Las
disquisiciones que anteriormente he escrito acerca del modelo de
autoritarismo/servilismo, (en instancias como gobierno/ciudadano,
candidato/elector, guaso/china) han quedado pálidas e inofensivas
frente a este poderoso artículo de Ignacio Jaramillo donde usa
precisos términos científicos para "chupar el..." y "lamer la..." para
identificar y contextualizar el quizás creciente fenómeno del acoso
laboral, o mobbing, que le permite a algunos pocos sentirse más poderosos a costa de que muchos otros se sientan humillados.
-Manuel
Fellatio y Cunnilingus como Prácticas de Gestión Organizacional
Por Ignacio Jaramillo
Hace un par de meses, ya enuncié esta idea. Vamos a su desarrollo y devenir entonces...
Las
organizaciones fundamentan su existencia en que 2 son más que 1; nos
reunimos, hacemos alianzas, creamos espacio y tiempos de trabajar con
otros, para alcanzar algo que solos, en forma individual no podríamos
hacerlo. Llámese organización a un club deportivo, a una empresa, a una
ONG, a una fundación, etc.
Todas las organizaciones tienen
diversas metas y objetivos y para ello establecen mecanismo de
diferenciación (especialización) y de integración (liderazgo, trabajo
en equipo, comunicación); sus integrantes se comprometen a realizar
ciertas funciones utilizando para ello sus competencias, talentos,
habilidades y, cambio obtienen ciertos beneficios. No abordaré en este
post el tema de las habilidades y competencias, ni si las retribuciones
son equitativas y proporcionales. Esto será tema de otro escrito.
Cada
quien puede valorar si la práctica de sexo oral tiene algún beneficio,
placer, gozo en su vida personal. Sin embargo, linkeando la mundo
organizacional, sin duda que significa una práctica donde las
relaciones humanas son asimétricas. El que "da, hace" fellatio y
cunnulingus, está validando el poder personalizado* del que "lo recibe"
*
Nota: El psicólogo David McClelland, precursor de los modelos de
competencias laborales, estudió la motivación humana. En sus trabajos,
pudo distinguir 3 tipos: afiliación, logro y poder. Esta última la
subdividió en poder socializado y poder personalizado. En el primer
tipo, existe la necesidad de ayudar a los demás a sentirse más fuertes
y más capaces. En el segundo, la necesidad que satisface es la ser
fuerte e influir en los otros, haciéndoles sentir débiles.
Cuando
validamos a los demás de esta forma, lo hacemos por temor a perder
nuestro trabajo, por miedo a las represalias, por una autoestima
replegada. Alguno de ustedes podrá contra argumentarme, a veces no
podemos elegir. Las elecciones no siempre son blanco o negro; algunas
veces son gris claro, gris oscuro. Los esquimales distinguen 5.000
matices de blanco en la nieve.
Personalmente, creo que siempre
podemos optar, aunque las alternativas disponibles sean "negativas": "Ó
uso mi lengua, labios y boca ó, pierdo mi trabajo" Ninguna de las dos
nos agradan, pero qué es peor. Sí, si se... hay una familia que
mantener, pagar cuentas, etc. A veces las decisiones no tienen porqué
ser inmediatas, pero uno entonces debe procurar construir una solución
"más digna" en el tiempo (buscar otro empleo, crear una microempresa,
etc.), porque lo otro es autoengañarse y decir "la otra persona me
obliga a..."
Sin duda, "quien recibe", quien goza que le
practiquen sexo oral, organizacionalmente hablando, está haciendo uso
de su poder personalizado. Curiosamente he escuchado a dos personas,
que no se conocen entre sí, de las fuerzas armadas decir: "Autoridad
que no abusa pierde prestigio".
Creo que esta es una práctica
más común en nuestro curioso, diverso, heterógeneo mundo
organizacional. El degradar a otro y el dejarse degradar se elaciona
con la "imposibilidad" impuesta y autoimpuesta de conseguir las metas y
objetivos por otros medios más "sanos" y rentables. Sin juzgar a nadie,
sólo algunos ejemplos:
- Aprobar un contrato a cambio de....
- Ofrecer favores a cambio de que te aprueben el contrato
- Aceptar un cargo mayor a cambio de...
- Postularse a un cargo, ofreciendo...
Etc., los ejemplos pueden multiplicarse infinitamente.
Una forma distinta es decir:
-
"Apruebo el contrato, porque creo que cuentas con las competencias
necesarias para brindarnos un servicio de excelencia, que nos apoyará
en la gestión de nuestra organización"
- "Mi organización tiene
la experiencia necesaria para ayudarte a resolver los problemas
organizacionales que presentas hoy; en caso de no cumplir con lo
acordado, te cobraré x porcentaje menos". Etc.
Se puede, se
puede. Alguien dijo: "querer es poder". No es mi intención ser
moralista, ni dictar cátedra de ética, porque me he caído varias veces
en esta piedra, pero creo he sido capaz de levantarme, pedir disculpas
y reparar el daño provocado. Sólo hablo de lo creo hoy; trato de ser
congruente entre lo que digo, siento y hago.
Estimo que si somos
capaces y queremos dejar de lado estas prácticas organizacionales,
podremos recién levantar cabeza, mirar el futuro con mayor claridad y
construir un país mejor para todos. Dignidad ante todo, buen trato y
responsabilidad con los demás. No es necesaria humillar al otro ni
dejar humillarse. Podemos hacer las cosas de otra forma, podemos ser un
país desarrollado, junto con edificar vínculos de hermandad, respeto y
solidaridad.
Enviado por Ignacio Jaramillo el 20/04/2008 a las 17:05
......................
Fuente: Atina Chile
Ilustración: Isis resucitando a su esposo Osiris
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