Modelo de liderazgo de rango completo (Full Range Leadership Model, FRL)
Por Martha Ruth Mendoza Torres y Carolina Ortiz Riaga
Bernard Bass (1) , doctor en Psicología Industrial y docente investigador de la Binghamton University, ha orientado su trabajo por más de dos décadas hacia la comprensión de los fenómenos organizacionales, centrándose particularmente en el área del comportamiento humano dentro de las organizaciones. En 1985 publico su libro Leadership and Performance Beyond Expectation, en el que comenzó a desarrollar de manera sistemática su modelo de liderazgo transformacional.
El modelo de Bass tiene su origen en los conceptos fundamentales que Burns planteó en 1978 donde distinguió dos tipos de liderazgo opuestos en un continuo: el transaccional y el transformacional (Bass, 1999, p. 9-13).
Burns ve el liderazgo transaccional como intercambio entre el líder y sus seguidores, donde estos reciben un valor a cambio de su trabajo y Bass confirma la existencia de una relación costo–beneficio (Bass, 1999).
En contraposición, el liderazgo transformacional estimula el emerger de la conciencia de los trabajadores, los cuales aceptan y se comprometen con el logro de la misión de la organización dejando de lado sus intereses personales, para enfocarse en los intereses del colectivo. Pero Bass va más allá y argumenta que un líder podrá exhibir de acuerdo con las circunstancias y lo que éstas demanden, diferentes patrones de liderazgo.
Para hacer más evidentes las diferencias entre liderazgo transaccional y transformacional, utiliza como símil el mensaje del presidente Kennedy al pueblo norteamericano: “El líder transformacional enfatiza lo que tu puedes hacer por tu país y el líder transaccional se centra en lo que tu país puede hacer por ti” (Martínez, 1995, p. 116). Así visto, el liderazgo transformacional es aquel que motiva a las personas a hacer más de lo que ellas mismas esperan y como consecuencia, se producen cambios en los grupos, las organizaciones y la sociedad (Bass, 1985, p.20) los que representan a su vez, un beneficio para la colectividad.
Esta es la razón por la cual Bass considera este estilo de liderazgo transformador (Bass, 1985, p. 21), por cuanto tiene relación con las necesidades humanas, y específicamente con las que se ubican en el dominio del crecimiento personal, autoestima y autorrealización.
Los líderes transformacionales, a través de la influencia ejercida en sus interrelaciones con los miembros del grupo, estimulan cambios de visión que conducen a cada individuo a dejar de lado sus intereses particulares para buscar el interés colectivo, aun cuando no tenga satisfechas sus necesidades vitales existenciales (seguridad y salud) o relacionales (amor y afiliación) (Bass, 1985 p.15).
Ese cambio de prioridades del individuo permite la expansión de su abanico de necesidades con la inclusión de la necesidad de crecimiento personal, a través del compromiso que adquiere la persona con el logro del objetivo grupal. Este cambio da como resultado que las personas dentro de la organización que tienen potencial para convertirse en líderes autodirigidos, autorregulados, auto actualizados y auto controlados (Bass, 1985, p.16).
Este efecto multiplicador o efecto cascada, es característico del liderazgo transformacional, el cual estimula tanto el desarrollo de cada individuo, como la transformación del colectivo.
Dado que los líderes pueden presentar patrones de conducta que combinan elementos de diversos estilos de liderazgo, Bass en conjunto con Bruce Avolio, doctor en Psicología Industrial y organizacional, docente investigador de la Universidad de Nebraska- Lincoln y director del Gallup Leadership Institute, proponen el modelo de liderazgo de rango completo (Full Range Leadership FRL), el cual incluye los componentes del liderazgo transformacional y del transaccional para conformar un todo que brinde como resultados la satisfacción de las necesidades de los individuos y del grupo, el esfuerzo extra requerido para el logro de los objetivos compartidos y la eficacia y efectividad de la organización.
A continuación se describen las ocho dimensiones de liderazgo que conforman la base del modelo FRL, según Bass y Avolio:
Laissez-Faire o dejar hacer. Este líder realmente no es un líder y ofrece muy poco en términos de dirección y soporte. Evita tomar decisiones, es desordenado y permite a los demás hacer lo que les parece. La frase que lo representa es: “Es indiferente si lo hace o no lo hace...”
Administración pasiva por excepción. El líder por excepción tiende hacia el laissez faire pero es activo cuando se presentan dificultades o errores que requieren su atención. Evita cualquier cambio en el statu quo y solo interviene cuando las circunstancias son excepcionales. La frase que lo representa es: “Si no se llevara a cabo...”
Administración activa por excepción. El líder activo por excepción pone atención a algunos problemas y tiene sistemas de monitoreo y control que le suministran alertas. Su estilo tiende a generar un desempeño moderado. La frase que lo representa es: “Si observo que no se está haciendo algo...”
Reconocimiento contingente. Es el estilo transaccional clásico. El líder establece objetivos claros y recompensas variadas. Esto significa que sus empleados alcanzarán los niveles de desempeño esperados, aunque no será fácil que “caminen el kilómetro extra” ya que para esto se requiere un estilo más transformacional. La frase que lo representa es: “Si se hace como se espera...”
Consideración individual. En esta dimensión se incluyen el cuidado, la empatía y el proveer retos y oportunidades para los otros. El líder típico es un escucha activo y comunicador fuerte. Este es el primero de los estilos transformacionales. La frase representativa es: “Me interesa que usted se desarrolle profesionalmente y haga carrera en esta organización...”
Estímulo intelectual. Lleva al líder a empoderar a otros para que piensen acerca de los problemas y desarrollen sus propias habilidades. Este estilo es frecuentemente utilizado por los padres, pero es menos común en las organizaciones. La frase representativa es: “¿Que piensa hacer frente a...?”
Motivación e inspiración. Este tipo de líder tiene la habilidad de motivar a la gente para alcanzar un desempeño superior, ya que es bueno para lograr esfuerzos extras y convencer a los seguidores de sus habilidades. El crea la disposición para el cambio y alienta un amplio rango de intereses. La frase representativa es: “Espero su mejor esfuerzo...”
Influencia idealizada o carisma. Tiene un sentido de propósito. Los líderes de este tipo son descritos como carismáticos y son percibidos por los seguidores como poseedores de un grado alto de moralidad, confianza e integridad. Se colocan a la cabeza de las crisis y celebran el éxito con su gente. Por eso este estilo aparece con dos dimensiones que comprenden los atributos o características personales del líder y la conducta de ese líder. La frase representativa es: “Si cree que es correcto, entonces...”
Martha Ruth Mendoza Torres, Universidad Militar Nueva Granada
Carolina Ortiz Riaga, Universidad Militar Nueva Granada
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1 http://som.binghamton.edu/faculty/index.htm.
Recuperado en: 1 de diciembre de 2005.
http:///www.cba.unl.edu/facstaff.asp/BruceJ_Avolio.htm.
Recuperado en: 1 de diciembre.
2 Recuperado en: 1 de diciembre de 2005.
3 http://www.fullrangeleadership.com/content/ourapproach.
Recuperado en: 1 de diciembre de 2005.
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Fuente: "El Liderazgo Transformacional, Dimensiones e Impacto en la Cultura Organizacional y Eficacia de las Empresas"
Imagen: Transformational leadership
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Lidero yo o lideran otros?
¿Y si la clave de liderazgo fuera que otros lideraran? Liderazgo 2.0.
Junio 28, 2010 — vgallardo
Virginio Gallardo
La Era de la innovación requiere que el directivo deba hacer frente a numerosa
s paradojas y su rol se enfrenta a
un destino incierto, que para algunos es su desaparición.
Deberá señalar un futuro organizativo pero planificar entre tanta incertidumbre se hace prácticamente imposible.
Se le pedirán resultados pero se dice que su principal contribución tendrá que ver más con aprendizaje organizativo, más con las “competencias organizativas” que se adquieren en el camino que con llegar a las inciertas y variantes metas.
Pero, lo más complejo de su nueva misión será que su éxito en liderar proyectos empresariales consistirá en conseguir que otros sean los líderes de su proyecto. ¿Quizás pidamos demasiado?
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Crear el futuro, innovar en la era de la incertidumbre
Peter Drucker, dijo que a mejor manera de predecir el futuro es inventarlo, pero se olvidó decirnos era como se hacía. Por que lo cierto es que ahora más que nunca la rapidez de los cambios y la irrupción de nuevos escenarios imprevistos y nuevos factores externos nos obligan a cambiar nuestros objetivos de forma constante y esto hace que la tarea del líder de señalar la dirección en el camino cada vez sea más difícil.
La necesidad de nuevas ideas que ayuden a ganar ventajas competitivas y la necesidad de un pensamiento creativo afirman que hace hace que dedicar demasiada planificación sea “excesiva” y tenga aspectos negativos. El nuevo razonamiento sería si lo tienes todo controlado es que no vas demasiado deprisa y este es el peor pecado de la nueva Era de la Innovación
Ahora es cuando más esta de moda decir desde los pedestales del Management que estamos en la zombiecomonia donde los directivos no saben hacia donde van y se exige mayores dosis de Liderazgo y nuevos líderes. Otros afirman que la innovación hace que la estrategia ha muerto, ¡viva la innovación!
Otros recuperan las teorías de la incertidumbre de Heisenberg para intentar justificar que el futuro es “aleatorio”, como un sustento teórico de los tiempos que vivimos, que dice que nadie puede determinar con seguridad hacia donde vamos.
Y es este entorno donde nace una línea de pensamiento que aboga por la inteligencia colectiva, de la inteligencia de toda la organización de forma distribuida, eliminado al “inútil” directivo tradicional.
Se dice que la innovación exige que la creatividad de la denominada base de la organización sea la protagonista de los cambios que ayudan a inventar el futuro organizativo. Todos deben ser líderes de una forma distribuida o compartida.
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Liderazgo e innovación: Liderazgo distribuido – Liderazgo 2.0.
La palabra clave de está nueva forma de entender el Management se llama “liderazgo distribuido” o liderazgo compartido muy influenciada por la importancia de las redes en las organizaciones y que viene a decir que todas las personas de la organización devienen líderes organizativos o que al menos pueden serlo.
Desde estas perspectivas el liderazgo puede proceder de cualquier lugar dentro de la organización, y que más que estar vinculado a un estatus o posición determinada, tiene que ver con la dinámica de trabajo que grupos e individuos despliegan en un contexto organizativo específico. Sería la idea de un directivo que actúa desde la influencia, no tanto desde la autoridad que proporciona una jerarquía.
Es difícil conocer donde aparece por primera vez este tipo de conceptos, pero podemos señalar a Peter Gronn que relaciona los conceptos de liderazgo e innovación y se suele señalar cómo uno de los principales autores de esta nueva arquitectura organizativa que propone “desmonopolizar el liderazgo centralizador” de nuestras organizaciones. Y que con ejemplos como sociedades tribales pone en duda el rol de un “directivo o líder permanente“
Aunque probablemente fue James Spillane, en su libro Distributed Leadership quien probablemente más ayudará a popularizar más el termino.
No obstante estos autores aunque hablan de Liderazgo, innovación y gestión del cambio en tiempos de incertidumbre lo hacen desde un análisis que se aplicaba especialmente al campo educativo y, en menor medida, a la admisnistración pública.
Pero cada vez son más los que sitúan esta nueva forma entender el rol directivo fuera de este entorno y le ponen nombres como liderazgo 2.0., y abogan por organizaciones sin jerarquías, sin directivos, donde los equipos se autogestionan, donde la responsabilidad es compartida y donde la inteligencia organizativa seria más inteligente que la de cualquier directivo y cada vez este tipo de mensajes ocupan más espacio y más debate, haz una búsqueda en google y sorprendete ¿Pero sería posible implantar estas teorías en cualquier organización?
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Potenciar las personas
Por mi experiencia en el ámbito escolar y educativo donde he trabajado en temas de Liderazgo transformador y Gestión del Cambio creo que en este tipo de organizaciones (centros educativos) serían modelos con cierta probabilidad podrían ser implantados con éxito. Y quizás en algunas organizaciones muy flexibles que funcionan por proyectos, “adhocráticas” (en palabras de Mintzberg), pero creo sinceramente que en la mayoría de organizaciones, donde la mayoría de personas trabaja, es difícil extrapolar estas prácticas de forma directa.
Ello no quiere decir que el rol del directivo en las empresas con “organigramas” este cambiando y mucho de los conceptos de los que hemos hablado pueden ser trasladados a entornos organizativos empresariales.
Parece claro que en cualquier tipo de organización se deben fomentar estas nuevas formas de entender potencial creativo de las personas y que la creatividad y la innovación deben provenir de todas las partes de la organización, pero especialmente de la base de la pirámide donde el equipo y los entornos colaborativos jugarán una importancia creciente.
Más que hablar de la desaparición de los directivos “superados por la complejidad” y que sean substituidos por líderes “preparados para el problema a resolver” cómo parece derivarse de algunas tesis del “liderazgo distribuido”, parece más pausible un nuevo rol del directivo cada vez será compartir su liderazgo y potenciar estas nuevas realidades integrando y cohesionando a personas en esa nueva forma de ver las organizaciones.
Probablemente el concepto que haya que recuperar sea el de Ken Blanchard: ninguno de nosotros es más inteligente que todos juntos. A este estilo de gestión de personas dentro del Modelo de Liderazgo Transformador lo denominamos “Potenciador de personas” y su misión básica sería obtener el máximo de cada persona, especialmente el máximo liderazgo de cada persona partiendo de que todos es más que uno. Es una nueva misión de los directivos que poseen Liderazgo transformador, cuya misión básica es crear un nuevo tipo de organización haciendo algo tan sencillo como potenciar el papel de las personas y tan económico como intentando minimizar el “desperdicio del potencial creativo” de las personas que trabajan en nuestras organizaciones.
Efectivamente, como decía Peter Drucker, la clave del éxito no puede consistir en predecir el futuro, por que esto es imposible, ¿Cómo crearlo? Podemos pedir a nuestros directivos que creen organizaciones que estén más adaptadas a ese futuro que no puede ser previsto.
Pero como siempre el rol del directivo en estos casos suele ser contradictorio, es el dilema del líder. ¿Debes incurrir en el el riesgo de poner en marcha este tipo de tendencias sin que te lo pidan e iniciar un cambio cultural de dudoso éxito? Siempre puedes decir aquello que todos sabemos que funciona y mata el cambio: “todavía la organización no está preparada, más tarde“. Aunque quizás si no lo haces hoy que no te lo piden, seguramente alguien lo hará más tarde, quizás contigo, quizás sin ti ¿Qué crees que es más prudente?
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