Pero, en la empresa, ¿a qué llamamos liderazgo?
Ante
la insistencia con que los expertos del management nos hablan de
líderes en las empresas, y los numerosos cursos de liderazgo
que siguen
los directivos, cabe preguntarse si todos damos el mismo significado al
significante.
Por José Enebral Fernández
En
la empresa entendemos el liderazgo de los directivos de muy diversas
formas, y no sorprende que utilicemos tantos adjetivos ―situacional,
transformacional, inspirador, emocional, resonante, transaccional,
relacional, capacitador, carismático, ético, de
servicio, de fusión,
autócrata, demócrata, etc.― para
acompañar el sustantivo. En general,
quizá lo vemos más como posición que
como relación. El primer caso,
posición, apuntaría a una forma renovada de
ejercer la dirección, de la
que diferentes autores nos ofrecen sus modelos; para el segundo caso,
relación, tal vez habría que contar con que los
supuestos seguidores
vieran realmente a sus jefes como líderes.
Seguramente, el concepto de líder que manejan los directivos
no
coincide con el de los trabajadores y, si preguntáramos a
éstos,
algunos podrían señalar, todavía y por
ejemplo, a sus representantes
sindicales. En algún caso, es posible que los trabajadores
expertos (seniors)
prefieran ser vistos como profesionales en sus campos
técnicos y no
tanto como seguidores, empleados, subordinados, colaboradores, coachees
o recursos. No cabe generalizar, pero la economía demanda
mayor dosis
de productividad y competitividad a las empresas, y quizá,
más que
hablar de líderes y seguidores, habría que
hablar, sobre todo, de la
profesionalidad de directivos y trabajadores tras metas empresariales
compartidas.
Algunos modelos de liderazgo parecen querer heredar el negocio que
supuso la Dirección por Objetivos
(DpO) para consultoras y escuelas de negocios, y estamos asistiendo, en
nuestro país, a la difusión de
fórmulas de "dirección por..." tales
como la dirección por misiones, por hábitos, por
conciencia, por
valores, por confianza, por inspiración, por sistemas, por
proyectos...
No obstante, hay sin duda ideas valiosas en todas estas
fórmulas; quizá
se apunta más al sistema de dirección, y no
siempre a relaciones
interpersonales. El hecho es que el término "liderazgo" es
objeto de
diversos usos y lecturas y, con cierta abstracción, puede
estar
viéndose como:
- Posición a la cabeza de la empresa, de un
departamento, etc.
- Tarea del primer ejecutivo, típicamente en un proceso de
cambio.
- Sistema, modelo o estilo de dirigir organizaciones y personas.
- Función de los directivos, complementaria a la de la
gestión.
- Familia de habilidades interpersonales de los mejores directivos.
- Habilidad específica de guiar y energizar a los
demás tras metas comunes.
- Actitud entusiasta, contagiosa e integradora tras un logro colectivo.
Enfocando modelos, en la denominada Dirección por
Hábitos,
que parece rechazar el sistema de DpO (aunque con argumentos muy
cuestionables), parece defenderse que la conducta de los
líderes
resulte ejemplar (prudencia, justicia, fortaleza, templanza...) y que
constituya una referencia para los seguidores; otras
fórmulas ponen el
énfasis en otros elementos, y sin duda cada
organización define su
estilo directivo atendiendo a sus peculiaridades. Pero, en general,
todos vamos a trabajar en busca de resultados u objetivos
empresariales, y quizá no quepa excederse en la
crítica a la doctrina
de la Dirección por Objetivos, aunque no siempre se aplique
este
sistema debidamente.
Desde hace años, en el desarrollo de directivos el
término más repetido ―el más sonoro
buzzword― ha sido tal vez este del liderazgo. Los seminarios y
workshops
que, sobre el liderazgo, se vienen orquestando para el personal
directivo parecen, a menudo, dar a entender que los trabajadores no van
a dar lo mejor de sí mismos si nadie se lo extrae, y puede
que así sea
en algunos casos; pero lo cierto es que, si el lector asiente y como
sugería Drucker, cada persona habría de ser
dirigida de forma particular, e incluso de manera distinta en
función de las circunstancias. El empowerment
auténtico "más allá de la
delegación" parece una de las características
de las empresas del saber y el innovar, y debería
conciliarse con el
liderazgo, caso de insistir en el uso de este polisémico
término en la
economía emergente.
Buscando formas de interpretar el liderazgo, también he
topado con la
idea de manipular, y he encontrado frases como "El líder
perfecto ha
sido Hitler". A la pregunta de cuál es el papel del
directivo dentro de
las empresas, Juan Luis Arsuaga,
reconocido paleoantropólogo, responde: "Manipular. Suena un
poco
descarnado, pero es así...". Añade: "Un
líder es el que tiene capacidad
para conducir a la gente en la dirección que él
quiera. Soy consciente
de que Hitler fue nefasto, pero fue un líder". Arsuaga
apuesta por
subordinados con criterio propio, capaces de pensar por sí
mismos. Creo
que para el prestigioso orador Fernández Aguado, Hitler no
fue un líder sino un alborotador.
En efecto, los defensores del término liderazgo en la
empresa descartan
incluir a Hitler y otros personajes comparables; pero el hecho es que
introduciendo "hitler" y "leader" en Google, aparecen más de
dos
millones de resultados. Por otra parte, de grandes "líderes"
empresariales hemos conocido luego su codicia y su
corrupción, o hemos
comprobado que el destino a que conducían a sus seguidores
era una
organización en alto grado jibarizada (extraordinariamente
reducida).
En definitiva y sin extenderme más, querría
destacar la necesidad de
nuevas formas de dirigir personas, atendiendo a las realidades
emergentes en la economía; pero deseaba también
unirme a quienes ven
con reservas la aparición de sucesivos modelos de liderazgo
y
seguidismo. Insisto: temo que al hablar de liderazgo en la empresa, no
sepamos exactamente de qué estamos hablando.
Sí parece quizá más en
sintonía con la economía emergente lo que
llamaríamos autoliderazgo:
el liderazgo o protagonismo de uno mismo tras sus logros profesionales.
Cada organización es obviamente soberana, pero si buscamos
profesionalidad en las personas, quizá debamos revisar
términos como
seguidores, subordinados, colaboradores, recursos (humanos)...
La profesionalidad implica saber qué hay que hacer y cómo hacerlo, y el hacerlo con esmero y disciplina, sin que nadie nos esté dando instrucciones ni ejemplo: sin duda, una exigencia de la economía del siglo XXI. El lector tiene la palabra.
José Enebral Fernández
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Fuente:
winred.com
Foto: Líder
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Liderazgo. ¿se nace o se hace líder?
Liderazgo. ¿Una persona, nace o se hace líder?
Publicado en Agosto 3, 2010 by Octavio Ballesta
Mucho se ha debatido en torno a si el liderazgo es un atributo innato a escala individual, con el cual ciertas afortunadas personas nacen, o si por lo contrario, este puede ser adquirido, reforzado y perfeccionado cuando todo profesional tiene el potencial de asumir exitosamente el rol de un líder, si y solo si, este tiene acceso a las oportunidades laborales necesarias, ha tenido interacciones decisivas con terceros, y ha accedido a la formación académica apropiada, de modo de facilitar la expresión plena de su potencial de influir a otros, y tomar decisiones de riesgo, cuando las circunstancias del entorno así lo ameriten.
Sigue...
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