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Creatividad e Innovación. 8 trucos científicos para fomentar hábitos creativos.

 

Trucos demostrados contra los bloqueos creativos

Por Isabel Garzo.

Yorokobu.

 

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La ciencia dice que la creatividad se puede entrenar y convertir en un hábito. A lo largo de la historia, los genios han encontrado la inspiración en sitios muy dispares. Las ideas los sorprendían en el retrete, los zarandeaban por la noche para despertarlos o los requerían en el momento más inoportuno.

 

Los pensadores e investigadores no han dejado de perseguir la poción mágica (o, más bien, científica) que permita tener mejores ideas. Si no lo han conseguido, se han acercado bastante. Ahora tienen algunas pistas sobre qué hábitos o costumbres son más susceptibles de atraer buenas ideas.

 

Hábitos creativos

 

Por ejemplo, según un estudio realizado por el profesor Epstein en la Universidad de San Diego (California) y publicado en el Creativity Research Journal, es posible aumentar la creatividad si se atienden estos cuatro consejos.

 

1. Escribir las buenas ideas para que no se escapen

 

Tan sencillo como acostumbrarse a llevar un cuaderno en el que apuntarlas. Ahora, con los smartphones, lo tenemos más fácil que nunca: siempre podremos grabar una nota de voz o de texto con las palabras clave para que nuestra idea no se escape. Es mejor hacerlo en el momento que pensar en apuntarlo más tarde.

 

Escribir las ideas puede ser también un buen truco en el caso de pensamiento colectivo. En oposición al omnipresente brainstorming («tormenta de ideas»), sobre el que muchos expertos son escépticos (ya que algunos de los presentes no se atreven a exponer sus propuestas por miedo al rechazo).

El psicólogo Paul Paulus de la Universidad de Texas sostiene que es muy efectivo hacer brainwriting, es decir, escribir las ideas en vez de decirlas para que el siguiente añada su opinión en el mismo papel. Este método también puede utilizarse por correo electrónico, según el investigador.

 

2. Emplear tiempo también en cosas inútiles

 

No hace falta que el cerebro siempre se dedique a tareas que lleven a alguna parte. Si se ocupa con retos desafiantes que seguramente no se consiga ni siquiera terminar, por el camino él irá haciendo espacio para nuevas ideas. Es frecuente dejar de hacer algo porque quita tiempo de tareas realmente «productivas».

Pero alejarse de la mesa de trabajo o de la hoja en blanco hará que se vuelva a ellos con las manos cargadas de pistas. Si se tiene un trabajo creativo, apuntarse a clases de baile o emplear una tarde en tratar de aprender a reparar un mueble no es perder el tiempo.

Incluso hacer tareas aburridas durante quince minutos, como por ejemplo copiar números de teléfono, aumenta la inventiva, según unos investigadores de la University of Central Lancashite (UCLan).

 

3. Abrir la mente a otros campos

 

El profesor recomienda no dejar de formarse. Apuntarse a un curso gratuito sobre un área que no esté directamente relacionada con tu actividad, leer revistas de otros campos… La interconexión entre distintas formas de vida y conocimientos es, en su opinión, la base del pensamiento creativo. En una ciudad grande con numerosos estímulos aumenta hasta un 15% la capacidad de generar patentes.

 

4. Rodearse de gente interesante

 

Las relaciones definen y construyen a las personas, por lo que una cena cotidiana con gente inteligente puede ser un buen alimento para la creatividad. El profesor Epstein también recomienda trasladarse a espacios nuevos y rodearse de objetos fuera de lo común, dado que estos te ayudarán a desarrollar ideas más originales.

El investigador cree firmemente que la creatividad se puede convertir en un hábito, y que «no hay realmente ninguna evidencia de que una persona sea inherentemente más creativa que otra».

 

Otras actividades

 

Antes que este profesor, muchos otros estudiosos se han esforzado por localizar esas actitudes o circunstancias que hacían a las personas ser más creativas. Aunque hay una gran diversidad de autores y de opiniones, por regla general los consejos para tener mejores ideas coinciden con las prácticas que se asocian al bienestar y la calidad de vida.

 

5. Dormir para tener buenas ideas

 

Por ejemplo, dormir sirve tanto para resolver problemas como para tener buenas ideas. Así lo demostró la psicóloga Deidre Barrett en 1993 en la Harvard Medical School, y posteriormente unos investigadores de la Universidad de Lübeck (Alemania) en 2004.

En sus pruebas, descubrieron que los alumnos que dormían durante un descanso en el estudio aprendían mejor la lección y que muchas de las personas que pensaban en un problema concreto antes de irse a la cama encontraban una solución más fácilmente al despertar. La idea es que la mente descansará mejor después de un descanso.

 

6. Disfrutar la naturaleza

 

Pasar tiempo en la naturaleza también espolea la creatividad. Lo dice entre otros Janetta Mitchell McCopy, de la Universidad de Washington, que añade que las personas tienen mejores ideas en espacios con luz natural y decorados con madera que en otros que solo cuenten con materiales manufacturados.

 

7. Evitar la tristeza

 

En contraposición con aquellos que piensan que «la desesperación inspira más que la alegría», Karen Gasper, de la Penn State University, cree que la tristeza inhibe la creación de ideas, y sugiere que puede ser porque cuando estamos tristes cometemos más errores, o porque cuando estamos alegres es cuando se nos ocurren asociaciones de palabras, diagnósticos o respuestas a dilemas.

 

8. Hacer ejercicio

 

Hacer ejercicio físico (no solo deporte, sino incluso simplemente salir a caminar) también estimula distintas partes del cerebro.

 

Finalmente

 

El color azul, el humor, convivir con niños… Existen tantos trucos para alimentar la creatividad como personas. Quizá, en realidad, todo se resuma a uno: el que te sirva a ti, ese es el truco más válido, lo diga un estudio o no.

 

Por Isabel Garzo (@isabelgarzo)

10 septiembre, 2015

 

Isabel Garzo

(93 ARTÍCULOS) Isabel Garzo es periodista, escritora y correctora de estilo. Escribe para Yorokobu y Ling e imparte clases y conferencias sobre redacción. Es autora de la novela Las reglas del olvido (Editorial LoQueNoExiste, 2013) y del libro de relatos Cuenta hasta diez (Incógnita Editores, 2010).

 

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Fuente: Yorokobu  

Imagen: Thinking outside

 

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