Por Julen Iturbe
Este sábado pasado compré “Corrientes fundamentales en psicoterapia“, un manual clásico escrito hace ya tiempo por Jürgen Kriz y reeditado ahora en Amorrortu Editores que describe las principales vías de abordar la intervención psicológica con una persona.
De un tiempo a esta parte ando dándole vueltas a esa comparativa entre persona y organización a la que tantas veces acudimos para tratar de comprender cómo funciona un sistema. Y, desde ese punto de vista, sacar pistas para decidir cómo intervenir en él.
Jürgen Kriz agrupa cuatro grandes corrientes de intervención en psicoterapia: desde la psicología profunda, desde el humanismo, desde el enfoque conductual y desde la perspectiva sistémica. ¿Es una mejor que otra? Seguramente que cada caso podría requerir una intervención particular. Y, además, por otra parte, hay que tener en cuenta la preparación de quien se pone manos a la obra.
Comento esto porque de vez en cuando suelo utilizar una diapositiva en la que muestro una comparativa entre elementos del sistema “humano” y elementos del sistema “empresarial” (si alguien conoce la fuente, lo agradeceré, porque no sé muy bien de dónde lo saqué). Hay una lógica de intervención bastante evidente en tanto que cuando afrontas una terapia individual, son múltiples las posibilidades de abordar el problema y, a su vez, muchos los elementos sobre los que podríamos actuar.
Maite Darceles dedica una parte de su libro Guías para la transformación a proponer enfoques de intervención en las organizaciones. En el Foro Itaca es uno de los temas que comentamos en la última reunión. Si lo releyéramos desde la perspectiva psicológica cabría considerar que su propuesta es fundamentalmente de abordaje sistémico aunque con rasgos de las otras corrientes. ¿Os parece útil este tipo de comparaciones?, ¿puede ayudar a enfocar una intervención en la empresa?, ¿pasa todo ello por reconocer organizaciones enfermas? Hay que tener en cuenta que todo esto proviene del enfoque “terapéutico” donde un buen predictor de éxito radica siempre en reconocer el problema o limitación inicial. Y no sé si esto suele suceder.
Tengo entre manos ahora un proyecto donde se reconoce una situación a mejorar que tiene que ver con múltiples factores. Surge de ciertos datos que evidencian el problema. Hay, por tanto, un reconocimiento explícito. Pero dicho esto, la cuestión es cómo intervenir. Y hay múltiples opciones, desde la psicología analítica de Jung a los enfoques de la teoría del aprendizaje y el abordaje cognitivo, pasando por planteamientos de psicoterapia de diálogo y centrada en el cliente de Rogers o de carácter más sistémico. Múltiples posibilidades, desde luego.
Escrito el 30 de Junio, 2009 por Julen
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Fuente: Consultoría
Artesana en Red
Ilustración: Organizational
diagnosis
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