En
mis tiempos de estudiante universitario, el profesor de
Psicología Social nos comentaba, (off the record, off
course), que las dictaduras, como las que sufríamos
entonces, eran capaces mediante sus aparatos
propagandísticos de apagar o anestesiar el pensamiento
crítico de los ciudadanos, haciéndolos proclives
a aceptar cualquier falacia propalada por los "líderes".
Pero además
decía que en democracia, en ocasión de las
intensas rivalidades entre los candidatos a una elección,
las avalanchas publicitarias llenas de falsas promesas de un futuro
esplendor, que consideran al elector como mero pordiosero dispuesto a
entregar su voto a quien le ofrezca más prebendas,
también generan un ambiente de irracionalidad colectiva que
se traduce finalmente en la elección de muchos personajes de
dudosa calidad ética e intelectual a cargo de legislar y de
administrar el estado.
Considerando que ya hay
evidencias de que comienzan las irracionalidades de un nuevo y repetido
período de campañas electorales, es conveniente
tener a la mano un recordatorio que nos permita mantener la
independencia de criterio. La persona que piensa
críticamente tiene un propósito claro y una
pregunta definida. Cuestiona la información, las
conclusiones y los puntos de vista. Se empeña en ser claro,
exacto, preciso y relevante. Busca profundizar con lógica e
imparcialidad. Aplica estas destrezas cuando lee, escribe, habla y
escucha, en su vida personal y en su desempeño profesional.
Pero quien mejor nos puede
orientar es el consultor y académico José
Enebral en el siguiente artículo:
El
pensador crítico
Por
José Enebral Fernández
El
pensamiento crítico es un pensamiento de excelencia, abonado
a la objetividad y el rigor; un pensamiento de alta calidad que
contribuye a la efectividad profesional. Para Richard Paul
y Linda Elder, y a este fin, nuestro pensamiento
habría de dotarse de independencia, integridad, humildad,
empatía, imparcialidad, entereza, perseverancia y
subordinación a la razón. El pensador
crítico es por lo tanto humilde y precavido, aunque
exigente, audaz y valiente; es perspicaz, agudo y penetrante, casi como
el del famoso personaje de Arthur Conan Doyle.
El pensador
crítico es además tenaz y perseverante, aunque
abierto y razonable; es independiente e íntegro, sin
olvidarse por tanto de la ética en el manejo de la
información; es justo, imparcial, sin dejar de ser flexible
y empático. De este modo nutrimos nuestra objetividad, y nos
aproximamos a las realidades (que aún así se nos
escapan, empero, en alguna medida).
También, para
contribuir a definir el concepto, podemos referirnos a un
párrafo de The Delphi Report (1990), de
la American Philosophical Association:
"El pensador
crítico ideal es habitualmente inquisitivo, bien informado,
de raciocinio confiable, de mente abierta, flexible, justo en sus
evaluaciones, honesto en reconocer sus prejuicios, prudente para emitir
juicios, dispuesto a reconsiderar las cosas, claro con respecto a los
problemas, ordenado en materias complejas, diligente en la
búsqueda de información relevante, razonable en
la selección de criterios, enfocado en investigar y
persistente en la búsqueda de resultados que sean tan
precisos como el tema/materia y las circunstancias de la
investigación lo permitan".
Ésta y otras
declaraciones impulsaron el conocido como "critical thinking movement".
Al referirnos a los
pensadores críticos estamos haciéndolo, por
consiguiente, a quienes piensan con esmero, asegurando la validez de
cada inferencia, dudando de su propia percepción de las
realidades y cuestionando también el rigor y el
propósito de cada información, antes de darla por
buena: son personas que, con la información, se muestran
exigentes y aun, en cierto modo, desconfiadas. Dicho esto, ya se
verá que estamos ante una facultad muy deseable en la Sociedad
de la Información. No podemos convertir la
información en conocimiento sin comprobar su solidez e
interpretarla debidamente.
No cabe, por consiguiente,
confundir o fundir el pensamiento crítico con la criticidad
compulsiva, ni con el escepticismo. Comparemos estas descripciones.
| El individuo crítico (como estereotipo): | El pensador crítico: |
| - Busca
defectos, fallos. - Presenta actitud negativa. - Cree poseer buen juicio. - Se precipita en las inferencias. - Genera desconfianza e inseguridad. - A menudo tiene reproches. - Ve lo malo. - Identifica fracasos y culpables. - Denota insatisfacción. - Admite todo lo que avala sus juicios. - Se basa en sus modelos mentales. - Se muestra terco e inflexible. |
- Busca
verdades. - Presenta actitud exploratoria. - Quiere poseer buen juicio. - Lentifica las inferencias. - Genera confianza y seguridad. - A menudo tiene dudas. - Acaba viendo lo oculto. - Identifica causas y consecuencias. - Denota curiosidad. - Contrasta toda la información. - Es consciente de sus prejuicios. - Es flexible, razonable e íntegro. |
Para asumir el liderazgo de
nuestra trayectoria profesional, hemos de cultivar este modo perspicaz
y juicioso de pensar. Cuando damos por buenas las síntesis o
conclusiones de los demás, estamos cediendo protagonismo y
renunciando a nuestra plenitud de seres humanos. Sin duda, la
independencia en el pensar -el pensamiento crítico-
constituye un valor cardinal, especialmente en quienes han alcanzado
suficiente grado de desarrollo personal y profesional; no hablamos de
sumarse a corrientes críticas ni de militancias opositoras,
sino de controlar nuestro pensamiento, de desplegar un control de
calidad.
En un libro reciente, Eduardo
Punset nos dice: "Probablemente, el gran salto evolutivo
entre los homínidos se produjo el día en que uno
de aquellos seres fue capaz de intuir lo que estaba cavilando otro
miembro de su grupo. Saber lo que estaba pensando su interlocutor le
permitió ayudarlo" o manipularlo. Esta tendencia a convencer
a los demás de nuestras propias opiniones o a intentar
manipularlos parece no haberse interrumpido desde entonces?. Punset
destaca aquí la necesidad del pensamiento crítico
en todos nosotros, para neutralizar los intentos de
manipulación que padeciéramos, ya fuera oralmente
o por escrito.
Se trata de un modo de
pensar reflexivo y penetrante, esmerado e indagador, riguroso e
independiente, que busca la verdad. Resulta inexcusable en la
percepción de las realidades del entorno, incluida la
realidad propia, para conocernos mejor a nosotros mismos. Pero sin duda
necesitamos igualmente el pensamiento crítico para evitar
falsos aprendizajes, evaluar la información con mayor
acierto, abrir nuestra razón a nuevas consideraciones,
abordar la complejidad, dar en el hito (o dar en el clavo) y llegar a
mejores síntesis y conclusiones.
Estamos apuntando a la
calidad en el pensamiento ―y en el aprendizaje―, lo que refuerza
nuestra efectividad e incluso nuestra calidad de vida.
Autor: José
Enebral Fernández
Fecha de
publicación: 04/03/2008
12:48:38, en Sappiens.com
José Enebral es
consultor sénior de Nanfor Ibérica
joseen@nanforiberica.com
................................
Fuente: Sappiens
Ilustración: Sócrates
Imaginactivo
- Atina Chile
- Villarrica
Cultural - EcoVillarrica





















Pensamiento crítico en clase
27 de mayo de 2010
27 ideas para desarrollar el pensamiento crítico en clase
2) Utilice preguntas guía.
3) Aplique una prueba corta de cinco minutos al comienzo de cada clase.
4) Utilice presentaciones multimedia.
5) Simultáneamente con la enseñanza de la materia, enseñe principios de pensamiento crítico.
6) Fomente el que sus estudiantes se conozcan entre ellos.
7) Escriba los nombres de los estudiantes en tarjetas y pregúnteles a todos, no solamente a los voluntarios.
8) Fomente el pensamiento independiente.
10) Hable menos para que los estudiantes piensen más.
11) Sea un modelo.
12) Utilice el método socrático para plantear preguntas.
13) Fomente la colaboración.
14) Trate de usar la enseñanza en pirámide.
15) Pida a sus estudiantes que redacten ejercicios de pre-escritura.
16) Asigne tareas escritas que requieran pensamiento independiente.
17) Pida que los estudiantes que evalúen los trabajos de los demás.
19) Organice debates.
20) Solicite a sus estudiantes escribir diálogos constructivos.
21) Solicite a los estudiantes que expliquen tanto su propósito como su tarea.
22) Estimule a los estudiantes para que determinen el paso a seguir.
23) Pida a los estudiantes que documenten su progreso.
24) Descomponga proyectos grandes en partes más pequeñas.
25) Fomente el descubrimiento.
26) Fomente la auto evaluación.
27) Enseñe aplicaciones útiles.
a) ¿Qué es una válvula? b) ¿Cuál es la diferencia entre una vena y una arteria? c) ¿Qué es colesterol? ¿Por qué tener niveles de colesterol elevados es peligroso para la salud de una persona? d) Dibuje un corazón, identifique cada parte y explique cómo funciona dentro de la actividad total del corazón. e) Anote cinco funciones del sistema circulatorio y explique cómo se realiza cada una. f) Explique cómo la sangre se mantiene a una temperatura constante. g) Usando ejemplos, defina e ilustre el principio de “homeostasis”. ¿Qué procesos corporales están regulados por este proceso?
Utilice el material como apoyo concreto para desarrollar pensamiento crítico. Por ejemplo, al hablar de la Revolución Americana, pida que los estudiantes comparen el punto de vista de los colonos con el del gobierno británico de manera imparcial. Las siguientes preguntas guía pueden utilizarse para lograr que los estudiantes piensen más profunda y críticamente sobre la tarea asignada:
a) ¿Cuál fue el propósito de la revolución? b) ¿Cuál era el concepto de libertad de los colonos? c) ¿Por qué los británicos no permitían que los colonos se separaran del Imperio Británico? d) ¿Qué suposiciones tenían cada una de las partes? e) ¿Qué evidencia citaron los colonos para concluir que eran tratados injustamente? ¿Era correcta esa evidencia? ¿Estaba prejuiciada? ¿Se dejaron por fuera datos importantes? f) ¿Cuáles fueron las consecuencias inmediatas y a largo plazo de la Declaración de Independencia?
Las preguntas de los exámenes se deben basar en estas preguntas guía para asegurar que los estudiantes piensen sobre ellas y, quizás, hasta las discutan fueran de la clase. Durante la lección, los estudiantes aprenderán elementos de razonamiento además de Historia Americana. Aprenderán además, algunos elementos de cómo pensar imparcial y objetivamente sobre la historia de los EE.UU.
Plantee a sus estudiantes un problema que requiera algo de pensamiento independiente y tenga varias posibles soluciones. Pídales que escriban las soluciones en un papel. Luego, divida la clase en grupos de tres o cuatro y solicíteles compartir con el grupo lo que contestaron. Posteriormente, pida a cada grupo que utilice las mejores ideas de cada integrante y escoja unapersona para que comunique la solución conjunta al resto de la clase. De esta manera todos los estudiantes participan en:
1) deducir la solución del problema, 2) comunicar su solución a los demás, 3) obtener retroalimentación de los demás, 4) llegar a una solución más adecuada del problema y 5) en ocasiones hablar frente al resto de la clase sirve de práctica parahablar en público.
Así que, usted debe fomentar que sus estudiantes se escuchen consistente y cuidadosamente. Una manera de lograrlo es pedirle con frecuencia a algún estudiante que repita lo que otro estudiante acabó de decir. ¡Esto los mantendrá alerta! Otra táctica que fomentamos para promover la escucha cuidadosa consiste en dividir la clase en parejas y hacer una pregunta controversial. Los miembros de la pareja comparten sus opiniones con su compañero y justifican sus posiciones. Los dos escuchan con cuidado y luego repiten, pero en sus propias palabras, todo lo que les dijo el compañero. Los primeros en hablar pueden señalan cualquier malentendido de los puntos de vista que expresaron.
Las mentes de las personas se desenfocan durante los discursos largos y por eso se les escapa mucho de lo que se dice. Fragmentar las conferencias largas da la oportunidad a los estudiantes de ser más activos y también, de asimilar y pensar sobre lo que escucharon. Mentalmente es más fácil digerir pedazos pequeños que grandes. Y, al unir percepciones, los estudiantes a veces pueden corregir los malentendidos de los demás antes de que éstos los asimilen completamente. Pedirles que informen lo discutido entre ellos le permite al maestro corregir cualquier malentendido.
asimilarlo.
Pida que los estudiantes discutan una pregunta o problema en parejas para llegar a un consenso. Luego pida a cada pareja que se junte con otra hasta llegar a un consenso. Entonces dos grupos de cuatro se juntan y así sucesivamente. Esta es una técnica excelente para involucrar a cada estudiante y desarrollar su confianza para exponer sus ideas a sus pares. No es difícil para ellos hablar con otro estudiante, y una vez que han expresado y aclarado sus ideas, no es tan difícil hablar en grupos de cuatro, ocho o dieciséis. Esto no sólo enseña a cada estudiante a participar, sino que las ideas de los estudiantes forman parte del esfuerzo grupal como un todo. Es una manera de ampliar tanto la variedad como la evaluación de las ideas. Cada vez que se agrandan los grupos, una idea recibe más escrutinio. Los estudiantes se dan cuenta que la idea necesita modificarse. Así, con cada paso la idea mejora en calidad.
Los estudiantes tienden a trabajar más cuando saben que sus compañeros de clase van a ver su trabajo. Tienen mayor motivación para dar lo mejor de sí mismos cuando tienen “un público real”. También, tienden a tomar los comentarios y sugerencias más en serio, en lugar de atribuir la crítica a la arbitrariedad del maestro. Pero quizás la ventaja más importante es para los estudiantes que realizan la evaluación. Estos ganan mucho en la apreciación de los criterios que sustentan lo que es un buen trabajo, al aplicarlos a trabajos que no son propios. Cuando justifican o explican sus comentarios y sugerencias, están obligados a argumentar esos criterios explícitamente.
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