Los Nexters reemplazarán a los Baby Boomers y GenXs
Otra interesante visión acerca de las sucesivas generaciones de personas que van apareciendo en la vida de la sociedad en general y de las empresas en particular. El artículo de Iván Méndez es el siguiente:
Más allá del mundo binario
Nexters : ¡Ánimo Xers!
Por Iván R. Méndez
“Más vale que esta vereda que andamos se convierta en camino”. Café Tacuba, Camino y Vereda, 2003.
Cada nueva generación de humanos marca su territorio con celo mamífero, soslayan (y se oponen) la experiencia de sus mayores y se afanan por aprehender el mundo desde su óptica del momento. Así, los nexters (nacidos luego de 1980) viven el mundo acelerado y postnerd sucedáneo de crecer con chips integrados en sus pañales desechables ultra delgados, mientras que los Xers (nacidos entre 1960 y 1980) se desplazan en un mundo hippie, que está correlacionado con el boom de los derechos humanos y otras reivindicaciones de los años sesenta estadounidenses.
El mundo del tercer
milenio está bajo el comando de nexters y xers que, aseguran autores
como Zemke, Raines y Filipcazk (2000), tienen personalidades
generacionales opuestas entre sí: Nexters-optimistas contra
Xers-pesimistas. Según los estudiosos del tema, la generación de niños
mimados y sabelotodo nacidos luego de 1980 le quitarán prontamente el
control a los Xers, quienes son alérgicos a la filosofía corporativa y
sólo evolucionan en ambientes del tipo Sillicon Valley.
Surfeando el mundo
Los Xers siguen
buscando “buenas olas” aún pasados los cuarenta años y pueden definirse
con el eslogan “No hay muchas reglas por aquí”. Además, se aferran a
sus preferencias que defienden como una religión de su unicidad: John
Lennon, Peter Gabriel y los Simpson, entre otros. Los nexters surfean
la vida a través de una visión zapping del mundo: alternan intereses,
sensibilidades y pasiones a la velocidad de DirecTV. Para ellos, la
cultura se rige por el cronómetro MTV y se aferran a la capa más
mediática de sus héroes. Hace unos meses, le pregunté a Daniela-nexter
si quería el primer disco de su ídolo musical,
y ella respondió: “No, para qué, mira el look que tenía en esa época y
seguro ni siquiera cantaba como ahora”. Para ellos, cada objeto (disco,
libro, prenda de vestir, fetiche-pop) viene con fecha de caducidad
garantizada, y si salvamos algunos recuerdos kitsch de su infancia, el
resto de su entorno son átomos en movimiento: mp3 bajados de la red,
fotocopias y fotografías digitales aunque no tengan el aura de las tradicionales.
La venganza de los Baby Boomers
Los Nexters aman a sus
padres Baby Boomers (nacidos entre 1943 y 1960), quienes son
optimistas, idolatran a Ghandi, los Kennedy y adoran cenar frente al
televisor. En medio de esas generaciones, se encuentran los Xers, que
son percibidos como “holgazanes” por los Boomers, quienes le critican
que “siempre están haciendo las cosas a su manera, en lugar de hacerlas
de la manera establecida”. Ese cortocircuito generacional ha sido
transmitido a la dupla Xers-Nexters, de allí que se considere que los
Boomers le pasarán el control a los Nexters, saltándose a los Xers, que
aspiran dirigir al mundo en ausencia, desde su casa y conectados a
Internet percibido como el paraíso artificial que la realidad nunca les
dio.
¿Déficit emocional?
Afortunadamente, los Nexters no son una generación vengativa sino totalmente conciliadora, que se rige por “no dejaremos atrás a nadie” para que todos avancen juntos. Los Nexters se ríen del estilo de vida depresivo de los Xers, que podría ilustrarse con un aforismo de Cioran (1973), "No existe ningún medio de demostrar que es preferible ser que no ser".
No obstante, ambas generaciones han asumido al mundo digital como el principal nutriente de sus vidas, lo cual ha devenido, según Román Gubern (2000), en un “déficit emocional masivo en la sociedad postindustrial e informatizada y que esta carencia intenta paliarse artificialmente con textos, imágenes y sensaciones inventadas que tratan de reemplazar la vida por una seudovida consoladora”.
Cabe mencionar que esta visión casi apocalíptica del eros digital no alcanza para ilustrar el abanico de intereses Nexter, que van de la pantalla del ordenador a los deportes extremos y están en constante movimiento. Los Nexters fluyen, “cambiando descansa” diría un filósofo antiguo, lo cual, tal vez, sea una vacuna eficaz contra la adicción al chateo que padecen docenas de claustrofílicos Xers.
Inmunes a la seducción tecnológica, los Nexters se enlazan con los Xers para sonreír :-) ante el drama del mundo que éstos propagan, pero sobre todo, para confirmar un principio fundamental del Mundo Feliz: “Cuando el individuo siente la comunidad se resiente”.
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Fuente: Analitica

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