Por Andrés Ubierna
Todos los seres humanos somos creativos en algún grado. En la actualidad se reconoce que la creatividad no está restringida únicamente a seres excepcionales, y se encuentra como un potencial en cada persona sin excepción.
Es un hecho, sin embargo, que la expresión de la creatividad no siempre ocurre de manera expedita, y con frecuencia nos encontramos con obstáculos que no logramos superar. Podemos hablar de bloqueos, barreras, amarras o inercias, lo concreto es que todas esas expresiones señalan la existencia de algún factor que se interpone para dificultar nuestra conducta creativa.
Los bloqueos pueden frenar la creatividad en forma total o parcial, durante períodos de tiempo muy largos, en toda situación o sólo en alguna de ellas, de modo que una tarea propia de la estimulación de la creatividad consiste en identificarlos y buscar fórmulas para disolver su presencia o atenuarla.
Los bloqueos básicamente pueden actuar tanto desde el plano intelectual como afectivo, o en nuestro ambiente, en los grupos y en la cultura, en forma de influencias restrictivas.
El siguiente listado incluye algunos tipos de bloqueos:
1. Temor al fracaso, que lleva a retroceder y rechazar los riesgos.
2. Resistencia a jugar, que termina con el humor y alimenta el apego a lo conocido.
3. Tendencia a la rutina, que termina asfixiando la posibilidad de descubrir oportunidades.
4. Miedo a lo desconocido, que cierra el camino de nuevas experiencias.
5. Exceso de certeza, que perpetúa una sola línea de pensamiento y de acción.
6. Excesiva rigidez, que no permite valorar y utilizar tanto la lógica como la imaginación y la fantasía.
7. Desaprovechamiento de los sentidos, que empobrece la experiencia.
8. Emocionalidad temerosa, que paraliza frente al poder de los afectos.
9. Falta de sentido crítico, que predispone a la obediencia y al conformismo.
10. Rechazo a la diferencia, que oscurece la visión de nuevas ideas.
11. Falta de proyectos compartidos, que impide formas activas de colaboración.
12. Ausencia de autoconocimiento, que entorpece el desarrollo del potencial.
13. Soberbia, que anula la posibilidad de poner en duda ideas preconcebidas y meterse cada cual consigo mismo para cuestionar el límite del pensamiento y por ende lograr su trascendencia.
14. Sobre exigencia hacia uno mismo o hacia otros, que impide aceptar las etapas caóticas y sin control características de la gestación creativa.
15. Obsesión perfeccionista, que dificulta el proceso de elaboración creativa y rechaza las “ideas en proceso” aplicándoles estándares propios de las “ideas terminadas”.
Tomado del Diccionario de la Creatividad de Ricardo López Pérez con algunos puntos que me tomé la libertad de agregar.
¿Y cuál es la mayor dificultad que encontrás a la hora de encarar un proceso creativo?
Posteado por Andres Ubierna el Lunes, 30 Noviembre, 2009 a las 7:30 pm
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Fuente: Puerto Managers
Imagen: Boredom
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10 trucos para superar el bloqueo de escritor
10 trucos para superar el bloqueo de escritor
Ayer una frase de Philip Pullman suscitó un debate en el blog: ¿existe el bloqueo de escritor? ¿Por qué se habla del bloqueo de escritor, pero no del bloqueo de músico o de pintor? ¿Es bloqueo todo lo que los escritores llamamos bloqueo de escritor?
Yo creo que el bloqueo de escritor existe. Un día te sientas ante la página o la pantalla en blanco para escribir y así siguen, en blanco. Tu cerebro se ha quedado mudo y se niega a comunicarse contigo.
Pero también creo que el 90% de las veces que los escritores decimos “estoy bloqueado”, en realidad deberíamos decir “tengo miedo a no ser suficientemente bueno”, “tengo miedo a tener una buena idea y desperdiciarla por mi falta de talento”, “tengo miedo a exponer mis pensamientos más íntimos al escrutinio del público”, “tengo miedo a no ser tan bueno como creo que soy”, “tengo miedo a que todos los que me dicen que me busque un trabajo serio tengan razón”, “tengo miedo a que en la primera entrevista que me hagan en televisión empiece a balbucear, y el mundo entero descubra que en realidad soy idiota”, “ahora mismo me apetece más ir a los billares con los colegas que romperme la cabeza buscando el adjetivo perfecto”, etc., etc.
De todos modos, para ese 10% de ocasiones en que nuestra creatividad se ha secado, y para buena parte de las situaciones que acabo de describir, existen varios trucos que podemos aplicar:
1. Usa la escritura automática.
Es uno de mis trucos favoritos, empezar a escribir palabras sin pensar en lo que escribes. Vacías la mente (aún más) y dejas que actúe. Al cabo de un rato tu cerebro, que tiene gran afición por la lógica, comienza a hilvanar pensamientos por sí solo.
En caso de que el bloqueo sea tan agudo que ni siquiera se te ocurre esa primera palabra por la que empezar, puedes acudir a las páginas de las que te hablaba en este artículo.
2. Repasa mentalmente la historia.
¿Qué querías escribir cuando empezaste? ¿Qué temas querías abordar? Muchas veces uno pierde de vista el objetivo inicial, arrastrado por la historia misma.
Frena y piensa otra vez en qué “te enamoró” de esta idea en primer lugar, y si lo que te falla es la idea inicial, piensa sobre qué te gustaría escribir de manera abstracta y escríbelo. Poco a poco irá tomando una forma más concreta.
3. No sientas escrúpulos en dejar zonas en blanco.
Si has llegado a un punto en el que no sabes cuál será la escena siguiente, no tengas reparo en dar un salto hacia adelante y continuar la historia en otro punto. Ya se te ocurrirá esa parte intermedia más adelante, o quizás descubras que en realidad se te atascaba porque era totalmente prescindible.
Y lo mismo ocurre si lo que te bloquea es la frase inicial. Empieza por el medio si hace falta, pero empieza.
Y no olvides que no todas las grandes novelas comienzan con una frase memorable.
4. Escribe otra cosa.
En mi caso me viene muy bien, si me atasco con la novela, escribir un artículo para el blog o un microrrelato, y viceversa.
Esto además no te hará sentir mal, porque no deja de ser escritura.
5. Pasea.
Cambia el escenario, toma aire fresco e intenta relajarte un rato.
Sirve lo mismo un baño de espuma o una pequeña siesta.
6. Cambia de actividad.
Siempre que me pongo a planchar, tengo que parar varias veces a hacer anotaciones. Mientras parte de mi cerebro está concentrada en hacer la raya perfecta al pantalón, el resto sigue trabajando en el texto sin que me dé cuenta.
En mi caso es la plancha, pero puede ser cualquier otra actividad. Si es monótona liberará tu mente, y si es creativa te hará sentir mejor contigo mismo y verte de manera más positiva.
7. Sueña despierto.
Puedes fantasear con una entrevista en la que cuentas de qué va tu libro, o puedes imaginarte a ti mismo viviendo de tus escritos, o sencillamente, puedes soñar despierto con el día en que escribas la palabra “Fin”.
De lo que se trata es de visualizarte a ti mismo teniendo éxito en tu empeño de escribir, y darte una “palmadita” onírica, que te recargue las baterías.
8. Lee un libro, ve una película o una obra de teatro.
Deja que tu imaginación vuele guiada por otros, la creatividad es contagiosa.
9. Pregunta a tu hijo (o a Google) cómo seguir.
Como ya os he contado, tengo un hijo de 4 años y otro de 16 meses, y pocas cosas hay tan libres de restricciones como la imaginación de un niño, así que si le pregunto a mi hijo mayor por dónde seguir una historia siempre se le ocurre algo. Sus respuestas no siempre puedo utilizarlas, pero al menos pasamos un rato divertido que me relaja.
Si no tienes niños, introduce en el buscador de Google las palabras claves de tu texto y espera a ver qué resultados te da.
10. Date permiso para escribir mal durante un rato.
Si lo que estás escribiendo es basura, sácalo fuera, que para quitarlo siempre hay tiempo.
¿Estás escribiendo una novela de época? Introduce un anacronismo y juega con él. Luego tendrás que borrarlo, pero de ahí puede surgir un nuevo derrotero por el que llevar a tus personajes.
¿Lo que escribes es un texto de no-ficción? Empieza escribiendo que estás bloqueado, que deberías estar escribiendo sobre la cría del berberecho común , pero sólo se te ocurre que están muy buenos acompañando a unas cañas o la rabia que da cuando llevan arena. Relájate, y deja que tu cerebro vaya juntando las piezas hasta que el texto tome la forma deseada.
Estos son los trucos que a mí me funcionan para superar el bloqueo. Y tú, ¿qué utilizas para desbloquearte?
Este artículo fue publicado el Miércoles 27 enero 2010 a las 8:30
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