. Merece la pena.

Notas

Albert Ellis es el creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual


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