El concepto de software libre es ampliamente comprendido y apoyado por una gran mayoría de personas involucradas en las tecnologías computacionales. Sin embargo, solamente una pequeña fracción de ellas las usa sistemáticamente en sus labores habituales, especialmente los usuarios no especializados en tecnología. La razón principal es que el software libre no es fácil de usar.
El software gratuito no sale gratis
Por José M. Cestero
En una entrada anterior en la que planteábamos un ejemplo práctico del coste que supone adquirir las licencias de Windows para una empresa se abrió un debate interesante en los comentarios, en el que algunos lectores planteaban que no se puede comparar el coste de las soluciones de Microsoft contra las de software gratuito ateniéndonos únicamente al coste de la licencia.
Si lo hacemos es evidente que gana el segundo, pero es importante tener en cuenta otras consideraciones. Fundamentalmente se planteaba la de la formación y adaptación necesarias para que el personal de la empresa domine la nueva solución. La cuestión no es que sea más compleja de manejar o que tenga más o menos funcionalidades, si no que los usuarios tipo que nos podemos encontrar en una pyme necesitan de un tiempo de adaptación, que tiene su coste y que no es posible dejar de contemplar.
Si estuviéramos hablando de usuarios con conocimientos medios de informática, con cierto interés en la materia, el problema no existiría. Aquellos que comprenden el funcionamiento de los sistemas de información no necesitan de un periodo de adaptación largo, son capaces de asimilar rápidamente el cambio de interfaz, buscar la nueva ubicación de las opciones de un programa y funcionar a pleno rendimiento en poco tiempo.
El problema es que éstos no son el prototipo de usuario, la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a trabajar con un sistema y, no nos engañemos, ese sistema es Windows, y lo hacemos automatizando las acciones. Para ejecutar un programa hago click aquí, para imprimir un documento me voy a Archivo, Imprimir, etc., y no pasamos de ahí.
Cuando a este usuario tipo le cambiamos algo de ésto, aunque esencialmente sea igual, se desborda, le cuesta horrores adaptarse y es necesaria una labor de entrenamiento, una formación que dependiendo de la profundidad del cambio puede llegar a suponer un gasto importante en tiempo y en dinero invertido en impartirla.
¿Quiero decir que no compensa utilizar software gratuito? No, quiero decir que también suele llevar un coste aparejado (no necesariamente, pero es lo habitual), y eso hay que tenerlo en cuenta. No pagaremos por las licencias, pero si por otros conceptos, y no considerarlo es cerrar los ojos a la realidad. ¿Estamos de acuerdo?
En Tecnología Pyme: El coste de legalizar Windows, adquiriendo las licencias
30 de enero de 2009
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Fuente: TecnologiaPyme
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Las compras del Gobierno y de grandes empresas
Te encuentro toda la razón. Y quiero agregar dos cosas sobre las causas del atraso en la implementacióin del software libre en Chile:
1. La falta de interés del Gobierno, que demuestra notoria ignorancia de las tendencias de las TICs (y prefiere coludirse con Microsoft para favorecer el software "propietario").
2. El factor "compras institucionales" que hacen las grandes empresas y organismos públicos. En estos ambientes ningún ejecutivo se atreve a comprar software ni equipos que sean de marca desconocida o sin marca. Se van a la segura, para no arriesgarse a laas quejas (desde arriba y desde abajo) que sobrevendrían ante una falla o mal funcionamiento.
Saludos
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