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Las actitudes personales que conducen al exito

Las actitudes personales que conducen al éxito

5 cosas, que necesitas conocer, para que tu empresa tenga éxito

Por Jesús López

Todos tenemos una receta para que nuestra empresa tenga éxito, la mía consta de 5 ingredientes:

1. Aprende a fracasar:

La mayoría de los emprendedores empiezan su proyecto con una idea en mente: “No voy a Fracasar“. El problema es que por mucho que se interiorice esta frase no se conseguirá nada. Fracasar forma parte del juego y tratar de omitirlo es un error que produce el efecto contrario, acercarte al abismo en lugar de alejarte.

“Auto presionarse” para conseguir tener éxito te llevará a cometer más errores de los necesarios. No quiero decir que no se deba errar ya que eso sería absurdo y, además, cometer errores es una parte muy importante del proceso de crecimiento. El problema aparece cuando no nos damos cuenta de ello y nos olvidamos de tratarlos constructivamente. Admitir que los errores existen y ocurrirán te ayudará a tratarlos positiva y productivamente.

2. El cliente no siempre tiene la razón:

¿Debemos satisfacer todas las necesidades de nuestros clientes? NO!!

Por desgracia, y aunque cueste entenderlo, hay clientes que no son los adecuados para nuestra empresa y para los que no debemos trabajar. Puede ser por razones estratégicas, por razones operativas o simplemente por que no creemos que sea adecuado para nosotros. Equivocarnos en varios clientes nos enseñará que no podemos serlo todo para todos y con tiempo, y un poquito de malas experiencias, se acaba entendiéndolo.

3. No debes ser el más ambicioso:

Nunca se puede estar satisfecho en los negocios??? Como decía un antiguo relato:

“Un filósofo cínico vivió largo tiempo en la Corte del rey Pirro. Pirro, que era un conquistador, una especie de Alejandro de los persas, estaba constantemente haciendo planes de invasión y de conquista.
Un día llegó donde el filósofo, quién se encontraba tumbado a la sombra de un árbol en el jardín del palacio, y le dijo:

  • “He hecho un plan y mañana mismo salgo con mi ejército. Vamos a cruzar el estrecho y a conquistar toda Grecia, todo el Peloponeso”.
  • A lo cual respondió el filósofo -“Muy bien. ¿Y después qué?”.
  • “Después continuaremos adelante, hacia Italia”, respondió Pirro.
  • “¿Y después?”, interrogó nuevamente su interlocutor.
  • “Pues seguiremos y procuraremos llegar hasta el final del mundo”.
  • “Bueno, muy bien, ¿y después?”.
  • “Bueno, ya después habré conquistado todo el mundo”.
  • “¿Y entonces qué?”, volvió a preguntar el filósofo.
  • Y dijo Pirro: -“Entonces podré descansar”.

Ante lo cual el filósofo concluyó -“Bueno, si de lo que se trata es de descansar, por qué no te sientas aquí conmigo bajo este árbol y empezamos directamente, sin tanto trajín”.

El problema no es ser ambicioso el problema está en que ser o no ser ambicioso genera dos problemas: uno es que cesar en esta ambición puede conllevar cierta pasividad sobre el nivel de calidad y objetivos en tu empresa, lo cual baja el rendimiento, y la otra es que esta ambición “continua” genera un mensaje subliminal, !!no somos lo suficientemente buenos!!, lo cual también baja el rendimiento.

¿Que hacer entonces? Quizás una de cal y otra de arena pero siempre enfocándonos en lo bueno de nuestra empresa ya así generamos una energía positiva que nos ayuda a apreciar lo que tenemos pero nos obliga a aspirar a un poquito más.

4. No puedes ser un empresario blando:

Existe la creencia de que un empresario no puede ser blando ya que sino le pueden “crecer los enanos”. Sin embargo esto ni es justo ni cierto. Por supuesto que se debe ser una persona buena y carismática pero esto no significa que se deba serlo siempre y todo el tiempo. Sería absurdo!!

Se trata de ser justo y equitativo. El problema es que ser justo y equitativo, sobre todo como empresario, no implica tratar a todos por igual y todo el tiempo sino tratar a cada uno como se merece de acuerdo a su persona y contribución a la empresa.

5. Crecer o perecer:

Una empresa no puede tener éxito si no es cada vez mayor??
Crecer por crecer no tiene sentido ya que ni responde a un objetivo estratégico ni supone una ventaja real para nuestra posición competitiva. Más bien todo lo contrario ya que puede dañar ambas ya sea estratégica u operativamente.

Crecer claro que supone beneficios para tu empresa pero un crecimiento desmedido necesitará más recursos, para poder sostenerse, y esta nueva situación no siempre es la adecuada para todas las empresas. ¿Que sucederá si este nuevo desembolso en estructura, recursos humanos, marketing… se ve envuelto en una recesión? Como es lógico será una inversión fallida y un serio revés en tu cuenta de resultados.

Crecer es sano y mantener el ritmo de crecimiento mucho más. Crecer a ritmos astronómicos nunca es bueno.

Fotos: Gran Angular

¿Crees que debería añadir alguno más?

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Fuente: ApuntesGestion 

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