El optimismo. ¿puede aprenderse?
Por Alexis Codina
"Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una
calamidad en toda oportunidad? - Benjamin Franklin.
"Los pesimistas pueden aprender a ser optimistas, y no por
medio de
trucos tan carentes de sentido como sería silbar una
canción alegre o
decir tonterías (día tras día, por el
camino que sea, estoy mejor y
mejor) sino aprendiendo una nueva batería de habilidades
cognitivas. Yo
no nací optimista. Tuve que aprender (incluso inventar)
técnicas que me
sirvieran para superar los obstáculos."
Seligman.
"Un entrenamiento para el optimismo, ayudó a
elevar las ventas en
una empresa importante en sólo tres meses. Eso fue
suficiente para
convencer a la compañía de que este tema
debía formar parte normal de
la capacitación de su gente."- Goleman.
1- Dos formas de considerar la vida
2- El manejo de las "pautas explicativas"
3-¿Siempre es negativo el pesimismo?
4- Impacto del optimismo en diferentes esferas
5- Pautas para el uso del optimismo
6- La técnica del ABCDE
7- Resumen y conclusiones
El optimismo es una de las fuentes principales de la "automotivación". Goleman plantea que,
las personas
dotadas de esta aptitud:
- Persisten en ir tras la meta, a pesar de los obstáculos y contratiempos.
- No operan por miedo al fracaso, sino por esperanza de éxito. (es decir, se centran más en las oportunidades que en las amenazas).
- Consideran que los contratiempos se deben a circunstancias manejables, antes que a fallos personales.
Señala que, la prima hermana del optimismo, es la esperanza:
saber lo
que es preciso hacer para llegar a un objetivo y tener
energías para
dar esos pasos. "Es una fuerza motivadora primordial y su
ausencia resulta paralizante", resalta.
Goleman comenta que Martin Seligman, psicólogo de la
Universidad de
Pensylvania, realizó un "estudio
clásico" del efecto que tenía el
optimismo sobre la productividad en las ventas en una importante
empresa de seguros, que reveló que los optimistas
vendían un 29% más en
el primer año que sus colegas más pesimistas; en
el segundo año, los
superaban en un 130%.
Los trabajos de Seligman, basados en más de veinticinco
años de
investigaciones clínicas, fueron publicados en un libro
bastante
voluminoso editado en 1998 con el sugestivo título "Aprenda Optimismo. Haga de la vida una experiencia
maravillosa".
De la bibliografía sobre este tema, al parecer, el libro de
Seligman es
el más completo y consistente, lo que se reconoce en
comentarios
sobre
su libro, por diferentes autores, incluyendo a Goleman. Lo que se
presenta a continuación ha sido extractado de esta obra, con
comentarios complementarios.
1- Dos formas de considerar la vida.
Seligman plantea que, una característica definitoria de los
pesimistas,
es pensar que lo desagradable durará siempre, o por lo menos
mucho
tiempo, socavarán cuanto se propongan hacer? y
será por su culpa. Los
optimistas, que deben enfrentarse con los mismos golpes de este mundo,
piensan de manera opuesta, tienden a pensar que la derrota es
sólo un
contratiempo pasajero, que sus problemas se reducen a esa
única
circunstancia. No se desconciertan frente a la derrota. Enfrentados a
un problema, perciben que allí se les presenta un reto y lo
intentan
otra vez con más energía.
Esas dos formas de considerar los problemas tienen sus consecuencias.
Seligman informa que, cientos de estudios, demuestran que los
pesimistas se rinden más fácilmente y se deprimen
con mayor frecuencia.
Esos estudios también demuestran que los optimistas van
mejor en los
estudios, en el trabajo, y en el deporte, gozan de mejor salud y tienen
menos predisposición a males físicos propios de
la edad.
Al igual que Goleman, considera que ?los pesimistas pueden
aprender a
ser optimistas?. Para esto, empieza por lo que denomina "teoría del
control personal", presentando dos conceptos: "la
impotencia aprendida"
y "las pautas explicativas".
La "impotencia aprendida", es la
reacción a darse por vencido, a no
asumir ninguna responsabilidad y a no luchar, como consecuencia de
creer que cualquier cosa que podamos hacer carece de importancia. Las
?pautas explicativas? son los criterios que solemos
utilizar para
explicarnos a nosotros mismos por qué suceden las cosas. Es
el gran
modulador de la "impotencia aprendida".
Un criterio explicativo optimista pone un freno y detiene el
sentimiento de impotencia, en tanto que un estilo pesimista no hace
sino acrecentar el sentimiento de impotencia, y se relaciona
estrechamente con la depresión. La forma que usted prefiera
para
explicarse las cosas a usted mismo, determina hasta dónde
puede llegar
su desamparo, o con cuánta energía
contará cuando se encuentre con los
contratiempos habituales y las derrotas momentáneas. El "criterio
explicativo" de cada uno es reflejo de "lo que dice
su corazón".
Seligman critica el enfoque reduccionista de los "behavioristas"
(Skinner y otros) que consideran que las reacciones humanas son
respuestas a su propia historia sobre premios y castigos, que estimulan
o reprimen, respectivamente, determinados comportamientos. De esto se
deriva que "todo lo que uno tiene que hacer para cambiar a la
persona
es cambiarle el entorno". Se lamenta de que la
psicología
norteamericana haya estado regida por los "dogmas del
behaviorismo" en
el que "Lo consciente-como pensar, proyectar, esperar,
recordar- no
tiene efecto alguno sobre los actos". Se declara "cognotivista".
2- El manejo de las "pautas explicativas"
Si las "pautas explicativas", es decir, la manera
en que las personas
se explican a sí mismas los contratiempos que padecen son
las que
modulan la ?impotencia aprendida? entonces:
?Enseñarles a modificar sus
explicaciones podría ser una manera de tratar su
depresión?. En última
instancia, ?Los hábitos mentales no tienen por
qué ser permanentes. Uno
de los hallazgos más significativos hechos por la
psicología en los
últimos veinte años es que los individuos pueden
elegir su manera de
pensar?.
Una pauta explicativa típica de los pesimistas, ante su
propia
desgracia, es pensar: ?Soy así, siempre
ocurrirá así, hay algo que
tengo y que echa a perder todo lo que hago?. Otros, los que
se resisten
a rendirse ante las circunstancias, responden: ?Las cosas
vinieron así,
como vinieron se pueden ir, y además todavía
quedan muchas cosas en la
vida?. Esta es una ?pauta explicativa?
típica de los optimistas.
Seligman plantea que, las dimensiones cruciales de una ?pauta
explicativa? son: la permanencia, la penetración
(amplitud) y la
personalización.
Sobre la ?permanencia?. Los que se dan por vencidos
desde
los primeros momentos, son personas convencidas de que los
contratiempos que les ocurren son permanentes, que
persistirán, estarán
siempre allí, para arruinarles la vida. Por el contrario,
los que se
resisten al desamparo creen que las causas de los contratiempos son
temporales. Estos dos tipos de enfoques los ejemplifica con las
siguientes expresiones.
| Permanente (Pesimista) | Circunstancial (Optimista) |
| -Soy un fracaso. | -Estoy muy cansado. |
| -Las dietas no sirven | -Las dietas no sirven cuando se come fuera de casa. |
| -Siempre me sermoneas | -Me sermoneas cuando no he dejado mi habitación limpia. |
| -Mi jefe es una mala persona. | -Ultimamente el jefe está de mal humor. |
| -Nunca me hablas | -Hace un tiempo que no me hablas. |
Si usted considera las cosas en términos de
?siempre? y ?nunca?,
confiriéndoles características duraderas,
entonces su pesimismo es
permanente. Por el contrario, si piensa en términos de
?algunas veces?
y de ?últimamente?, entonces culpa de
los malos momentos a condiciones
transitorias, con lo que asume un comportamiento optimista.
| Un comentario ?Generalizar? (pauta pesimista) es uno de los comportamientos generadores de conflictos en las comunicaciones. Alguien puede aceptar que, en determinados momentos, ha cometido un error, pero le será difícil si le dicen que ?siempre?. El comportamiento recomendado es el ?descriptivo? que puntualiza situaciones circunstanciales. |
La pauta optimista para explicar circunstancias afortunadas es
exactamente la inversa de la pauta que explica los contratiempos,
precisa Seligman. Los que creen que las cosas buenas provienen de
causas permanentes son más optimistas que los que creen que
son
transitorias. Ejemplos:
| Circunstancial (Pesimista) | Permanente (Optimista) |
| -Hoy es mi día de suerte. | -Siempre tengo suerte. |
| -Estoy esforzándome. | -Tengo habilidades. |
| -Mi rival se cansó. | -Mi rival no es bueno. |
Los optimistas se explican las cosas buenas que les suceden en
términos
de causas permanentes: características, habilidades,
factores de
siempre. Los pesimistas, se refieren a causas transitorias: suerte,
situaciones, de algunas veces. Las personas que asumen que las cosas
buenas son resultado de causas permanentes se esfuerzan
todavía más
cuando logran éxitos. Los que piensan que son circunstancias
que pueden
desaparecer, pueden derrumbarse, incluso cuando les va bien, porque
creen que el éxito es pura casualidad.
| Un comentario Cuando trabajo estos temas, me gusta reflexionar sobre la forma ?sui generis? con que a veces manejamos la ?suerte?. Cuando nos salen bien las cosas, decimos que fue el ?resultado del esfuerzo que hicimos?. Si nos salen mal, es porque ?tuvimos mala suerte?. Cuando las cosas le salen bien a otros, decimos que ?tuvieron suerte?; si les salen mal es porque ?no hicieron el máximo esfuerzo?. |
Sobre la penetración (amplitud). La permanencia se refiere
al tiempo, la amplitud al alcance. Algunos, cuando tienen un
contratiempo en su trabajo (traslado, despido) transmiten su
depresión
a todas las esferas de su vida (familia, amigos, eluden distracciones,
se ?encierran?), sienten que el
?desastre? invalida todos los aspectos
de su vida. Este es el comportamiento típico de los
pesimistas,
considerar que sus contratiempos son ?universales?.
Los optimistas, por el contrario, son capaces de mantener su
comportamiento normal en sus restantes esferas, comprenden que el
?desastre? fue solo en un segmento de su vida, que
es algo
?específico?, (no
?universal?).
En este punto, Seligman introduce el concepto de
?esperanza?, (que,
como se planteó al inicio Goleman considera la
?prima hermana? del
optimismo) sobre lo que plantea lo siguiente:
?El hecho de que tengamos o no esperanza depende de dos
aspectos de
nuestra pauta explicativa: la permanencia y la amplitud. El arte de la
esperanza consiste en hallar las causas circunstanciales y
específicas
de los contratiempos que pueden acaecer: las ?causas
circunstanciales?
(no permanentes) limitan el sentimiento de impotencia en el tiempo; y
las ?causas específicas? lo limitan a la
situación original (la esfera
en que se produjo).
De otra parte, las ?causas permanentes? proyectan
ese sentimiento hasta
un futuro bastante lejano, y las ?causas
universales? lo difunden por
todo el ámbito que rodea al sujeto. Identificar la fuente de
los
contratiempos como causas permanentes y universales es lo que hace que
la gente pierda las esperanzas de poder superarlos?.
Finalmente, esta la personalización. Cuando nos pasa algo
malo podemos culparnos nosotros mismos (internalizar), o echarle la
culpa a circunstancias externas a nosotros (externalizar). Los que se
echan la culpa a sí mismo cuando fracasan en algo tienen una
autoestima
muy baja. Piensan que no valen gran cosa, que carecen de talento y no
pueden reclamar afecto. Los que culpan a factores externos no pierden
la autoestima, cuando pasan un mal rato. La autoestima baja, o pobre,
por lo general proviene de una pauta interna. Seligman
señala los
siguientes ejemplos:
| Interna (Baja autoestima) | Externa (Alta autoestima) |
| -Soy un estúpido | -No me comprendieron |
| -No tengo talento para el póquer | -No tengo suerte en el póquer |
| -Soy inseguro | -Crecí en un hogar pobre |
| Un comentario Lo que plantea Seligman sobre las dimensiones ?Permanencia? y ?Penetración (amplitud)?, son convincentes. Cualquiera tiene experiencias vivenciales donde se pueden identificar estas ?pautas explicativas?. No sucede lo mismo con la dimensión ?Personalización?. El sistema conceptual más cercano, para su análisis, es lo que, en los textos de Comportamiento Organizacional, se define como ?Locus de control?. Sobre esto, Robbins (1999) plantea lo siguiente: ?Algunas personas piensan que son dueñas de su propio destino. Otras se ven como juguetes de la fortuna y piensan que lo que pasa en su vida es cosa de suerte. Los primeros, que creen que controlan su destino, se denominan internos, mientras que los otros, que consideran que su vida está controlada por fuerzas externas, son los llamados externos?. En numerosas investigaciones que comparan internos con externos se ha mostrado una y otra vez que los ?externos? están menos satisfechos con su puesto, tienen tasas más elevadas de ausentismo?. Los internos tienen más motivación, y están más dispuestos a mostrar iniciativa? enfrentados a situaciones similares que los externos, atribuyen esos resultados a sus propios actos? piensan que no pueden culpar a otros de sus problemas, sino que son ellos los que deben enfrentarlas??. |
En el enfoque que plantea Robbins, el comportamiento de los
?internos?
es más consistente con el de los optimistas, mientras que el
de los
?externos?, por el contrario, coincide
más con los de los pesimitas.
Tratar de encontrar ?fuera de nosotros? la causa de
las calamidades,
buscar el culpable en el entorno es un comportamiento que no motiva a
la acción, que nos priva de analizar
autocríticamente nuestros
comportamientos. Además, es negativo en nuestras relaciones
con los
demás, que nunca podrán encontrar en nosotros una
autocrítica.
Seligman reconoce esto cuando plantea: Algunos se han formado
una imagen que muestra al optimista como el fastidioso permanente, al
que se jacta de todo, exagera sus éxitos y culpa a otros de
sus fallos,
sin asumir jamás responsabilidad de sus errores?.
No se trata de que ?siempre? tratemos de encontrar
en ?nosotros? la
explicación de los problemas. Tampoco, que nos sintamos
?ajenos?. En
definitiva, todo acontecimiento es el resultado de una
interacción del
individuo con su entorno, de donde recibe influencias, pero
también en
el que influye. El comportamiento que correspondería a la
inteligencia
emocional sería un equilibrio, en el que consideremos la
influencia
(inclusive culpabilidad) de un agente, o factor, externo y, al mismo
tiempo, valorar la parte que nos corresponde y, en última
instancia, lo
que podríamos hacer para modificarlo en nuestro favor.
3-¿Siempre es negativo el pesimismo?
El pesimismo nos rodea. Hay personas que viven permanentemente
afligidos por este. Incluso los mas optimistas alguna vez pasan por el
trance del pesimismo. Ahora bien, ¿es el pesimismo uno de
esos
colosales errores de la naturaleza, o tiene un sitio valioso en el
esquema de las cosas?, se pregunta Seligman.
El pesimismo puede apoyar ese realismo que con tanta frecuencia
necesitamos. En muchos campos de la vida, el optimismo no puede
justificarse. En esos momentos en que irremediablemente terminamos
fracasando quizá podamos hallar algún consuelo
contemplando las cosas
con cristales color de rosa, aunque con eso no vamos a modificar la
situación. En ciertas circunstancias ?por ejemplo,
en la cabina de un
avión- lo que se necesita no es una opinión
alegre y feliz, sino otra
despiadadamente realista. Algunas veces tenemos necesidad de cambiar y
no de buscar razones para aferrarnos a lo anterior.
Seligman comenta una consultoría que realizó en
una empresa grande de
seguros donde, después de resultados impresionantes que
obtuvieron con
la aplicación de sus instrumentos para evaluar el potencial
de
optimismo de los vendedores, el Presidente le planteó su
interés de
convertir en optimistas a un grupo de ejecutivos que muchas veces se
mostraban pesimitas. Pensó que ?existía
la posibilidad de que parte de ese pesimismo que los ejecutivos
llevaban a su trabajo sirviera para algo importante. Alguien
tenía que
desalentar los planes poco realistas. Esos pesimistas habían
conseguido
elevarse hasta lo más alto en el sistema empresarial
estadounidense? de
modo que algo tendrían que estar haciendo bien?.
Se preguntó ¿cuál es entonces el papel
del pesimismo?.
Llegó a la conclusión de que, es posible que
corrija algo que hacemos
más o menos bien cuando nos sentimos optimistas y no estamos
deprimidos
? en suma, tal vez sirviera para apreciar adecuadamente la
realidad. ?Quizá
lo que hemos considerado una buena terapia para un paciente deprimido
no haya sido otra cosa que alimentar ilusiones, lo que haría
que el
paciente termine pensando que el mundo es mejor de lo que es en
realidad. Está contrastado que las personas deprimidas, si
bien son más
tristes, también son más juiciosas?,
plantea.
Las personas deprimidas ?que en su mayoría son
pesimistas- juzgan con
mayor precisión de cuánto control disponen. Los
no deprimidos ?en su
mayor parte son optimistas- creen que ejercen más control
sobre las
cosas del que efectivamente poseen, en particular cuando quedan
desamparados y no tienen control alguno.
Comenta los resultados de varias investigaciones que revelan datos
interesantes. Uno de los síntomas característicos
de la depresión es la
escasa capacidad social. Los pacientes deprimidos reconocieron su falta
de capacidad para las relaciones sociales. ?El descubrimiento
sorprendente fue con el grupo de los no deprimidos?, destaca.
De forma
muy acentuada sobreestimaron sus habilidades, se juzgaron a
sí mismos
mucho más persuasivos y convincentes, que lo considerado por
los
investigadores.
Otra evidencia que destaca es la memoria. En líneas
generales, los
deprimidos recuerdan más los momentos malos, y menos los
buenos. En los
no deprimidos, sucede lo contrario, recuerdan más los buenos
que los
malos. A juzgar por las explicaciones de los deprimidos y, de acuerdo
con el dicho popular, el fracaso es huérfano y el
éxito tiene muchos
padres.
| Un comentario Después del fracaso de la invasión de mercenarios patrocinados por la CIA en 1961, por el territorio cubano de Playa Girón (Bahía de Cochinos en la bibliografía) el Presidente J.F. Kennedy reconoció públicamente la participación de su gobierno y expresó, precisamente, ?Las victorias tienen muchos padres, las derrotas son huérfanas? |
Llevando este análisis al plano empresarial Seligman pone el
ejemplo de
una empresa de mucho éxito. Cuenta con un plantel muy amplio
de
personalidades que cumplen con diversos roles. Primero está
el
optimista. Los investigadores, encargados de la
planificación, de la
producción y de las ventas, todos ellos necesitan, deben
tener visión
de futuro, soñar cosas que aún no existen,
explorar límites que están
más allá de lo nunca alcanzado hasta ese momento.
Si no lo hacen, un
competidor lo hará. Pero, imaginemos que esa empresa
sólo estuviera
integrada por optimistas, todos con la mente fija en las atrayentes
posibilidades que se presentan. ?Todo terminaría
siendo un fracaso?,
concluye.
La empresa también tiene necesidad de pesimistas, de
personas que
tengan un exacto conocimiento de las realidades del momento. De
personas convencidas de que la triste realidad está
constantemente
arrasando con los sueños más optimistas. El jefe
de contabilidad, el
financiero, el administrador, entre otros, tienen necesidad de tener
muy claro cuánto puede permitirse gastar la empresa y de los
peligros
implícitos. ?Ellos ejercen un papel cauto, la
bandera que ellos
enarbolan es la de la advertencia?.
| Un comentario ?Les Luthiers?, los formidables músicos y humoristas argentinos, dicen que ?un pesimista es un optimista con experiencia?. |
Estos pesimistas moderados, que Seligman les llama
?pesimistas
profesionales?, al parecer saben servirse bien de su
potencial
pesimismo, sin ser víctimas de éste. De modo que,
la empresa de éxito,
ha de contar con sus optimistas, soñadores y creativos. Sin
embargo,
también necesita de sus pesimistas, de los realistas cuyo
trabajo
consiste en aconsejar cautela. Al frente de la empresa tiene que
encontrarse un alto ejecutivo lo suficientemente atinado y flexible
para equilibrar la visión optimista de los planificadores y
los
anuncios de calamidades de los cautos. El ejecutivo al que estaba
asesorando tenía clara su tarea de ?conciliar
ambas posturas?.
| Un comentario En su trabajo sobre ?los roles en un equipo? Belbin señala la conveniencia de que, en un equipo equilibrado, además de ?creativos?, ?coordinadores?, y ?rematadores?, entre otros, deben estar también los ?evaluadores?, que se cuestionen las propuestas de los otros. Drucker, en el video ?Decisiones Efectivas?, utilizado en programas de capacitación de directivos, informa que Sloan, el CEO de la General Motors, cuando se discutía algún tema en el Consejo, en el que había mucha coincidencia, decía ?Como todos estamos de acuerdo, vamos a volverlo a discutir en la próxima reunión?. |
Después de ?defender las virtudes del
pesimismo?, pasa a ?revisar el caso contra el
pesimismo?,
para comparar ?costos y beneficios?. Para esto,
presenta un listado de
los inconvenientes del pesimismo, entre los que señala los
siguientes:
- El pesimismo causa depresión.
- Induce más a la inercia que a la actividad, cuando surgen
dificultades y contratiempos.
- Nos hace sentir mal: tristeza, pérdida de voluntad,
preocupación, ansiedad.
- El pesimismo lo impregna todo. Los pesimistas no insisten cuando se
enfrentan con los desafíos y, por tanto, fallan con
más frecuencia?
incluso cuando el éxito es alcanzable.
- El pesimismo va asociado a un deterioro de la salud.
- Los pesimistas fracasan cuando intentan ascender.
- Los pesimistas se sienten peor, incluso cuando tienen
razón. Su pauta
explicativa convierte en desastre lo pronosticado y, luego, hacen del
desastre una catástrofe.
La conclusión que extrae es que, ?el equilibrio
parece
favorecer al optimismo, pero hay momentos y lugares en los que tenemos
necesidad de nuestro pesimismo?.
El pesimismo, en formas leves, cumple con la misión de
frenarnos
un
poco para que no corramos el riesgo de exagerar nuestro optimismo, nos
obliga a que lo pensemos dos veces, que no tomemos decisiones
apresuradas ni hagamos actos irreflexivos. En los momentos optimistas
de nuestra vida nacen los grandes proyectos, los sueños y
las
esperanzas. ?El genio de la evolución se halla en
la
tensión dinámica entre optimismo y pesimismo, en
la
interacción entre uno y otro?, concluye.
Cuando el optimismo nos impulsa a probar y el pesimismo nos aconseja
retroceder, una parte de nuestra personalidad toma en cuenta las dos
posturas. Ese buen consejero es la sapiencia, el buen sentido. Al
comprender la simple virtud del pesimismo, junto con sus consecuencias
frustrantes, paralizantes, podemos aprender a resistir las constantes
advertencias del pesimismo. ?Podemos aprender a elegir el
optimismo, la mayoría de las veces, pero sin dejar de lado
al
pesimismo, cuando sea necesario?, concluye sobre esto.
4- Impacto del optimismo en diferentes esferas
Los resultados más difundidos sobre la teoría y
las herramientas, que
proponen Seligman y sus colaboradores, sobre el impacto del optimismo,
reconocidos por Goleman y otros, es en la esfera empresarial. Lo
más
notable son los resultados obtenidos en una gran empresa de seguros que
contrata anualmente más de mil vendedores, que selecciona de
unos 15
mil que se presentan.
Si alguna actividad requiere altos niveles de optimismo es la de los
vendedores que, generalmente, enfrentan muchas más
respuestas negativas
que positivas de sus clientes, actuales o potenciales.
?Habíamos
elegido la profesión exacta para empezar nuestro trabajo,
una profesión
que requiere tener un enorme optimismo, solamente para ingresar en
ella, y un extremado optimismo para tener éxito?,
plantea.
Los sofisticados test que se habían estado empleando para el
reclutamiento y selección de los nuevos vendedores se
centraban en los
elementos clásicos: la capacidad o aptitud, y el deseo o
motivación.
Para Seligman esto es insuficiente, considera que ?El
éxito necesita de la constancia, la capacidad para no darse
por vencido
frente al fracaso. Creo que la pauta explicativa optimista es la clave
de la constancia. La teoría de la pauta explicativa del
éxito dice que,
para escoger a las personas destinadas a triunfar en un trabajo lleno
de desafíos, deberán seleccionarse tres
características: Aptitud,
Motivación y Optimismo?.
El estudio de los resultados de grupos de vendedores arrojó
que, aunque
muchos habían salido airosos en el ?Perfil
Profesional? utilizado para
su reclutamiento, después resultaron malos vendedores.
Aplicó un
instrumento para identificar, a través de las
?pautas explicativas?, el
potencial de optimismo y los resultados fueron consecuentes con su
teoría, los que lograron mayores puntuaciones, resultaron
los
vendedores más exitosos.
A partir de esto, propuso incorporar a los instrumentos utilizados para
la selección de los nuevos vendedores, su test de
medición de ?pautas
explicativas?. A los seleccionados se les dio un seguimiento,
durante
más de un año. Los que habían tenido
calificaciones superiores, en su
potencial de optimismo, habían superado con creces las
ventas de los
?mas pesimitas?. Las conclusiones las resume en lo
siguiente:
?Descubrimos que los optimistas siguieron mejorando porque
eran
constantes. En un principio, esperábamos que el talento y la
motivación
para las ventas tenían que ser por lo menos tan importantes
como la
constancia; pero, con el paso del tiempo, a medida que fueron
recibiendo negativas, la persistencia pasaría a ser
decisiva. La prueba
de optimismo para pronosticar ventas resultó, por lo menos
tan exacta,
como lo había sido el Perfil Profesional?.
Más adelante, aplicaron otras experiencias. Los aspirantes a
vendedores
que no aprobaran el ?Perfil Profesional?, pero
obtenían buenas
puntuaciones en el ?perfil de optimismo?, eran
contratados. Los
resultados fueron igualmente positivos, lográndose
incrementos
significativos en las ventas así como niveles inferiores de
renuncias,
en el primer año, que tenía altos indicadores.
Antes de presentar resultados de sus investigaciones en otras esferas,
Seligman analiza los ?orígenes del
optimismo?. Plantea que ?la pauta
explicativa se desarrolla en la infancia. La interpretación
que se da a
cada nuevo contratiempo o golpe de suerte termina por convertirse en un
hábito de pensamiento?. Plantea que, las tres
hipótesis que explicarían
la creación de la pauta explicativa, son: la pauta
explicativa de la
madre; la crítica adulta de maestros y padres; y las crisis
en la vida
de los niños.
Si las expresiones que escucha el niño constantemente de la
madre
corresponden a pautas pesimitas, esto va formando sus propias pautas.
Si ante un contratiempo, la madre dice: ?Estas cosas siempre
me pasan a
mi?, ?soy tan perezosa?, ?no
hay forma de que esto mejore?, entre
otras, prevalecen las pautas pesimistas.
Si lo que reciben de la maestra son expresiones como: ?Lo que
pasa es
que no estabas prestando atención?; ?No
te has esforzado lo
suficiente?; ?Cuando expliqué los
quebrados estabas conversando?. ¿Qué
clase de explicaciones son: la desatención, la pereza, o el
alboroto?.
Son circunstanciales y específicas. Circunstanciales porque
el niño
puede modificar su atención en clase y hacerse el
propósito de escuchar
más seriamente lo que se le enseña. Son
expecíficas porque se refieren
a situaciones puntuales, no generales.
Otras esferas en las que Seligman ha validado la consistencia de su
teoría y de las herramientas que ha diseñado son:
resultados
académicos, el deporte, la salud, y la política.
En este último caso,
incluye predicciones sobre los resultados de elecciones. En todas estas
esferas, presenta numerosas investigaciones en las que se demuestra la
validez de su teoría sobre el impacto positivo del
optimismo, así como
de las herramientas que ha diseñado para identificarlo y
desarrollarlo.
5- Pautas para el uso del optimismo
Basado en sus investigaciones, durante más de veinticinco
años, así
como los aportes de otros especialistas, Seligman propone un conjunto
de técnicas para forjar el optimismo. Plantea que no se
propone
insuflarnos un optimismo absoluto, incondicional, para que podamos
aplicarlo ciegamente a todas las situaciones; sino ofrecer un
?optimismo flexible?. ?Se
pretende acrecentar su control sobre su modo de considerar la
adversidad. Si su pauta explicativa es negativa, ya no necesita seguir
viviendo bajo la tiranía del pesimismo?.
Señala que, contrariamente a lo que sucede con las
técnicas de casi todas las otras formas de autoayuda,
?que
consisten en un litro de teoría y sólo una
cucharadita de
investigación?, las que propone ?han
sido escrupulosamente investigadas y miles de adultos las han utilizado
para cambiar de manera permanente su pauta explicativa?.
Consecuente con su enfoque ?flexible?, antes de
presentar las técnicas,
alerta sobre las condiciones en que pueden resultarnos
útiles y en
cuáles no. A continuación un resumen de lo que
plantea sobre esto.
?¿En qué situaciones tendría
que aplicar los instrumentos para
cambiar la pauta explicativa?. Primero, empiece por preguntarse
qué es
lo que desea realizar.
-Si se encuentra en situación de alcanzar un logro (ganar un
ascenso,
vender un producto, redactar un informe difícil) utilice el
optimismo.
-Si le preocupa su estado de ánimo (pues está
luchando para mantener alta su moral), utilice el optimismo.
-Si es una situación que tiende a prolongarse y
está en juego su salud física, utilice el
optimismo.
-Si quiere ponerse al frente, liderar a otros, si quiere que voten por
usted, utilice el optimismo.
Pero, también hay momentos en los que no conviene usar estas
técnicas.
-Si lo que se propone es bastante arriesgado, no utilice el optimismo.
-Si su objetivo es aconsejar a otros, cuyo futuro es oscuro, no utilice
el optimismo.
-Si lo que quiere es hacerse cargo de los problemas de otros, no
comience con optimismo, aunque convendrá utilizarlo luego,
porque una
vez lograda la confianza, el optimismo puede ayudar.
La línea de conducta fundamental para no alentar el
optimismo es
preguntarse ¿cuál será el costo del
fracaso en cada situación
particular?. Si ese costo es elevado, el optimismo es una estrategia
equivocada. El piloto que está al mando del avión
decidiendo si ha de
bajar la altura; el juerguista que debe decidir si conduce su coche de
regreso a casa después de haber bebido unas copas de
más; la esposa
frustrada que debe tomar la decisión de iniciar una aventura
que, de
salir a luz, podría destruir su matrimonio, no tienen que
recurrir al
optimismo. En estos casos, los costos de un fracaso son,
respectivamente: la muerte, un accidente automovilístico y
un divorcio.
No es adecuado recurrir a nuestras técnicas para minimizar
esos costos.
Por otra parte, si el costo de un fracaso no es alto, utilice el
optimismo. El agente de ventas que decide si hará algunas
visitas más
en el día, todo cuando arriesga es perder algo de tiempo. El
tímido que
decide si entabla o no una nueva conversación, a lo
único que se
arriesga es a que lo rechacen. El ejecutivo al que están
olvidando en
los ascensos, todo cuanto arriesga es una negativa en caso de que, con
tranquilidad y sin alzar el tono, exponga su opinión de que
merecería
un ascenso. En todos estos casos, conviene utilizar el optimismo,
plantea.
Analizando esto en el plano laboral, recomienda empezar
preguntándonos
?¿En qué medida ese puesto exige
constancia, iniciativa y saber superar
la frustración y las negativas??. Plantea que las
actividades en las
que una pauta explicativa optimista es lo más indicado son:
ventas,
relaciones públicas, captación de fondos,
así como trabajos creativos,
muy competitivos o con mucho desgaste.
Pero, también hay trabajos en los que conviene un agudo
sentido de la
realidad. Son trabajos en los que apenas se reciben negativas, trabajos
muy técnicos en los que no se sufren presiones, ni se
trabaja en
tensión. Estos trabajos son idóneos para personas
realistas y
reflexivas, no para trabajadores que podrían ganar el premio
al mejor
vendedor. Este tipo de trabajo suele ser directivo, y en él
el
pesimismo puede ser una virtud y, el optimismo, debe frenarse.
Considera que, un pesimista moderado, puede desenvolverse muy bien en
áreas como: estimación de costos,
diseño de medidas de seguridad,
negociación de contratos, contabilidad, redacción
técnica, control de
calidad, jefe de personal, entre otros.
6- La técnica del ABCDE
La primera de las técnicas que propone Seligman es la que
denomina el
ABC que, por sus siglas en inglés, significan: Adversidad,
Creencias
(beliefs) y Consecuencias, que funcionan como se comenta a
continuación.
Cuando nos encontramos con una ?Adversidad?,
reaccionamos pensando en
ello. Nuestras ideas se cristalizan enseguida en creencias, que pueden
convertirse en algo tan habitual que, incluso ni nos damos cuenta de
que las tenemos, hasta que frenamos y le prestamos atención.
Y, no se
limitan a esto, sino que tienen ?consecuencias?,
pues son las causas
directas de lo que sentiremos y haremos. Pueden significar la
diferencia entre el desaliento y la rendición, o el
bienestar y la
acción constructiva.
Algunos ejemplos:
1-A: Su jefe lo critica por un informe que presentó.
B: Usted piensa que: ?Lo que pasa es que no sé
escribir informes?; ?Siempre meto la
pata?.
(Aquí su pauta explicativa es: permanente (siempre), global
(afecta a todas sus esferas) además
?internalizada?).
C: Está deprimido el resto del día.
2-A: Su jefe lo critica por un informe que presentó.
B: Usted piensa: ?Debí haberlo revisado antes de
enviárselo?.
(Aquí su pauta explicativa es: circunstancial y
específica).
C: No toma a la tremenda lo sucedido y saca sus experiencias.
Suponiendo que usted sea un vendedor.
3-A: No ha conseguido ni una entrevista en toda la semana.
B: Usted piensa: ?Nunca soy capaz de hacer bien las
cosas?.
(Al igual que en el ejemplo anterior, su pauta explicativa es:
permanente (siempre), global (afecta todas sus esferas)
además
?internalizada?).
C: Se deprime y no continúa.
4-A: No ha conseguido ni una entrevista en toda la semana.
B: Usted piensa: ?La semana pasada me fue bastante
bien?.
(Su pauta explicativa es circunstancial y específica)
C: Apartó la tristeza y mantiene energías para
continuar.
5-A: No ha conseguido ni una entrevista en toda la semana.
B: Usted piensa: ?El jefe me dio la peor lista de la
semana?.
(Aquí su pauta explicativa es: circunstancial, puntual y
externalizada)
C: Estará algo disgustado, pero con la esperanza de que la
próxima semana todo salga mejor.
Para ver cómo funciona este ABC en la vida diaria, Seligman
recomienda
llevar un ?diario ABC? (lo que recomienda Weisinger
para el registro de
sus emociones, que se comentó en el capítulo
IV-El Autocontrol),
durante dos o tres días.
Para hacerlo, recomienda observar el ?diálogo
interno? que se produce
en nuestra mente y del que, por lo general, ni siquiera nos damos
cuenta. Se trata de identificar qué relación se
establece entre
determinada adversidad y el sentimiento que nos provoca. Debemos ser
objetivos respecto a la situación, registrar lo que
pasó, no el modo en
que lo hemos evaluado. Por ejemplo, en una discusión con su
pareja, no
anote ?Fue injusto(a)?, eso sería una
deducción, que tendría que
registrarse como ?Creencia?. Sus creencias son las
interpretaciones que
usted hace de la adversidad. En ?Consecuencia?
registre lo que sintió y
lo que hizo ¿Se sintió triste?
¿Qué hizo entonces?.
Cuando haya registrado sus cinco episodios de ABC, léalos
cuidadosamente y trate de hallar el vínculo entre lo que
haya creído y
las consecuencias. Entonces verá que las explicaciones
pesimistas,
provocan pasividad y desaliento, en tanto que las optimistas le
mantienen el ánimo.
Si usted modifica las creencias habituales que, en usted, siguen a las
adversidades (contratiempos) entonces cambiará su
reacción frente a
estas en muy poco tiempo.
Seligman plantea que hay dos modos de tratar las creencias pesimistas,
una vez que se toma conciencia de ellas. La primera es
?distraerse?
cuando aparecen, sencillamente tratar de pensar en otra cosa. (lo que
hacíamos con nuestros hijos pequeños cuando se
caían o tenían una
?perreta?, que les entregábamos un
juguete o les hablábamos de otra
cosa). La segunda es ?discutirlas? que, a la larga,
?resulta
más efectivo porque las creencias que se discuten a
conciencia tienen
menos probabilidades de volver cuando una situación igual se
presente?.
La ?distracción? permite interrumpir el
proceso de ?rumiar? (repetir en
nuestra mente la adversidad) que trata de imponer sus
círculos viciosos
en nuestra mente, repitiéndonos constantemente la
adversidad. ?Cuando
le golpee la adversidad, fíjese algún momento
?después- para volver a
repensar las cosas? digamos esta tarde, después
de las seis. Cuando le
suceda algo que lo trastorne y advierta que no puede dejar de pensar en
eso, puede decirse para sus adentros: Basta ya?
pensaré en eso más
tarde??.
También conviene escribir los pensamientos negativos en el
momento en
que ocurren. La combinación de ponerles nombre- como para
ventilarlos y
terminar con ellos- y establecer un momento posterior para pensar en lo
que le preocupa, funciona muy bien, ?aprovecha la naturaleza
de las
rumiaciones- estar ahí para que las recuerde- y de esta
forma le resta
fuerza e importancia?, precisa.
Todos tenemos amplia experiencia en la
?discusión?. La empleamos
siempre que opinamos de manera diferente a la de otros. Durante toda la
vida, usted ha estado discutiendo las creencias negativas de los otros.
Lo que no ha hecho es considerar sus propias creencias negativas, como
si hubieran salido, no de su interior sino de un compañero
de trabajo.
Es esencial comprender que nuestras creencias no son más que
eso,
?creencias?, que generalmente son distorsiones. Son
simplemente malos
hábitos de pensamiento producidos por experiencias
anteriores. Sin
embargo, como parecen salir de nuestro interior, entonces las
consideramos igual que si fueran el Evangelio, señala
Seligman.
Las cosas no existen por el simple hecho de que las creamos. No
sólo
porque alguien piense que no puede encontrar empleo, que nadie lo
quiere o que no sirve, esas cosas tienen que ser verdad. Es esencial
pararse un momento y dejar de considerar esa creencia, tomar distancia
(?subirse al balcón?, como plantea Ury)
para verificar su exactitud.
Precisamente la ?discusión? consiste en
verificar la exactitud de
nuestras creencias.
Según Seligman las cuatro formas más importantes
de una
?discusión con uno mismo?, de forma
convincente son:
- ¿Evidencia?.
- ¿Alternativas?.
- ¿Deducciones?.
- ¿Utilidad?.
Sobre la evidencia, Seligman nos propone ?Adopte el papel de
un
detective de novela y pregúntese:
¿Cuáles son las pruebas para albergar
esa creencia?. Aclara la diferencia que existe entre encarar las cosas
de esta manera y lo que se ha dado en llamar ?fuerza del
pensamiento
positivo?, que implica tratar de creer declaraciones
incontrovertibles
como ?Todos los días, en todos los sentidos, me
siento cada vez mejor?,
y hacerlo en ausencia de toda prueba, o incluso frente a evidencias que
la niegan.
Con sólo repetir para sus adentros declaraciones positivas
no se
consigue levantar mucho el ánimo y, menos aún,
alcanzar muchos logros.
Lo que sí tiene efecto es cómo se enfrenta usted
a las creencias
(declaraciones) negativas. En materia de discusión, una de
las técnicas
más efectivas para usted, plantea Seligman,
consistirá en la búsqueda
de distorsiones en sus explicaciones pesimistas. El optimismo aprendido
actúa, no a través de un ánimo
injustificable respecto del mundo, sino
mediante el poder que tiene el pensamiento ?no
negativo?.
Sobre las alternativas. Casi nada de lo que nos pasa obedece a una sola
causa; la mayor parte de las veces tiene muchas causas. Por ejemplo, si
el resultado obtenido en un examen no es de los mejores pueden ser: lo
difícil de la prueba, lo que se haya podido estudiar, el
profesor, la
forma de puntuación, entre muchas otras. Los pesimistas
siempre se
explican estas causas de la peor manera, en la forma más
permanente,
global y personal que puedan encontrar.
Las causas posibles son múltiples ¿por
qué aferrarse a la mas
insidiosa?. Pregúntese: ¿No podré
pensar en esto de una manera menos
destructiva?. Para poner en tela de juicio sus propias creencias,
busque todas las causas que hayan podido contribuir. Dirija su
atención
a lo modificable (no haber dedicado al estudio el tiempo suficiente);
lo específico (este examen, en particular, era
extraordinariamente
difícil); y lo no personal (el profesor no fue muy justo al
calificar).
Es conveniente esforzarse en encontrar creencias alternativas.
| Un comentario: En procesos de consultoría orientados a cambios organizacionales utilizamos una técnica que conocimos en un taller que impartió una consultora norteamericana. Parte de que toda situación puede verse como un ?Problema?, pero también como una ?Oportunidad?. El enfoque en cada caso se centra en los siguientes aspectos: |
|
| COMO PROBLEMAS | COMO OPORTUNIDADES |
| Lo que está mal | Lo que falta |
| Están relacionados con el pasado | Relacionadas con el futuro |
| Enfoque mas restrictivo y estrecho | Enfoque más amplio |
| Constituyen amenazas, peligros | Posibilidades |
| Empujan | Halan (atraen) |
| Debilidades que hay que arreglar | Fortalezas en las que podemos apoyarnos |
| Se aplican viejos paradigmas | Requiere nuevos paradigmas |
| Mejorar lo ?viejo? (mas de lo mismo) | ¿Qué cosas nuevas debemos hacer? |
| Nos agobian | Nos estimulan |
| Es sorprendente lo que puede ?descubrirse? cuando se cambia el ?plano de análisis?, es decir, cuando dejamos de ver las situaciones como ?problemas? y empezamos a verlas como ?oportunidades?, la creatividad, la iniciativa y la energía que se despliegan en el equipo son extraordinarias. | |
Sobre las deducciones. No siempre los hechos estarán de su
parte. Podría ser correcta la creencia negativa que usted
aliente. En
esa situación, la técnica que Seligman propone
emplear es la que
denomina ?descatastrofización?.
Suponiendo que la creencia negativa sea correcta, deberá
preguntarse:
¿cuáles son sus consecuencias?,
¿qué es lo que esto implica?, ¿hasta
dónde serán tan terribles esas consecuencias?.
Cuando se haya
preguntado si todas las implicaciones son efectivamente tan terribles
como parecen, repita la búsqueda de evidencias.
Sobre la utilidad. Algunas veces, las consecuencias de
mantener una creencia tienen más importancia que la verdad
que
encierra. Entre las preguntas que recomienda Seligman hacernos
están: ¿Es
destructiva la creencia?. ¿Qué podría
ganar uno aferrándose a tal
creencia?. ¿Esta verdad es cierta?. ¿Es
útil para mí pensar en esto
precisamente ahora?. Otra técnica que propone es pensar en
cómo podrá
modificar en el futuro una situación similar. Aun en el caso
de que la
creencia sea cierta en ese momento ¿Es modificable la
situación? ¿Qué
puede hacer para introducir cambios?.
| Un comentario Cuando trabajo el tema del ?rumor?, en los talleres sobre ?Comunicaciones Interpersonales?, me gusta utilizar las famosas ?Tres bardas de Sócrates?. Cuentan que un alumno del filósofo griego se le acercó un día y sostuvieron el siguiente diálogo: - Maestro, quiero contarle cómo un amigo suyo estuvo hablando de usted con malevolencia... Sócrates lo interrumpió diciendo: - Espera!. ¿Ya hiciste pasar a través de las tres bardas lo que me vas a decir?. - ¿Las tres bardas?. - Sí - replicó Sócrates - la primera es la VERDAD: ¿ya examinaste cuidadosamente si lo que quieres decirme es VERDADERO en todos sus puntos?. - No ... lo he oído decir a unos vecinos ... - Pero, al menos, lo habrás hecho pasar por la segunda barrera, que es la BONDAD: ¿lo que quieres decir es por lo menos BUENO?. - No, en realidad no . Al contrario ... - Ah! - interrumpió Sócrates - entonces vamos a la última barrera : ¿es NECESARIO que me cuentes es?. - Para ser sincero, no. Necesario no es. - Entonces - sonrió el sabio - si no es VERDADERO, ni BUENO, ni NECESARIO... sepultémoslo en el olvido... |
Hasta aquí, el ?modelo? que propone
Seligman tiene
cuatro letras ABCD.
Finalmente, adiciona la ?E?
(Energización) que
sustituye por
?Resolución?, que constituye la
conclusión a
la que usted llegó después
de la ?discusión? sobre sus creencias.
En un ejemplo
de un agente de
ventas, puede ser por ejemplo: ?Me sentí menos
deprimido,
me animé y planifiqué mis próximas
visitas?.
Un ?Mapa Mental? de las técnicas que
propone Seligman para ?forjar optimismo? es el
siguiente:
7- Resumen y conclusiones
1- El optimismo es una de las fuentes principales de la
automotivación.
Los especialistas consideran que no es algo
?ignato?, que se ?nace o
no? con esa aptitud, sino que puede
?aprenderse?.
2- Las ?pautas explicativas? son las maneras en que
las
personas se explican a sí mismas, los contratiempos que
padecen.
3- Las tres dimensiones cruciales de las ?pautas
explicativas? son: la
?permanencia?, la ?penetración
(amplitud), y la ?personalización?.
4- La ?permanencia? se refiere a la
duración de los contratiempos. Los
que asumen ?pautas explicativas? pesimitas, son
personas convencidas de
que los contratiempos (adversidades) que les ocurren son permanentes,
que persistirán, que estarán siempre
ahí, para arruinarles la vida. Los
optimistas, por el contrario, consideran que son temporales, que
podrán
superarse.
5- La ?penetración? (amplitud), se
refiere al alcance de los
contratiempos. Los pesimistas, ante una adversidad, transmiten su
depresión a todas las esferas de su vida (laboral, familiar,
afectiva),
?se encierran?, rumiando sus desventuras. Para
ellos, sus contratiempos
son ?universales?. Los optimistas, por el
contrario, son capaces de
mantener su comportamiento normal en las restantes esferas de su vida,
los asumen como adversidades
?específicas?, en una esfera de su vida
(laboral, familiar, afectiva).
6- La ?personalización? se refiere al
foco en el que centramos la culpa
de nuestras adversidades. Los pesimistas
?internalizan?, las causas, se
consideran culpables de todas sus vicisitudes. Los optimistas, por el
contrario, las ?externalizan?, identifican la causa
de sus vicisitudes
en su ?mundo externo?.
7- El pesimismo, no siempre es negativo. Las personas pesimistas, si
bien son más tristes, juzgan con mayor precisión
de cuánto control
disponen. Son más realistas que los optimistas. Hay
situaciones en las
que el ?optimismo? desmedido puede conducir a
comportamientos
irreflexivos. Por estas razones, se recomienda que, en las
organizaciones, exista un equilibrio entre ambos tipos de
comportamientos.
8- Numerosas investigaciones demuestran el impacto positivo que tiene
el optimismo en diferentes actividades, laborales, deportivas,
políticas, e inclusive en el enfrentamiento de enfermedades.
9- El optimismo es particularmente necesario en actividades que exigen:
constancia, iniciativa y saber superar la frustración y las
negativas
como son: ventas, relaciones públicas, captación
de fondos, así como
trabajos creativos, muy competitivos o con mucho desgaste.
10- Pero, también hay actividades en las que conviene tener
un agudo
sentido de la realidad. Son trabajos en los que apenas se reciben
negativas, trabajos muy técnicos en los que no se sufren
presiones, ni
se trabaja en tensión. Estos trabajos son idóneos
para personas
realistas y reflexivas, no para trabajadores que podrían
ganar el
premio al mejor vendedor. Este tipo de trabajo suele ser directivo, y
en él el pesimismo puede ser una virtud y el optimismo debe
frenarse.
Un pesimista moderado puede desenvolverse muy bien en áreas
como:
estimación de costos, diseño de medidas de
seguridad, negociación de
contratos, contabilidad, redacción técnica,
control de calidad, jefe de
personal.
11- El proceso que describe Seligman para proponer técnicas
que
posibiliten desarrollar un comportamiento optimista transita por tres
momentos: la Adversidad, las Creencias y las Consecuencias. El aspecto
crucial son las ?Creencias? que son los
pensamientos a través de los
cuales valoramos las adversidades y pueden conducirnos a la
frustración, o al bienestar y seguridad en nosotros mismos.
12- Para modificar las creencias que pueden conducirnos a
comportamientos pesimistas, se proponen cuatro técnicas que
consisten
en preguntarnos sobre: la evidencia, de nuestras creencias; las
diferentes alternativas, con que pueden analizarse las adversidades;
las deducciones que pueden extraerse y; finalmente, la utilidad que
puede tener mantener esas creencias.
Información legal:
El contenido puede ser incluido en publicaciones o webs con fines
informativos y educativos (pero no comerciales), si se respetan las
siguientes condiciones:
1) se publique tal como está, sin alteraciones
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4) se provea un enlace al artículo original
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Alexis Codina
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Fuente: DeGerencia
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