Del conocimiento experto a la sabiduría colectiva
Las consecuencias del fenómeno de la revolución tecnológica han sido comentadas en muchos tonos (optimistas, neutros, pesimistas, etc.) y han cubierto al parecer todos los ámbitos del quehacer humano, tanto en su entorno personal como en las interacciones sociales. Parece ser que existen unos relativos consensos sobre los efectos de la masificación de las tecnologías de información y comunicación (TICs) en ámbitos de tanta visibilidad como los medios masivos de comunicación, la participación ciudadana y la actividad política.
Aunque con menor convergencia interpretativa, también el área de la educación, en todos sus niveles, está siendo todavía objeto de las transformaciones de hecho (y espontáneas) derivadas del uso de estas tecnologías. Pero había todavía un campo que explorar: el efecto de las TICs en el conocimiento de los expertos y de cómo el conocimiento experto es utilizado en esta Edad de la Información. Lo primero que leo sobre esta materia se lo debo al consultor Marcelo Lasagna, que escribió este sólido artículo en el diario La Nación, de Santiago, que para facilidad de consulta lo reproduzco a continuación.
EL IMPACTO DE LO NUEVO
Del conocimiento a la sabiduría
El salto a la sabiduría o inteligencia colectiva es y seguirá siendo uno de los grandes temas del conocimiento en este siglo. Cómo gestionarla es una tarea a la que se deberán dar respuestas creativas.
Por Marcelo Lasagna, mlasagna@catenaria.cl
Jueves 3 de julio de 2008
Leyendo una entrevista a Hiroshi Tanaka -filósofo, ingeniero, emprendedor y consultor organizacional- quedé gratamente perplejo frente a su afirmación de que "la sociedad del conocimiento es aquella en la que el conocimiento deja de tener valor". Vaya balde de agua fría para quienes pensamos que el conocimiento es el factor clave desde el que se impulsa el devenir de la sociedad actual.
El planteamiento de Tanaka es que gracias al desarrollo y la utilización de las TIC, el acceso al conocimiento se logra con rapidez y sin dificultad. Basta con un sencillo clic y ya está. Ante este alto nivel de accesibilidad, el conocimiento experto se hace prescindible.
Por otro lado (esta es una reflexión personal), a raíz del cambio permanente del mundo en el cual vivimos, el conocimiento experto no acaba de dar cuenta a cabalidad de aquél y, en consecuencia, existe un alto riesgo de obsolescencia. Todo cambia tan rápido que las antiguas respuestas no nos sirven. Se necesitan otras nuevas ante problemas emergentes y el conocimiento experto se apoya en sistemas de respuestas adquiridas, por lo que no siempre logra armonizar con la realidad dinámica.
Acceso permanente y rápido, más riesgo de obsolescencia, es la combinación perfecta para pensar que el conocimiento experto ha quedado fuera de foco, transformándose en un commodity más. Pero el mundo 2.0 de personas y organizaciones activas, participantes y exigentes, principalmente por las TIC, está promoviendo la emergencia de sabiduría colectiva a partir de ideas surgidas de las interacciones entre personas. Tanaka dice: "Si formulas una pregunta en una comunidad, las respuestas que se obtienen pueden llegar a ser mucho más valiosas que las de los expertos".
Estas comunidades de personas están dentro y fuera de las organizaciones y las hacen confluir intereses comunes vinculados tanto a sus tareas profesional-laborales como a cuestiones relacionadas con el ocio. Me interesa detenerme aquí: ¿cómo se genera la inteligencia colectiva?
La respuesta más evidente es que se crea desde la interacción entre personas.
Es así. Como nunca en la historia de la humanidad, vivimos un entorno inmensamente rico y denso de conexiones y complejidad. Pero, y aquí recordemos la alerta que hiciese Zygmunt Bauman, en la sociedad actual el entramado social es volátil, ligero y muy desarticulado debido a la deriva individualista. No toda conexión, por consiguiente, es necesaria u obviamente generadora de sabiduría.
Para que la inteligencia colectiva emerja y se cree, se necesitan desde mi personal concepción al menos las siguientes condiciones secundarias:
Primero, personas con capacidad de moverse en un entorno de libertad. Para que haya ideas debe haber personas dispuestas a la creatividad. Pero no basta con las personas. Éstas deben estar en un entorno de confianza y motivación que alinee sus emociones con las de la organización. Confiar en la capacidad de las personas es una condición necesaria para generar inteligencia colectiva.
En segundo lugar, las personas deben desarrollar ciertas aptitudes para la generación de sabiduría. No basta el simple estar y decir. Es necesario estar instalado en el juicio crítico y como diría Margaret Weathely "la única manera de ver mejor la complejidad es preguntándole a otros sobre sus perspectivas y sus experiencias". Esto es ser curioso y en especial estar dispuesto a saber escuchar. La inquietud que estimula la curiosidad y la capacidad de estar en el otro mediante el escuchar, facilita los procesos de interacción y la generación de ideas innovadoras.
Tercero, la organización debe diseñarse para fomentar y aprovechar las interacciones. Hasta donde sé, las comunidades de práctica (CoP) son el ecosistema idóneo para la creatividad y la sabiduría. Son un espacio de encuentro entre personas con intereses y objetivos comunes que interactúan en pro de la generación, intercambio y asimilación de experiencias en áreas de aplicación específicas, con objetivos bien definidos.
El desafío es crear en nuestras organizaciones, pensadas para fabricar productos en serie, espacios que alberguen a los knowledge workers y proveer instancias catalizadoras para las nuevas ideas de las cuales depende la sostenibilidad (sobrevivencia) de la organización. La inteligencia colectiva crece en entornos abiertos. Un bucle cerrado no garantiza el crecimiento y la renovación de la sabiduría.
Las organizaciones deben constituirse en ecosistemas relacionados de manera activa con su entorno, llámense clientes, proveedores, competidores, etc. La relación entre cada uno de estos actores es clave para la empresa actual si se desea generar atributos adaptativos que se traduzcan en competitividad. Por ello, el principal componente de la competitividad del futuro es paradójicamente la colaboración.
El salto a la sabiduría o inteligencia colectiva es y seguirá siendo uno de los grandes temas del conocimiento en este siglo. Cómo gestionarla es una tarea a la que el management deberá dar respuestas creativas. Citando a T.S. Eliot: "¿Dónde está la sabiduría que perdimos con el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que perdimos con la información?".
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Fuente: La Nación.cl

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