De “la nube” hemos escuchado demasiado y durante 2011, en general gracias a Google, lasChromebooks con Chrome OS y las tablets con Android, los dos grandes esfuerzos en cuanto a sistemas operativos de la empresa que se apoyan bastante en el uso de aplicaciones web como estrategia de disponibilidad de software.
Las grandes ventajas de las aplicaciones web es que no se necesitan instalar, que, por lo tanto, sus actualizaciones son inmediatas. Eso significa también que al no tener software instalado, puedes usarlo desde cualquier máquina. El gran problema que tienen son que están limitadas por el navegador deonde las accedas (además de que este tiene que ser moderno y soportar stándáres) y que la gran mayoría de veces necesitas estar conectado para poder usarlas. En cuanto a tener tus archivos en la nube las ventajas son significativas: puedes romper 500 mil discos duros, no importa, pues estarán siempre disponibe online, en una estructura de almacenamiento masivo de datos.
Dejando de lado las desventajas, sus ventas, definitivamente son suficientes como para empezar a trabajar con tus datos y tus aplicaciones en la nube. Además de ser seguro, de ser cómodo y de ser práctico es barato. MUchas de las herramientas que son populares estos días no cuestan o tienen un costo pequeñito.
En mi caso uso bastantes herramientas online para trabajar además de tener la gran mayoría de mis datos en la nube y despreocuparme de potenciales pérdidas de datos de mis archivos, cosa que no pasará pues los tendré siempre en la nube.
Estas son nuestras cinco recomenciones y consejos para software de productividad :
- Google Docs: Probablemente de las aplicaciones web más conocidas y sobre todo más usadas por personas en internet. Es la forma de Google de competi con Microsoft. Mantienen su estrategia de que el software bien contruído debe ser compartido con todos. Editor de documentos, hojas de cálculo, presentacinones, formularios y dibujo. No solo te permite usar estas apps, también almacena los archivos que creas o guardes con alguna de estas herramientas.
- Dropbox: Esta apliación la menciono bastante porque es extremadamente útil. Cualquier archivo que guardes en esta carpeta es sincronizada con una cuenta que tienes en la nube. Luego esos archivos pueden ser accedidos desde la web, desde otro de tus ordenadores, inclusive desde el iPhone o Android. Es imprsionante, es gratis y debería ser un recurso que obligatoriamente debe estar instalada en tus dispositivos. A diferencia del resto de web app que pongo en esta lista, Dropbox no es una aplicación web propiamente dicho. Tus archivos están en la nube, sí e inclusive hay una versión web para acceder a tus archivos. Pero es la aplicación (para PC, Mac y Linux) y la sincronización contínua y automática lo que la hace realmente buena.
- Gmail: Es sorprendente que aún me encuentro con gente que no lo usa. Es una de las mejores demostraciones de lo que se pede hacer con las tecnologías que permiten la existencia de las aplicaciones web. Una interfaz impecable y el responsable del re-nacimiento de las webb mails. Gmail también hace que te despreocpes por completo del rspaldo de correos electr´nicos de forma local.
- Hootsuite: Un único puno de acceso para la administración de todas tus perfiles en redes sociales. Especialmente enfocado en Twitter y Facebook, es una aplicación web para administrar, casualmente, servicios web. Además permite la administración de cuentas sociales para equipos, lo cual viene muy bien para empresas que usan, por ejemplo, Twitter para dar soporte ténico y atención a clientes.
- Basecamp: El mejor sistema para coordinar proyectos que hay en la actualidad. La versión gratis te permite administrar 1 proyecto, pero la versión es donde realmente ves el potencial que puede tener esta herramienta. Te permite crear cuentas para todos tus colegas o empleados y para los clientes para los que trabajas en proyectos que definas en Basecamp y sobre losque trabajes. Listas de pendientes, mensajes calendario de lanzamiento o de alcance de objetivos y hasta un editor de texto colaborativo. Esta herramienta tiene una versión para dispositivos móviles.
Por Eduardo Arcos cookingideas.es|


Por Sage


















La nube del conocimiento
La nube del conocimiento
¿Qué pasaría si la información pasase a almacenarse en sistemas interconectables y procesarse de forma conjunta?
Pasaríamos de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.
Hoy en día, es difícil hablar de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TICs) sin verse irremediablemente obligado a entrar en el debate del cloud computing o computación en la nube. Este concepto, que supone ofrecer servicios de computación, almacenaje, aplicaciones, etc. a través de la web, no es en realidad una novedad tecnológica tan reciente. Desde los 60 se ha trabajado en su definición y desarrollo, si bien es cierto que su eclosión se debe a precursores como Salesforce, Amazon o Google, que desde principios de la primera década del siglo XXI, favorecidos por la proliferación y el aumento del ancho de banda de los accesos e internet, desarrollaron soluciones que permitían explotar las bondades del concepto. Incluso antes, sistemas de web mail como Hotmail, fundado en 1996, ya mostraban las posibilidades de la tecnología.
Aunque la aceptación de la tecnología y los servicios basados en la nube no haya llegado hasta esta década (e incluso todavía queden muchos aspectos de servicio por resolver, como privacidad, seguridad, sostenibilidad, etc.), el cloud computing supone un cambio de paradigma más en lo que respecta a la provisión de servicios que en la tecnología para ofrecerlos. Sin embargo, sí que se considera que el cloud computing es el posible precursor de un nuevo paradigma tecnológico y de servicio que supondría una revolución tecnológica sin precedentes: el pasar de almacenar información aislada a procesarla de forma conjunta para obtener conocimiento.
Hasta ahora, la información electrónica de cada empresa, entidad o persona física ha sido almacenada y procesada en sistemas totalmente independientes sin posibilidad de conexión. ¿Qué pasaría si la información pasase a almacenarse en sistemas interconectables y ésta empezase a ser procesada de forma conjunta? La respuesta es simple, pero visionaria: podríamos pasar de la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.
No toda la información almacenada es sensible y la que lo es sólo suele serlo en un determinado contexto. Esa información no sensible o descontextualizada, o más bien el conocimiento que pueda generarse de ella, puede ser de enorme utilidad para otros sin suponer un problema de confidencialidad o competitividad. Dejaríamos de estar limitados en el acceso al conocimiento por el acceso a la información e incluso podríamos estar hablando de pagar por el acceso al conocimiento y no por los datos. Es lo que, usando la nomenclatura habitual del Cloud Computing, podría acuñarse como el KaaS (Knowledge as a Service).
Es evidente que la tecnología no está suficientemente madura para poner en marcha este tipo de servicios, pero tampoco lo estaba en los 60 cuando se empezó a hablar del cloud computing. La nube del conocimiento comienza a desplegarse.
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