Música: Escuche ahora, no pague nunca
Me gusta la sección de Tecnología del diario La Nación (cl) porque sus contenidos son pocos pero buenos.
A diferencia de esa sección en otros periódicos donde abunda en exceso noticias acerca de la aparición de sofisticados dispositivos de última tecnología o de las últimas movidas financieras de los ejecutivos top de las empresas top de la industria top, en la Nación aparecen artículos que además de ser novedosos contienen una opinión seria y documentada de algún columnista de prestigio.
Este es el caso del artículo publicado hoy, escrito por Owen Gibson, corresponsal del diario inglés "The Guardian", donde expone el efecto que está teniendo en el mercado de la música el fenómeno de la gratuidad de Internet. (Al final de este post presento varios enlaces a otros artículos publicados anteriormente en Imaginactivo sobre este tema).
Este fenómeno de "la economía de lo gratis" que fué enunciado anteriormente por Chris Anderson en su celebrado artículo "Free! Why $0.00 Is the Future of Business" publicado por la revista Wired el 25 de febrero y que luego, el 1º de marzo, fuera tan bien comentado en su blog por Enrique Dans en "Chris Anderson define el futuro de la red: la economía de lo gratuito".
El artículo original de Owen Gibson se titula "Listen now, pay never" y la siguiente es la versión traducida al castellano publicada por La Nación:
Internet obliga a regalar música
Descargas ilegales cambian modelo de negocios
Con las ventas de CD cayendo en picada y el formato digital que no logra compensar las pérdidas, el concepto de “gratis” es un anatema para las compañías discográficas, pero un llamado a cerrar filas para otros. Internet ha solidificado el mundo de la gratuidad.
Por Owen Gibson
Miércoles 19 de marzo de 2008
Desde el lanzamiento de los comerciales en TV, los televidentes han aceptado que a cambio de ver los anuncios, pueden mirar gratis los programas.
Facilitado en la actualidad por la tecnología que permite a los anunciantes apuntar de manera más precisa y eficaz que nunca a los consumidores, el concepto se está extendiendo. De la música gratis legal a las llamadas y mensajes de texto gratis de los teléfonos celulares, de los juegos en línea que presentan anuncios publicitarios dirigidos a las descargas gratis de películas, una superabundancia de compañías de tipo start-up tienen como objetivo aplicar el mismo principio televisivo.
Cuando en 2002 Google lanzó su programa pay-per-click AdWords, parecía poco probable que para 2008 éste estaría a punto de ganar más dinero que una cadena de televisión. Es un ejemplo que habla del cambio que los expertos en publicidad creen continuará.
Ese cambio es el que Chris Anderson, editor de la revista Wired está explotando con su nuevo libro, llamado simplemente "Free" ("Gratis"). Él sostiene que el poder de lo que es "gratis" desencadenará una revolución en los negocios y en línea, dado que los costos del ancho de banda y almacenamiento se han vuelto insignificantes.
Generación gratis
"Entre la economía digital y el abrazo mayorista del experimento de King Gillette (que vendía máquinas de afeitar por debajo de su costo, para ganar dinero con las cuchillas desechables), estamos entrando a una era en que las cosas gratis serán vistas como la norma, y no como la excepción", dice en Wired (tinyurl.com/yntwek).
Si para algunos esto es un llamado a cerrar filas, para otros es aterrador, específicamente para aquellos, como las compañías discográficas, que han dependido de que paguemos por las cosas. Como la identifica Anderson, es probable que la próxima etapa sea la entrega de productos y servicios financiada por anuncios publicitarios. Según Shaun Gregory, director ejecutivo de Blyk, una red de telefonía móvil que ofrece tiempo de llamadas y mensajes de texto gratis a cambio de hacer llegar anuncios publicitarios a sus clientes, dice que esto es inevitable.
Dirigido al segmento de entre 16 y 24 años de edad, el pacto es que a cambio de suministrar información personal exhaustiva y recibir un promedio de dos a tres anuncios publicitarios dirigidos por día, los usuarios disponen de 217 mensajes de texto y 43 minutos para hablar en el mes. Las recientes especulaciones comerciales sugieren que la acogida fue decepcionante, pero Gregory sostiene que está bien encaminado para alcanzar su objetivo de 100 mil usuarios para septiembre.
Dice que los compradores de los medios necesitan cambiar el enfoque y centrarse en la calidad de su interacción con los consumidores jóvenes más que en su tradicional juego basado en el volumen. Más de 100 anunciantes se han anotado, incluyendo a Adidas, Sony PlayStation y McDonalds.
Gregory dijo que Blyk está creando una nueva categoría. "Durante siete años, la gente se burló el pay-per-click (con el que Google ha ganado miles de millones). Decían que era un grupo de apasionados de la web", afirma.
Preocupación
Steve Purdham, presidente del servicio de música We7, respaldado por Peter Gabriel y financiado con anuncios publicitarios, está preocupado por la palabra gratis. "La gente pagará por algo con dinero o pagará con su tiempo. La música no debería ser gratis nunca. Existe demasiado valor en su capacidad para hacer que se ericen los pelos", dice.
A principios de esta semana, We7 llegó a un acuerdo con Sony BMG para lanzar un nuevo servicio streaming (archivos que se ven o escuchan directamente en el computador o celular sin descargas), y es una de las diversas compañías que están desarrollando varios tipos de modelos financiados con anuncios publicitarios.
"Con las ventas de CD cayendo a un ritmo alarmante y las ventas del formato digital que fracasan rotundamente en su intento de compensar la caída, éstas están teniendo que buscar seriamente a modelos alternativos de ingresos", dice Mark Mulligan, analista de Jupiter Research.
El concepto de descargas de música financiadas con anuncios publicitarios explotó en enero, cuando QTrax, un servicio estadounidense que prometía acceso sin restricciones a cualquier canción a cambio de mostrar anuncios publicitarios mientras se efectuaba la descarga, informó el lanzamiento en una conferencia en Cannes. Los ejecutivos afirmaban que ésta era la manera de capturar una porción de los ingresos que habían estado perdiendo. Los usuarios descargarían un reproductor de medios QTrax que almacenaría las canciones y, a tiempo, podrían transferirlos a un iPod u otro reproductor de música digital. Más increíble aún, afirmaban que habían llegado a acuerdos para licenciar canciones de todas las disqueras importantes. Todo sonaba demasiado bueno para ser cierto. Y así fue.
Las principales compañías discográficas revelaron que aún no habían cerrado ningún trato con QTrax, o que los acuerdos existentes habían expirado. Las negociaciones están en curso; la semana pasada la empresa anunció tratos con las ramas publicitarias de EMI y Sony.
El presidente (de QTrax) Allan Klepfisz admitió que este fiasco, mientras muchos permanecen escépticos con relación a la perspectiva de que alguna vez QTrax se lance a una escala significativa, y otros sospechan que el plan es llegar a tantos acuerdos de licencia como sea posible antes de liquidar, Klepfisz insistió en que estaba en esto "a largo plazo". Al principio de esta semana, avanzó un paso al firmar un acuerdo con Beggars Group, el grupo independiente británico que tiene entre sus artistas a The White Stripes y Radiohead.
El problema para estos servicios nuevos, y para los anunciantes que se han unido a ellos, es que el público más atractivo es aquel que parece tener los menores escrúpulos para realizar descargas ilegales. E incluso la perspectiva de escuchar un anuncio de 10 segundos, o tener que reacoplar su reproductor de MP3 para refrescar el DRM de las canciones que han bajado, quizás sea suficiente para mantenerlos alejados.
Por un lado, la optimista visión del mundo que tiene Anderson apunta a una cornucopia de contenidos gratis y servicios pagados por anuncios publicitarios más inteligentes y mejor dirigidos. Por el otro, las industrias de contenidos y servicios que llevan esa publicidad a los consumidores aún no están convencidas de que esto les pueda reportar suficiente dinero para ellos sobrevivir.
La tensión no se va a mantener para siempre, y están destinadas a ocurrir grandes bajas a lo largo del camino. Según Klepfisz, cuyo QTrax resume de la manera más espectacular la maldita ambición y el potencial hasta ahora insatisfecho del mundo financiado por los anuncios publicitarios, el sueño continúa vivo: "Queremos demostrar que gratis no es una palabrota. Que regalar música no significa regalar las ganancias".
The Guardian
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Fuente: La Nación (.cl)
Foto 1: El personaje central de la película Play, de Alicia Scherson
Foto 2: Owen Gibson, autor del artículo.
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Mejor para el artista
Los artistas no ven mucho dinero de los CD a menos que sean megacomerciales, el dinero fuerte lo ganan en los directos, lo ideal sería que el artista distribuya sus CDs a precios de costo a modo de promoción, asi sus shows en vivo serían mas redituables. Es mi forma de ver esto, ¿porqué pagar por algo que puedo tener gratis? mas si el musico en cuestion generalmente tiene tanto dinero que puede vivir tranquilo de por vida...