Pensamiento Imaginactivo

Difundiendo la creatividad e innovación para la gestión de organizaciones y Pymes

Nuestra Misión

Difundir la creatividad y la innovación para la gestión de organizaciones sociales, emprendimientos y Pymes.
    Manuel Gross Osses (Quilpué, Chile).

Top One en Buzzear.net Chile

Ranking de blogs de Chile

Feed RSS: http://manuelgross.bligoo.com/rss/node

"No permitas que te roben las ideas. Regálalas!" Sir Ken Robinson

creative_commons_logo.jpg

Ultimas publicaciones

Una situación frecuente

Había que hacer un trabajo muy importante y “Cada uno” estaba seguro de que “Alguien” lo haría.

Cualquiera” pudo haberlo hecho, pero “Ninguno” lo hizo. “Alguien” se disgustó por eso, ya que el trabajo era de “Cada uno”.

Cada uno” pensó que “Cualquiera” podría hacerlo, pero “Ninguno” se dio cuenta que “Cada uno” lo haría.

En conclusión, “Cada uno” culpó a “Alguien” cuando “Ninguno” hizo lo que “Cualquiera” podría haber hecho.

(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

Menú

- Home - Página inicial de la Comunidad 
- Mi Perfil - Perfil de Manuel Gross   
- Escríbame - Escríbale a Manuel 
- Actividad - Lo más leído, más comentado, favoritos
- Miembros - Lista de miembros de Pensamiento Imaginactivo 
- Referencias - Biblioteca de textos de referencia 
- Blogrolls - Blogs de consultores y emprendedores
- Herramientas - Software para potenciar su productividad
- Comunidades - Lista de Comunidades Bligoo 
- Autores - Que han publicado aquí
-
Otros sitios de Bligoo:
- Ayuda y FAQs 
- La CocinaSoporte  
- Bligoo - Varios (seguidores, seguidos, comunidades, tags, encuestas...) 
- Bligoo Blog - Noticias corporativas   
- Bligoo Fono - Publica por teléfono  
- Blog Gratis - Crea tu blog gratis

Cómo ser un trabajador proactivo

Enviado por Manuel Gross el 05/02/2009 a las 7:14
Manuel Gross

 

Cómo ser un trabajador proactivo


ProactivePor Brenda Zaniuk

 

La proactividad parece ser una cualidad que cotiza muy alto en la actualidad; prácticamente no existe aviso de búsqueda de empleo que no solicite “persona proactiva” para desarrollar tales o cuales tareas; como si fuera más importante ser proactivo que estar formado o tener experiencia.

 

Así, en estos tiempo laborales, la proactividad es valorada, entonces, si te encuentras en la búsqueda de empleo o quieres reforzar el puesto donde estas, debes volverte proactivo.

 

Pero ¿que es ser proactivo?


Para dar una definición sencilla y rápida sobre la proactividad y lo que ser proactivo encierra, diremos que es una actitud personal del trabajador que le permite adelantarse a los problemas antes de que éstos sucedan, para tener ensayadas las soluciones antes de que sea tarde, incluso antes de que se las soliciten.


Un empleado proactivo enfrenta y resuelve con éxito cualquier problema y soporta las presiones de los superiores inmediatos con un gran sonrisa y demostrando que se trata de un desafío y no un problema; y que tiene el deseo y la capacidad de lograr que las cosas mejoren. Todo, en poco tiempo.


Así dicho, la proactividad parece una característica que no todos tenemos; y así es, pero quienes no sean proactivos pueden tener actitudes proactivas, imitadas de aquéllas personas que, por naturaleza, responden a la descripción anterior, sin siquiera esforzarse.


Si tu no eres proactivo pero quieres tener algunas de estas actitudes para conservar tu empleo o ser mejor valorado en el mismo, puedes comenzar por anotar e intentar imitar algunas acciones proactivas.


Las personas proactivas no temen a los cambios, todo lo contrario, muchas veces son quienes los impulsan, entonces, deja de temer a la incertidumbre, la novedad y el cambio y ten una actitud positiva frente a los mismos.


Es mejor que te convenzas de que las cosas cambian muy rápido y que lo mejor es estar preparado para cuando suceda, evitando las nostalgias que nos impiden readaptarnos a las nuevas realidades. Sé flexible, admite que las cosas pueden ser un poco o totalmente diferentes y que tú puedes formar parte del cambio, gracias a un enfoque positivo.


Si te equivocas o los resultados no son los que esperabas, no es una catástrofe; toma esas ocasiones para obtener experiencias y sacar buenos aprendizajes, que siempre se aprende más de los errores que de los aciertos.


Recuerda que una persona proactiva no se deja vencer por un fracaso, todo lo contrario, lo impulsa con más fuerza, así que recuerda, se trata de resultados y debes encontrar la mejor forma de obtenerlos; si a la primer no lo consigues, tienes otras oportunidades.


Ser asertivo

 

Ser asertivo es una de las cualidades más destacables de las personas proactivas; así que emula su manera de manifestar sus opiniones o dar respuestas que los jefes no desean escuchar de manera que no les moleste.


Si te hacen una propuesta que no estás dispuesto a aceptar, no te resignes a que si dices “no” será la última vez que te propongan algo y pasarás al cajón de “contigo no puedo contar”; mejor busca la manera de quitarte el compromiso de encima pero sin resignar tus deseos.


Una manera diplomática de rechazar una proposición del jefe es decirle “me siento muy halagado de que me hayan tenido en cuenta para esta tarea, pero actualmente no puedo asumir más compromisos de los que tengo; sin embargo, tan pronto como me libere de algunos asuntos estaré encantado de colaborar en ésta u otras tareas”. Sin dudas, no podrán obligarte y tu habrás excusado con elegancia.

 

Tomar la iniciativa


Siempre toma la iniciativa; tú mismo puedes poner en acción
las labores que están en tu esfera de decisión; no pierdas el tiempo analizando o consultando con pares o superiores si es algo que tú puedes decidir. Si analizas demasiado un asunto, el miedo al fracaso no tardará en aparecer y probablemente postergues resolverlo o busques de la aprobación de alguien más.


Muchas veces, dar el primer paso rápidamente hace que las cosas se pongan en marcha por sí solas y una vez encausadas corregir el rumbo no es tan complicado.


Si en cambio pierdes el tiempo en análisis exhaustivos, jamás te pondrás en marcha y sin lugar a dudas encontrarás la manera de convencerte que dejarlo en el olvido ha sido la “decisión más acertada”.


Emprender la acción


El verdadero motor del trabajo es la acción productiva y no la motivación;
así que toma la iniciativa y ponte en marcha. Es común que un trabajador temeroso que consulta a su jefe ante una acción, sepa exactamente cómo desarrollarla, es más, sabe hacerlo mejor que su jefe, pero necesita, por inseguridad, de la aprobación de un superior que le movilice.


Alguien proactivo no aplaza tareas, ni teme, se pone en acción antes de que la postergación e indecisión le tomen por sorpresa y lo paralicen.


Muchas veces camuflamos la inacción con un análisis excesivo que conduce a “hipótesis negativas” y que si tan sólo las hubiéramos puesto en marcha, hubiésemos verificado que los resultados eran altamente positivos.


El conformismo es un enemigo de los trabajadores proactivos; convencerse de que es “mejor pájaro en mano que cien volando” es una excusa para la inacción y así jamás conseguirás progresar laboral y profesionalmente.


Tomar riesgos


Correr riesgos es parte de la labor proactiva,
enfrentar los cambios con todas sus consecuencias es el mayor desafío, pero no una limitación.


No debe haber lugar para tener miedo al fracaso,
pues el miedo paraliza; es mejor pensar en oportunidades de acierto y que, si a la primera no se consigue, habrá una segunda chance.


De esta manera no estaremos esperando que la motivación y la iluminación de una victoria segura nos llegue, porque puede que eso jamás nos suceda; difícilmente el éxito golpee a tu puerto sin que tú lo hayas buscado antes; así que ponte en movimiento.


Una vez que estás en movimiento y consigues los primeros objetivos, esos pequeños logros son los más grandes motivadores para continuar en acción o corregir el rumbo si acaso el éxito no es el esperado.


27 de Junio de 2008

Tell a Friend

Imaginactivo - Villarrica Cultural - EcoVillarrica - Mi Facebook - Blog Networks - Delicious

Publicidad por Bligoo.com

Los mitos de la proactividad

Enviado por el 07/11/2010 a las 18:09
Manuel Gross

Los mitos de la proactividad

Rafael Martínez

 

La idea de “proactividad” surgió en los campos de concentración nazis, lo que – pensando de forma malévola- podría explicar su éxito en la empresa.Vicktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” relata cómo frente al acoso físico, moral y psicológico, la proactividad fue la clave de su supervivencia.

 

Frankl la definió como esa actitud vital que permite escoger una respuesta al entorno basada en nuestros propios valores o ideas, lo que lleva a la toma de iniciativa, a la influencia y, en último término, a la libertad.

Sin embargo, como tantas ideas con potente sustrato liberador, la Historia la tergiversa y acaba sirviendo en ocasiones los intereses opuestos. Como escribió Nietzsche, “quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo”.

El confucianismo regenerador acabo esclerotizado, el marxismo revolucionario en opresor… De igual modo, la idea de proactividad acabó convirtiéndose en cliché y sirviendo varias posturas que no tienen nada que ver con ella, por ejemplo:

  • Practicar la hiperactividad, la impulsividad y asumir el riesgo sin reflexión, olvidando que la proactividad real parte siempre de principios y convicciones propias.
  • Trabajar intensamente hasta perder las suela de los zapatos o las huellas dactilares, si no quieres que te acusen de no ser “proactivo”.
  • Descalificar cualquier crítica, por bien fundada que esté, al suponer que surge de la inercia y la defensa del status quo, es decir, de la “falta de proactividad”.
  • Identificar la proactividad con “agresividad”, palabra que sorprendentemente es asumida como un valor positivo en muchas organizaciones. Error, pues la agresividad es la manifestación de un entorno de “suma negativa”, en el que alguien pierde a costa de otro. Eso no es sostenible, pues una organización se fundamenta precisamente en lo contrario, en que unidos se es más.

Pero incluso si se entiende el concepto correctamente, hay otro mito que conviene desterrar: el de que la proactividad es la opción deseable en todo caso.

De forma simplista, se pueden identificar cuatro actitudes típicas ante las incertidumbres del futuro, aplicables tanto al proceder de personas como de organizaciones:

  1. Pasividad. La técnica del avestruz. Negar el problema o la necesidad de reacción. Por algún motivo, que puede tener que ver con la cultura de la empresa o con los incentivos, se teme errar mucho más por omisión que por comisión.
  2. Reactividad. El bombero apagafuegos. Cuando los dirigentes de una organización sólo actúan en función de los sucesos pasados o presentes. Es una actitud que suele limitar la creatividad y la innovación, adoptando actitudes conservadoras e imitativas.
  3. Preactivismo”. Una organización “preactiva” es consciente de los procesos de cambio y está atenta a las tendencias emergentes para detectar nuevas amenazas y oportunidades. Se intenta obtener el mejor provecho de la realidad circundante, con una actitud previsora.
  4. Proactividad. Un paso más allá de la organización preactiva, no se conforma con explotar las nuevas oportunidades sino que trata de crearlas. Para ello, no vacila en cuestionar el sistema de relaciones actual, trabajando para construir futuros no “deducibles” del entorno. La clave es no sólo adelantarse a los acontecimientos, sino provocarlos. La proactividad es en general la fuente de la innovación, de las grandes oportunidades y del cambio empresarial.

Ante este listado, es fácil caer en la tentación de mitificar la “proactividad”, como la opción estratégica más deseable siempre. Los claros éxitos de organizaciones visionarias, capaces de cambiar su industria, como son recientemente Apple, Facebook o Google, ayudan a cimentar esta idea.

Sin embargo, si el entorno o la inercia en determinado tema es favorable ¿por qué intentar cambiarlo en vez de beneficiarse? Si una empresa cuenta con la ventaja de una gran capacidad de reacción, ¿por qué no concentrar sus esfuerzos en sacar el máximo provecho de su situación actual? Además, en situación de crisis, puede ser más prudente la reactividad, o la estrategia al menos más eficiente. Por otro lado, los fracasos de algunas organizaciones por su exceso de “proactividad”, no suelen tener tanta divulgación como los éxitos.

En realidad, la estrategia de una empresa es compleja, tiene en cuenta muchas dimensiones y es difícil calificarla de una forma u otra respecto a su actitud ante el futuro. Lo ideal es encontrar un punto dulce entre tres de esas actitudes: reactividad, preactividad y proactividad. Lo difícil es no equivocarse al decidir qué actitud ante el futuro conviene ante cada decisión y ante cada entorno. Todas las actitudes tienen su sentido en la variedad de situaciones que afrontan las organizaciones, y tienen sus propias claves de éxito. La única no admisible es la “pasividad”.

(post publicado previamente en Innovadirectivos)

Licencia de Creative Commons
This obra by Rafael Martínez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

-----------------

Twitter - Facebook


Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Compartir este artículo

Tell a Friend

AddThis Social Bookmark Button


 

Share on Facebook

Buscar en artículos y comentarios


Web Imaginactivo

Feed RSS

Facebook

En Twitter

Mis favoritos

Pueden seguirme en

- Facebook
- Twitter  
- Delicious (Están todos mis posts publicados en el blog, en Facebook y en Twitter)
- Google+ 
Follow Me on Pinterest
manuelgross Twylah Fan Page
mailonpix.com

eXTReMeTracking

eXTReMe Tracker

Estadísticas

Texto libre

Aquí puedes escribir lo que quieras

Más management