Cómo ser un trabajador proactivo
Por Brenda Zaniuk
La proactividad parece ser una cualidad que cotiza muy alto en la actualidad; prácticamente no existe aviso de búsqueda de empleo que no solicite “persona proactiva” para desarrollar tales o cuales tareas; como si fuera más importante ser proactivo que estar formado o tener experiencia.
Así, en estos tiempo laborales, la proactividad es valorada, entonces, si te encuentras en la búsqueda de empleo o quieres reforzar el puesto donde estas, debes volverte proactivo.
Pero ¿que es ser proactivo?
Para dar una definición sencilla y rápida sobre la proactividad y lo que ser proactivo encierra, diremos que es una actitud personal del trabajador que le permite adelantarse a los problemas antes de que éstos sucedan, para tener ensayadas las soluciones antes de que sea tarde, incluso antes de que se las soliciten.
Un empleado proactivo enfrenta y resuelve con éxito cualquier problema y soporta las presiones de los superiores inmediatos con un gran sonrisa y demostrando que se trata de un desafío y no un problema; y que tiene el deseo y la capacidad de lograr que las cosas mejoren. Todo, en poco tiempo.
Así dicho, la proactividad parece una característica que no todos tenemos;
y así es, pero quienes no sean proactivos pueden tener actitudes
proactivas, imitadas de aquéllas personas que, por naturaleza,
responden a la descripción anterior, sin siquiera esforzarse.
Si tu no eres proactivo pero quieres tener algunas de estas actitudes para conservar tu empleo o ser mejor valorado en el mismo, puedes comenzar por anotar e intentar imitar algunas acciones proactivas.
Las personas proactivas no temen a los cambios, todo lo contrario, muchas veces son quienes los impulsan, entonces, deja de temer a la incertidumbre, la novedad y el cambio y ten una actitud positiva frente a los mismos.
Es mejor que te convenzas de que las cosas cambian muy rápido y que
lo mejor es estar preparado para cuando suceda, evitando las nostalgias
que nos impiden readaptarnos a las nuevas realidades. Sé flexible, admite que las cosas pueden ser un poco o totalmente diferentes y que tú puedes formar parte del cambio, gracias a un enfoque positivo.
Si te equivocas o los resultados no son los que esperabas, no es una catástrofe; toma esas ocasiones para obtener experiencias y sacar buenos aprendizajes, que siempre se aprende más de los errores que de los aciertos.
Recuerda que una persona proactiva no se deja vencer por un fracaso,
todo lo contrario, lo impulsa con más fuerza, así que recuerda, se
trata de resultados y debes encontrar la mejor forma de obtenerlos; si
a la primer no lo consigues, tienes otras oportunidades.
Ser asertivo
Ser asertivo es una de las cualidades más destacables de las personas proactivas; así que emula su manera de manifestar sus opiniones o dar respuestas que los jefes no desean escuchar de manera que no les moleste.
Si te hacen una propuesta que no estás dispuesto a aceptar, no te
resignes a que si dices “no” será la última vez que te propongan algo y
pasarás al cajón de “contigo no puedo contar”; mejor busca la manera de quitarte el compromiso de encima pero sin resignar tus deseos.
Una manera diplomática de rechazar una proposición del jefe es decirle “me
siento muy halagado de que me hayan tenido en cuenta para esta tarea,
pero actualmente no puedo asumir más compromisos de los que tengo; sin
embargo, tan pronto como me libere de algunos asuntos estaré encantado
de colaborar en ésta u otras tareas”. Sin dudas, no podrán obligarte y tu habrás excusado con elegancia.
Tomar la iniciativa
Siempre toma la iniciativa; tú mismo puedes poner en acción
las labores que están en tu esfera de decisión; no pierdas el tiempo
analizando o consultando con pares o superiores si es algo que tú
puedes decidir. Si analizas demasiado un asunto, el miedo al fracaso no tardará en aparecer y probablemente postergues resolverlo o busques de la aprobación de alguien más.
Muchas veces, dar el primer paso rápidamente hace que las cosas se pongan en marcha por sí solas y una vez encausadas corregir el rumbo no es tan complicado.
Si en cambio pierdes el tiempo en análisis exhaustivos, jamás te
pondrás en marcha y sin lugar a dudas encontrarás la manera de
convencerte que dejarlo en el olvido ha sido la “decisión más acertada”.
Emprender la acción
El verdadero motor del trabajo es la acción productiva y no la motivación;
así que toma la iniciativa y ponte en marcha. Es común que un
trabajador temeroso que consulta a su jefe ante una acción, sepa
exactamente cómo desarrollarla, es más, sabe hacerlo mejor que su jefe,
pero necesita, por inseguridad, de la aprobación de un superior que le
movilice.
Alguien proactivo no aplaza tareas, ni teme, se pone en acción antes de que la postergación e indecisión le tomen por sorpresa y lo paralicen.
Muchas veces camuflamos la inacción con un análisis excesivo que conduce a “hipótesis negativas” y que si tan sólo las hubiéramos puesto en marcha, hubiésemos verificado que los resultados eran altamente positivos.
El conformismo es un enemigo de los trabajadores proactivos; convencerse de que es “mejor pájaro en mano que cien volando” es una excusa para la inacción y así jamás conseguirás progresar laboral y profesionalmente.
Tomar riesgos
Correr riesgos es parte de la labor proactiva, enfrentar los cambios con todas sus consecuencias es el mayor desafío, pero no una limitación.
No debe haber lugar para tener miedo al fracaso, pues
el miedo paraliza; es mejor pensar en oportunidades de acierto y que,
si a la primera no se consigue, habrá una segunda chance.
De esta manera no estaremos esperando que la motivación y la
iluminación de una victoria segura nos llegue, porque puede que eso
jamás nos suceda; difícilmente el éxito golpee a tu puerto sin que tú lo hayas buscado antes; así que ponte en movimiento.
Una vez que estás en movimiento y consigues los primeros objetivos,
esos pequeños logros son los más grandes motivadores para continuar en
acción o corregir el rumbo si acaso el éxito no es el esperado.
27 de Junio de 2008
Imaginactivo - Villarrica Cultural - EcoVillarrica - Mi Facebook - Blog Networks - Delicious





















Los mitos de la proactividad
Los mitos de la proactividad
Rafael Martínez
La idea de “proactividad” surgió en los campos de concentración nazis, lo que – pensando de forma malévola- podría explicar su éxito en la empresa.Vicktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” relata cómo frente al acoso físico, moral y psicológico, la proactividad fue la clave de su supervivencia.
Frankl la definió como esa actitud vital que permite escoger una respuesta al entorno basada en nuestros propios valores o ideas, lo que lleva a la toma de iniciativa, a la influencia y, en último término, a la libertad.
Sin embargo, como tantas ideas con potente sustrato liberador, la Historia la tergiversa y acaba sirviendo en ocasiones los intereses opuestos. Como escribió Nietzsche, “quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo”.
El confucianismo regenerador acabo esclerotizado, el marxismo revolucionario en opresor… De igual modo, la idea de proactividad acabó convirtiéndose en cliché y sirviendo varias posturas que no tienen nada que ver con ella, por ejemplo:
Pero incluso si se entiende el concepto correctamente, hay otro mito que conviene desterrar: el de que la proactividad es la opción deseable en todo caso.
De forma simplista, se pueden identificar cuatro actitudes típicas ante las incertidumbres del futuro, aplicables tanto al proceder de personas como de organizaciones:
Ante este listado, es fácil caer en la tentación de mitificar la “proactividad”, como la opción estratégica más deseable siempre. Los claros éxitos de organizaciones visionarias, capaces de cambiar su industria, como son recientemente Apple, Facebook o Google, ayudan a cimentar esta idea.
Sin embargo, si el entorno o la inercia en determinado tema es favorable ¿por qué intentar cambiarlo en vez de beneficiarse? Si una empresa cuenta con la ventaja de una gran capacidad de reacción, ¿por qué no concentrar sus esfuerzos en sacar el máximo provecho de su situación actual? Además, en situación de crisis, puede ser más prudente la reactividad, o la estrategia al menos más eficiente. Por otro lado, los fracasos de algunas organizaciones por su exceso de “proactividad”, no suelen tener tanta divulgación como los éxitos.
En realidad, la estrategia de una empresa es compleja, tiene en cuenta muchas dimensiones y es difícil calificarla de una forma u otra respecto a su actitud ante el futuro. Lo ideal es encontrar un punto dulce entre tres de esas actitudes: reactividad, preactividad y proactividad. Lo difícil es no equivocarse al decidir qué actitud ante el futuro conviene ante cada decisión y ante cada entorno. Todas las actitudes tienen su sentido en la variedad de situaciones que afrontan las organizaciones, y tienen sus propias claves de éxito. La única no admisible es la “pasividad”.
(post publicado previamente en Innovadirectivos)
Publicado el 07 noviembre 2010
This obra by Rafael Martínez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
-----------------
Twitter - Facebook