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La procrastinación depende de los estados de ánimo


Dejando en evidencia que yo mismo soy un experto procrastinador, mis dos primeros posts sobre la procrastinación los publiqué hace siete meses.

El primero dedicado a explicar ampliamente las características y causas de esta costumbre de postergar la realización de las cosas.

En el segundo tenemos una opinión que justifica algunos comportamientos procrastinadores, escrita por Pan_ama, un irónico bloguero, que en alguna parte se define como 'terrorista conceptual' y que yo leo con mucho interés. Anteriormente a este artículo escribió una serie de posts donde recorrió muchas de las múltiples facetas de este fenomeno conductual de la inacción, que enumero a continuación:

La procrastinación: una epidemia de nuestros días (I)
La procrastinación: cómo afrontarla (II)
La procrastinación: posibles soluciones (III)
La procrastinación: umbral de saturación (IV)
La procrastinación: Los eternos preparativos (V) 



Siguiendo con esa serie, ahora Pan_ama nos entrega su particular interpretación acerca de los distintos estados de ánimo que influyen en el riesgo de caer en la procrastinación.
Manuel 




La procrastinación (VI): Estados de ánimo

por Pan_ama (Fernando Sánchez Dragó)
 
(este artículo está actualmente valorado con un 9 )

A lo largo de la serie de artículos sobre la Procrastinación, se han ido mostrando diferentes perfiles de personalidad que son susceptibles de desembocar en actitudes procrastinadoras. Sin embargo, no es necesario encajar demasiado en aquellos perfiles para presentar dichas actitudes. Cualquiera de nosotros, según su estado de ánimo a la hora de encarar un trabajo o un proyecto, puede padecerlas y sufrir sus consecuencias.

A partir de un esquema sobre las raíces de los estados de ánimo sacada del blog "Mi célula creativa", (reproducida más abajo) he elaborado una proyección sobre el mismo del nivel de riesgo de procrastinación que pueden conllevar cada uno de ellos.

En el gráfico están representados nueve posibles estados de ánimo con los que afontamos un nuevo proyecto. Según el nivel de reto* que representan (eje vertical) versus el dominio en la materia (eje horizontal). Cada uno de estos estados puede ser susceptibles de presentar comportamientos procrastinadores, a saber:

Estados donde el reto es poco interesante (motivación escasa):

  - Apático: tenemos que realizar algo para lo que tenemos escasa preparación, pero que tampoco representa un gran reto. Puede ser, por ejemplo, estudiar esa lectura complementaria que nos han recomendado en clase. Como no es algo imprescindible y además es algo nuevo y posiblemente complicado, nos inspira apatía y los postergamos indefinidamente.

  - Aburrido: en este caso, la tarea a desempeñar sigue sin llamarnos la atención o suponer una tarea necesaria, o que nos reportará grandes réditos; pero tenemos algo de dominio sobre la materia y le concedemos un "tiempo de vida", hasta que nos aburrimos de ella y la postergamos o nuevamente la abandonamos.

  - Relajamiento: este estado de ánimo es uno de los principales generadores de procrastinación. Se produce cuando afrontamos un trabajo del que supuestamente sabemos mucho, pero que nos motiva muy poco o del cual recibiremos escasa recompensa. Entonces, nos relajamos en exceso y subestimamos sistemáticamente el tiempo necesario para completarlo, postergándolo.

Estados donde el reto es interesante (motivación apreciable):

  - Preocupación: cuando tenemos un asunto importante entre manos, pero pensamos que no tenemos el suficiente dominio del tema para llevarlo a cabo, solemos preocuparnos. Este estado de ánimo, aunque puede bloquearnos, no es tan susceptible de procrastinación, ya que eleva nuestro nivel de alerta lo suficiente como para decidir pasar a la acción

  - Comodidad: es un estado de ánimo frecuente, ya que en nuestra vida diaria tendemos a buscar las zonas de confort. Cuando desempeñamos las tareas del trabajo o de la casa que nos reportarán cierta recompensa (un sueldo a final de mes, una casa limpia y ordenada) y para hacerlas tenemos que estar concentrados puesto que no tenemos un dominio total sobre ellas, no se tiene tanto riesgo de procrastinarlas, aunque a menudo se postergan hasta el límite. Sin embargo, es menos probable que se abandonen

  - Dominio: a pesar de ser un estado de ánimo con un nivel de motivación por encima del estado de relajación, sigue siendo un estado de máximo riesgo de procrastinación, ya que una sensación de dominio (real o falsa) nos puede hacer caer fácilmente en una subestimación del tiempo necesario en realizar las tareas, que se postergan hasta última hora, aunque a menudo se acaben completando bien "in extremis".

Estados con una fuerte motivación presente, o con algo importante en juego:

  - Ansiedad: ¿quién no se ha visto en este estado instantes antes de realizar un examen final? La ansiedad es uno de los estados de ánimo más bloqueantes que se pueden padecer. Cuando estamos ansiosos, casi todos los recursos de nuestro cuerpo y nuestra mente están ocupados en intentar gestionar dicho estado, lo que nos incapacita para hacer cualquier cosa, con lo que la procrastinación no sería más que una consecuencia de dicho bloqueo.

  - Expectación: es el caso en que hemos realizado algo que nos ha supuesto esfuerzo (puesto que no dominamos del todo) y que nos motiva mucho. El estado de expectación supone lógicamente una excitación que nos anima a perserverar en la tarea e inhibe los bloqueos. Por eso está marcada con menos riesgo de procrastinación

  - Pasión: qué duda cabe que algo para lo que estamos preparados y nos supone un gran reto puede desembocar en una pasión, donde no cabe postergación ninguna de las tareas. Sobre este planteamiento hay que hacer un inciso: a veces el perfil de "mente voladora" encaja en este estado de ánimo, por lo que se produce una paradoja: alguien muy motivado y preparado para generar abundantes ideas que jamás se llegan a implementar por no ser la persona competente para ello (para realizarlas).

Sirva este artículo como simple introducción a la influencia de los estados de ánimo en las actitudes procrastinadores. La realidad, como casi siempre, es algo más compleja y por eso lo iré desmenuzando en sucesivas entregas.

Como colofón, decir que siempre es deseable, para combatir la procrastinación, un estado de ánimo que combine cierto estado de alerta (=sensación de falta de dominio) con altas dosis de motivación (a ser posible, endógenas).
________
(*) También se podría interpretar este eje como "nivel de motivación"

....................

Fuente: Society of 2000
Imagen: Emociones 

Sitio relacionado: Grupo Google "societyof2000

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