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El cerebro y la empresa triunfadora

 

El cerebro y la empresa triunfadora

Por Mauricio Lefcovich

capital intelectualIntroducción

¿Qué diferencia a una organización o empresa triunfadora de otra que no lo es?, ¿qué genera ese “plus” de ventaja entre las primeras y las demás?, ¿qué lleva a una empresa a ser excelente?, ¿por qué mientras unas organizaciones salen airosas de sus implementaciones de reingenierías, gestión total de calidad o sistemas de mejora continua, otras no logran cosechar frutos de tales aplicaciones?, ¿por qué les resulta difícil a tantas empresas utilizar eficazmente el trabajo en equipo?, ¿por qué empresas que llevan varios años teniendo éxito, de pronto, fracasan?, ¿por qué algunas empresas se recuperan de grandes “fracasos” mientras que otras caen en picada?


Esa diferencia, ese gran secreto, ese factor que marca el “plus” está en la mente de los individuos, y mucho más si se potencia dichas capacidades a través de la sinergia que surge del trabajo en equipo. Hoy las empresas exitosas a nivel mundial, aquellas que son tapa de las revistas de negocios por sus triunfos tecnológicos, comerciales y financieros son aquellas que concentran sus energías en pos de:

  • Atraer y retener talento
  • Abordar la falta de fidelidad de la plantilla
  • Crear comunidades que aprendan
  • Obtener compromiso
  • Incorporar a los trabajadores al modelo empresarial
  • Crear una cultura de cumplimiento de las obligaciones
  • Hacer que las personas sean más responsables de los resultados
  • Construir una comunidad a través de equipos que funcionen

Las empresas que realizan dichas prácticas se encuentran en la vanguardia de la revolución del pensamiento. En un entorno que es universal, complejo y competitivo, las organizaciones que toman conciencia de las importancia que los recursos humanos tienen como clave del éxito a largo plazo son aquellas que lograrán una fuerte ventaja competitiva.


Tony Buzan nos invita junto con Tony Dottino y Richard Israel a imaginar que su empresa tiene un ordenador capaz de recibir y transmitir información a través de diversos conectores de entrada y salida, visuales, auditivos y táctiles.


Tiene una capacidad ilimitada de memoria disponible y cuenta con redundancias incorporadas para asegurarse de que nunca se pierden datos esenciales. ¿Cuánto valdría este ordenador si pudiese emplear esta combinación de aparatos de entrada y capacidad de almacenamiento para ampliar continuamente su base de datos de conocimiento? ¿Cuánto valdría ese ordenador si pudiese emplear el conocimiento obtenido con la experiencia para reprogramarse, de modo que cada vez fuese menos probable que los errores se repitiesen? ¿Cuánto valdría ese ordenador si tuviese la capacidad de programar a otros ordenadores de modo que también ellos aprendiesen de la experiencia? ¿Cuánto valdría ese ordenador para su empresa? ¿Millones? ¿Miles de millones?

Pues bien, es su cerebro ese ordenador que vale miles de millones.

Investigaciones recientes han puesto en evidencia que las capacidades del cerebro están en gran medida infrautilizadas, siendo posible obtener espectaculares mejoras producto de utilizar más plenamente las capacidades del cerebro.

Imagine que su empresa tuviese activos valorados en miles de millones y descubriese que sólo se estaba empleando el 1% de esa capacidad, ¿se preocuparía? Si la eficiencia de ese activo se multiplicase por diez, ¿qué valor añadiría esa mejora a la rentabilidad de su empresa?

De lo que sobre el cerebro humano se sabe, mas del 95% se ha descubierto en los últimos diez años. En 1980, los científicos creían que utilizábamos el 5% de nuestra capacidad cerebral. Para final de la década muchos científicos afirmaban que la capacidad que empleábamos era realmente, del 1%. en la actualidad, muchos creen que ni siguiera llegamos a utilizar ese 1%, y todos están de acuerdo en que el potencial de mejora es enorme.

Las máquinas, procesamientos, productos y servicios son diseñadas por seres humanos, o mejor aún por sus mentes, lo cual implica todo ese profundo entramado cerebral. Luego utilizar de la mejor manera esas máquinas, gestionar óptimamente los procesos, y producir productos y servicios de calidad de manera eficaz y eficiente, implica también una utilización plena de las capacidades cerebrales. Es acá donde ya se ve la diferencia entre unas empresas y otras. Es en ello donde se diferencia a las empresas tradicionales, donde se contratan las manos de los obreros y no sus cerebros; pues estos deben ser dejarlos al ingresar a la empresa, de aquellas otras altamente competitivas donde el trabajador ingresa plenamente a su lugar de trabajo haciendo uso de todas sus capacidades y potencialidades.

La experiencia nos pone constantemente de manifiesto que las empresas dedican aproximadamente entre el 25 y el 30% de sus recursos a trabajar en sus problemas, a corregir los errores en reiteradas ocasiones y, en los peores casos, a tirarlo todo por la borda y volver a empezar desde cero. ¿Qué ocurriría si el trabajo creativo de una empresa se pudiese combinar para desarrollar maneras de eliminar estos derroches de capacidad y para aplicar esa capacidad a nuevas oportunidades de mercado? ¿Qué efecto tendría eso sobre la necesidad de reestructurar la empresa?

La implacable competencia desatada por la creciente lucha internacional para conseguir participación en el mercado significa que las empresas se encuentran sometidas a una presión incesante para reducir los precios a la vez que mejoran la calidad del producto y el servicio. Como consecuencia, el consumidor tiene mayor capacidad de elección que nunca a la hora de seleccionar un producto en los canales universales de distribución. La necesidad de seguir siendo competitivo en el mercado ha generado una oleada de reestructuraciones, reducciones de plantillas y recortes de costes, pero nosotros creemos que el aprovechamiento al máximo del capital intelectual ofrece una alternativa a la reducción de plantillas. En el futuro, seguir siendo competitivo dependerá de la inversión realizada para desarrollar el poder cerebral.

La reducción de plantillas empresariales suele tener como resultado una pequeña reducción del volumen de trabajo y una gran reducción en la plantilla de trabajadores. Los empleados que conservan su puesto tienen que hacer más trabajo que nunca, y suelen estar demasiado ocupados con sus tareas como para poder mejorar lo que están haciendo.

Otro problema provocado por la reducción de plantillas es que los supervivientes suelen estar menor predispuestos a correr riesgos. Después de haber escapado del hacha, por el momento, lo último que quieren es llamar la atención o correr el riesgo. Tienen miedo de generar ideas nuevas, porque se les podría ridiculizar, o podrían ser considerados como poco prácticas o, lo que es aún peor, las ideas podrían fracasar. Creen que un persona que no dé la impresión de estar muy ocupada puede ser la destinataria de trabajo adicional o la elegida en la siguiente ronda de despidos. En realidad, para ser creativo es necesario disponer de tiempo para pensar, que es como el cerebro incuba y genera respuestas creativas.

Las actuales prácticas empresariales no se basan en el conocimiento que tenemos de la forma en que el cerebro procesa la información. En la mayoría, si no en casi todos los casos, las personas trabajan sin utilizar de la mejor manera posible su inteligencia natural. De hecho, las estructuras y políticas organizativas suelen oponerse a los principios rectores del cerebro. Por ejemplo:
  • Los equipos de gestión no establecen un objetivo o visión claro.
  • Los ejecutivos no quieren recibir “malas noticias” o se aíslan de ellas.
  • Los equipos de trabajo que se forman carecen de equilibrio entre cualidades y experiencias técnicas y de relación personal.
  • No se comunica la información a las personas que más la necesitan.
Cualquier empresa que aplique los principios rectores del cerebro a cuestiones empresariales se asegurará una ventaja competitiva. La plantilla estará centrada en una misión común, estará entusiasmada por el lugar al que se dirigen y todos los trabajadores aprenderán constantemente unos de otros. De esta forma, seguirán generando el capital intelectual que servirá de base a un crecimiento rentable.


Principios rectores del cerebro


A pesar de su gran complejidad el cerebro se rige fundamentalmente sobre la base de siete principios rectores los cuales se describen a continuación.

  1. El cerebro consigue la sinergia de la información, así que uno más uno es más que dos.

    Esto significa que una idea lleva a otra, la cual a su vez conduce a una tercera, etc. Cuando el cerebro está pensando y aprendiendo activamente, cada neurona desarrolla más conexiones para comunicarse con las demás neuronas. Este proceso crea un bio-ordenador más sofisticado, intrincado y complejo. Lo que pensamos, la manera en que pensamos y la forma en que pensamos en la reflexión cambia materialmente la estructura biológica de nuestro cerebro. Así, la capacidad del cerebro para sintetizar la información nueva y la existente explica la aceleración de la innovación tecnológica.

    Dentro de esta sinergia pueden tener lugar un proceso negativo o bien positivo. En el caso negativo se da un proceso: Basura entra, basura crece. En este caso nuestro cerebro genera un vertedero de basura que acumula todos los desperdicios que recibe. Toda la nueva basura que entra se incorpora al vertedero, y el vertedero crece de forma exponencial debido a la sinergia. La mentalidad negativa, el pesimismo y el escepticismo engendran más de lo mismo. Imagínese las consecuencias que esto tendría si usted y sus empleados destinasen la mayor parte de su energía mental en pensamientos negativos y escépticos acerca de su empresa. Ese pensamiento se volverá cada vez más común, hasta que impregnase la organización, haciendo que su energía creativa se volviese contra su empresa y contra usted mismo.

    Lo contrario es generar un proceso: Bueno entra, bueno crece. Lo mismo que la sinergia del cerebro puede ser destructiva cuando alimenta pensamiento negativos, puede ser radiante cuando se le proporcionan insumos positivos. Una persona cuyo cerebro esté aplicando la sinergia a pensamientos positivos para generar más pensamientos positivos y creativos está utilizando lo que se da en llamar “pensamiento radiante”, pues al igual que acontece con el sol, irradia luz en todas direcciones. Esto significa que además de ser autodestructivo, el cerebro puede ser autoconstructivo. Es fundamental ser consiente que poseemos el control de la información que se introduce en el cerebro, de tal forma podemos generar pensamientos positivos o negativos, dependiendo ello de lo que dejemos entrar en nuestro cerebro.

  2. El cerebro es un mecanismo impulsado por el éxito.

    Cuando una persona se fija con claridad un objetivo y tiene la firme decisión de llegar al mismo, el cerebro orienta los procesos mentales, consciente e inconscientemente, en una dirección que le ayudará a conseguir la consecución del mismo. Cuanto más preciso y coherentemente esté definido su objetivo, más fácil le resultará a su cerebro desarrollar una estrategia eficaz. Por ello es menester describir el resultado deseado con claridad y precisión, para de tal modo poder recurrir al mismo con posterioridad a los efectos de medir los progresos logrados en la búsqueda de su consecución.

    Para ello resulta muy importante poner por escrito los objetivos. Es acto de poner por escrito un objetivo, y después leerlo, aclara y refuerza el mensaje. Sin este énfasis adicional, los criterios de éxito pueden quedar distorsionados. Este principio rector del cerebro también explica la importancia de tener claramente definidas las exigencias del cliente. En las empresas en las cuales se ha implementado la Gestión de Calidad Total (TQM) y se procedió a definir con claridad las exigencias de los clientes, se obtienen de manera constante mejores resultados que aquellas otras que tienen una definición ambigua o confusa de las exigencias de sus clientes.

  3. El cerebro tiene la capacidad de imitar perfectamente las acciones.

    El cerebro aprende mejor imitando a otras personas que tienen gran pericia en esa técnica, y el estudio y emulación del trabajo de otra persona le ayudará a mejorar sus cualidades existentes. Tratar de aprender sin aprovechar las ventajas de este principio rector del cerebro es contraproducente. Nuestro cerebro copia comportamientos tanto de manera consciente como inconsciente, por ello debemos seleccionar cuidadosamente que estamos copiando a los efectos de evitar la imitación de comportamientos inadecuados o defectuosos.

    Conformar grupos o equipos de trabajo con una cultura y actitudes positivas ayuda a generar mas fuerza positiva, no sólo por la sinergia sino también por la imitación de comportamientos. Nunca debemos olvidar que el individuo medio tiende a comportarse conformándose a la actitud de la mayoría. Por ello es fundamental monitorear de forma permanente la actitud mayoritaria de los individuos de la organización en su conjunto y de las diversas áreas o sectores.

  4. El cerebro ansía la plenitud; necesita rellenar los espacios en blanco.

    Cuando al cerebro se le da una información incompleta, él trata de rellenar los espacios en blanco de alguna forma. Por ello cuando se genera una ansiedad respecto a lo que va a suceder se produce una gran cantidad de horas que los empleados pierden mediante el intercambio de chismes y la búsqueda de información sobre rumores de la empresa. Cuando los empleados oyen rumores sobre un cambio organizativo, sus cerebros ansían saber lo que va a suceder. No menos importante es la cantidad de malos entendidos producto de una información o comunicación incompleta e ineficaz.

  5. El cerebro busca constantemente nuevos conocimientos e información.

    Al igual que lo que acontece con el resto de nuestro cuerpo, el cerebro requiere de ejercicio para mantenerse sano y en forma. Se vuelve más fuerte y riguroso mediante el fortalecimiento del conocimiento existente y la incorporación de información nueva. Al igual que un atleta en buena forma física, cuanto más ejercite su cerebro, más fácil le resultará realizar tareas mentales difíciles. Además, cuanto más conocimiento e información procese el cerebro, más fácil le resultará aprender nueva información. Cuando alimenta a su cerebro con nueva información relevante, él se mantiene en forma y al máximo de sus capacidades mentales. Si deja que su cerebro se quede estancado, se vuelve débil y perezoso. Perderá usted parte de su ventaja mental. Al añadirle nueva información, las dendritas crecen para enriquecer el cerebro.

    Los investigadores han descubierto que no existe impedimentos a aprender nuevas cosas con el paso del tiempo. Para beneficiarse del aprendizaje, no es necesario que la nueva información tenga relación con algo que le resulte familiar. De hecho, aprender algo sobre una materia totalmente diferente a su base de conocimiento puede ser una excelente forma de estimular la creatividad. Por ejemplo, si está especializado en finanzas, aprender cosas sobre el área de marketing de su empresa mejorará sus capacidades financieras. Ampliará su perspectiva y proporcionará más datos a su cerebro para que los analice cuando estudio cuestiones de marketing relacionadas con las finanzas. Esto es lo que se da en llamar “hacer nuevas conexiones”, consistente en tomar diferentes piezas de información y crear nuevas asociaciones entre ellas.

  6. El cerebro busca la verdad.

    Para el cerebro, la verdad significa supervivencia, y por ese motivo se esfuerza por aprender o descubrir. El cerebro necesita imperiosamente conocer la verdad para poder sobrevivir. Cuanto más exacta sea la información de su base de datos mental, más posibilidades tiene de sobrevivir.

  7. El cerebro es tenaz.

    Una de las características más importantes del cerebro es su capacidad para ser tenaz, para seguir esforzándose por conseguir el éxito, independientemente de las probabilidades. El cerebro, utilizando sus capacidades de sinergia y creativa, seguirá generando ideas y planes para conseguir el objetivo. No obstante, es esencial centrar la atención en el objetivo definido, no en los obstáculos.

Conclusiones

Su empresa dispone de numerosas supercomputadoras, las cuales usted aún no ha sabido reconocer como tales, razón por la cual está cosechando menos resultados que los que potencialmente puede obtener. Mejorar: la comunicación, la motivación, la capacitación y entrenamiento continuo del personal, y generar una visión de excelencia, permitiendo un mayor grado de participación son las bases que permitirán y harán factibles una mayor creatividad y compromiso con la empresa.

Utilizar plenamente las capacidades cerebrales de todos los integrantes de la empresa es la nueva consigna, la cual permitirá alcanzar mejores y más elevadas posiciones competitivas en relación a los competidores.

En un mundo cada día más competitivo, sólo lograrán triunfar aquellos que tomen conciencia del desafío y pongan su liderazgo y compromiso a efectos de inspirar y motivar una profunda fase de cambios, que modifiquen radicalmente todos aquellos paradigmas que dejaron de ser útiles para la consecución de mejores resultados.


Bibliografía
  • The brainsmart leader – Buzan, Dottino e Richard Israel – Edit. Gower Publishing – 1999
  • La revolución de la consciencia. Los límites del pensamiento racional – Robert Ornstein –Emecé Editores – 1994
  • Cómo utilizar su mente al máximo – Tony Buzan – Editorial Deusto – 1992
  • Modelar tu mente. Descubra cómo mejorar su cerebro y su capacidad mental – Ian Robertson – Plaza Janés – 2000
  • PNL. La nueva tecnología del éxito – Steve Andreas y Charles Faulkner – Editorial Urano – 1998
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Fuente: DeGerencia 

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