Acabamos de dictar, la semana pasada, un Seminario-Taller sobre Gestión a unos 25 empresarios Pymes de la ciudad de Tarija, Bolivia, y una vez más detectamos el gap que existe entre el concepto y contenidos de “estrategia” como se los entregamos, y la instrumentalización de los mismos en las actividades diarias de ese tipo de emprendimientos. En general, puede decirse que hay mucho, demasiado, bla bla en esta materia y que cada cual es un estratega consumado sin siquiera saber qué significa la palabra. Una cosa es clara: sin diseño de estrategias el emprendimiento viajará a velento en las olas del entorno y el cambio, y la obtención de los objetivos empresariales será más producto de la casualidad que del esfuerzo racionalmente planeado. Por lo tanto, si queremos que el emprendedor adquiera capacidades de diseño de estrategias, debemos entregarle los conceptos y contenidos de manera que los comprenda y sea capaz de vivirlos y aplicarlos. Muy poco sacamos con darle conocimientos teóricos que de nada le servirán, salvo el perder su tiempo en saber que hubo un señor llamado Tsun Tzu y un libro llamado “El arte de la Guerra”, o un académico llamado Michael Porter, o un Boston Group. Enseñémosle a diseñar estrategias como si fuera un juego, con sus propias piezas y en su propia realidad.
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