
1. No te dirijas a un nicho de mercado específico
¿A quién queremos vender? A todo el mundo. Maaaaaal !!!
Si ofrecemos productos y servicios a una gran masa heterogénea de posibles clientes lo que haremos será diluir nuestros esfuerzos en marketing.
¿Para que clase de clientes seremos mejores que nuestra competencia?
2. No crees una ventaja competitiva
Somos los que tenemos los mejores productos, los mejores precios, nadie mejor que nosotros conoce a los clientes de nuestro sector... lo somos todo. Lástima que cuando queremos ser todo no seamos nada.
¿Qué es lo que te distingue de los demás? ¿Que te hace ser mejor que tu competencia?
3. No estudies a la competencia
¿Cuales son sus fortalezas y debilidades?, ¿y cuales las amenazas y oportunidades que te ofrece el entorno?.
Estudia a tu competencia, y si alguien hace algo mejor que tú cópialo, adáptalo y mejóralo.
4. Crear todo el negocio alrededor de ti y no de la gente que esperas que sean tus clientes
Tu negocio necesita ser constantemente revisado y mejorado. Diseña, renueva permanente y cuidadosamente tus productos y servicios. Adáptalos a una clientela que también cambia.
Lo más arrogante que puedes hacer es creer que tu idea original es perfecta y no tiene por que cambiar. Se humilde, adáptate y trata de mejorar siempre.
5. No te molestes en planificar y realizar una estrategia de marketing
“No planificar es planificar el fracaso” (Proverbio)
6. Se desorganizado con la gestión del tiempo
Sin una adecuada gestión del tiempo estas dejando que tu negocio te maneje en vez de que sea a la inversa. Esto es frustrante, costoso y nada práctico.
Recuerda, el tiempo es dinero.
7. Trata de hacer todo tu mismo, no te molestes en externalizar
Al propietario medio de un negocio le cuesta tiempo darse cuenta de que sus metas pueden alcanzarse más rápido y con menos sangre, sudor y lágrimas si subcontrata parte de la carga de trabajo.
No realices tareas que no sabes hacer (imagen corporativa, publicidad, fiscalidad, contabilidad). Déjaselo a especialistas o lo que harás será perder dinero y tiempo (es decir, más dinero).
8. Despreocúpate por tu marca y del modo en la que es percibida
Todos los actos de comunicación de la empresa (desde un anuncio en televisión a los uniformes de los empleados) tienen que tener coherencía entre ellos y con la identidad que queremos tener, con los valores con los que queremos ser percibidos e identificados.
Crea una declaración de misión que incorpore los objetivos de tu marca. Léela todos los días. Hasta que no vivas y respires tu identidad de marca no maximizarás la efectividad de tus estrategias y acciones de marketing.
9. Toma todas las críticas como un ataque personal
Una crítica es un aviso de un posible fallo en nuestro negocio del que no éramos conscientes. Aprovechala antes de que lo haga tu competencia.
10. No actues, no reacciones
No actuar o reaccionar por miedo al fracaso es la forma mas rapida de fracasar estrepitosamente. A través de nuestros fracasos y errores y de la experiencia que de ellos obtenemos es como se obtiene el éxito.
Fuente: Clement Yeung en Bit Rebels





















Los 4 tipos frecuentes de autosabotaje
Los 4 tipos más frecuentes de autosabotaje
Por Aida Baida Gil -- PUBLICADO: 06/12/2011
Muchas veces me escriben personas o me comentan clientes que no consiguen sus objetivos, que abandonan en mitad de un proyecto, que no encuentran motivación y un largo etcétera de cosas parecidas. ¿Te ha pasado alguna vez? Aunque en muchos casos el principal obstáculo es que no tienes claro lo que quieres, otras veces el problema eres tú misma, que saboteas tu éxito debido a algún miedo. Estos son los cuatro tipos de autosabotaje más frecuentes.
Estos son algunos de los métodos que tienes de sabotear tus objetivos (especialmente frecuentes en los casos del síndrome del impostor), es normal y no eres la única. Este tipo de actitudes tienen su beneficio, te protegen del fracaso, de no quedar en ridículo y de todos tus miedos, pero también tienen su precio… Lo importante es que seas consciente de los métodos que utilizas, del miedo que se esconde detrás y del precio que estás pagando. Así que en cuanto te descubras poniendo en práctica alguno de estos métodos pregúntate por qué te estás comportando así y qué precio estás pagando. ¿Si no tuvieras miedo y supieras que no puedes fracasar, qué harías? Pues déjate de excusas y hazlo.
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