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Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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Claves para enfrentar a la gente tóxica

Enviado por Manuel Gross el 12/02/2009 a las 10:15
Manuel Gross

 

Sociedades tóxicas, organizaciones tóxicas, comportamientos tóxicos, relaciones tóxicas, personas tóxicas...


Vampires, Toxic PeopleHay algunas personas que realmente pueden hacer que tú te enfermes.

¿Hay alguien en tu vida -un pariente, un jefe, un amigo, un amante o incluso un cónyuge- que te pone loco? ¿Hay personas que te hacen sentir inadecuado, indigno, o simplemente miserable?

Si hay alguien que no te apoya ni te desea lo mejor, entonces tienes una "persona tóxico" en tu vida.

¿Reconoces alguno de estos terrores tóxicos: El oportunista, el controlador, el entrometido, el sabelotodo, el narcisista yo-yo-yo, el instigador, el calculador frío, el mentiroso? De todo esto ha escrito la psicóloga norteamericana Lillian Glass en su libro superventas "Toxic People" donde brinda consejos para saber qué hacer y cómo hacer para librarnos de todas esas personas tóxicas que a diario tratan de envenenarnos la vida.

Anteriormente hemos publicado otros artículos sobre los conflictos interpersonales en el ámbito de las organizaciones, tales como Como trabajar con empleados conflictivos, Los 6 procedimientos básicos de resolución de conflictos y Controle los inevitables conflictos interpersonales.

Ahora, para introducirnos en el tema de las relaciones tóxicas en un ámbito más personal y familiar, mostramos una serie de dos artículos, todos basados en la obra original de la doctora en psicología Lillian Glass, escritos por una psicóloga clínica y una periodista, respectivamente.


Personas tóxicas

Los celos, el ansia de éxito y el amor de los demás en exclusiva, están en el origen de los vínculos dañinos. Hay seres tóxicos capaces de infectarnos con su negatividad, pero también antídotos y técnicas para librarse de quienes nos amargan la vida e impiden crecer. Hay personas en nuestro entorno familiar, laboral o social, cuyos comentarios y actitudes nos complican la existencia.

Por María Jesús Ribas

Gente peligrosa para nuestra salud mental, emocional y física, a quienes conviene mantener alejados, o al menos a raya, si no tenemos más remedio que convivir o coincidir con esas personas tóxicas. Cualquiera que nos aflige con su actitud hacia nosotros, que no nos deja crecer, que no se muestra contento con nuestros éxitos y que pone barreras a nuestros esfuerzos para ser más felices, puede considerarse una persona tóxica para nuestra vida, aunque para cualquier otro individuo pueda resultar inofensiva.

Para la psicóloga estadounidense Lillian Glass, la raíz de toda toxicidad en las relaciones humanas son los celos. ¿Por qué algunas personas cercanas, queridas o amigas, nos hieren, se enfadan con nosotros, tratan de vencernos, buscan disgustarnos o intentan dañarnos con frases sarcásticas o respuestas que desaniman o al alegrarse falsamente de nuestra felicidad o éxito?

¿Por qué nos hacen críticas destructivas?, ?Debido a los celos y su concomitante envidia?, señala Glass, para quien el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para uno mismo, en exclusividad.

Caldo de cultivo: Los Celos

La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental y verbalmente, y a veces incluso mediante la violencia física. También les lleva a involucrarnos en juegos molestos, palabras crueles y comportamientos sucios.
Los celos o la falta de amor propio son la razón de muchos comportamientos negativos hacia nosotros, pero también la causa encubierta de conductas similares de nosotros hacia los demás.

La doctora Lillian Glass, sugiere emplear ciertas técnicas para que los ataques emocionales de la gente tóxica no repercutan sobre nuestra salud física y mental. Para la experta, esto es una cuestión de supervivencia, porque buena parte del bienestar y éxito en nuestra vida dependen de que se mantenga nuestra fortaleza psicológica y emocional.

A veces, para contrarrestar la toxicidad ajena o intentar que no nos afecte, se recurre al consumo de drogas, tranquilizantes o a la alimentación compulsiva. Pero ello sólo es una forma de autodestrucción inconsciente, que sólo ocasiona que esa situación negativa se agudice cuando han pasado los efectos en apariencia placenteros de esos métodos para huir de la realidad.

Tampoco hay que responder con la violencia física, ya que las agresiones a los individuos tóxicos sólo consiguen convertir en víctimas a quienes en realidad son los verdaderos agresores, lo cual realimenta su papel negativo en nuestra existencia: es como intentar apagar un incendio echándole más combustible.

La amenaza en casa

Cuando las personas tóxicas forman parte de la propia familia, pueden plantear un verdadero problema psicológico, debido a la continuidad de la convivencia y el vínculo. Si están en el trabajo, pueden poner en riesgo nuestra continuidad laboral, debido a que se resiente nuestro rendimiento a los continuos conflictos.

Ya sean nuestros padres, hijos o cónyuges, nuestros jefes o compañeros de trabajo, a las personas tóxicas hay que aprender a tratarlas, para que no trastornen nuestro equilibrio vital. Según la investigadora Lillian Glass, la fórmula magistral para desintoxicar nuestras relaciones consiste en comunicarse para afrontar lo que nos molesta del otro y decirlo sin tapujos.

Si tiene un jefe, amigo o familiar que le hace sentir inferior. Si su madre, padre o ambos le han regañado a lo largo de toda la vida. Si está en contacto con un médico, profesor o cliente que le insulta o simplemente le pone enfermo. Si mantiene algunas de éstas u otras relaciones tóxicas, necesita sobrevivir a ellas.

Para conseguir una convivencia tranquila y feliz, la experta sugiere aplicar una serie de antídotos contra la negatividad. Una solución consiste en mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones y divertirse, con ello permite responder al sujeto tóxico y conseguir el beneficio de la risa. Primero hay que relajarse, respirando lentamente unos segundos y exhalando mientras se recuerdan las palabras y acciones tóxicas, como si se las expulsara del cuerpo junto con el aire. Después hay que decir algo divertido, que ponga en evidencia al agresor verbal. Esto sirve para expulsar la tensión acumulada.

También es importante dejar de pensar todo el tiempo en el problema, los cual sólo contribuye a amplificarlo, ya que la mente es cómo una lupa: aumenta aquello que enfoca. Existen momentos en que una persona tóxica parece colapsar nuestra mente, convirtiéndose en lo único en que podemos pensar, lo cual es perjudicial. Hay que gritar o decir mentalmente ¡Basta de pensar! y apoyar esta expresión con frases positivas, como ?soy importante?, ?mi vida es valiosa? o ?me siento feliz?.

La técnica del espejo

La doctora Glass también aconseja actuar como si fuéramos un espejo. Se puede obligar a las personas tóxicas a ver reflejados sus comportamientos. Si alguien no para de hablar impidiendo que los demás lo hagan, la respuesta puede ser ponerse a ladrar. Cuando el tóxico se calle y pregunte ?¿qué pasa??, se le explicará que esa es la actitud que él mantiene con los demás.

Para que los individuos tóxicos vean cuán absurdas son sus ideas, comentarios y actitudes, lo mejor es formularles con tranquilidad interrogantes sencillos que se conviertan en una progresión lógica que vaya desbaratando sus argumentos, uno tras otro.

A aquellos que odian a los negros puede preguntárseles: ¿conoce mucha gente de color?, ¿ha convivido con ella?, ¿alguien le odia por ser quien es? Sus respuestas evidenciarán lo ridículo de sus ideas. Y siempre habrá más preguntas para ponerles en evidencia.

Aunque parezca difícil, hay que intentar emplear la cordialidad. Convertir el enfado en amabilidad es una respuesta ideal frente a muchos que van de duros por la vida. Los motivos de su actuación suelen ser la inseguridad y la falta de amor propio. Al saber que esas son las causas de su toxicidad, puede controlarse el enojo y transformarse en amabilidad, con lo que se ?sosiega a la fiera?. Muchas personas que tratan con el público hacen gala de esta capacidad, que da frutos asombrosos.

Otro antídoto para la toxicidad mental, consiste en desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona venenosa: sacarla de nuestra vida, no preocuparse por ella, no desearle ni bien ni mal, visualizar la desconexión con ella, dejarla atrás.

Catálogo de Personas Venenosas

Según Glass, estas técnicas son efectivas para contrarrestar a los que ella denomina ?treinta tipos de terrores tóxicos?, entre los que incluye al parlanchín, el chismoso, el cortante, la víctima sombría y condenada, el apuñalador de dos caras, el bromista, el matón rencoroso y autoritario, y el mentiroso. Todas son distintas formas de personalidades que coinciden en intoxicar la vida ajena.

Otras versiones de individuos tóxicos, que podemos descubrir en nuestro entorno, son el individuo entrometido, el fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador o el arrogante sabelotodo.

A veces, la presencia de conflictos continuos, puede indicar que el ser tóxico es uno mismo, en vez de los demás. Lo cual no cambia excesivamente las cosas, porque el resultado es similar: un continuo malestar y dificultades para relacionarnos.

En ese caso hay que reconocer el problema y dejar de amargar a los demás con nuestros celos más o menos encubiertos. La clave, como siempre, es la comunicación: con uno mismo, para descubrir la verdadera raíz de nuestro comportamiento, y con los demás, para dejar de hacerles la vida imposible.

María Jesús Ribas

http://www.senderoespiritual.com
http://ethosvirtual.blogspot.com/2008/05/la-gente-txica.html


25 mayo 2008

Fuente: Ethos Virtual 


María Jesús Ribas es sicóloga clínica e industrial experta en Educación, Recursos Humanos y Trastornos Psicoafectivos.


El siguiente es el segundo artículo de la serie:


Los que avasallan, manipulan y desvalorizan sin culpa
Cómo reconocer a las personas tóxicas


Los especialistas difieren en su definición, pero todos coinciden en que la gente nociva existe y que provoca daño a los demás.

Por Loreley Gaffoglio


El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.

La nómina de personas dañinas la completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, ya lo poetizó Antonio Machado con su "mala gente que camina y va apestando la tierra", pero ¿existe realmente la gente "tóxica"? ¿O el término, por descalificador y estigmatizante, se lo reserva sólo a Adolph Hitler o a Ben Laden?

Las neurociencias dicen que sí, que la gente "tóxica" -encarnada por aquellos seres rapaces que inexorablemente perturban el bienestar ajeno y vampirizan al semejante- existe. Y endilgan a fallas químicas la irrigación de esa toxicidad. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta imposible.

En el psicoanálisis y la psicología, la literatura está dividida. No obstante, ambas se inclinan por los vínculos y comportamientos "tóxicos" más que por las personas, ya que lo que es "tóxico" para unos puede ser perfectamente aceptado por otros. En todo caso, se trata de una percepción subjetiva, dicen.

Si bien no existe una cofradía donde se imponga la toxicidad, al hurgar en los perfiles nocivos, sin duda que algunos políticos -aquellos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir- podrían encajar en ese estereotipo. Y, dentro de las relaciones de poder, tampoco los jefes desconcertantes, impredecibles o arbitrarios -los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos- se escapan indemnes a la toxicidad.

Tipos de "encuentro"

"Quien mejor se ha dedicado a este tema en la historia de la filosofía es Baruch Spinoza", apunta el filósofo Tomás Abraham. "El habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento", explica.

Pero Abraham pone un freno, al aclarar que "pensar las relaciones humanas en términos de toxicidad deriva de las teorías degenerativas de la psiquiatría racista del siglo XIX".

Investigadora de la vida cotidiana a través de la enjundia filosófica, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass, en su best seller Toxic people (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es "ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos", observa Glass. Su libro cuenta hace meses con una versión local, escrita por Bernardo Stamateas.

"Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia contaminan las relaciones interpersonales", completa Kreimer.

"Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo", añade. Y caracteriza a la gente "tóxica" "por su falta absoluta de empatía con el otro". En ese grupo, incluye a los manipuladores, que se valen de la asimetría de la información para torcer destinos, y a líderes como George Bush, que buscan la adhesión a sus "decisiones impopulares presentándolas como necesarias".

¿Qué sucede con los pesimistas consuetudinarios? Según Abraham, pueden ser "más lúcidos, inteligentes y valientes que toda esa pavada de la buena onda". Para Kreimer, la negatividad en demasía termina siendo contagiosa.

Diana Cohen Agrest habla de "los vínculos destructivos de los que hay que huir". Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. "Los seres humanos -dice- no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser 'tóxico', como también se pueden adquirir otras características. Sólo una visión demasiado pesimista del ser humano lo condena a ser de una vez y para siempre."

El filósofo Santiago Kovadloff confiesa cruzarse a menudo con este tipo de personas y rogar que en ese instante alguien en el teléfono lo libere de la situación. "Pongo el acento en los vínculos más que en las personas, porque el significado de alguien depende primordialmente de quien entable una relación con él", ejemplifica. Y se pregunta si la gente realmente se cuestiona qué es lo que uno produce en el otro. "Yo también puedo irritar y ser muy aburrido en mi vida pública", confiesa.

Sin embargo, ubica como rasgo dominante de la toxicidad "a las personas monologadoras y autorreferenciales y a aquellos que nos aplastan". El corolario es el tedio, el desinterés y la urgencia de alejamiento, dice. Y arremete contra los simuladores y contra aquellos vínculos cimentados a partir de una necesidad tramposa: "La de no relacionarse realmente".


Claves para evitarlos

- Las personas "tóxicas" influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.

- A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.

- Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.

- Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico", simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo.

- Al "tóxico" se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.

- Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona "tóxica". Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.

- Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.

- La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes "tóxicas".

- Si una persona "tóxica" forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos.

- Si el "tóxico" no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.

- Ejercite su propia autocrítica y revise con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tiene usted para con los demás. Usted también puede ser "tóxico" para otros. La regla es simple: no les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.

Martes 14 de octubre de 2008
De la Redacción de LA NACION

 

Fuente: LaNación.com 

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Lillian Glass, Ph.D., es una conocida conferencista internacional, especialista en comunicaciones, medios de comunicación y personalidad. Ella es la autora de este libro acompañante, Attracting Terrific People, así como He Says, She Says; Talk to Win y Say It Right. La Dra. Glass tiene una práctica bicoastal en Beverly Hills y Nueva York. Actualmente reside en la ciudad de Nueva York.

Ilustración: Vampires 

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Los perturbadores de la armonía

Enviado por el 13/08/2010 a las 16:53
Manuel Gross

Los perturbadores de la armonía

Alicia Pomares

Ya lo decía Thomas Jefferson en la Declaración de la Independencia en 1776:

“Tenemos las siguientes verdades por evidentes en sí mismas: todos los hombres son creados iguales; que su creador les ha otorgado derechos inherentes e inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad

Se refería en la misma declaración a los gobernantes de Gran Bretaña como los perturbadores de la armonía de Estados Unidos, los que impedían la búsqueda de la felicidad.

Finalmente en las organizaciones nos hemos dado cuenta de la importancia de la felicidad en el trabajo – o lo lícito de su búsqueda. La prueba está en el último congreso de AEDIPE que, bajo el lema: “Sean productivos:  proporcionen felicidad a sus empleados”, trató sobre la felicidad y su directa relación con la productividad y la captación del talento.

No es un concepto “Flower power” sino un requisito para obtener resultados y crecer como empresa.

Cada vez hay más ejemplos de empresas que se orientan hacia ese lema. Actualmente estoy realizando una consultoría en una empresa que está implantando un sistema de gestión de competencias, una de sus competencias clave es el buen humor, que consideran básica tanto para el trabajo en equipo como para la productividad, por poner un ejemplo de este tipo en nuestro entorno.

No entraré en el análisis del concepto de felicidad, que bastante complejo es en sí mismo, pero lo cierto es que la ilusión, la sonrisa, el buen humor, la implicación emocional, la motivación y la satisfacción profesional o sentir afecto y confianza son elementos que ayudan a conseguir un estado que se acerca a la felicidad. Pero el esfuerzo, el trabajo duro y la constancia hacia unos objetivos claros también.

Tampoco entraré en la importancia de tener trabajo para ser feliz en el trabajo, porque ese es otro foro, seguramente mucho más importante que éste.

Si ya es dificil ser feliz en los momentos de ocio ¿Cómo vamos a ser felices en el trabajo? ¿Cómo se puede ser feliz cuando el despertador suena a las 6:00 a.m., tienes un jefe que te atormenta, te cambian continuamente las prioridades y no te hablas con tus compañeros de trabajo porque en tu empresa impera la ley de la selva?  Algo me dice que no debe de ser tan fácil conseguir ese estado de felicidad en las empresas porque en cada organización habitan los perturbadores de la armonía organizacional. Cada empresa tiene los suyos, aunque algunos suelen ser comunes y están identificados.

Para ser felices en el trabajo, y por lo tanto productivos – no nos olvidemos-, necesitamos cierta armonía. Las organizaciones que funcionan son un conjunto de piezas engranadas de forma armónica. Sin ese equilibrio es difícil crecer y crear una cultura innovadora.

Los estudios de cultura innovadora y liderazgo transformador en parte miden el grado de felicidad en las empresas y detectan los perturbadores de la armonía. Aunque en cada empresa son diferentes,  suelen coincidir algunos factores:

  1. El liderazgo tóxico
  2. Los factores estresantes en la organización del trabajo
  3. La resistencia al cambio
  4. El no reconocimiento del trabajo y resultados
  5. La falta de trabajo en equipo
  6. La excesiva jerarquía y falta de empowerment
  7. La escasa comunicación interna
  8. Culturas que no desarrollan a sus profesionales
  9. La inflexibilidad

…por enumerar algunos de estos factores.

Detecta los perturbadores de la armonía de tu empresa para convertirla en una empresa saludable, productiva e innovadora.

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Strategies to Dealing with Difficult People

Enviado por el 09/08/2010 a las 23:26
Manuel Gross

9 Useful Strategies to Dealing with Difficult People at Work

Ever encountered someone who frustrates you so much that you feel like you want to pull your hair, jump around the room and just scream out loud? You're not alone.

Over the years, I've encountered my fair share of difficult people. People who don't turn their work in as promised, people who don't show up for meetings, people who stick vehemently to their views and refuse to collaborate, people who push back on work that they're responsible for - and more. Even as I run my own business, I work on collaboration projects and there are times where there are difficulties in getting a consensus because everyone is so firm in their views.

Years ago, I used to get bothered and worked up over such situations. I'd think, "Why are these people being so difficult?", "These people are so irresponsible!", "Just my luck to work with them" or "I don't ever want to work with these people again!".

After a while, I learned that these people are everywhere. No matter where you go, you can never hide from them. Sure, it might be possible to avoid the 1st one or two difficult people, but how about the 3rd, 5th, 10th person you encounter? Hiding isn't a permanent solution. What's more, in the context of work, it's usually difficult to avoid or hide from someone, unless you quit from a job totally. Well - I don't know about you, but it doesn't seem feasible to quit every time someone has an opposing view or is being difficult.

So rather than turn to some drastic decisions each time, why not equip yourself with the skills to deal with them?

Here's 9 tips which I've found to work in dealing with such people:

  1. Be calm.
    Losing your temper and flaring out at the other person typically isn't the best way to get him/her to collaborate with you. Unless you know that anger will trigger the person into action and you are consciously using it as a strategy to move him/her, it is better to assume a calm persona.

    Someone who is calm is seen as being in control, centered and more respectable. Would you prefer to work with someone who is predominantly calm or someone who is always on edge? When the person you are dealing with sees that you are calm despite whatever he/she is doing, you will start getting their attention.

  2. Understand the person's intentions.
    I'd like to believe that no one is difficult for the sake of being difficult. Even when it may seem that the person is just out to get you, there is always some underlying reason that is motivating them to act this way. Rarely is this motivation apparent. Try to identify the person's trigger: What is making him/her act in this manner? What is stopping him/her from cooperating with you? How can you help to meet his/her needs and resolve the situation?

  3. Get some perspective from others.
    In all likelihood, your colleagues, managers and friends must have experienced similar situations in some way or another. They will be able to see things from a different angle and offer a different take on the situation. Seek them out, share your story and listen to what they have to say. You might very well find some golden advice in amidst of the conversation.

  4. Let the person know where you are coming from.
    One thing that has worked for me is to let the person know my intentions behind what I am doing. Sometimes, they are being resistant because they think that you are just being difficult with them. Letting them in on the reason behind your actions and the full background of what is happening will enable them to empathize with your situation. This lets them get them on-board much easier.

  5. Build a rapport.
    With all the computers, emails and messaging systems, work sometimes turn into a mechanical process. Re-instill the human touch by connecting with your colleagues on a personal level. Go out with them for lunches or dinners. Get to know them as people, and not colleagues. Learn more about their hobbies, their family, their lives. Foster strong connections. These will go a long way in your work.

  6. Treat the person with respect.
    No one likes to be treated as if he/she is stupid/incapable/incompetent. If you are going to treat the person with disrespect, it's not going to be surprising if he/she treats you the same way as well. As the golden rule says, "Do unto others as you would have them do unto you."

  7. Focus on what can be actioned upon.
    Sometimes, you may be put into hot soup by your difficult colleagues, such as not receiving a piece of work they promised to give or being wrongly held responsible for something you didn't do. Whatever it is, acknowledge that the situation has already occurred. Rather than harp on what you cannot change, focus on the actionable steps you can take to forward yourself in the situation.

  8. Ignore.
    If you have already tried everything above and the person is still not being receptive, the best way might be to just ignore. After all, you have already done all that you can within your means. Get on your daily tasks and interface with the person only where needed. Of course, this isn't feasible in cases where the person plays a critical role in your work - which leads us to our last tip.

  9. Escalate to a higher authority for resolution.
    When all else fails, escalate to your manager. This is considered the trump card and shouldn't be used unless you've completely exhausted your means. Sometimes, the only way to get someone moving is through the top-down approach, especially in bureaucratic organizations. Be careful not to exercise this option all the time as you wouldn't want your manager to think that you are incapable of handling your own problems. I have done this several times in my previous job and I found it to be the most effective in moving people who just refuse to cooperate otherwise.
Try out these 9 tips for the difficult people you face at your workplace and see how they work out for you :)

Written on 7/31/2009 by Celestine Chua. Celestine chose her passion over everything else when she left her high paying Fortune 100 career in 2008. Today, she enables thousands to achieve their goals and dreams through her popular personal development blog CelestineChua.com and her coaching.

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Tips To Deal With Negative People

Enviado por el 09/08/2010 a las 23:24
Manuel Gross

9 Helpful Tips To Deal With Negative People

August 9th, 2010

Do you have any friends or colleagues who are negative? If so, you’ll know they aren’t the most enjoyable people to be around. Negative people can be real downers in any conversation. No matter what you say, they have a way of spinning things in a negative direction. Some negative people can be so negative that it feels draining just being around them.

I’ve dealt with a fair share of negative people in my life. When I was in junior college, I was basically surrounded by a college population of negative students and teachers. My school wasn’t the best of the lot, so most people inside were disgruntled by virtue of being there. While I was initially taken aback by negativity of the people, I eventually learned to manage it and channel it into conscious action.

Today, I deal with negativity on-and-off in my personal development work, especially if there are readers or coaching clients in distress. Rather than be affected by others’ negative energy, I’m now able to consciously deal with it. Here, I’ll share with you 9 tips to deal with negative people in your life:

1) Don’t get into an argument

One of the most important things I learned is not to debate with a negative person. A negative person likely has very staunch views and isn’t going to change that just because of what you said. Whatever you say, he/she can find 10 different reasons to back up his/her viewpoint. The discussion will just swirl into more negativity, and you pull yourself down in the process. You can give constructive comments, and if the person rebutts with no signs of backing down, don’t engage further.

2) Empathize with them

Have you ever been annoyed by something before, then have someone tell you to “relax”? How did you feel? Did you relax as the person suggested or did you feel even more worked up?

From my experience, people who are negative (or upset for that matter) benefit more from an empathetic ear than suggestions/solutions on what he/she should do. By helping them to address their emotions, the solutions will automatically come to them (it’s always been inside them anyway).

3) Lend a helping hand

Some people complain as a way of crying for help. They may not be conscious of it though, so their comments come across as complaints rather than requests. Take the onus to lend a helping hand. Just a simple “Are you okay?” or “Is there anything I can do to help you?” can do wonders.

4) Stick to light topics

Some negative people are triggered by certain topics. Take for example: One of my friends sinks into a self-victimizing mode whenever we talk about his work. No matter what I say (or don’t say), he’ll keep complaining once we talk about work.

Our 1st instinct with negative people should be to help bring them to a more positive place (i.e. steps #2 and #3). But if it’s apparent the person is stuck in his/her negativity, the unhappiness may be too deeply rooted to address in a one-off conversation, or for you to help him/her unravel it. Bring in a new topic to lighten the mood. Simple things like new movies, daily occurrences, common friends, make for light conversation. Keep it to areas the person feels positive towards.

5) Ignore the negative comments

One way to help the negative person “get it” is to ignore the negative comments. If he/she goes into a negative swirl, ignore or give a simple “I see” or “Ok” reply. On the other hand, when he/she is being positive, reply in affirmation and enthusiasm. Do this often and soon he/she will know positivity pays off. He/she will adjust to be more positive accordingly.

6) Praise the person for the positive things

Negative people aren’t just negative to others. They’re also negative to themselves. If you already feel negative around them, imagine how they must feel all the time. What are the things the person is good at? What do you like about the person? Recognize the positive things and praise him/her for it. He/she will be surprised at first and might reject the compliment, but on the inside he/she will feel positive about it. That’s the first seed of positivity you’re planting in him/her and it’ll bloom in the long-term.

7) Hang out in 3’s or more people

Having someone else in the conversation works wonders in easing the load. In a 1-1 communication, all the negativity will be directed towards you. With someone else in the conversation, you don’t have to bear the full brunt of the negativity. This way you can focus more on doing steps #1 (Empathizing) and #2 (Helping the person).

8) Be responsible for your reaction

Whether the person is negative or not, ultimately you’re the one who is perceiving the person is negative. When you recognize that, actually the negativity is the product of your lens. Take responsibility for your perceptions. For every trait, you can interpret it in a positive and a negative manner. Learn to see the goodness of the person than the negative. It may be tough initially, but once you cultivate the skill, it becomes second nature.

9) Reduce contact with them / Avoid them

If all else fails, reduce contact with them or avoid them altogether. If it’s a good friend, let him/her know of the severity of the issue and work it out where possible. It’s not healthy to spend too much time with people who drain you. Your time is precious, so spend it with people who have positive effects on you.

Related posts

Along the lines of developing better people skills and communication skills, be sure to check out the following related articles:

How about you?

Are any of the 9 tips useful for you? Do you have any personal experiences on how to deal with negative people? Feel free to share in the comments area.

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Manage toxic People

Enviado por el 05/07/2010 a las 22:57
Manuel Gross

9 Ways To Manage People Who Bother You

Ever faced people who bother you? I'm sure all of us have faced such people before. It's okay when we have to face them just once or twice, but there are times when these people emerge in facets of our life where we have to deal with them on an ongoing basis. They can be business associates, fellow colleagues, friends, or even family members and relatives. In such cases, we have to learn how to deal with them. Here are my 9 tips to handle such people

 

Sigue...

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Matonaje y jefes tóxicos

Enviado por el 21/03/2009 a las 22:29
Manuel Gross

Otros dos artículos acerca de este fenómeno de la gente tóxica (ambos de Andrés Schuschny):

- El contagio emocional del matonaje 
- Para supervisores y supervisados: algo más sobre los jefes tóxicos 

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Las organizaciones tóxicas

Enviado por el 13/03/2009 a las 12:58
Manuel Gross

Las organizaciones tóxicas

 

El mal de las organizaciones locas

Escrito el 11 de Marzo, 2009 por Julen en Management | 1 blog reaction

Es evidente que hay organizaciones tóxicas, de la misma forma que hablamos de edificios enfermos o de personas con delicado estado de salud. Las organizaciones tóxicas pueden (mal)vivir muchos años. Contamos con ejemplos numerosos. Nadie puede sorprenderse. Gente quemada y empresas que supuran con regularidad, a veces con más intensidad, a veces con menos, pero de forma constante. Encefalopatía espongiforme organizacional.

Estas organizaciones conviven con un montón de porquería bajo sus alfombras. La mayor parte del tiempo permanece oculta y no surge hasta que algo actúa de detonante. Éste puede disfrazarse de mil formas y colores: un proceso de selección interno, un proyecto que se tuerce, una reunión que se enquista. Cualquier motivo sirve. Toda esa porquería oculta, activada por una imprevisible palanca, explota con virulencia.

Esto es grave por la cantidad de energía que atraen este tipo de asuntos. Y es así porque funcionan como atractores que conforman a su alrededor un complicado y potente nudo de relaciones que consume más y más tiempo. Hay quien vive para destapar la mierda, hay quien disfruta de forma patológica en ese tipo de movidas y hay quien, incluso, obtiene energía de estas tensiones macabras. De todo hay en la viña del señor. Personas afectadas por el mal de las organizaciones locas. Una enfermedad donde las relaciones causa-efecto han devenido circulares. No sabes dónde empieza el lío; sólo sabes que la bronca es recurrente. Sabes que ha sucedido, sucede y seguirá sucediendo. Es cuestión de esperar al momento adecuado.

¿Cómo desenvolverse cuando hay mierda de fondo? Sólo veo dos salidas. Una tiene que ver con entrenar día sí y día también la conducta estoica. Hay que aliarse con Zenón y acudir al pórtico de Atenas cada día para vivir de acuerdo con la razón, sin dejarse afectar por este tipo de asuntos. A fin de cuentas, quizá sea una necesaria válvula de escape de otras situaciones aún más graves.

La otra opción, claro está, es la de retirarse del juego. Puede plantearse un discreto renuncio o un sonado ¡hasta aquí hemos llegado! Esta opción siempre hay que contemplarla de acuerdo con la gravedad que nos aqueja como personas. Claro que lo de dejar la empresa, aquí en nuestra cultura al sur de Islandia, se lleva muy mal. La obediencia debida sigue siendo un valor. Pero no cabe duda de que seguir conviviendo con personas u organizaciones enfermas genera círculos viciosos que atrapan. Y ten en cuenta que mientras nadie venga a decirnos lo contrario, por aquí pasamos una sola vez. Disfrútala.

Fuente: Consultoría artesana en red 

 

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Pensamiento crítico contra la toxicidad

Enviado por el 24/02/2009 a las 10:07
Manuel Gross

Pensamiento crítico contra la toxicidad

 

Supongo que las personas tóxicas se dan cuenta de su propia naturaleza y, en consecuencia, desarrollan otros comportamientos adicionales que impidan que los intoxicados se alejen rápidamente. Por un lado castigan y por otro lado premian. Y la natural resistencia al cambio que tenemos muchas personas, nos impiden cortar de raíz a los intoxicadores, pensando quizás que "más vale diablo conocido que diablo por conocer".

 

Me alegro, José Luis, que al fin hayas logrado sacarte ese tumor que te dañaba, porque lo que viviste es algo que a todos nos pasa o nos ha pasado, con distintas intensidades y en diversos tipos de relaciones. Lo importante es mantener el "pensamiento crítico" para estar atento siempre a lo que es correcto y a lo que es incorrecto, además de atreverse a enfrentar el necesario proceso de cambio que extirpará esos "tumores" .

 

Imaginactivo - Villarrica Cultural


Yo sufrí una relacion toxica

Enviado por Jose Luis el 24/02/2009 a las 4:47
Jose Luis

Lo sufri con la peor persona que puede intoxicarte: la pareja. Y no te das cuenta y te metes en la relacion hasta la medula. Sabes que te lo hace pasar mal pero sigues porque las pocas virtudes que ves en ella las sobrevaloras inexplicablemente. pero ahi estaban esos comentarios casi subliminales sobre tu fisico que poco a poco te van acomplejando, esa falta de empatia hacia tus logros o fracasos, esas contestaciones agresivas, ese dominio que va ejerciendo antes tu pasividad por no estropearlo mas, etc, etc, etc. Es mortal. Y cuesta muchisimo salir de una relacion asi, esa persona es como una droga, un veneno. Ves que te perjudica pero sigues pensando que cambiará, que todo ira a mejor... pero jamas sucede. Al contrario: todo va empeorando. Y al final te sales porque si eres inteligente pides ayuda, consejo y acabas desprendiendote. Podria estar hablando horas del tema, es reciente y aun estoy dolido, mucho, pero por otra parte es como sacarse un tumor de encima.


Excelentes consejos!!!!

Enviado por Isabel el 19/02/2009 a las 18:02
Isabel

 


Exacto! Isabel Isama

Enviado por el 19/02/2009 a las 23:45
Manuel Gross

Gracias Isabel

¿Podemos ser amigos en Facebook o en Bligoo?

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df

Enviado por javier el 13/02/2009 a las 9:18
javier

 z <


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