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(Anónimo. Una fuente: Mensaje para ti)

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La Cultura, el Clima y el Aprendizaje Organizacional

Enviado por Manuel Gross el 03/10/2011 a las 12:00
Manuel Gross

 

1317653357825-organizational_culture.jpgPor Iraima V. Martínez

Psicología Organizacional 

 

Entender cómo es que las organizaciones facilitan o inhiben aprendizajes, no es suficiente para concebir la organización como proyecto racional, es también necesario verla como un ámbito humano donde se perpetúan y modifican formas de relaciones que otorgan significado y sentido a la experiencia.

 

Tell a Friend

 

El planteamiento anterior remite a considerar, cómo los factores culturales de la organización pueden ayudar a entender lo que los individuos aprenden, o se ven inhibidos de aprender en una organización. En este sentido, es conveniente profundizar en lo que se entiende como Cultura Organizacional, como proceso simbólico del comportamiento organizacional.

 

La Cultura Organizacional 

 

Por Stephen (1987), la define “Como un sistema de significado común entre los miembros que distinguen una organización de otra”; Deal (1984) lo entiende, como símbolos que manifiestan, valores y conductas de sus miembros y expone que la cultura es una suma de valores, mitos héroes y símbolos que han llegado a representar algo muy importante para los trabajadores.

 

Schein (1985), sostiene que la Cultura Organizacional está constituida por las creencias e hipótesis presentes en el organización y el año 1988, le agrega a este concepto que, la Cultura Organizacional es parte innata para aquellos que han estado toda su vida trabajando en una organización. Del mismo modo expone que la “Asimilación de valores y patrones culturales de una organización por parte de sus individuos, influirá en la motivación en el trabajo por parte de los mismos” (p. 149).

 

Por su parte, Robbins (1996), asocia la Cultura Organizacional con patrones de conducta. Para Gore (1996), es un patrón de supuestos básicos que un grupo inventa, descubre o desarrolla para enfrentar su necesidad de responder a las demandas externas sin perder la coherencia interna. Desde este último punto de vista, una cultura es un lenguaje común con categorías conceptuales compartidas; límites, criterios de inclusión y exclusión, reglas para obtener, mantener o perder poder, estatus, recompensa o castigo. Es así como, cada cultura organizativa, confiere a la organización ya sus miembros una cierta identidad.

 

En una cultura orientada hacia los resultados, se aprende criterios de eficiencia, se valoran los logros, se otorga autoridad sobre la base del éxito, se mide el valor de ideas, cosas y gente por la su posibilidad de conducir a resultados. Por otra parte, en una cultura orientada hacia el poder, aprende a conseguir influencia, los éxitos, la autoridad y el éxito son considerados tales, sólo, en relación con la situación de equilibrio político de la organización. Por el contrario, en una cultura orientada hacia la gente, el valor es estar en buenas relaciones con los demás. Nada es importante si crea conflicto. Finalmente, en culturas fundadas en procedimientos, lo importante no es qué se hace, ni a quién se sirve, sino si se han seguido las normas que rigen esta acción, (Gore, 1996).

 

Por Schein (1985), la formación de la cultura es un proceso de enseñanza los valores permanecerán en el tiempo, si el grupo comparte la percepción de que la solución a un problema, está en vías de ser resuelta y luego solucionada, al presentarse nuevamente un problema similar, se aplican las mismas medidas, que en dar resultados positivos, se debe tomar como una solución definitiva del grupo y se transmitirá a los nuevos miembros. Es decir, los elementos que resuelvan los problemas del grupo sobrevivirán en el tiempo.

 

Asimismo, considera que en la medida que se profundice en el conocimiento de la Cultura Organizacional, ésta puede llegar hacer más efectiva; sabiendo entonces que es necesario que los empleados compartan los valores que integran esta cultura, porque orienten su conducta hacia el logro de la efectividad organizacional.

 

Para esta investigación queda definida la Cultura Organizacional como: Un conjunto de valores, ideas, creencias y normas, que caracterizan el patrón de conducta de los miembros que conforman una organización, la distingue de las demás y llega a los criterios cognitivos sobre los que la realidad es construida.

 

Las normas son definidas como la guía de acciones que deben seguir los integrantes de la organización para cumplir con los objetivos estratégicos de la organización. En este sentido, se considera que las normas son las políticas que orientan y guían a la organización en su comportamiento y el de su personal.

 

Robbins (1996), afirma que las normas son estándares aceptables de comportamiento dentro de un grupo que se comparten los miembros de éste. Explica el autor que las normas formalizadas se incorporan en los manuales de la organización, los cuales detallan las reglas y procedimientos que deben cumplir a cabalidad los integrantes de la organización. “Las normas de un grupo de trabajo son como las huellas dactilares: cada una es única” (p. 23). Aspiraciones e ideologías más generalizadas.

 

En forma particular Robbins plantea que entre los elementos a considerar, en el estudio de los valores sociales se encuentran: el objeto mismo que es un valor, la capacidad que tiene el objeto de satisfacer las necesidades sociales, la apreciación que tiene la gente del objeto y de su capacidad de dar satisfacción.

 

La estructura constituye otro de los elementos de importancia dentro de la Cultura Organizacional y partiendo de cómo estén conformadas las relaciones de mando, se podrá llevar a cabo una mejor planificación de las comunicaciones en la misma. La estructura es creada en las organizaciones para facilitar la coordinación de las actividades y el control de las acciones de su personal. Así pues, la estructura organizacional es la forma en que las tareas de los puestos se dividen, agrupan y coordinan formalmente.

 

La estructura constituye un apoyo para la dirección de la organización, en virtud de que es creada para realizar las funciones, las actividades y para cumplir los deberes y las responsabilidades de los componentes sociales de la organización. Del mismo modo, se define como un programa que indica la forma en que se agrupan personas, los lugares de trabajo en una organización y queda ilustrada por medio de un organigrama.

 

Los atributos estructurales en las organizaciones incluyen el grado de formalización de las reglas de los procedimientos, el grado en que los líderes de la organización delegan autoridad a los miembros, el número de subordinados por lo que son responsables los directores (ámbitos de control ), el miembro al que corresponde la cadena de mando, los niveles de la jerarquía en la organización, la designación de subunidades especializadas en la organización y la descripción formal de posiciones y responsabilidades laborales en la organización, (Kreps, 1995) .

 

Por otra parte, al hablar de Cultura Organizacional, se hace referencia a dos tipos de Cultura y Subcultura.

 

Se refiere a los valores, creencias, principios que son compartidos por todos los miembros de la organización adjudicando, en la misma, una personalidad diferente.

 

Se caracteriza por contener los valores centrales de la cultura dominante, junto con otros que son típicos de los miembros de la organización. Reflejan innumerables distinciones de trabajos y ambientes sociales dentro de la organización, producto de la tendencia de la organización hacia la diferenciación por niveles y funciones, que crean la oportunidad del surgimiento de culturas opuestas. La mayoría de las subculturas, están basadas en el nivel directivo donde los miembros de estos grupos comparten los valores y expectativas similares así como la orientación en el trabajo.

 

Relación entre cultura y Aprendizaje Organizacional

 

En cuanto a la relación entre cultura y Aprendizaje Organizacional, Schein (2000) plantea que la Cultura Organizacional constituye, al mismo tiempo, el contexto en que la organización se forma, se educa, se aprende y el resultado de la educación y aprendizaje.

 

La actividad de las organizaciones, tiene como finalidad y consecuencias últimas, la formación, consolidación, cambio y realización de la Cultura Organizacional. Aunque estos procesos se realizan mediante los diferentes momentos de interacción que se suscitan en la cotidianidad organizacional, se puede considerar que son inherentes al Aprendizaje Organizacional.

 

El aprendizaje organizacional, sucede cuando la Cultura Organizacional establece procesos que facilitan el desarrollo de las destrezas basadas en aptitudes y características personales como: la responsabilidad, la creatividad, iniciativa, capacidad de discusión y análisis, y, solución de problemas, (Schein, 2000).

 

El Clima Organizacional

 

Así como la cultura, las organizaciones tienen un ambiente interno o Clima Organizacional específico, que la caracteriza y diferencia de las otras. Este ambiente interno surge de la interacción entre las características de la personalidad de los individuos, con los elementos estructurales de la organización y actúa de manera directa sobre los individuos, condicionando su percepción, y en consecuencia su comportamiento y desempeño, (Martínez, 1999).

 

Hay diferentes acepciones y definiciones sobre Clima Organizacional, comenzando con la definición genérica de Keith (1986), según la cual se trata del ambiente humano en donde realizan sus tareas los trabajadores de una organización, y se ve afectado por todo lo que pasa dentro de la misma. De acuerdo con lo planteado anteriormente, se interpreta que este ambiente interno interactúa con las características individuales, para determinar el comportamiento del sujeto.

 

Según Gibson (1990), el Clima Organizacional es “un grupo de características que describen una organización y que la distinguen de otras organizaciones, son de permanencia relativa en el tiempo e influyen en la conducta de las personas de la organización “.

 

James y Jones (1974), identifican tres enfoques o puntos de vista para estudiar el concepto de Clima Organizacional: estructural, perceptivo e interactivo.

 

La primera explicación de la formación de Clima Organizacional se dio en términos de una aproximación estructural. Bajo esta óptica, la naturaleza del clima es un atributo que pertenece a la organización, independientemente de la percepción de sus miembros individuales.

 

Lo expuesto lleva a considerar que, para James y Jones (op cit), Clima Organizacional es un conjunto de características que describen a una organización y la distinguen de otros, que son relativamente estables en el tiempo y que influyen en el comportamiento de los individuos dentro de la organización. En contraste con la visión estructurada, que localiza la génesis del Clima en las propiedades organizacionales, el modelo perceptual sustenta el origen del Clima en los individuos. Se entiende Clima como un proceso de descripción psicológica de las condiciones organizacionales, siendo un producto de procesos cognitivos perceptuales.

 

La aproximación perceptual representa una definición deductiva del Clima Organizacional, que responde a la polémica que vincula la percepción del Clima a los valores, actitudes u opiniones personales de los empleados, considerando incluso su grado de satisfacción. Teniendo en cuenta esta perspectiva, el individuo percibe el Clima Organizacional en función de las necesidades que la organización le puede satisfacer.

 

Desde esta perspectiva, la base de la formación del clima se encuentra dentro del individuo mismo. Los individuos responden a variables situacionales de una forma que tiene significado psicológico para ellos, en este sentido, el Clima Organizacional es una descripción psicológicamente procesada de las condiciones organizacionales. Esto sugiere que el clima difiere de organización en organización, en función de los diferentes tipos de personas que ingresan en cada una de ellas.

 

Por otro lado, el enfoque simbólico interaccionista o interactivo sitúa el significado del Clima Organizacional, explicando los acontecimientos que se producen en la interacción entre los individuos de una organización. Esta perspectiva otorga una gran importancia a las interacciones y vivencias por la que pasa un individuo al ingresar en la organización, es decir, durante su periodo de socialización. También subraya la importancia del sentido de pertenecía al grupo como determinante del Clima, el cual varía de grupo en grupo.

 

Esta perspectiva señala que la interacción de los individuos ante las situaciones hace surgir conductas que forman parte de las normas aceptadas y compartidas por los miembros de la organización, y estas conforman la base del Clima Organizacional. Varios investigadores definen el Clima Organizacional como una combinación de los efectos de las características de personalidad interaccionando con los elementos estructurales de la organización.

 

Kreinter (1997), basándose en la corriente del interaccionismo simbólico, propuso el modelo Elección, Selección y Ajuste (ESA), según el cual entre la organización y la persona se dan tres transacciones diferentes:

 

Elección: la persona elige la organización según sus intereses y su visión de cómo la organización se alinea con ella. Selección: la organización selecciona un tipo determinado de personal, que a su juicio se adecuará a sus requerimientos. Ajuste: se da un proceso interactivo entre la persona y la organización, una serie de compromisos psicológicos de dar y ceder, a través de las cuales se cumplen las fases anteriores.

 

Estas transacciones responden a un proceso de unificación de las personalidades de los miembros de la organización y de su percepción de las situaciones que existen en la organización. Los procesos organizacionales como la selección de la organización, los procesos individuales como el deseo de incorporar, y el roce de esta da a sus miembros, dan como resultado miembros relativamente homogéneos.

 

Pero antes planteado, se puede concluir que para el enfoque interactivo, el clima está considerado como una medida perceptiva de los atributos organizacionales y esta definido como una serie de características que son percibidas a propósito de una organización y / o sus unidades (departamentos), y que pueden ser deducidas según la forma en que la organización y / o sus unidades actúan con los miembros y con la sociedad.

 

Desde esta perspectiva se resume que los atributos que definen a la organización, como la estructura y el proceso organizacional, interactúa con la personalidad del individuo para producir las percepciones.

 

Otro grupo de investigadores, propone una nueva categoría en explicar cómo se forma el Clima Organizacional, le llaman perspectiva cultural. Este enfoque se ha concentrado en los valores básicos, las creencias e hipótesis que están presentes en las organizaciones y los patrones de conducta que resultan de estos significados compartidos. El modelo considera la interacción entre los miembros de un grupo como elemento determinante del Clima Organizacional: indica, además, que la influencia predominante, sobre estas interacciones está representada por los conocimientos compartidos y significados encontrados en la Cultura Organizacional . Los discernimientos ofrecidos por el enfoque cultural, hacen posible una definición comprensible de Clima organizacional como una característica organizacional, relativamente duradera que la distingue de otras organizaciones, por las siguientes condiciones:

(a) Engloba las percepciones colectivas los miembros de la organización en cuanto a dimensiones como autonomía, confianza, cohesión, apoyo, reconocimiento, innovación y justicia,

(b) Se produce por interacción de los miembros,

(c) Sirve como punto de partida para la interpretación de una situación dada,

(d) Refleja los valores y actitudes prevalentes de la Cultura Organizacional, y finalmente,

(y) Actúa como fuente de influencia que moldea la conducta.

 

Para otro grupo de autores, Clima Organizacional es una cualidad relativamente permanente del medio ambiente interno de una organización que experimentan sus miembros, influye en la conducta de éstos, y se puede escribir en términos de valores de un conjunto en particular de características (o atributos) de la organización.

 

Según Litwin (1987), el Clima Organizacional es la calidad o propiedad del ambiente organizacional que es percibida o experimentada por los miembros de la organización e influye en su comportamiento. La medición del clima reporta una percepción agregada sobre cómo los empleados entienden metas y políticas, el grado de responsabilidad personal y cómo se sienten dentro del grupo de trabajo.

 

Davis y Newstrom (1986), plantea que el Clima Organizacional es el ambiente humano en donde realizan su trabajo los empleados de una organización. Él tiene existencia real y afecta a todo lo que pasa dentro de la organización. Las organizaciones son siempre únicas, cada una posee su propia cultura, sus tradiciones y métodos de acción que en su totalidad constituyen el Clima.

 

Por Daft (1992), Clima Organizacional pudiera entender como una configuración de características que definen a una organización, así como las características personales de un individuo pueden constituir su personalidad. Asimismo, el Clima Organizacional es un componente multidimensional de elementos que pueden descomponer en términos de estructura organizacional, formas de organización, estilos de liderazgo, etc. Todos ellos se suman para formar el clima particular dotado de sus propias características que representan de alguna manera, la personalidad de una organización e influye en el comportamiento de las personas.

 

Asimismo Schein (1982), establece asimismo algunas características del Clima Organizacional:

 

Esta basado en las percepciones individuales. Se denomina organizacional porque se centra en las prácticas y procedimientos de la organización como elementos de análisis. Las percepciones del clima representan una respuesta al estímulo externo, que se basa en la naturaleza intrínsecamente psicológica del individuo.

 

Tras el análisis de las diferentes acepciones en relación con el Clima organizacional, se asume para esta investigación que se refiere a la percepción que tienen los individuos de cómo son las estructuras organizativas, sus características y propiedades, y ampliando el concepto, el Clima se refiere a la percepción individual del ambiente de trabajo, de las oportunidades que ofrece la organización para la satisfacción de sus necesidades, independencia y autonomía; refleja una orientación personal y está en función de los valores personales .

 

El Aprendizaje Organizacional 

 

El reto de los nuevos tiempos, producto de los profundos cambios en la economía, la sociedad y el conocimiento; crean un nuevo contexto en el que la educación ocupa un lugar primordial.

 

Todo este proceso conduce de manera imparable en las sociedades en el conocimiento, (Tapscott, 1999). De esta manera se pueda hablar de la transición de la sociedad de la información en la denominada Sociedad del Conocimiento, esta última entendida por Moreno (2001) como: “Una sociedad donde las ventajas competitivas han dejado de depender sólo del capital físico, por fundamentarse en el capital humano y en el capital social y su productividad “, (p. 23).

 

De lo expuesto, se puede interpretar que la nueva sociedad basada en el conocimiento, sienta sus bases no sólo en el conocimiento y experiencia que tiene la población de un país: el., Sino además, en los sus valores y principios colectivos: el. Esta sería una de las razones por lo que diferentes autores coinciden en resaltar que el capital social merece una importante atención por parte de todas las ciencias sociales y específicamente la educativa, por su potencial importancia para el desarrollo global. Desde este punto de vista, el capital social puede entenderse como la capacidad de los individuos para asociarse o trabajar juntos, en grupos u organizaciones, para alcanzar objetivos comunes; depende del grado en que los integrantes de una comunidad confían unos en otros y de los valores y normas que comparten, (Caracciolo y Foti, 2003).

 

Ante este panorama, la gestión escolar como proceso global y complejo que conjuga enfoques, estrategias, metodologías y técnicas con principios ideológicos, epistemológicos y axiológicos, entre otros, por el logro de la calidad institucional, requiere incorporar un nuevo paradigma que permita comprender y manejar los niveles de incertidumbre y complejidad característicos de los tiempos actuales.

 

De acuerdo al planteamiento de Ruiz (1999), este nuevo paradigma debe surgir de los múltiples intercambios de los actores institucionales en el currículo como respuesta a los rápidos y demandantes cambios que se producen en el entramado social. Es este punto es importante resaltar que desde esta perspectiva el currículo no es un concepto sino una construcción cultural y se refiere a las experiencias de los actores escolares, y sus significados, consiguientes a la experiencia del currículo, y no a los diversos aspectos que lo configuran. Esto significa que debe buscar el currículo no en la estantería de las escuelas, sino en las acciones de las personas y en sus interrelaciones con los demás, porque el currículo es una construcción social, (Grundy, 2000).

 

Dentro de este marco, Bolívar (2000), señala que las instituciones educativas, además de lugar de trabajo, deben configurarse en este nuevo paradigma como unidades básicas de formación e innovación. Esto supone, que en su seno tiene lugar un aprendizaje institucional u organizacional, es decir, el entorno y relaciones de trabajo adquieren un carácter específico y la organización como conjunto aprende, de la memoria acumulada en su historia institucional, los procesos de interacción puestos en juego y del entorno.

 

Del mismo modo, las instituciones educativas como organizaciones orientadas al Aprendizaje Organizacional, desarrollan estrategias de innovación y un conjunto de principios: visión sistémica del cambio, relevancia de la autoevaluación como base del sistema de mejora continua, trabajar en forma conjunta, aprender en el proceso de trabajo, relevancia de los procesos de planificación y evaluación y un liderazgo que conjuga visión y acción.

 

En este sentido, el Aprendizaje Organizativo es un medio para un fin: conseguir una organización que aprende. Se entiende aprendizaje como el proceso de adquisición de competencias individuales que permite al individuo crear su propia realidad y su futuro, aprender es incorporar nuevas habilidades que posibilitan lograr objetivos, que hasta ahora se encontraban fuera del alcance, (Senge, 1990).

 

Según Bittel (1989), el aprendizaje organizacional en las instituciones educativas, comprende la aplicación de estrategias para desencadenar procesos que amplíen la capacidad de construcción y aplicación de conocimiento, la distribución de la información y mejora de la desempeño en la gestión organizacional. El término gestión está referido al proceso de obtener, distribuir y utilizar una variedad de recursos que son esenciales para apoyar el logro de los objetivos de una organización.

 

La aplicación de soluciones a problemas en organizaciones de aprendizaje humano, y en este caso particular las instituciones educativas, requiere la construcción de modelos conceptuales con tres ingredientes: un marco teórico, un escenario logístico y un protocolo de solución que los integra y hace funcionar, Baroja (2002). El marco teórico permite entender las creencias, valores, principios de las instituciones de aprendizaje involucrados en la solución del problema (Clima y Cultura Organizacional) y del contexto en el que éste se define. El escenario logístico lo conforman, las condiciones y los principios de operación de esta organización, y se refiere tanto a los recursos humanos, materiales y tecnológicos con que cuenta, como las habilidades prácticas que hacen posible su funcionamiento. Y el protocolo de solución a los procedimientos considerados pertinentes (toma de decisiones, resolución de conflictos, entre otros), para dar respuesta a los problemas de interés.

 

El planteamiento de los teóricos de Aprendizaje organizacional entre ellos Senge (1990), Nonaka y Takeuchi (1999), Swieringa y Wierdsma (1995), Gore (1996), Drucker (2003), Picón (1994) , insisten en que la representación y manejo del conocimiento en el proceso de aprendizaje organizacional debe implicar ya la vez ser consecuencia, de aprendizajes de los individuos en interacción.

 

Por eso es necesario que los actores escolares (docentes, directivos, estudiantes, personal administrativo y obrero, comunidad local, padres y representantes) asuman como integrantes de una comunidad de aprendices que pretenden la construcción de determinado conocimiento organizacional, especialmente si se persigue generar un ambiente de aprendizaje en el que la prestación de los servicios educativos, las metas y objetivos de la organización escolar satisfagan, las expectativas sociales en cuanto a la calidad de educación que recibe los niños y niñas, la formación en valores y su concreción en el rendimiento escolar. Para hacer suyos los propósitos de una organización, sugiere Baroja (2003), que los integrantes pueden ser guiados a través de la interacción de conocimientos individuales en la solución de los problemas que afectan a la institución escolar, como organización social. Es decir, el trabajo en equipo para la solución a problemas de manera conjunta y la toma de decisiones, son alguna de las formas de conseguir conocimiento organizacional en las escuelas.

 

En este contexto la aplicación de estrategias que promuevan el Aprendizaje organizacional, por parte de los actores de las instituciones educativas, es una vía hacia la mejora de la calidad de la enseñanza que produce esta institución, si la planificación, ejecución, seguimiento y evaluación de sus acciones tienen como eje central los problemas relevantes del currículo y en especial el de la enseñanza y formación de los estudiantes.

 

En el marco del Aprendizaje organizacional, la agenda para la formación y el aprendizaje de los estudiantes y las condiciones de aprendizaje de los docentes son dos caras de una misma moneda, en este sentido Fullan (1995) expresa que, se puede fracasar como institución escolar “produciendo mucha reestructuración pero poca re-culturación en la enseñanza, aprendizaje y colegialidad profesional”, (p 233).

 

lo expuesto, y desde la perspectiva constructivista las relaciones entre estructura y práctica docente están mediadas por las poderosas fuerzas de los postulados ontológicos y epistemológicos del conocimiento, de las creencias, normas y destrezas de los docentes , directivos y otros miembros del currículo escolar, que forman la Cultura Organizacional establecida. Al respecto Elmore (1996) aduce que no basta reestructuración, sin re-culturización. Por lo que es importante considerar que el núcleo del cambio educativo ante las oportunidades y desafíos de la Sociedad del Conocimiento se sitúa no a nivel micro del aula, ni en el macro de las estructuras organizacionales, sino en el entramado de ambos procesos el cual es denominado por Elmore (op cit), nivel intermedio, el cual representa las condiciones organizativas de la institución escolar.

 

En un sentido general, las instituciones educativas que aprenden proporcionan ideas, generan procesos y aplican estrategias para orientar el cómo pueden aprender y al mismo tiempo buscar explicación al porqué en otras ocasiones, no lo hacen. Para ello necesita concentrarse en su propia realidad educativa, y repensar sobre lo que pueden hacer para mejorarla y así dar respuesta a las demandas de la sociedad del conocimiento en el siglo XXI.

 

En cuanto al planteamiento anterior, la revisión de la literatura especializada, concuerdan en afirmar que un rasgo distintivo de las políticas educativas actuales es de condiciones estructurales para una educación permanente de todos los sujetos. En forma particular Tedesco (1999) plantea que “asumir que tenemos que educar a lo largo de toda la vida, que ningún aprendizaje es definitivo y que el acceso al conocimiento no garantiza ascenso social, modifica profundamente la representación social tradicional sobre la educación” , (p. 45).

 

Del mismo modo, asistimos a un escenario global de profundos cambios que impactan en un sentido más estricto a las políticas educativas y sus reformas y, por tanto, a la institución escolar y sus dinámicas de distribución del conocimiento social. Este nuevo orden basado en el conocimiento genera un agotamiento en los estilos tradicionales de hacer educación, tensionando la estructura misma de gestión de conocimiento que tiene lugar en la escuela.

 

Desde esta perspectiva, al plantear la institución educativa como espacio social, es importante tener en cuenta que la propia escuela es una construcción histórica orientada a resolver el problema de la herencia cultural hacia las nuevas generaciones, es decir, la escuela es el espacio de la socialización que trabaja con el conocimiento que la sociedad requiere para consolidarse en el tiempo de acuerdo a los planes y políticas del Estado.

 

Desde otro punto de vista, hay una serie de aproximaciones a la escuela como una organización que otorga referencia a las estructuras, procesos y objetivo.

 

 

Iraima V. Martínez M. 

Dra En Educación / Investigadora del Comportamiento Organizacional, Orientador -Psicoterapeuta,Consultor y Facilitador Organizacional, Especialista en Dinámica de Grupos y Gerencia de Recursos Humanos, Maestría en Intervención Psicoterapeutica individual y grupal, entenamiento en coaching ontológico. Diplomado Internacional de Coaching Integral. UNESCO-UPEl

 

domingo, octubre 02, 2011

 

…………………………………………………

 

Fuente: Psicología Organizacional  

Imagen: Organizacional culture 

 

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El Cableado de la Cultura

Enviado por el 06/03/2012 a las 16:16
Manuel Gross

El Cableado de la Cultura, de Mark Pagel

  

El biólogo evolucionista, Mark Pagel, entra en el terreno nada fácil de argumentar que las estructuras sociales son la clave para la evolución humana en el “Cableado de la Cultura”.

  

Durante décadas, los defensores del poder de la cultura en el desarrollo humano han sido enemigos acérrimos de aquellos que defienden el poder de la evolución. Los primeros han sido vilipendiados por retratar a los humanos como pizarras en blanco, y los segundos desdeñados por abrazar el determinismo genético. El término medio era tierra de nadie.


Ahora, por fin, la guerra parece haber terminado. Está surgiendo un consenso de que los humanos tienen una impresionante capacidad para el cambio sin límites, tal como tanto han proclamado los culturalistas, pero que esto no es más que el resultado de la evolución genética, y en sí mismo, el proceso evolutivo. La cultura ya puede ser abordada desde una perspectiva evolutiva, mientras que los evolucionistas tienen mucho que aprender de los “historiadores naturales" de las culturas.

Mark Pagel, un profesor de biología evolutiva de la Universidad de Reading, Reino Unido, ha tenido a bien escribir sobre estos recientes acontecimientos. En “El Cableado de la Cultura” (Wired for Culture), él enmarca el desarrollo cultural en el lenguaje de la teoría del gen egoísta deRichard Dawkins, donde los genes son los replicantes que construyen cuerpos individuales como vehículos para su propia supervivencia. Dawkins acuñó el famoso término "meme" como análogo cultural de un gen. El argumento de Pagel da un paso más allá.

Los memes, dice, han construido vehículos alrededor de sí mismos compuestos de grupos de gente. Vivimos dentro de “vehículos de supervivencia cultural” que nos permiten sobrevivir colectivamente y se reproducen en cualquier entorno dado. Pagel sostiene que hay miles de estos vehículos, cada uno adaptado a diferentes ambientes, ejemplificados por la riqueza de lenguas de la humanidad. Genéticamente seguimos siendo una sola especie, pero culturalmente somos mundos aparte, comparables a los dinosaurios, aves y mamíferos.

El libro explora las implicaciones de un emergente consenso que atraviesa toda la experiencia humana, desde la religión, las artes y la economía, a través de la conciencia, el engaño, el conflicto y la idea misma de verdad.

Pagel escribe bien, y sus ideas se expresan de manera atractiva. Sin embargo, en un libro que intenta superar la tradicional separación entre los evolucionistas y los culturalistas, Pagel tiene dificultades para hacerlo dentro de su propio campo.

Los biólogos evolucionistas están divididos sobre el tema de la selección de grupo, la visión de que las adaptaciones pueden evolucionar "por el bien del grupo". La aceptación de la selección de grupos, en el contexto de la teoría del gen egoísta, sirve de bisagra para la cuestión de si los grupos pueden ser vehículos de la selección. Dawkins y otros teóricos del gen egoísta, como Daniel Dennett se muestran escépticos ante esta posibilidad, y su escepticismo se extiende a las ideas sobre la cultura y la religión. De hecho, ambos han argumentado que los memesreligiosos son como parásitos perjudiciales para sus “huéspedes” humanos.

Pagel se aparta de Dawkins y Dennett por retratar las culturas como vehículos de supervivencia de nivel grupal, y da que pensar que al emplear el lenguaje de la teoría del gen egoísta rechaza la selección de grupo. Esto es un fallo de traslación. Cuando hace declaraciones como: "Cualquier grupo que falle en adquirir estas formas culturales podrían encontrarse en competencia con otros que ya lo tienen", lo cual invoca la selección de grupos, pura y simplemente.

Aquí hay para todos los gustos, los libros como El gen egoísta tuvieron un gran impacto, ya que llevaron estos temas, como la selección de grupo, a la esfera pública. Gran parte del trabajo de Pagel reconoce abiertamente el papel de la selección de grupo en la evolución de la sociedad humana, y negar su importancia es un flaco favor a la comprensión del público. Es una lástima que Pagel, cuya especialidad es la evolución de las lenguas, no parezca haber sabido traducir entre los idiomas que se hablan dentro de su propia disciplina.

Título: El Cableado de la Cultura, de Mark Pagel. Allen Lane/W. W. Norton


- Referencia: NewScientist.com, 5 de marzo 2012, por David Sloan Wilson
- David Sloan Wilson es profesor de ciencias biológicas y antropología en la Universidad de Binghamton, Nueva York. Su último libro es The Neighborhood Project: Using evolution to improve my city, one block at a time (Little, Brown)

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Aprendizaje invisible: cuando nos desconectamos

Enviado por el 20/11/2011 a las 22:39
Manuel Gross

Aprendizaje invisible: Todo empieza cuando nos desconectamos

 

Por María Elena Meneses*

¿Para qué educamos los educadores? Se trata de una pregunta necesaria en un mundo global. La generación, transmisión y apropiación del conocimiento ha dejado su tradicional verticalidad para dar paso a un ecosistema de adquisición del saber horizontal, posibilitado por las formidables redes digitales.

 La escuela ya no es lo que solía ser en el modelo industrial. Tampoco lo son los docentes y mucho menos los alumnos —en su mayoría nativos digitales—, que constituyen el capital humano indispensable de la Sociedad del conocimiento — paradigma social cuya base material son las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs).

Cristobal Cobo - Image by Oneras via Flickr

En una época de cambios acelerados que afectan a todos los ámbitos de la vida social, es fácil que la tecnología corra más rápido que el conocimiento sobre sus efectos. Cristóbal Cobo y John Moravec, dos reconocidos expertos en Educación y Tecnología, se atreven a hacer una pausa que obliga a matizar todo exceso de entusiasmo -la mayoría de las veces falto de rigor científico- acerca de la incorporación de dispositivos tecnológicos en la educación. Además, analizan sus supuestos efectos positivos, sobre los cuales no hay consenso y, en cambio, abundan un conjunto de estudios dispersos con hallazgos poco claros y a veces contradictorios, que obligan a repensar el indisociable vínculo entre la educación y la tecnología.

¿Qué es aprendizaje invisible?

Image by Cristóbal Cobo Romaní via Flickr

Lo sabrá cabalmente hasta que lea el libro, pero le adelanto que no se trata de una apología, como tantas existentes, sobre las bondades de las redes digitales en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es todo lo contrario, es un llamado a hacer un alto y reformular lo hecho en estas tres últimas décadas de preeminencia tecnológica en el ámbito educativo, para lograr un nuevo y transformador estadio en el que los mercados laborales se transforman radicalmente. Ante todo esto, las universidades no son capaces de reaccionar con la celeridad que una realidad frenética e impredescible requiere.

A decir de los autores, Aprendizaje invisible es un llamado a construir de manera colaborativa un paradigma de educación inclusivo, sobre la base irrefutable de que Internet es potencialmente educativo y que al instaurarse en las prácticas culturales de las nuevas generaciones favorece aprendizajes invisibles, que la educación formal es incapaz de detectar y mucho menos capaz de evaluar.

La paradoja del aprendizaje invisible es que si bien lo favorecen las TICs, su máximo valor y significado tiene lugar en la desconexión. Ni en la escuela ni de la mano de un maestro, sino en el proceso de apropiación que supone la reinvención y mezcla de contenidos con base en los imaginarios y talentos que cada internauta lleva consigo.

Presentación de Cobo sobre e-competencies - Image by Cristóbal Cobo Romaní via Flickr

Este cúmulo de aprendizajes invisibles —que la Unión Europea ha clasificado bajo la categoría de e-competencies (competencias digitales) — se refieren básicamente a las habilidades estratégicas, tales como el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo, la resolución de problemas y la gestión de la complejidad, las habilidades que un individuo debe tener para la vida y el trabajo en la Sociedad del conocimiento. Estas competencias le permiten al individuo contemporáneo forjarse un cúmulo de habilidades, algunas de ellas adquiridas de manera colaborativa, que se transforman en conocimiento y, a largo plazo, en una mejora de la experiencia humana.

De esta forma, en tiempos de Internet el aprendizaje puede ocurrir en cualquier momento, lugar o edad. De ahí, la necesidad de pensar en un modelo de aprendizaje continuo, como el que sugieren los autores, en una especie de universidad expandida, “peer to peer” en la que todos seamos co-aprendices y co-educadores.

Sin ser un manifiesto por la educación, este protoparadigma —en fase Beta, dicen los autores— es un exhorto a elaborar esquemas educativos más adaptables, permeables e inclusivos que nos den la posibilidad de reconocer conocimientos adquiridos y que usualmente pasan desapercibidos.

¿Cuál es el riesgo de seguir educando como hasta ahora?

Si bien las TICs estimulan la adquisición de aprendizajes invisibles, no los podemos evaluar en la educación formal memorizante y se corre el riesgo de no detectar talentos, de frenar la innovación —sobre todo en economías emergentes— y más que nada de profundizar la brecha entre los profesionistas con conocimientos que caducan cada vez más rápido y los mercados laborales en continua y creciente transformación.

Probablemente —y luego de leer a Cobo y Moravec—, tenemos que considerar que no estamos formando a los abogados, ingenieros, administradores o periodistas del siglo XXI, o que quizá los mercados están requiriendo perfiles y nuevas opciones formativas, cuyos rasgos no conocemos ni nos hemos atrevido a esbozar.

El conocimiento fuera de la escuela

¿Cómo explicar que entre 1995 y 2006 la matrícula universitaria en los países de la OCDE creció el 100%, cuando en la actualidad los jóvenes de algunos países miembros experimentan altas tasas de desempleo? Probablemente encontremos algunas claves en este provocador libro. Los autores aluden a un riesgoso quiebre entre lo que se enseña en la universidad y lo que se requiere afuera.

Genios que no asistieron a la universidad - Image by Cristóbal Cobo Romaní via Flickr

Walt Disney, Woody Allen, Henry Ford, Bill Gates, Steve Jobs y Mark Zuckerberg no necesitaron un título universitario para demostrar su talento, pero sin éste, difícilmente entendemos el mundo contemporáneo. Para estas mentes innovadoras, los esquemas rígidos de la educación formal —basada en módulos temporales, acumulativos y en métodos de evaluación generalizantes.

Aquí el lector se pregunta si las pruebas ENLACE y PISA miden en realidad, el auténtico aprovechamiento de los alumnos o si son un mero culto a la medición de resultados para inducir la incorporación de modelos económicos y culturales, que responden a esquemas superados por la misma dinámica sociocultural.

Propuestas de aprendizaje incluyente, como lo son por ahora las experiencias Edupunk y Edupop, dicen los autores, combinan entornos, comunidades y contextos sin restricciones espaciales ni temporales, aprovechando la ubicuidad y accesibilidad de las tecnologías móviles.

Para el Aprendizaje invisible no hay edad, si no cómo entenderíamos que Lim Ding Wen haya inventado con sólo nueve años la exitosa App Doodle Kids.

El libro

 

Invisible Learning // Aprendizaje Invisible (p...

Image by Cristóbal Cobo Romaní via Flickr

Aprendizaje invisible —libro de acceso abierto es parte de la Colección Transmedia Siglo XXI de la Universidad de Barcelona—, reúne la erudición y el talento creativo de Cobo, actual investigador del Oxford Internet Institute y de Moravec, investigador de la Universidad de Minnesota. El prólogo corre a cargo de William Dutton, investigador principal del Proyecto Oxford e-Social Sciences y el epílogo está a cargo de Roger Schank, quien es CEO de Socratic Arts y director del proyecto no lucrativo, Engines for Education.

Al final de cada uno de sus cinco capítulos, el libro proporciona un útil listado de ligas a sitios de enorme valor para entender y contextualizar el objeto de estudio. Además, presentan un glosario de términos que a más de un doctorante o estudioso del tema le facilitará la ardua tarea de definir conceptos.

Los autores proporcionan un muy actual estado de arte basado, de acuerdo con ellos, en mil minutos de conversaciones, que forman parte de un proyecto abierto en continuum. Para ello, se apela a la inteligencia colectiva o crowdsourcing mediante la que se puede responder, al menos con menor falibilidad, a las problemáticas y dilemas que nos plantea un mundo complejo en el cual, como alguna vez dijo Mario Benedetti, “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, cambiaron todas las preguntas”.

Estimular y reconocer las habilidades que favorecen las TICs como entornos de aprendizaje y experimentación continua es el desafío del siglo. Qué bueno que en la era del conocimiento abierto tengamos disponibles libros como éste, el cual no debe pasar inadvertido o de manera invisible para educadores, estudiantes, miembros de la sociedad civil organizada, asiduos internautas y funcionarios del sector educativo.

Si usted es un maestro que aún usa el programa prehistórico Power Point y sanciona a sus alumnos cuando sacan en plena clase su teléfono móvil, tiene que leerlo. En la actualidad resulta un imperativo repensar lo que sucede en el salón de clases y, en una de esas, quizá se atreva a coadyuvar desde donde pueda hacerlo, a dar una necesaria sacudida a la educación tradicional independientemente del país donde viva y del contexto particular en el que se desenvuelva.

En la actualidad ya no se puede educar igual que en la era pre Internet. Más que pensar en una sociedad hiperconectada hasta los dientes, debemos considerar una nueva educación para los nuevos tiempos, la cual es delineada con rigurosidad por los autores en un ejercicio cuidadoso de prospectiva analítica y crítica.

Tomémosle la palabra a Cobo y Moravec y atrevámonos a hacer visibles y reconocer los nuevos aprendizajes que se están generando y que querámoslo o no, ya están moviendo al mundo.

No son las TICs el elemento central en el debate educativo, es el aprendizaje informal que generan y que nos está pasando en la cara de manera invisible.

Cobo, C y Moravec, J. (2011). Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecología de la educación. Colección Transmedia Siglo XXI. Laboratorio de Mitjans/intractvs. Universidad de Barcelona.

 Disponible en Google Books.

*Profesora e investigadora del Tecnológico de Monterrey marmenes@itesm.mx

 


Publicado originalmente en la Revista Mexicana de Comunicación: Aprendizaje invisible: Todo empieza cuando nos desconectamos | Revista Mexicana de Comunicación

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Tecnologia: instrumento de difusión de la cultura

Enviado por el 04/10/2011 a las 12:25
Manuel Gross

 
Las nuevas tecnologías se afianzan como instrumento de difusión de la cultura

 

Los resultados de la Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España 2010-2011, elaborada por el Ministerio de Cultura, indican una implantación del uso de las nuevas tecnologías como instrumento de difusión de la cultura. Así, el 22,8 por ciento de los encuestados escucha música por ordenador; un 55,2 por ciento tiene móvil con reproductor de música y un 25,2 por ciento utiliza el ordenador o aparatos conectados al ordenador para ver vídeos.

En lo que respecta a la vinculación entre nuevas tecnologías y cultura cabe destacar que, entre aquellos que suelen utilizar ordenador, es mucho más frecuente la asistencia a espectáculos culturales en directo, al cine o la afición por la música. Asimismo, en cuanto al uso de los medios audiovisuales y las nuevas tecnologías, la encuesta revela la práctica casi universal de escuchar la radio y ver la televisión, la alta frecuencia con la que la población ve vídeos y la importancia de motivos no relacionados con la profesión o estudios en el uso del ordenador y de internet.
 

 

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El Aprendizaje Organizacional

Enviado por el 03/10/2011 a las 13:30
Manuel Gross

 

Aprendizaje organizacional: Teoría desarrollada en la segunda mitad del siglo XX por filósofos y teóricos de las ciencias sociales que plantea que la organizaciones, al igual que las personas tiene la capacidad de aprender, a partir de la creación de mecanismos y herramientas.

 

1 Antecedentes
2 Aprendizaje y organización

    2.1 ¿Cómo aprende una organización?

3 Principios de las organizaciones que aprenden
4 Fuente

 

Antecedentes

Uno de los primeros teóricos en hablar del aprendizaje organizacional fue Peter Drucker. En el libro, ¨Los desafíos de la administración en el siglo XXI¨, el autor dedica un capítulo entero a hablar del trabajador del conocimiento, apuntando que en este siglo las ventajas competitivas de una organización dependen básicamente de los que sabe y el uso que hace de ese conocimiento. El autor asigna al trabajador del conocimiento el papel protagónico.

Entre los pioneros de la teoría del aprendizaje organizacional están: Edvinson L. y Malone M. , Sveiby, K-E , Steven M. y Wallman H., Steward J. James Tobin , Leif Edvinsson y Annie Brooking.

Estos autores han situado al conocimiento en un lugar estratégico en la organización a pesar de no tener valor de cambio.

Aprendizaje y organización

La definición de aprendizaje organizacional se basa en la necesidad que tienen las organizaciones de cambiar constantemente si quieren mantenerse en la competencia.

El aprendizaje se da de dos formas en las organizaciones: el aprendizaje para conseguir Know-how y resolver problemas específicos con base en condiciones ya existentes en la organización y el aprendizaje para establecer nuevas condiciones, principios, esquemas, valores, modelos mentales para cambiar a una fase superior.

Desarrollar estos tipos de aprendizaje, a la par, en la organización es complejo, es por ello que se establecen mecanismos y herramientas para su logro.


Peter Senge (1996), explica que las organizaciones que aprenden son:

(…) organizaciones donde la gente expande continuamente su aptitud para crear los resultados que desea, donde se cultivan nuevos y expansivos patrones de pensamiento, donde la aspiración colectiva queda en libertad, y donde la gente continuamente aprende a aprender en conjunto. (…) pero, el proceso de aprendizaje sólo puede producirse en las personas. Las organizaciones sólo aprenden a través de individuos que aprenden. El aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje organizacional, pero no hay aprendizaje organizacional sin aprendizaje individual.

¿Cómo aprende una organización?

Las organizaciones que aprenden tienen la capacidad de generar de manera planificada y ordenada procesos de aprendizaje, que se basan fundamentalmente en la implantación de sistemas de Gestión del Conocimiento.

Se sugiere que en esas organizaciones se tome medidas que permitan la captura, validación, almacenamiento y publicación de los productos de conocimientos propios y necesarios para la organización.

Se denomina conocimiento de la organización a dos tipos fundamentales de conocimientos> Conocimiento estructurar: que tiene que ver con la estructura de la organización, sus relaciones con otras organizaciones, marcas, patentes y otros que forman parte del capital relacional y estructurar.

Conocimiento humano por decirlo de alguna forma, es el conocimiento que producto a estudios realizados o a la experiencia acumulada está en la mente de los trabajadores, este conocimiento, también conocido como conocimiento tácito es difícil de recolectar y estructurar.

Las organizaciones que aprenden deben crear mecanismos y herramientas que permitan la captura y estructuración de ese conocimiento para que se convierta en conocimiento organizacional y pueda ser compartido entre todos los miembros de la organización.

Principios de las organizaciones que aprenden

Senge (1996) en el libro “La Quinta Disciplina. El Arte y la Práctica de las Organizaciones que Aprenden” habla de cinco principios o disciplinas a desarrollar organización que aprende:

· Pensamiento sistémico, · Dominio personal, · Modelos mentales, · Creación de una visión compartida, · Aprendizaje en equipos.

 

Fuente

  • [DRUNKER, PETER F.; “Los desafíos de la administración en el siglo XXI”. Serie Dirección. Edición Especial. 2001.]
  • [SENGE. P. (1996). La Quinta Disciplina. El Arte y la Práctica de las Organizaciones que Aprenden. En: Resumidos.com.]
  • [SENGE, P. (2004). El aprendizaje en el siglo XXI. Entrevista. Disponible en http://www.managementynegocios.com/art_aprendizaje-organizacional_senge 1,2,3,4,5,6 Consultado 04/10/06.]

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5 Principios esenciales de la cultura organizacional

Enviado por el 03/10/2011 a las 13:03
Manuel Gross

Principios esenciales de la cultura organizacional

 

viernes, septiembre 09, 2011

 

La cultura de una empresa, grande o pequeña, debe estar basada en principios que reflejen en forma clara y precisa las creencias fundamentales en base a las cuales se desarrollan las relaciones con empleados, clientes y proveedores; y fija el marco de referencia para un crecimiento sostenido, que armonice la ganancia y competitividad comercial, con los valores éticos y humanos.

 

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EL CLIMA ORGANIZACIONAL

Enviado por el 03/10/2011 a las 12:51
Manuel Gross

EL CLIMA ORGANIZACIONAL

 

En este artículo, tratamos de definir el concepto de clima organizacional, con el fin de conocer el funcionamiento interno de la organización. Cada una de las organizaciones cuenta con sus propias características y propiedades a veces únicas y exclusivas, y la manera como se manifiesta el clima organizacional, el ambiente interno de las organizaciones, repercute en el comportamiento del individuo trabajador y por consiguiente en la productividad de la empresa, la dependencia, la fábrica, cualquier organización. .

 

Toda organización tiene propiedades o Características que poseen otras Organizaciones, sin embargo, cada una de ellas tiene una serie exclusiva de esas características y propiedades. El ambiente interno en que se encuentra la organización lo forman las personas que la integran, y ésto es considerado como el clima organizacional. Los sentimientos psicológicos del clima reflejan el funcionamiento interno de la organización, por ello este ambiente interno puede ser de confianza, progreso, temor o inseguridad. Por tal razón, la forma de comportarse de un individuo en el trabajo no depende solamente de sus características personales sino también de la forma en que éste percibe su clima de trabajo y los componentes de su organización.

Dessler plantea que no hay un consenso en cuanto al significado del término, las definiciones giran alrededor de factores organizacionales puramente objetivos como estructura, políticas y reglas, hasta atributos percibidos tan subjetivos como la cordialidad y el apoyo. En función de esta falta de consenso, ubica la definición del término dependiendo del enfoque que le den los expertos del tema; el primero de ellos es el enfoque Estructuralista de Forehand y Gilmer los cuales definen el clima como:

“El conjunto de características permanentes que describen una organización, la distinguen de otra e influye en el comportamiento de las personas que la forman”

El otro enfoque es subjetivo y fue propuesto por Halpin y Crofts:

“La opinión que el empleado se forma de la organización”.

El enfoque más reciente sobre la descripción del término de clima es desde el punto de vista estructural y subjetivo, los representantes de este enfoque son Litwin y Stringer, para ellos el clima organizacional son:

“Los efectos subjetivos, percibidos del sistema formal, el “estilo” informal de los administradores y de otros factores ambientales importantes sobre las actitudes, creencias, valores y motivación de las personas que trabajan en una organización dada.”

Waters, representante del enfoque de síntesis relaciona los términos propuestos por Halpins y Crofts, y Litwin y Stringer, a fin de encontrar similitudes y define el clima como:

“Las percepciones que el individuo tiene de la organización para la cual trabaja, y la opinión que se haya formado de ella en términos de autonomía, estructura, recompensas, consideración, cordialidad y apoyo.”

Luc Brunet señala a los investigadores James y Jones los cuales definen al clima organizacional desde tres puntos de vista, éstos son: la medida múltiple de atributos organizacionales, la medida perceptiva de los atributos individuales y la medida perceptiva de los atributos organizacionales. La medida múltiple de los atributos organizacionales considera al clima como:

“Un conjunto de características que: a) describen una organización y la distinguen de otras (productos, servicios, organigrama, orientación económica), b) son relativamente estables en el tiempo, y c) influyen en el comportamiento de los individuos dentro de la organización.”

La medida perceptiva de los atributos individuales representa una definición que vincula la percepción del clima a los valores, actitudes u opiniones personales de los empleados y considera, incluso, su grado de satisfacción. Los principales defensores de esta tesis definen el clima como:

“Elementos meramente individual relacionado principalmente con los valores y necesidades de los individuos más que con las características de la organización”.

Las definiciones de clima organizacional explican

Que:

• El Clima se refiere a las características del medio ambiente de trabajo.

• Estas características son percibidas directa o indirectamente por los trabajadores que se desempeñan en ese medio ambiente.

• El Clima tiene repercusiones en el comportamiento laboral.

• El Clima es una variable que interviene entre los factores del sistema organizacional y el comportamiento individual.

Estas características de la organización son relativamente permanentes en el tiempo, se diferencian de una organización a otra y de una sección a otra dentro de una misma empresa.

Likert mide la percepción del clima en función de ocho dimensiones:

1. Los métodos de mando. La forma en que se utiliza el liderazgo para influir en los empleados.

2. Las características de las fuerzas motivacionales. Los procedimientos que se instrumentan para motivar a los empleados y responder a sus necesidades.

3. Las características de los procesos de comunicación. La naturaleza de los tipos de comunicación en la empresa, así como la manera de ejercerlos.

4. Las características de los procesos de influencia. La importancia de la interacción uperior/subordinado para establecer los bjetivos de la organización.

5. Las características de los procesos de toma e decisiones. La pertinencia de las nformaciones en que se basan las decisiones sí como el reparto de funciones.

6. Las características de los procesos de panificación. La forma en que se establece el istema de fijación de objetivos o directrices.

7. Las características de los procesos de control, ejercicio y la distribución del control entre las instancias organizacionales.

8. Los objetivos de rendimiento y de perfeccionamiento. La planificación así como la formación deseada.

 

 

 

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Clima laboral: El Estado de Ánimo de la Organización

Enviado por el 03/10/2011 a las 12:45
Manuel Gross

Clima laboral: El Estado de Ánimo de la Organización

Escrito por CL el 18-02-2011

 

Cuándo me preguntan ¿qué es clima laboral?, la mejor metáfora que consigo para explicarlo es relacionarlo con el sentimiento o estado de animo; esta es una buena manera de describirlo porque así como no podemos decretar la felicidad de las personas que nos rodean, tampoco podemos decretar o simplemente bajar “la línea” de que nuestros colaboradores (a partir de determinado momento) estén felices, motivados al logro y comprometidos con la organización, porque el Clima Laboral es producto de las percepciones y estas percepciones están matizadas por las actividades, interacciones y experiencias de cada uno de los miembros.

 

Si entendemos que la organización son las personas que están en ella, se nos empieza a poner interesante el tema, pues cada persona constituye un micro mundo, que forma el gran todo que es la empresa.

El Clima, junto con las estructuras, las características organizacionales y los individuos que la componen forman un sistema interdependiente altamente dinámico que tiene un impacto directo en los resultados de la organización.

 El clima Organizacional determina la forma en que un individuo percibe su trabajo, su desempeño, productividad y satisfacción. Los modelos de estudio de clima de las organizaciones nos plantean que existe una relación entre clima organizacional y productividad de la organización.

Investigaciones mostradas en el libro de Daniel Goleman “El Líder Resonante crea más”, señalan: “…el impacto del clima emocional sobre el rendimiento es de un 20% a un 30%”; es por ello que las empresas clase mundial, buscan constantemente identificar oportunidades de mejoras y puntos fuertes, basándose en este tipo de estudios para cerrar las brechas de satisfacción entre la organización y su gente”.

Siempre recuerdo que uno de mis mejores clientes, estaba preocupado por el mal clima que tenía en su empresa, el cual ya tenía un impacto negativo en la rentabilidad del negocio, las personas mostraban una apatía y conformismo generalizado, por lo que decidió “decretar” una serie de acciones que (bajo sus propias percepciones de las necesidades) eran las más adecuadas para hacer felices a su personal.

“Hacer planes sin el diagnóstico adecuado es como iniciar un tratamiento médico sin contar con los exámenes de laboratorio…”

Como esta persona era un adulto contemporáneo (37 años), con una familia joven que demandaba atención y tiempo de calidad, decidió que la gente para ser feliz necesitaba que la organización le proveyera tiempo y actividades que le permitieran compartir más con sus respectivas familias, así que por la vía del decreto bajó la línea de apoyar económicamente a los padres que tenían hijos en escuelas privadas a través de un sistema de becas, evaluar la construcción de una guardería infantil cercana al trabajo, otorgar permisos especiales para las madres que estaban amamantando, conseguir descuentos extras en tiendas infantiles, cancelar el comité de gerentes de los viernes en la tarde, para que todos pudieran irse temprano a casa, dejó de llamar a la gente los fines de semana y una gran lista de etc., el resultado la gente continuaba muy desmotivada, dos de sus más brillantes colaboradores renunciaron, el resto estaba confundido y mi cliente simplemente frustrado. En ese momento me consultó y recomendé hacer un estudio de clima organizacional.

A partir del estudio, descubrimos que el 84% de su población era jóvenes solteros, cuyas expectativas no eran precisamente llegar temprano a casa para compartir con la familia. Querían apoyo, pero no para la escuela de los hijos que aún no tenían, sino para cubrir sus propios estudios universitarios y otras cosas “más adecuadas” para este target de colaboradores, tales como financiamiento de vehículos, descuentos en viajes, librerías especializadas, computadoras y otros aparatos electrónicos, entre otros.

El gran aprendizaje fue: Hacer planes sin el diagnóstico adecuado es como iniciar un tratamiento médico sin contar con los exámenes de laboratorio, tal vez acertemos y resolvamos el problema, pero existe el gran riesgo de invertir una gran cantidad de tiempo y recursos sin lograr ningún resultado, incluso, los efectos de este tratamiento no acorde a la necesidad pueden llegar a ser contraproducentes. Por el contrario, un diagnóstico adecuado de clima laboral permite no sólo contar con la fotografía o temperatura del estado de ánimo de la empresa, además proporciona el conocimiento (este es su mayor aporte) acerca de qué factores lo están afectando y a los diversos tipos de empleados, de forma tal que se puedan establecer planes de acción concretos, sostenidos y de verdadero impacto para el mejoramiento del clima

Al conocer con certidumbre los aspectos que se deben mejorar en el corto y mediano plazo, las fortalezas con que cuentan sus equipos naturales de trabajo así como también las áreas de oportunidad que se le presentan la organización, sus líderes y sus empleados puede emprender acciones concretas orientadas a mejorar su clima organizacional.

Los líderes juegan un papel clave en el éxito del negocio, debido a que no sólo son responsables de marcar el rumbo, sino también de la rentabilidad y de asegurar las condiciones para un buen clima en la empresa. Muchas veces a pesar de que la organización ofrece excelentes beneficios tanto en lo económico, como en lo social, la gente acaba desvinculándose por una mala relación con sus líderes. Estudios demuestran que la gente tiende a comprometerse más con los líderes que con la empresa; es por ello que uno de las principales dimensiones evaluadas en un estudio de clima organizacional, debe ser el liderazgo.

Conclusiones

Finalmente, y como una reflexión siempre les digo a mis clientes que “información sin acción es letra muerta”, si conocemos qué factores están afectando el clima, pero no hacemos nada, el esfuerzo se quedará en un bonito y costoso informe en la oficina de algún ejecutivo. Obtener resultados sobre la percepción del Clima Organizacional no garantiza el mejoramiento en el desempeño de la Organización, para ello es necesario generar planes de acción que permitan subsanar, oportunamente, las áreas de atención.

 

 

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