Decidir el inicio de un emprendimiento es una decisión estratégica que tiene profundas connotaciones personales y familiares, porque no solamente se está decidiendo acerca del uso del tiempo personal, sino que, además del volumen de recursos que se comprometerán en la partida, los posteriores compromisos financieros influirán inevitablemente en la economía de todo el grupo familiar. Y no hablamos sólo de un emprendimento no exitoso. Posiblemente ocurra la paradoja de que el nuevo negocio, mientras más éxito tenga, mayores esfuerzos demandará al emprendedor. Dicho esto, es válido, entonces, dedicarle un tiempo a evaluar la asociación con una tercera persona.
Marketing para Emprendedores - El temor a asociarse
Posted by CEO mkt on Junio 2nd, 2008
Naturalmente, las personas tendemos a relacionarnos. Lo mismo ocurre en el mundo de los negocios. Y en especial, cuando necesitamos arrancar, o crecer, necesitamos de otros, de su conocimiento, o de sus recursos
Y estos recursos que generalmente son económicos, en general son mucho más que esto, ya que un socio puede agregar su capital intelectual (know how) y capital social (redes de contactos) a los aportes dinerarios que realice.
Sin embargo, los emprendedores suelen pecar de dos aspectos que suelen frenar su desarrollo y posibilidades de crecimiento, obstaculizando posibles asociaciones con personas u organizaciones que podrían potenciar su emprendimiento: Uno es el temor o la resistencia a asociarse. El otro es el “enamoramiento” en su producto o servicio.
Ambos si bien tienen en muchas ocasiones justificaciones reales y una base (aparentemente) racional -en el primer caso- y emocional en el segundo, se convierten en piedras grandes en el camino del desarrollo futuro emprendimiento. En esta ocasión, nos referiremos al primero de los aspectos mencionados: La Asociatividad.
La Asociatividad es uno de los pilares para la actividad emprendedora, entendiendo por asociatividad no solo por su significado legal-societario, sino fundamentalmente por su aspectos actitudinales y culturales.
Asociarse con otra/s persona/s o empresas tiene ventajas innegables para un emprendimiento, generalmente en términos de aporte de capital financiero (dinero), capital social (redes y contactos de negocios) y capital intelectual (Know how).
Pero existe en la mayoría de los emprendedores locales una resistencia cultural a asociarse con otros, posiblemente por experiencias previas (aún fuera de los negocios) pero sobre todo por la permanente sensación de “inseguridad jurídica” y corrupción generalizada que se ha desparramado y dejado bajo manto de sospecha a toda la sociedad.
Pero como ocurre con muchas cosas, terminan pagando “justos por pecadores”. Y el emprendedor puede perder una excelente oportunidad para darle mayor escala a su negocio, o bien potenciarlo y acelerarlo para una rápida inserción en el mercado. Entre los temores más frecuentes que sufren los emprendedores están las siguientes ideas:
“Me van a…
“copiar el producto/la estrategia/los procesos/ , etc,”
“copar el poder de decisión”
“meter gente de su confianza”
“obligar a cambiar el rumbo estratégico”
“forzar a venderles toda la empresa”
“dejar trabajando solo a mi y ellos se llevan parte de la ganancia”
“cuestionar todo lo que hice hasta ahora y obligar a cambiar todo”
“terminar robando dinero, haciendo quebrar, etc… “
Detrás de lo que decimos (o pensamos) cuando queremos justificar nuestras precauciones, subyacen motivaciones que no salen a la luz directamente. Veremos que ocurre en este caso y que acciones son las adecuadas para tomar resguardos en forma racional
Si analizamos con cuidado los temores finales de la lista anterior, lo que un emprendedor está viendo como eventuales amenazas, pueden llegar a ser en algunas de estas afirmaciones oportunidades de mejora sustanciales, que la visión imparcial de alguien ajeno al negocio puede proponer y hasta ejecutar. Por ejemplo si hay que cambiar el rumbo estratégico, aportar conocimiento para la toma de decisiones, etc.
Pero además del temor a las probables consecuencias negativas, que de hecho pueden ocurrir cuando se selecciona en forma inadecuada a un socio, existen otras resistencias más vinculadas al ego o a aspectos emocionales que a hechos fácticos, como ser:
· No querer compartir el poder de decisión.
· Evitar intercambios de opiniones.
· Haber aprendido a no confiar en nadie.
· Apego al emprendimiento como fundador, sintiendo que otro me “va a tocar mi creación”.
· Inseguridad para las relaciones interpersonales.
· Sentirse superior al otro, como dueño y hacedor del negocio.
Podemos sugerir entonces al emprendedor o empresario una suerte de check list con criterios de evaluación útiles para decidir si asociarse o no, de modo tal de reducir el riesgo externo e “interno” para su decisión futura.
· Conocer los objetivos del posible socio.
· Chequear sus antecedentes laborales, profesionales, comerciales, etc.
· Analizar “muestras de conducta”, verbal y no verbal. Si cumple lo que dice, si respeta plazos, etc.
· Evaluar que es o que van a darnos a cambio de la participación societaria que cederemos.
· Sentir el “feeling” que experimentamos personalmente con el potencial socio.
· Estudiar las características de la personalidad del socio que puedan inquietarnos.
· Evaluar si nuestras propias características personales y emocionales que impactan en nuestra actividad laboral son compatibles con las de nuestro potencial socio.
Luego de hacer este análisis, sumando nuestra percepción intuitiva sobre la situación podremos tener elementos sólidos como para saber si seguimos avanzando en el camino asociativo, o si deberemos evaluar nuevas personas en tal sentido.
En conclusión, la decisión de asociarnos debe cumplir con criterios racionales, razonables y lógicos por un lado, pero también con nuestras capacidades emocionales, que frecuentemente terminan poniendo luces rojas cuando nuestro juicio inicial había dado la luz verde.
Fuente: Lic. Kertesz - emprendedoresnews.com
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Fuente: Blog Marketing

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Estimado Manuel
Su texto ha sido muy claro, pero sobretodo util. Muchas veces la decision de emprender es dificil, hay muchas personas que la palabra "riesgo" les aterroriza. Ahora sumado, a como ud. señala el prototipo de persona que no confia en el resto , la asociatividad se vuelve poco probable, como tambien el emprendiento.
La clave de emprender es no perder el entusiasmo, todos cometemos errores, podemos equivocarnos con la estrategia, con el socio, etc, pero lo importante es aprender de ellos, perfeccionarse. Eso se aplica no solo al emprendimiento , a la vida en general tambien.
Lo fantastico del error es que nos enseña, y nos perfecciona
Un saludo Cordial y muchas gracias por compartir su buen texto..
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Grupo Aurum
Respaldo Legal para Emprendedores