
Eduardo Engel / 16 de agosto 2009 /
Mi mayor preocupación ante un eventual gobierno de
Los dirigentes empresariales suelen presentar lo que es bueno para su sector como deseable para el país. A veces tienen razón, pero otras veces están profundamente equivocados. Es clave tener autoridades que entiendan la diferencia entre el interés público y el privado, y estén dispuestas a denunciar y enfrentar posturas oportunistas.
Mis aprensiones fueron confirmadas por declaraciones recientes de Felipe Morandé al resumir las políticas de infraestructura de un eventual gobierno de
La principal propuesta del grupo Tantauco, liderado por Morandé, es que las obras de infraestructura sean hechas "preferentemente por el sector privado mediante el sistema de concesiones". El que se haya privilegiado el financiamiento público en años recientes se debería, según los asesores de Piñera, a "cuestionamientos al mecanismo de concesiones por aparentes problemas de transparencia y costos de las obras".
La participación privada es buena para la sociedad cuando va de la mano con la competencia. Esta estimula la innovación, la creatividad, los incentivos para reducir costos y mejorar la calidad de los productos, beneficiando a las buenas empresas y a los consumidores y usuarios. Como los proyectos de infraestructura concesionados en general son monopolios naturales, se trata de un sector donde no hay competencia "en la cancha". Por eso es tan importante que funcione bien la competencia "por la cancha", es decir, la competencia que se da en la licitación donde se selecciona la empresa concesionaria.
Una parte sustancial de las inversiones en infraestructura financiadas por el sistema de concesiones no fueron asignadas en una licitación competitiva, sino mediante renegociaciones posteriores donde no hubo competencia alguna. En promedio, cada una de las 50 concesiones otorgadas entre 1993 y
Esta situación es la que Morandé describe como un problema "aparente" de transparencia y costos de obras. Que los montos adicionales que las empresas recibieron sin mediar un proceso competitivo asciendan al 33% del presupuesto original de las obras concesionadas sea descrito como un problema "aparente", sugiere que las autoridades de un eventual gobierno de Piñera no serán capaces de detectar problemas reales de falta de transparencia y exceso de costos.
Los asesores de Piñera agregan que el proyecto de ley que está tramitando el Congreso "desnivela los riesgos en contra de los inversionistas privados, por lo que, de no mejorarse, podría encarecer las concesiones y espantar el interés de aquellos inversionistas, hoy día muy involucrados en grandes proyectos de obras públicas en EE.UU., Europa y otros países emergentes que ofrecen condiciones de negocios muy atractivas".
Dos precisiones. Primero, con la crisis financiera internacional, las inversiones en concesiones se encuentran esencialmente paradas en la mayoría de los países, partiendo por EE.UU. La amenaza de que debemos darles en el gusto a las empresas concesionarias para que no se vayan a otra parte es patentemente falsa, en general, y ahora más que nunca. Yo prefiero una autoridad que detecte y denuncie amenazas espúreas a una que se haga eco de ellas.
Segundo, y más importante, los proyectos que se tramitan actualmente en el Congreso buscan evitar que las empresas concesionarias obtengan utilidades extraordinarias renegociando contratos. Cuando razones de interés público requieran obras adicionales que superen el 25% de la inversión original, se crean condiciones de competencia para asignar dichas obras. En el caso de cambios por debajo de este umbral, existirán instancias independientes velando porque las nuevas obras sean remuneradas a precios competitivos. En lugar de "desnivelar los riesgos en contra de los inversionistas privados", como afirma el coordinador de infraestructura de Piñera, lo que se logra con esta ley es una cancha pareja, donde ganan las empresas más eficientes, no las que son buenas para haber lobby y renegociar.
Uno de los proyectos más ambiciosos para mejorar la productividad de la economía chilena del gobierno de Bachelet fue en el área de infraestructura, modernizando el MOP, mejorando
Las concesiones de Felipe Morandé
Eduardo Engel / 30 de agosto 2009 /
En una columna reciente concluí que las propuestas del candidato de
Las dos principales organizaciones que representan los intereses de las empresas del sector de infraestructura son
Chadwick y Morandé están equivocados. El proyecto que mejora la ley de concesiones reduce sustancialmente los grados de discrecionalidad de la autoridad, haciendo más transparente y predecible el negocio de las concesiones. Por varios motivos:
- Primero, porque fija criterios exactos a través de los cuales se pueden hacer compensaciones a un concesionario que requiera de ellas, los que no están definidos en la actualidad.
- Segundo, porque define el concepto de nivel de servicio como estándar de las obligaciones del concesionario, lo que tampoco estaba determinado en la ley actual, viéndose caso a caso.
- Tercero, porque precisa las causales de indemnización en casos de cambios de circunstancias, modificación de características de las obras (las que además tendrán un límite del 15%) y convenios complementarios, cuestión que hasta la fecha no estaba regulada ni definida y estaba entregada al arbitrio de las partes vía renegociación o a la decisión de un árbitro arbitrador caso a caso.
- Cuarto, porque precisa los requisitos y etapas de las licitaciones, especialmente las complejas, las cuales adolecen de importantes vacíos en la actualidad.
- Quinto, porque establece un consejo de concesiones con integración mayormente técnica e independiente y con intervención crucial para la decisión sobre el destino de la concesión, precisamente, en circunstancias en que con la ley actual prima la discrecionalidad administrativa (declarar proyectos como de interés público, contratar nuevas inversiones, contratar nuevas obras, etc.).
- Sexto, porque crea un panel técnico del más alto nivel, elegido por
En la columna que dio origen a este intercambio, Morandé describió como "aparentes" los sobrecostos y falta de transparencia existentes en el sector de concesiones (3). En su respuesta a mi columna matiza dicha afirmación, al afirmar que aun si las deficiencias del sistema de concesiones son reales, éstas son responsabilidad de los gobiernos de
Las
Morandé cita mi "extrema cercanía a
Felipe Morandé también tiene publicaciones en revistas académicas internacionales, pero ninguna de ellas es sobre temas de infraestructura. Su experiencia profesional en el área de infraestructura se ha dado, principalmente, trabajando para
Morandé se molesta cuando afirmo que sus propuestas benefician a empresas cercanas a miembros del grupo que coordina. La cercanía de Morandé a
Morandé concluye su columna del domingo pasado sugiriendo que le demos el beneficio de la duda a Piñera mientras sea candidato y esperemos a que sea presidente para juzgarlo por lo que haga. Esta sugerencia ignora el rol de las campañas presidenciales, revelando información que permite a los electores formarse una opinión sobre cómo sería un eventual gobierno de cada candidato. El proceso es complejo y la información disponible dista de ser perfecta, pero lo último que queremos es dar un cheque en blanco a algún candidato. La propuesta del grupo Tantauco de infraestructura sugiere que un eventual gobierno de la Coalición por el Cambio efectivamente llevará a un cambio en las políticas de infraestructura, pero en la dirección equivocada.
(1)**"Las concesiones de Piñera", Reportajes, 16 de agosto de 2009.
(2)*"Engel sin concesiones", Reportajes, 23 de agosto de 2009.
(3) "Los Retos de Infraestructura", 5 de agosto de 2009.




















Querida Alejandra: Muy interesante e ...
Querida Alejandra:
Muy interesante e instructivo tu análisis pero me asalta una duda: todo el mismo está basado en tu frase (cito textual) "Los dirigentes empresariales suelen presentar lo que es bueno para su sector como deseable para el país" y a partir de la misma haces todo el desarrollo. La duda es ¿acaso existe un participante en política que no tenga ese mismo patrón de comportamiento? ¿No esa, acaso, la definición operativa del concepto política? Por último, ¿no es esa la motivación principal de intervenir en política? Yendo más al fondo ¿no es esa justamente la razón de toda interacción humana? ¿No hacemos lo mismo cuando le imponemos nuestros valores a nuestros hijos, o coartamos sus propios? Me parece una falacia.
En todo caso, le doy a los empresarios el derecho de la duda respecto a sus intenciones, y por lo menos ellos me dan una tranquilidad: aunque sea por sus propios intereses económicos, sus proyectos se cumplirán, o tratarán de cumplirlos. Por lo menos con ellos no quedaré bajo el riesgo que se está haciendo endémico en la región, que los candidatos dicen una cosa y luego cambian radicalmente su posición una vez conquistado el poder. Comenzó Castro, luego en la actualidad Chavez, Zelaya, Evo Morales, etc. Uno vota por un libertador y termina bajo la bota de un dictador. Y no hablo de no cumplimiento de promesas electorales (que está inserto en el juego) sino de cambio de sistemas completos de mirar y administrar la cosa pública y nuestras vidas. Es lo que estamos sufriendo hoy, en Bolivia, con Morales y sus advenedizos: la clase media hizo Presidente a Morales por su actitud de luchar contra la corrupción, no para ajustarse a Chavez y su lucha hipócrita contra el imperialismo, y resultó ser el gobierno más corrupto de la historia.
Cariños
Querido amigo
Hola Carlos, muchas gracias por comentar.
En primer lugar te aclaro que yo no soy la autora de estos artículos (con qué ropa!), sino que los copié del blog de Eduardo Engel.
Segundo, como no soy para nada entendida en estos temas, solo me interesa divulgar aquellas opiniones que, a mi modesto entender, pueden advertirnos de posibles consecuencias negativas relacionadas con las posturas de los distintos candidatos.
En todo caso me parecen muy atinados tus comentarios en cuanto a que uno nunca sabe cómo van a transformarse los presidentes después de ser elegidos.
Muchos cariños, Ale
Pdta. podrías, por favorcito (jejeje), opinar sobre el efecto de la monogamia en el bajo deseo sexual del hombre?
-----------------
BLOG DEL SER HUMANO: su Psicología, sus Relaciones y sus Circunstancias
Jajajajaja. No me esperaba tu ...
Jajajajaja. No me esperaba tu "favorcito". En todo caso, no creo que sea la monogamia la causante; creo que la culpa se la reparten entre dos: la presión de sobrevivir en esta sociedad tan exprimidora, y la misma mujer que después de casarse o emparejarse se transforma en una vaca que ni se arregla ni se sabe mover en la cama y que encuentra que el sexo es sucio y hay cosas que no se deben hacer o que hay horas y lugares para hacerlo. Por lo que he visto en mis amigos, los que tienen solucionada la segunda causa se la llevan muy bien con la primera.
En lo personal, nunca he tenido ese problema de la líbido porque nunca he sido monógamo: la mujer, como los árboles, son recursos renovables. Lo que sí me tiene medio jodido es la próstata. ¿Te sirve para tu hipótesis? jajajajaja.
Chao querida, que estés bien.
A veces no es ni lo uno ni lo otro
Jajajaja eres un digno prototipo, querido amigo!
.... pero, cuídese la próstata, para que pueda seguir siéndolo.
-----------------
BLOG DEL SER HUMANO: su Psicología, sus Relaciones y sus Circunstancias