Recientemente alguien (que no recuerdo debido a mi arterio-no-sé-cuanto) dijo algo como "En Chile la educación se aplica a los estudiantes de siglo 21 por profesores del siglo 20 usando herramientas del siglo 19". Esta ingeniosa frase resume el estado crítico que presenta la educación en el país, materia que se debate ampliamente en todos los círculos con desiguales niveles de argumentación.
No es casualidad que en este blog Imaginactivo los cuatro o cinco últimos posts tienen relación muy directa con el tipo de estrategia de desarrollo dentro de la cual la educación tiene un papel preponderante. Destaco entre estos materiales la entrevista a Fernando Flores en "O cambiamos el switch o estamos fregados" y el post de Eduardo Bastidas sobre la enseñanza en la India "India: Un ejemplo a seguir". Como un botón de muestra adicional es necesario leer el artículo del profesor Benedicto González "Profesores recién egresados fallan en Lenguaje y Matemáticas" publicado en Atina Chile.
Una visión todavía más crítica es la del "futurólogo" Sergio Melnick en el artículo siguiente, que de todas maneras aporta una visión más creativa (y despiadada) que la mayoría de otros opinólogos.
- Manuel.
Educación: entre Tongoy y Los Vilos
Lo más valioso del proyecto actual fue la capacidad política de lograr acuerdos: un ejemplo de políticos «educados» y civilizados. Lo que menos vale es que habrá una creciente burocracia estatal, probablemente mal pagada, llena de «operadores» y de magros resultados. Lo más relevante es lo que le faltó: aquello que debe ocurrir en las salas de clases o la educación en general, para que la calidad mejore.
Sergio Melnick
El Dr. Rod Riegle, experto norteamericano, ha escrito algunas de las claves del problema: seguimos dando una educación propia de la era industrial, basada en la imprenta del siglo 16 y orientada a trabajar en las fábricas u organizaciones gubernamentales. Una realidad en que la información y el conocimiento eran escasos y caros. Hoy día hay exceso de información y conocimiento: si solicita una búsqueda en internet, lo estará haciendo en unos ¡diez mil millones de páginas!
El problema es hoy, entonces, la gestión de la información, la comunicación y el conocimiento, no su acumulación. En la era industrial, entre un 60 y un 90% del costo de algo era su componente material. Hoy sólo el 2% de un computador, o menos incluso en un yogur, es explicado por su materialidad. Es información, conocimiento, marketing. Las empresas producen hoy intangibles que valen más que lo tangible, la gente paga por ello, y caro. Necesitamos mayor capacidad de síntesis que de análisis.
Los colegios deben dejar de ser “almacenes de información” y transformarse en autopistas. El maestro ya no es un “guardián” del archivo del conocimiento, sino un guía para acceder al nuevo mundo del exceso de datos. Por eso, el profesor debe enseñar algo que él mismo no sabe. No tiene sentido seguir con materiales educativos estandarizados, sino cada vez más a la medida, en línea. No existen los “contenidos básicos”, porque la pregunta está mal formulada. Para qué hablar de los maestros «endoctrinadores».
En el modelo actual, el 80% o más del tiempo educativo ocurre escuchando profesores aburridos, o leyendo y memorizando materiales de apoyo. Un alumno típico recibe menos de 5 minutos de atención personalizada por día. En educación no se produjeron avances tecnológicos significativos durante el siglo 20. El libro, la lectura y las clases dominaron el siglo completo. Llegó el tiempo de los cambios.
El valor de los computadores cae en un factor de 10 veces por década, mientras que los libros aumentan el suyo en un factor de 2 desde los años ’50. Si esas tendencias continúan, para el 2015 un computador costará diez veces menos que un libro. ¿Podemos seguir sin cambiar nuestros modelos? A su vez, los estudiantes de hoy no conocen un mundo sin juegos digitales, ven dos a tres horas de TV al día, navegan en internet de 10 minutos a una hora por día, tienen mensajería instantánea, chatean en un idioma propio, están en facebook, ¿y los queremos seguir educando igual que antes?
A la luz de este tipo de inquietudes, resulta evidente por qué esta nueva ley no va a mejorar la educación de manera relevante. Comete ésta un “error de tipo 3”: resuelve la pregunta equivocada. Curiosamente, quienes la cuestionan lo hacen por las razones equivocadas. Sus propuestas miran al pasado: más liceos estatales, estandarizados, con contenidos básicos irrelevantes y profesores repetidores de lo mismo; más detalles y memorizaciones absurdas.
Por ello, de implementarse sus tesis, harían aun más retrógrada la educación actual. Salvo algunos parlamentarios, que los hay, esta discusión de fondo ni siquiera sería acogida, y menos tendrían los conceptos para encauzarla. La educación hay que liberalizarla y adecuarla al siglo 21. No hay que confundir el ineludible rol y financiamiento estatal en el tema con la función de administrar colegios.
Esta ministra era una buena carta, pero no tiene el tiempo ni espacio para este debate, que me consta le interesa. Está lidiando con vándalos en paro, parlamentarios díscolos y profesores que defienden sus propios intereses antes que la educación de que son responsables.
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Fuente: La Segunda
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Educación para creatividad y liderazgo
Entre los requisitos que están pidiendo las grandes empresas a los aspirantes a ocupar los más importantes puestos ya no son un amplio curriculum, altas calificaciones ni los estudios en las mejores universidades.
Lo que están pidiendo es creatividad, el liderazgo, visión.
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Creatividad Y Liderazgo, Dos Materias Necesarias En La Educación