Por Franc Ponti
FrancPonti
Como es sabido, hay centenares de técnicas creativas. Cada una es interesante en función del reto o foco creativo que tengamos que acometer. Después de varios años trabajando con miles de alumnos en EADA y otros centros educativos, y de organizar también sesiones creativas para empresas, al final tengo unas técnicas predilectas: las máscaras, la galería de famosos y el brainwriting.
1. Las máscaras surgen del concepto de provocación formulado por De Bono. Imaginemos que necesito ideas para reinventar los zapatos. El primer paso consiste en encontrar asunciones básicas sobre el zapato. Por ejemplo, que tiene suela, que se pone en el pie o que es flexible. A continuación invertimos las asunciones formuladas: un zapato sin suela, que no se pone en el pie y que es rígido.
El paso más difícil viene a continuación: generar ideas a partir de las provocaciones obtenidas. ¿Zapatos con suela transparente? ¿Suelas muy muy delgaditas para conectar más con la energía de la tierra o la arena en verano? ¿Zapatos unidos, que obligan a dar saltitos para andar y así hacer gimnasia y movimiento? ¿Zapatos-pesa para hacer ejercicios de musculación?
2. La galería de famosos consiste en que los participantes en una sesión creativa se ponen en la piel de otro personaje (normalmente alguien famoso). En vez de pensar como Franc Ponti, dedico unas horas o unos días a estudiar la forma de ser y de ver el mundo de, por ejemplo, Tintín. Ya en la sesión creativa, procuro generar ideas para el foco creativo pensando y actuando como Tintín. ¿Qué haría él en esta situación? ¿Qué tipo de ideas pasarían por su cabeza?
Trabajando con distintas empresas con la galería de famosos he visto actuaciones increíbles: Josep Plà, Dalí, Gandhi, Madonna… Para que la técnica funcione es importante creer de verdad que uno se transforma en el personaje (a veces he llegado a trabajar con un actor que ayuda a los participantes a meterse en la piel del personaje a través de gestos y tonos de voz), estudiar bien sus características personales y no tener miedo al ridículo o a pensar de una forma radicalmente diferente.
3. El brainwriting es una metodología rápida y potente. Consiste en que los participantes escriben sin pensar demasiado cualquier idea que les pase por la cabeza en relación al foco creativo planteado. Al cabo de cinco minutos de escritura automática, cada persona pasa su papel hacia la derecha y va leyendo las ideas de los compañeros hasta recuperar su propia hoja, en la que de forma rápida e intuitiva vuelve a escribir ideas en función de los estímulos recibidos.
Se trata de una derivación de la técnica surrealista del “cadáver exquisito” con la que se consiguen cientos y cientos de ideas en muy poco tiempo.
Y mis dos libros preferidos de técnicas creativas: “Thinkertoys”, de Michael Michalko (edición en castellano bajo el mismo título publicada por Gestión 2000) y “Gamestorming”, de Gray, Brown y Macanufo publicado por O’Reilly. No os perdáis la web de Michalko www.creativethinking.net
En Neuronilla encontraréis también una interesante lista de técnicas creativas.
30 de enero de 2012
Licencia:
Franc Ponti 2010-2011 | www.francponti.com | Contenidos bajo Licencia Creative Commons
………………………………………….
Fuente: Franc Ponti
Imagen: Creatividad
....
Twittear
Artículos relacionados:
- Mis tres técnicas favoritas de creatividad
- Misión, brainstorming y Cuatro Rs para desarrollar ideas creativas
- La creatividad es una enfermedad contagiosa: 7 ideas
- 15 técnicas para alcanzar tu momento creativo
- La pirámide de las capacidades humanas
- Las 3 dimensiones de la inteligencia madura y el pensamiento creativo
- Guy Kawasaki: Diez maneras de utilizar Linkedin para beneficio de las Pymes
- Análisis de la creatividad como resolución de problemas
- La procrastinación como estímulo de la creatividad
- El Pensamiento Creativo: Creatividad, procesos, estrategias y herramientas
- La Creatividad como Actitud
- 17 razones de por qué los cafés estimulan la creatividad
- La creatividad es desarrollable: 4 sugerencias de condiciones
- El efecto Medici: Innovación interdisciplinar e hibridación
- Creatividad: 8 juegos para provocar serendipias
- Los 15 cambios que te transformarán en más creativo e innovador
- Las etapas del proceso creativo
- Edward De Bono y sus 6 claves de desarrollo del pensamiento creativo
- Las fases del proceso creativo, según Mihaly Csikszentmihalyi
- ¿Piensas dentro o fuera del marco?
- Creatividad: el método de introducción de discontinuidades de Edward De Bono
- Cinco actitudes para desarrollar la creatividad
- Consejos de un guru de la creatividad: Mihaly Csikszentmihalyi
En la Web:
- La creatividad como base de la innovación
- Siete reglas de la creatividad 2.0
Estoy en: Facebook - NetworkedBlogs - Delicious - Twitter - Blogalaxia - Bitacoras.com - My Twitter Times
Etiquetas en Bitacoras.com: management, gestion, innovacion, conocimiento, organizacional, imaginactivo, manuelgross, bligoo











Me llamaba la atencíón la imagen. Se trata de un anuncio de Mercedes que expresa bien las diferencias entre las formas de pensar de los hemisferios en los que se divide nuestro cerebro. El texto también resulta interesante:









La creatividad, ¿está en los genes?
La creatividad, ¿está en los genes?
Franc Ponti, Director del Centro de Innovació de EADA
"No es extraño escuchar afirmaciones que relacionan la creatividad con la genética. Parecería que uno es más o menos creativo en función de la herencia recibida a través de los genes. Frases como esta persona tiene un don o uno es creativo o no lo es forman parte de un cierto imaginario colectivo relacionado con la habilidad de crear o innovar."
Hay muchas personas que renuncian a su capacidad creativa porque su cerebro ha fabricado excusas que justifican la ausencia de habilidades creativas en su actividad cotidiana. Yo no soy una persona creativa, dice mucha gente, pensando que la creatividad es algo que solamente está al alcance de unos pocos. Es realmente increíble la cantidad de personas que bloquean sus capacidades creativas naturales a través de creencias negativas que actúan como impedimentos, barreras o censuras.
Hay que tener en cuenta que la creatividad, que puede definirse como la capacidad de generar ideas originales y que aporten valor en un determinado ámbito (ciencia, arte, dirección de empresas, gastronomía, etc.), es una habilidad humana básica y que, por tanto, no tiene demasiado sentido negar su posesión.
Decir yo no soy creativo es tan exagerado como decir no soy inteligente o no tengo percepción o no tengo capacidad de aprendizaje. Los humanos somos creativos por naturaleza. Hacemos cosas creativas de forma
constante, a veces sin darnos cuenta: resolvemos pequeños problemas, inventamos frases nuevas que jamás ha pronunciado nadie antes, inventamos soluciones, etc. Las instituciones sociales (educación, familia, trabajo) a menudo impiden que desarrollemos toda la creatividad que llevamos dentro. Su obsesión por catalogarlo todo (a veces bajo el epígrafe de bueno/malo) muchas veces entra en conflicto con el potencial creativo de muchas personas, obligándolas a seguir un camino marcado y a olvidar cualquier otra posibilidad.
Si un niño de cuatro años recibe una reprimenda por dibujar una gallina de una manera diferente puede
ser que nunca vuelva a intentarlo, Joan Miró, el genial pintor catalán, decía que aspiraba a pintar como un niño… Hasta ahora ningún científico de prestigio ha podido afirmar o demostrar que la creatividad dependa de la genética. De hecho, la prestigiosa investigadora de la facultad de medicina de Harvard, la Dra. Shelley Carson, afirma que el impacto de los genes en la creatividad humana no va más allá del diez o el quince por ciento.
Pero son muchos los expertos en creatividad e innovación que afirman de forma rotunda que las competencias asociadas al hecho de ser creativo pueden aprenderse y desarrollarse, pues en gran medida dependen de nuestros modelos y creencias mentales. Edward de Bono me dijo en una conversación: Franc, si no crees, no creas, toda una declaración de principios. Los más eminentes expertos en neurociencia repiten como un mantra que el cerebro es un órgano muy receptivo, que se mueve y actúa en función de las creencias que a diario le suministramos. Si uno se repite constantemente yo no soy creativo, el cerebro actúa en consecuencia, y al revés. La plasticidad cerebral transforma cada día éste órgano rector de nuestra inteligencia, creatividad y aprendizaje, entre otras muchas cosas.
Dicho de otra manera: tenemos el cerebro que queremos, más allá de algunas disposiciones básicas que, éstas si, son de carácter hereditario. La citada Shelley Carson, especialista en el estudio del cerebro creativo, afirma que hay siete estadios mentales asociados con la creatividad, que todos podemos potenciar y desarrollar:
conectar, razonar, visualizar, absorber, transformar, evaluar y fluir. El secreto está en desarrollar nuevas conexiones neuronales que pongan en contacto unos estadios con otros, que conecten entre si las diferentes zonas del cerebro que intervienen en los procesos creativos. La diferencia entre una persona normal y Leonardo da Vinci o Steve Jobs no está tanto en los genes como en su forma de relacionar los distintos factores que posibilitan las conductas creativas.
Entonces, ¿de qué depende ser creativo o no? Como mínimo de cinco factores esenciales:
Esta lista de factores no pretende ser exhaustiva. La creatividad humana es demasiado compleja para intentar explicarla con exactitud. Lo importante es olvidar estereotipos y perjuicios que impiden que los humanos podamos ser creativos y enterrar falsas limitaciones y complejos ridículos. Como dice Ken Robinson, si combinamos adecuadamente nuestras inteligencias predominantes y hacemos lo que realmente nos gusta podemos llegar a estar en la zona o en el elemento, un estadio casi permanente de creatividad que nos permite dar lo mejor de nosotros mismos. No es ninguna utopía, es sencillamente conseguir alinearnos con nuestros sueños y, con un poco de esfuerzo, convertirlos en realidades.
Cualquier biografía de personas creativas pone de manifiesto que para lograr el reconocimiento y el éxito no les quedó más remedio que luchar por lo que realmente querían ser y hacer, más allá de las convenciones sociales. Y es que, como dijo Buda, para darnos la mano con la eternidad tenemos que mirar en primer lugar en nuestro interior.
Publicado en Crecimiento & Desarrollo
23 de abril 2012
-----------------
Twitter - Facebook