Este próximo martes, día 18, tengo una reunión con un grupo de gente sesuda para generar un marco de referencia para la innovación social, dentro de las iniciativas que ha comenzado a poner en marcha Innobasque. Ya sabéis, los de las corbatas ;-)
A quienes participamos en esa reunión, gente de procedemos de varias universidades, nos han pedido algunas ideas para engrasar motores. El caso es, según la convocatoria, conseguir una "aproximación rigurosa al concepto de innovación social, intentar definirlo y
ponerle unos contornos adecuados al tiempo en que vivimos y a los objetivos de Innobasque". Además, claro está, se trata de relacionarla con otros conceptos para conformar un mapa que sirva de referencia y también de priorizar algunos elementos que pueden orientar qué tipo de actividades habría que poner en marcha.Así que aquí estoy con el folio en blanco... perdón, quiero decir con el post en blanco, dispuesto a rellenarlo con suculentas ideas. Ayuda, por favor. Innovación social, en mi caso no quisiera aportar tanto ideas para conceptualizar, porque sé que hay capacidad suficiente en mis compañeras y compañeros de reunión como sacar mimbres suficientes. A mí me interesa más la acción: qué iniciativas tendríamos que poner en marcha para innovar socialmente. Ahí es nada la pregunta.
Como no quiero tirar la piedra y esconder la mano, me vienen a la cabeza estas líneas de trabajo. Las comento por si os sirve de conexión neuronal para proponer otras diferentes, estén o no relacionadas con las mías, aunque mejor diría "nuestras" porque llegan de muchas conversaciones que mantenemos aquí, ¿no?
- El procomún, una aproximación diferente a la propiedad del conocimiento, a su divulgación. Generar entornos fértiles para innovar requiere dispersar ideas y el conocimiento experto bajo siete candados no lo favorece. Bienvenidas las iniciativas para liberar y compartir conocimiento. Tenemos que aprender del modelo social que está detrás de la wikipedia.
- La mujer tiene que ser protagonista, mucho más de lo que actualmente lo es. Es todo un reto que se incorpore a este campo de la innovación social (sea lo que sea) porque la sociedad no puede permitirse el lujo de malgastar tanta sensibilidad y conocimiento.
- Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como extensión de las capacidades humanas, como elemento potenciador de nuestra humanidad y no al revés. No podemos permitirnos fracasos en la comunión entre humano y tecnología porque es lo que nos define, entre otras cosas, como seres humanos. Esto tiene tres líneas diferentes de actuación: una con las personas, que tiene que ver con su cualificación, sus actitudes; otra con la sociedad, a fin de resituar el papel de la tecnología en un lugar más amable y al servicio de las personas; y una última referida a la infraestructura tecnológica necesaria para asegurar la conectividad.
- Reconectar emocionalmente a las personas con las empresas, volver atrás y reconocer el daño hecho a las víctimas... del trabajo. Sí, víctimas del trabajo, personas que han sido desprovistas de su iniciativa y de su humanidad a consecuencia del trabajo. La generación que llega ahora al mercado de trabajo ve demasiadas veces en él malas intenciones. Hay que retomar la senda de la conexión emocional, aunque no sé si para esto hace falta hacer desaparecer a la empresa actual.
- Diseñar espacios que favorezcan la interacción entre las personas. Esto me parece fundamental porque la geografía condiciona nuestras relaciones. Leyendo en positivo quiere decir que espacios adecuados generan personas sanas y conectadas, capaces de dialogar y de encontrarse a sí mismas en esas conversaciones. Y ahora más que nunca tenemos la capacidad de modificar los entornos. Aquí me remito al impresionante Juan Freire.
- Socializar la empatía, incorporarla como valor fundamental para comprender nuestros conflictos con los demás y situarla en una perspectiva sistémica, amplia. Creo que buena parte de los esfuerzos de innovación social tendrían que dirigirse a tratar de resolver nuestro problema de identidad como país, relativizando valores a través de la empatía, algo que hasta los monos saben hacer. Ningún país del mundo puede considerarse innovador socialmente con un fracaso de violencia en su interior. Y esto no quiere decir rehuir el conflicto ni mucho menos. No se trata de resolver el conflicto, sino de abordarlo con otras referencias. Conflictos siempre tendremos.
- El siglo XXI camina desbocado en plena vorágine de consumo, funky business. Las estructuras de la economía consolidan al rey mercado. El cliente y el usuario son los destinos finales de los esfuerzos de venta. Pero la sociedad en su conjunto deriva hacia aguas turbulentas donde la economía de la abundancia (digital sobre todo, pero también física) es el marco de referencia. Yo me cuestionaría este modelo.
- La subsidiariedad vincula a la persona con su entorno inmediato y es ahí donde debe sentirse capaz. Es el terreno donde sus decisiones tienen consecuencias inmediatas. Al mismo tiempo el sistema global puede verse alterado. Lo local, lo global. Está en muchos libros, pero para mí es propia de un pensamiento paradójico al que hay que acostumbrarse. La tierra es plana para Friedman, relájate y disfruta. Pero necesitamos trabajar el orgullo de la identidad próxima.
- La digitalización de nuestras vidas nos enfrenta a grandes oportunidades. Quien quiera ver amenazas que las vea, la percepción humana tiene estas lindezas. Movernos con soltura en la digitalización no es sólo una cuestión "técnica" sino que es una dimensión fundamentalmente social, que modifica nuestras relaciones y nos obliga a replantear modelos mentales que viajan en lo más profundo de nuestro ser.
- Relanzar el activismo en la sociedad desde la paradoja clásica de Castells al reconocer que somos individuos en red. Conseguir que las personas participemos en lo que nos afecta. Pero ¿qué no nos afecta? Lo mejor de un hacker es su compromiso personal con la actividad. Sea como sea, deberíamos generar ciudadanos hackers en su más amplio sentido.
Prefiero dejar estas ideas flotando, pero sé que hay más, muchas más en las que trabajar para innovar socialmente. ¿Dónde estás viendo que debemos insistir? Colócate aquí, al sur de Islandia, siglo XXI, un reto por delante: innovar socialmente. Podemos abrir la boca y decir qué hay que hacer, dónde están las claves para que el futuro sea mejor, mucho mejor, que el presente. Ayuda, por favor. Échame un cable.






















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