El establishment reniega de los sistemas abiertos
La contradicción fundamental de nuestra "sociedad de la información": El establishment político-económico contra los innovadores de todo tipo.
¿Por qué las empresas no se abren?
Por Julen Iturbe
Me cuesta sangre, sudor y lágrimas convencer acerca de los beneficios de los modelos abiertos de gestión en las empresas. Claro que como me decía hace unos días Lander Beloki, la explicación puede ser sencilla: la mayor parte de los directivos de (supuesto) éxito han alcanzado el lugar que ocupan sin utilizar planteamientos abiertos. Así que: "chaval, yo he llegado aquí con mucho esfuerzo y trabajo y no me ha hecho falta toda esa parafernalia que quieres venderme; así que no vengas ahora a contarme chorradas". Rotundo argumento.
Las empresas, los centros tecnológicos o las universidades han vivido de explotar su conocimiento. Esta es la versión optimista. Ya se han dado cuenta de que el conocimiento es relevante. Por ello lo han protegido: es su tesoro. Y los tesoros se guardan a buen recaudo, manteniendo los secretos bajo siete llaves y con juramento de callar para siempre. Los tesoros valen porque están escondidos.
La sociedad, por su parte, refuerza esos comportamientos. Dime lo que patentas y te diré cuánto de bien trabajas el conocimiento. No medimos lo que licencias de forma abierta, porque seguramente que eso será de escaso valor. ¿Por qué si no lo ibas a liberar? Así que actúa de fondo todavía otro paradigma perverso: lo abierto y gratis vale menos, es de peor calidad que lo caro y protegido. Lo queramos o no, ese es el modelo.
Ya no me hago mala sangre con estas cosas. Son como son y disfrutamos contraargumentando.
María Pérez ptqk, Ramón Sangüesa, Juan Freire, Aitor Bediaga, David Sánchez, Loretahur, Txipi, Ketari Nireblog, M@k, personas del Servicio de Innovación de la Diputación Foral de Bizkaia, Iñaki y Alberto de Administraciones en Red, nuestro colectivo de Aprendices, la filosofía que da soporte al trabajo de todas las empresas que trabajan con software libre, las ideas de Von Hippel, Chesbrough o Leadbeater, mi humilde caso de compartir materiales de trabajo, el espectacular caso del Open Course Ware del MIT. Todo esto parece que es una mierda pinchada en un palo comparada con las actitudes arraigadas en quienes están en la cúspide de las organizaciones de este planeta.
Somos inmensa minoría, por mucho que queramos pensar lo contrario.
Para hacer un ejercicio de empatía y buscar argumentos que nos ayuden a mover las cosas, quizá sea bueno colocar los obstáculos que más habitualmente escucho. Y pido ayuda para desmontarlos.
En el papel de abogado del diablo aquí están los 10 argumentos por los que las empresas no se abren:
1. Estoy donde estoy y he triunfado con trabajo duro, con mi sacrificio, y no me ha hecho falta nada de esto que me cuentas, ¿lo entiendes?
2. En mi sector no tiene sentido: aquí la confidencialidad es una exigencia del cliente. Eso es para unos pocos sectores.
3. ¿Cuántas empresas de éxito conoces, en mi sector, que trabajen con modelos abiertos?
4. Mi gente no se siente cómoda abriendo su trabajo. Si lo hago, voy a ver cómo sufren porque necesitan seguridad y saber que no tienen el aliento de millones de personas en su cogote; necesitan esa seguridad para rendir bien.
5. Somos unos irresponsables si colocamos en el mercado información que no es veraz porque aún estamos trabajando con ella como materia prima. No tiene sentido abrir lo que está en curso porque aportaría más confusión que otra cosa.
6. Si tan positivos son los modelos abiertos, ¿por qué no son norma y no la excepción, como ocurre ahora?
7. Tengo demasiado trabajo sobre mi mesa y de suficiente relevancia como para que lo que me planteas, que pudiera ser analizable, tenga prioridad. Antes tengo que preocuparme por otras muchas cosas más relevantes, incluyendo devolver valor a mis accionistas.
8. Si abrimos contenidos, ¿de dónde nos vienen los ingresos? Quizá incluso la sociedad va a asignarnos menos valor. Porque lo gratis, tú ya lo sabes, vale menos en una sociedad que asigna valor en función del precio.
9. Ya tuvimos problemas relacionados con la seguridad. La protección de datos (incluyendo, sobre todo, los personales) es un valor que la sociedad persigue. En nuestra empresa queremos ser escrupulosos en el respeto a esa protección. No quiero riesgos ahí.
10. Si me demuestras cómo impacta tu modelo abierto en mi cuenta de resultados, empezamos a hablar. Si no, por favor, déjame, que tengo mucho que hacer.
¿Cómo rebatimos argumentos?
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Fuente: Consultoría artesana en red

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