El teletrabajo y un nuevo modelo de relaciones laborales
El desarrollo explosivo que están teniendo las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y en especial la mayor velocidad y extensión de la transmisión por banda ancha, están permitiendo que en los países más adelantados aparezca cada vez con mayor peso la práctica de teletrabajo (homeworking), es decir el trabajo a distancia, ya sea desde la casa de trabajador o desde otro lugar alejado geográficamente de la oficinas de la empresa.
Según Ricardo Baeza en Esperando el teletrabajo "El teletrabajo va desde trabajar siempre en la casa, a variantes intermedias como trabajo móvil, trabajo alternando la casa y la oficina o el uso de oficinas satélite cercanas al hogar. En todos los casos, hay tres componentes comunes: flexibilidad espacial, flexibilidad temporal y el uso intensivo de tecnologías de la información, en particular Internet."
Esta modalidad de trabajo a distancia tiene grandes beneficios, tanto para el trabajador que lo practica como para la empresa u organización que lo implementa. En Estados Unidos alrededor del 20% de los empleados trabajan bajo este sistema. En Chile, probablemente por restricciones de una mentalidad empresarial todavía muy desconfiada, el sistema casi no tiene aplicación.
¿Cómo facilitar el teletrabajo?. Sobre esta materia es el siguiente artículo de Hugo Espinoza.
Hacia un nuevo modelo laboral
Por Hugo Espinoza, Director Regional para SCA, Citrix Systems Inc.
Hoy en día, la tecnología brinda la posibilidad de acceder a la información desde lugares remotos, pasando menos tiempo dentro de la oficina. Las ventajas de una tendencia en crecimiento. ¿Cómo deben encarar el tema las cumbres directivas?
Cada vez son más los empleados que optan por trabajar fuera de las oficinas. En el verano, algunos extienden su estadía en la playa, y trabajan desde su lugar de veraneo. A su vez, durante el año, cada vez son más quienes eligen continuar con su trabajo desde su hogar.
Hay estadísticas que afirman que el 55% de los empleados trabajan fuera de la casa matriz de sus compañías. A su vez, según IDC, para 2009 habrá casi 880 millones de trabajadores móviles en todo el mundo. Esto es, el 27,3% de la fuerza de trabajo a nivel mundial.
Cada vez es más habitual trabajar desde el hogar, estando de viaje, en un cyber-café o en un hotel. La tendencia se acrecienta durante los meses de verano, cuando muchos prefieren mantenerse alejados de la ciudad, y trabajar desde el jardín de su casa, desde un country o simplemente ser capaces de tener un mejor balance entre el trabajo y la familia.
En este sentido, algunas empresas están adquiriendo un nivel de madurez mayor; las cumbres directivas tienden a tener más disposición a aceptar el teletrabajo y la movilidad de sus empleados. De hecho, se están buscando formas de lograr esto, como un requisito fundamental para aumentar la productividad de la gente, y sostener una calidad de vida adecuada para ellos.
De todas formas, aún hay un tema cultural de fondo, particularmente en América Latina, que no termina de convencerse de que un profesional puede ser igualmente eficiente y productivo trabajando fuera de la oficina.
Por lo tanto, lo que se necesita es un cambio cultural en nuestras compañías: dejar de medir el éxito por la cantidad de horas que pasan los empleados sentados en el escritorio, y comenzar a evaluarlos según objetivos.
Para que este cambio de paradigma sea posible, debe haber un fuerte respaldo de carácter directivo. Las cúpulas directivas tienen que ser los primeros en dar el ejemplo, al establecer normas, mejores prácticas y formas de evaluar la productividad en escenarios de trabajo remoto. Al darle a sus empleados la libertad de trabajar desde otros escenarios no sólo se ahorrarán costos, sino que además les estarán otorgando una mejor calidad de vida.
Una vez adoptado este modelo, uno de los principales desafíos es garantizar una experiencia de trabajo que sea consistente y constante, independientemente de los distintos escenarios desde donde los profesionales puedan trabajar.
Es fundamental asegurarse de que el teletrabajo sea una experiencia grata y efectiva para el usuario. Si uno se está yendo a trabajar a su casa, a la playa o al campo, y no puede acceder a la información, no tiene la misma calidad de servicio que tenía en la oficina y tarda el doble de tiempo en hacer las cosas, entonces la movilidad va a ser más un discurso que una práctica real.
Flexibilidad en un mundo dinámico
Esta realidad laboral es una muestra de un mundo cada vez más dinámico. En este sentido, las nuevas tecnologías son uno de los principales agentes de cambio, así como el principal instrumento para incorporarlo. La tecnología ha dado lugar a múltiples canales de comunicación, como la telefonía celular, Internet y el e-mail. Redes más rápidas y software más evolucionado han permitido una mayor movilidad.
A su vez, la globalización significa que muchas organizaciones operen en zonas múltiples. Y las compañías deben acomodar una fuerza de trabajo que se vuelve cada vez más móvil, y que quiere acceso seguro a la información desde cualquier lugar y en cualquier momento.
Con estos escenarios, para tener éxito las empresas deben poder reaccionar rápidamente al cambio. ¿De qué modo? Siendo flexibles.
Hoy en día gran parte de esa flexibilidad dice relación con poder establecer una arquitectura de conectividad entre usuarios y aplicaciones de software que no sea rígida o dependiente de las plataformas tecnológicas, cambiando el concepto tradicional de hacer deployment de estos servicios, por un concepto real de entrega dinámica y flexible de aplicaciones de software sobre cualquier medio o dispositivo.
Fuente: La Segunda, Viernes 14 de Marzo de 2008
Imagen: Workshop
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