Un verano poco amable en Villarrica
A pesar de lo mucho que se ha publicado sobre la imperiosa necesidad de crear en Villarrica un ambiente limpio y ordenado para la temporada veraniega, la ciudad en general no parece estar predispuesta para recibir a miles de visitantes que llegan con la esperanza de disfrutar de un período de vacaciones cómodo y entretenido.
Por Manuel Gross Osses
Este verano 2008 está siendo dificultoso llegar a Villarrica, ya sea en automóvil o en bus interprovincial, porque a nadie le gusta quedar entrampado en un atochamiento vehicular provocado por trabajos viales que debieron estar terminados antes del inicio de la afluencia masiva de turistas. Tampoco es grato comprobar que la ciudad en general no parece estar predispuesta para recibir a miles de visitantes que llegan con la esperanza de disfrutar de un período de vacaciones cómodo y entretenido.
Desde hace muchas décadas que es de conocimiento común, avalado por millares de publicaciones especializadas en temas de la sociedad y de la comercialización, que uno de los peores errores que puede cometer una organización, una empresa o una ciudad es concentrarse en su producto o servicio sin tener en consideración las verdaderas necesidades o las expectativas de sus usuarios o clientes.
En particular, en el caso de una ciudad que pretende tener la condición de “turística”, y habiendo consenso en que esta actividad es el motor que mueve la economía local y que los ingresos que se generan en el verano son los que permiten el funcionamiento durante el resto del año, es inconcebible que no exista un mecanismo inteligente de coordinación entre los múltiples organismos que construyen día a día el progreso de país, para asegurar que en la temporada estival todos los trabajos estén correctamente terminados de forma de poder recibir a las visitas con “la casa limpia y ordenada”, como lo estipulan las buenas costumbres.
Más de alguien dirá que “ese mecanismo de coordinación no existe en ninguna parte”, pero se puede responder que tampoco en ninguna parte existe una ciudad como Villarrica. Y si queremos construir la hasta ahora inexistente “identidad villarricense” podemos empezar a forjarnos nuestra identidad como “Ciudad Amable” haciendo cosas para las cuales no son necesarias leyes sino imaginación, creatividad y ganas de hacer algo novedoso (aunque no se haya hecho en ninguna otra parte), pero no pensando en el “esfuerzo” que se realiza, sino en el bienestar de la gente.
Durante el día, al turista le basta con caminar por el centro para ver la hostilidad de una ciudad carente de árboles y asientos para descansar a la sombra, mientras que en la noche sufre con la mala iluminación y la carencia de tiendas abiertas donde hacer las compras al final de la jornada. Al automovilista le molestan las injustificadas restricciones a la circulación y al estacionamiento, las que podrían ser remediadas con un simple Decreto Alcaldicio permitiendo el tránsito bidireccional en algunas calles y el estacionamiento en el costado izquierdo en otras vías que tienen amplitud más que suficiente.
La mejor demostración de que no existe un enfoque de atención a la gente son las exageradas restricciones que se les impone a la actividad callejera de algunos campesinos, artesanos y artistas de diversos rubros que son justamente quienes le dan color y sabor costumbrista al ambiente veraniego mediante la venta de sus productos de chacarería, de su orfebrería y de sus malabarismos e interpretaciones musicales.
En esta ciudad donde en la noche no hay espectáculos permanentes al alcance de cualquier familia, el paseo por Pedro de Valdivia con sus innumerables artistas y vendedores ambulantes era la máxima atracción nocturna. Hoy día, casi sin vendedores, la principal avenida de la ciudad aparece casi sin gente.
Contrastando con un Pucón repleto de veraneantes, en este inicio de verano Villarrica aparece bastante vacía. Ojalá sea solo un mal comienzo y no el resultado del desencanto sentido por los turistas que en anteriores temporadas dijeron “Villarrica no”, o de personas recién llegadas que prefirieron seguir su camino hacia otros lugares más placenteros.
(Una versión preliminar de este artículo está publicada en el diario El Corrreo del Lago, de Villarrica, el sábado 19 de enero de 2008)
Fotos:
http://www.tiempofueguino.com.ar/main/images/stories/moyano2410.JPG
http://encontrarte.aporrea.org/imagenes/2/I-1.jpg
Ver artículos relacionados:
La Villarrica que queremos
Villarrica: "Ciudad Creativa" de la UNESCO
Tenemos que hacer una ciudad más amable
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manuelgross
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