Los nacidos entre 1980 y 1990 nunca se habían enfrentado a la presión de una recesión
La crisis pone a prueba a los trabajadores de la Generación Y
Los trabajadores de la Generación Y se están enfrentando por primera vez en sus vidas a los problemas derivados de una época de recesión y crisis. Hasta ahora, esta generación tecnológica y muy celosa de su tiempo, sólo había disfrutado de crecimiento económico. Desde hace unos meses, sienten más presión y más exigencia por parte de sus jefes. Según una encuesta llevada a cabo por la Association of Graduate Recruiters AGR, la mitad de los empleados de este grupo de población se queja de ese aumento de presión. El estudio de AGR advierte a las empresas que no es una buena estrategia ceder a la presión de este momento delicado y empezar a establecer en las organizaciones “cultura de miseria”, en la que, entre otras cosas, deja de respetarse el equilibrio entre vida laboral y vida personal.
Por Raúl Morales.
La Generación Y sólo ha conocido momentos de bonanza y desarrollo económico. La situación de recesión actual es una novedad para esta mano de obra que empieza a ser el sostén de muchas empresas y que nunca ha sufrido grandes presiones. Están, pues, ante una prueba de fuego, ya que les está tocando vivir por primera vez y, en sus propias carnes, momento difíciles. Una encuesta llevada a cabo por la AGR, del Reino Unido, ha revelado que la mitad de los trabajadores de esta generación se queja de que sus jefes ponen sobre ellos más presión y les piden más dedicación.
La Generación Y es la sucesora la Generación X. Son los trabajadores nacidos a partir de 1982. Cuando el término se acuñó, se refería a personas nacidas entre 1982 y 1992, aunque actualmente se ha extendido ese rango para abarcar desde principios de los ochenta hasta el año 2000. También se usan otros términos, como "Generación Why", "Millenials", "Internet Generation" y otros términos similares relacionados con tecnologías, muy unidas a esta generación: Google Generation, iGeneration, etc.
La mayor presión sobre la Generación Y está repercutiendo en el equilibrio entre su vida familiar y su vida laboral y, pese al mal momento que vive el mercado laboral en casi todo el mundo, muchos de ellos están pensando en dejar su puesto de trabajo para mejorar esas condiciones.
El informe derivado de la encuesta urge a los directivos a no ceder a la tentación de crear lo que llaman “cultura de miseria” dentro de sus organizaciones, ya que a largo plazo esto se traduce en que los trabajadores empezarán a buscar un lugar en el que sentirse mejor, en el que olvidarse de esa “cultura de la miseria”. “Cuando las empresas están bajo la presión financiera, existe la tentación de dejar a un lado las políticas de equilibrio vida-trabajo”, comenta Carl Gilleard, director ejecutivo de AGR, a Management Issues.
Menos compromiso
Las implicaciones de tensar la cuerda por parte de las empresas son grandes. Otra de las cosas que están sucediendo es que los trabajadores, en lugar de acrecentar su compromiso y sus ganas de sacar adelante la situación, han bajado su nivel de compromiso e implicación.
Muchas horas de trabajo, más ansiedad, la incertidumbre, el estrés son los grandes enemigos de los directivos a la hora de mantener ese compromiso entre sus trabajadores. La encuesta de AGR ha puesto de manifiesto que el compromiso, una vez perdido, es muy complicado de recuperar.
“En cualquier caso, los trabajadores también tendrán que hacer algunos ajustes para afrontar este periodo de recesión que nunca habían vivido antes. Encontrar un equilibrio en la corriente económica actual requerirá movimientos por parte de ambos lados”, comenta Gilleard.
El informe identifica tres tipos distintos de trabajadores de esta Generación Y. En primer lugar habla del grupo al que define como “trabaja duro, juega duro”. Según AGR, este grupo ve una clara separación entre su trabajo y sus vidas fuera del trabajo. Por ello, son los que más luchan porque esa separación siga siendo meridiana y clara.
El segundo grupo lo llaman “preocupados y cansados”. Se trata de trabajadores que no trabajan necesariamente muchas horas, pero que consideran que el estrés del trabajo les afecta en su vida fuera de éste, dejándoles agotados y faltos de energía. La mayor parte de los empleados de este grupo son mujeres.
Adictos al trabajo
El tercer grupo es el más característico de la Generación Y, dice AGR. Los llama “Workaholics” (un juego de palabras con “trabajo” y “alcohólicos”)
Estos trabajadores no tienen ningún problema en trabajar las horas que sean necesarias, siempre que tengan el control a la hora de tomar decisiones sobre cómo dividir su tiempo. Este grupo tiende también a sentirse feliz de eliminar las fronteras entre su trabajo y su vida.
El estudio advierte, en cualquier caso, que los empleados que sienten que el equilibrio entre su vida privada y su vida laboral es pobre, trabajan más horas, descansan menos, viajan más por trabajo y se forman también más para cualificarse mejor.
Todo ello tiene sus repercusiones en otros ámbitos, ya que quienes se engloban en este grupo sienten su trabajo como algo menos placentero, pierden fácilmente su círculo de amistades, deterioran su vida en casa y tienen más problemas de salud.
Aunque son capaces de tolerar esta situación a corto plazo con el afán de mejorar profesional o económicamente (o por miedo a un mercado laboral muy duro), lo cierto es que muchos terminan buscando un trabajo mejor.
lunes 27 Octubre 2008. Raúl Morales
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Fuente: Tendencias 21

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La evolución del cerebro
Experto asegura que el uso de internet ha cambiado la evolución cerebral
Los internautas más experimentados incluso duplicarían la actividad cerebral en áreas como la toma de decisiones y el razonamiento complejo.
Reuters
27/10/2008 - 11:52
Internet no sólo cambiaría el modo en que las personas viven sino también cómo funcionan sus cerebros, por lo que un neurocientífico asegura que se trata de un cambio evolutivo que pondrá a los expertos en tecnología al frente del nuevo orden social.
Gary Small, neurocientífico de la Universidad de California en Estados Unidos (UCLA) que se especializa en el funcionamiento del cerebro, descubrió mediante estudios que navegar en internet y enviar mensajes de texto ha hecho a los cerebros que estén más experimentados a la hora de filtrar información y tomar decisiones rápidas.
Sin embargo, aunque la tecnología puede acelerar el aprendizaje e impulsar la creatividad, tendría desventajas, ya que puede crear adictos a internet cuyos únicos amigos son virtuales y ha provocado también un drástico aumento en el diagnóstico de trastornos por déficit atencional.
Con todo, Small considera que las personas que estarán al frente en la próxima generación serán las que tengan una mezcla de habilidades tecnológicas y sociales.
"Estamos viendo un cambio evolutivo. La gente de la próxima generación que realmente se va a destacar es la que domine la tecnología y también las habilidades del cara a cara", dijo Small.
"Sabrán cuándo la mejor respuesta a un correo electrónico o a un mensaje instantáneo es hablar en lugar de sentarse y seguir enviando correos electrónicos", agregó.
CEREBROS MAS COMPLEJOS
En su recién lanzado libro "iBrain: Surviving the Technological Alteration of the Modern Mind" (iCerebro: Sobrevivir a la alteración tecnológica de la mente moderna), Small observa cómo la tecnología ha cambiado el modo en que las mentes jóvenes desarrollan, procesan e interpretan la información.
Small, director del Centro de Investigación de la Memoria y el Envejecimiento del Instituto Semel para la Neurociencia y el Comportamiento Humano y el Centro sobre Envejecimiento de la UCLA, dijo que el cerebro era muy sensible a los cambios en el entorno como los que traía la tecnología.
El experto señaló que un estudio realizado con 24 adultos mientras utilizaban internet, descubrió que los internautas experimentados duplicaban la actividad en áreas del cerebro que controlan la toma de decisiones y el razonamiento complejo, comparado con los novatos en la web.
"El cerebro está muy especializado en su sistema de circuitos y si repites tareas mentales una y otra vez reforzará ciertos circuitos neurales e ignorará otros", declaró Small.
"Estamos cambiando el entorno. El joven promedio actualmente pasa nueve horas al día exponiendo su cerebro a la tecnología. La evolución es una mejora de un momento al otro y lo que estamos viendo es cómo la tecnología afecta nuestra evolución", añadió el autor.
NATIVOS DIGITALES
Sin embargo, Small dijo que estas multifunciones podría causar problemas.
La generación experta en tecnología, a los que llama "nativos digitales", siempre están explorando en busca de nueva información, lo que puede provocar estrés e incluso daños en las redes neurales.
"También está el gran problema del rechazo a las habilidades de contacto humano y la pérdida de capacidad para leer expresiones emocionales y el lenguaje corporal", señaló el investigador.
"Pero se pueden tomar medidas para controlar esto. Esto implica tomarse tiempo para recortar (el uso de) la tecnología, como cenar en familia, para encontrar el equilibrio. Es importante comprender cómo la tecnología está afectando nuestras vidas y nuestros cerebros para controlarlo", finalizó Small.
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Fuente: La Tercera
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