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Cómo controlar a nuestros negociadores: El Centinela, el Capitán y el Viajero.

 

Los Negociadores Internos (II y IV)

Por Isabel Carrasco.

Hablemos de Liderazgo.

  

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Erica Ariel Fox, en su libroMás allá del sí. Un método para superar el autosabotajey negociar con éxito” , que estamos comentando, tras analizar el papel y las características que tienen los que ella llama nuestros negociadores internos, plantea la necesidad de contar con una Junta Directiva que los supervise para obtener un mayor rendimiento.

 

Ésta debe funcionar de manera independiente, actuando en casos de conflicto de intereses y vigilando que los “4 magníficos” se mantengan fieles a sus objetivos y al crecimiento personal. 

 

La Junta Directiva Interna

 

Nuestra junta directiva interna se compone de tres directores y cada uno de ellos desempeña un papel particular y exclusivo pero manteniendo el objetivo de mantenernos motivados, equilibrados, decididos, satisfechos y prósperos. La autora los llama los “transformadores”.

 

Como grupo funcionan de manera independiente de los “4 magníficos” y cada uno es catalizador en el  proceso de cambio, operando en el centro de lo que constituye nuestro ser y hacen posible nuestro crecimiento o autorrealización.

 

Son los siguientes:

 

I.- EL CENTINELA. 

 

Presta mucha atención a lo que pasa dentro de nosotros. Vigila cómo se comportan los “4 magníficos” y si alguno está reaccionando de forma exagerada ante algo que está ocurriendo. Ariel Fox pone el ejemplo de cuando nos encontramos en una reunión y el Pensador considera la presentación aburrida y equivocada y piensa que hay que intervenir para manifestarlo pero en ese momento actúa el centinela y nos recuerda que el orador es nuestro jefe y que puede ser más conveniente adoptar una actitud más prudente. 

 

El centinela es transformacional porque da el primer paso para separarnos de los “4 magníficos”. Es crucial porque a falta de la perspectiva del centinela la mayoría de las veces escuchamos las instrucciones de los “4 magníficos” y las ponemos en práctica: estamos enfadados y hacemos comentarios sarcásticos, sentimos el impulso de solucionar el problema de alguien y ofrecemos una solución. No consideramos la visión limitada que posee cada negociador interno. Dan una orden y nosotros la cumplimos. 

 

El centinela vigila las estrategias que emplean los “4 magníficos” y las ve tal como son: impulsos, sugerencias, posibilidades que podemos seguir o no. No son órdenes, sino diferentes partes de nosotros.

 

Cuando se pregunta a los centinelas qué está pasando, ellos indican qué negociadores internos están dominando y qué está haciendo cada uno de ellos.  Nos avisan de cuando uno se apodera del juego y manda a los otros al banquillo. Nos muestra la negociación que está ocurriendo dentro de nosotros, jugada a jugada.

 

II.- EL CAPITÁN. 

 

Coordina al soñador, al pensador, al amante y al guerrero y aprecia que cada uno de ellos tenga sus propios intereses y prioridades. Cada uno representa una parte de nosotros que se preocupa por hacer frente a  nuestras necesidades, pero valorando cosas diferentes y definiendo lo que necesitamos de forma distinta: el amante trata de satisfacer  nuestra necesidad  de relaciones, el guerrero se ocupa de obtener logros y de nuestros anhelos de seguridad, por ejemplo. 

 

El papel del capitán es escuchar a cada uno de nuestros negociadores internos y decidir con conocimiento de causa cómo debemos actuar. Lo que le distingue es la habilidad de recurrir a todos ellos en la medida en que los necesite y de permitir que éstos puedan desplegar todas sus competencias. Tiene la capacidad de dirigir la acción.

 

Una de las etapas más importantes para pasar de la competencia a la maestría es descubrir nuestro capitán interior. Puede resultar sorprendente que descubramos que, mientras hemos dejado que nuestro soñador o guerrero llevasen la voz cantante, existía dentro de nosotros una fuente de sabiduría mucho más profunda. Los capitanes ofrecen una brújula más fiable porque tienen en cuenta tanto la visión del soñador como el aspecto práctico del guerrero, el corazón del amante y la lógica del pensador. 

 

Si queremos generar un cambio perdurable el centinela y el capitán pueden transformar nuestra conducta.

 

III.- EL VIAJERO.

 

Es el paladín de la forma de pensar orientada al crecimiento. Ayuda a diseñar nuevas estrategias para nuestros “4 magníficos” y a experimentar con ellos a lo largo del tiempo. El cerebro adulto cambia con el tiempo, tienen neuroplasticidad por lo que las neuronas tienen la capacidad de realizar nuevas conexiones, de abrir nuevos caminos a través del córtex y a asumir nuevos roles.

Nos marca nuevos rumbos. Conoce nuevas posibilidades que nosotros no imaginamos de una situación.

 

Publicado por Isabel Carrasco en 19:54

domingo, 1 de junio de 2014

http://clavesliderazgoresponsable.blogspot.com.ar/2014/06/los-negociadores-internos-y-la-junta.html

 

Profundizando en la Junta Directiva Interna

 

En la tercera parte del libro Erica Ariel Fox analiza en profundidad a los TRANSFORMADORES, que como hemos visto en una entrada anterior, son los miembros de nuestra junta directiva interna: el Centinela, el Capitán y el Viajero.

 

1. El CENTINELA:

 

Un centinela es una persona que observa las cosas importantes que suceden en un lugar. Si ve algo interesante se lo comunica a otra persona, la cual hará algo al respecto. Los Centinelas no toman medidas respecto a los problemas que detectan, sino que transmiten el mensaje y dejan que sea otro el que arregle las cosas. 

 

La misión de nuestro Centinela es saber qué está ocurriendo dentro de nosotros mismos y llamar nuestra atención enviándonos un “mensaje instantáneo”. Controla dos cuestiones básicas:

 

  • ¿Qué ocurre con mis Cuatro Magníficos?
  • ¿Estoy conectado con mi centro de bienestar? El Centinela nos permite saber si estamos centrados o no para poder reaccionar adecuadamente.

 

Según cómo responda a esas preguntas decidirá qué clase de mensaje instantáneo mandan. Si se ha presentado una situación complicada, por ejemplo, pueden hacernos llegar un mensaje cuando todavía estamos a tiempo de hacer las cosas bien y evitar que actuemos de forma equivocada. 

 

Al igual que ocurre con los otros Transformadores el Centinela se sitúa fuera de los Cuatro magníficos y los ve trabajar. Nos ayuda a ser conscientes de cuándo un negociador interno se ha hecho con el poder y cuándo ha quedado atrás y a distanciarnos de las voces de los Cuatro Magníficos.

 

Cuando la vida nos plantea una situación nuestro Centinela mira a ver en qué dirección nos estamos encaminando y antes de que hagamos o digamos algo nos pone al corriente. Facilita el que observemos nuestras reacciones antes de ponerlas en práctica. Con esta información podremos elegir, o no, cambiar de rumbo. Si lo hacemos obtendremos un resultado diferente a lo que hemos conseguido antes.

 

En ocasiones nuestro centinela nos avisará exclusivamente con un nudo en el estómago o con una sensación instantánea de que algo no va bien. Esto es todo lo que necesitamos para inspirar profundamente y pensar en nuestro próximo movimiento en lugar de proceder, como de costumbre, con el piloto automático.

 

Los Centinelas no sólo nos ayudan a mantenernos apartados de los problemas, sino que también nos hacen señales para que aprovechemos las grandes oportunidades que se nos pueden presentar.

 

2. EL CAPITÁN.

 

Mientras que nuestro Centinela vigila lo que está pasando dentro de nosotros, el Capitán controla lo que ocurre en nuestro entorno y aprovechando ésta  información y la que le transmite el Centinela decide qué camino seguir.

 

Los centinelas son neutros respecto a los valores. Nos hacen llegar un mensaje diciéndonos lo que está ocurriendo. Observan sin juzgar y pasan los datos actualizados. Por su parte el Capitán está orientado a los valores y quiere actuar con integridad.

 

Para cerrar nuestro Desfase en el desempeño y crear un cambio duradero necesitamos conceder poder al Capitán para pilotar nuestro barco.

 

Cada uno de los Cuatro Magníficos hablará siempre por sí mismo y verá el mundo a través de su respectiva lente y sus acciones estarán constreñidas por las capacidades que sabe manejar. Si actúan solos, por ejemplo, los Guerreros no van a mostrar compasión, de la misma forma que los soñadores no se esforzarán por poner límites estrictos.

 

Cada uno de los Cuatro Magníficos, como hemos visto, tiene funciones, capacidades y competencias específicas. Nuestro Capitán es el único que puede apelar a cada uno de ellos, aprovechar todas sus capacidades y hacer uso de todas sus competencias, ya que tienen una visión completa de cada situación.

 

Liderar sabiamente y vivir bien requiere la gama completa de nuestros recursos internos y la habilidad para poner en juego a nuestro negociador interno mejor preparado para alcanzar nuestro objetivo en una situación determinada. Es la tarea de nuestro Capitán que determina cuál tiene que ser nuestra reacción óptima en un momento dado y nos dirige para que actuemos de la mejor manera posible.

 

Nuestro Capitán puede convocar a cada negociador interior por el motivo adecuado. Recurre al Soñador para dibujar el futuro tal y como lo vemos, al Pensador para ofrecer percepciones desde diferentes perspectivas, al Amante para compartir lo que sentimos y al Guerrero para proteger nuestros valores.

 

El papel que ejerce el Capitán es esencial para filtrar los mensajes instantáneos que recibe del Centinela e impedir que sigamos nuestro propio camino. De no ser así el Centinela pasaría información sobre un deseo nuestro y el Capitán se limitaría a implementarlo sin discernimiento. El Capitán se encarga de nuestra seguridad, lo que significa estar al tanto de nuestro contexto y esforzarnos en evitar que nos hagamos daño a nosotros mismos o a nuestras relaciones o trabajo.

 

El Capitán nos cubre las espaldas y busca el equilibrio entre los Cuatro Magníficos. Por ejemplo si decide que hable nuestro Guerrero, intentará que participe también nuestro Amante para que podamos decir la verdad sin enturbiar nuestras relaciones.

 

Igualmente al Capitán no le gusta que dejemos en casa a nuestro Pensador y a nuestro Soñador mientras los otros dicen lo que piensan. Desea que digamos lo que queramos, al tiempo que consideramos las consecuencias. De esta forma evitaremos decir, sin una reflexión previa, frases como: “¡Dimito¡”, “¡Se acabó¡”, “Lo toma o  lo deja”,…

 

La seguridad es especialmente importante en tres situaciones:

 

  • Afiliación. La relación es una cuestión muy importante para nosotros. No queremos decir cosas que más tarde no podamos retirar.
  • Relaciones de poder en el trabajo. Decirle a un superior lo que no debemos o decir torpemente lo correcto puede dañar nuestra reputación o poner en peligro nuestro  puesto de trabajo.
  • Riesgo literal para nuestra seguridad. Nuestra seguridad real o nuestro bienestar están en juego. En algunos casos decir lo que no se debe o lo que se debe sin la adecuada preparación puede suponer para nosotros un riesgo emocional, financiero, físico o espiritual. En estas circunstancias no debemos improvisar y sí plantearnos si debemos solicitar la ayuda de expertos.

 

Otra característica del Capitán es la presencia, lo que significa que está sintonizando con su entorno, absorbiendo toda clase de información  y sacando conclusiones. Es importante porque no sólo nos dice lo que está pasando a nuestro alrededor, sino que nos ofrece pistas de lo que podemos hacer a continuación y nos indica los pasos que podemos dar para mejorar nuestra situación.

 

El Capitán nos ayuda desde un núcleo de fortaleza personal, con firmeza y confianza. A través de él conectamos con algo que es más grande que nosotros y nos permite realizar acciones a favor del bien común. 

 

3. EL VIAJERO.

 

Un Viajero ve la vida como una aventura. Como una serie de exploraciones que dan la oportunidad de aprender una cosa detrás de otra. Los Viajeros buscan nuevas experiencias porque saben que pueden aumentar su sabiduría mientras viajan por la vida. El “viaje” es un motivo intemporal para el autodescubrimiento y realización del potencial propio, como persona y como líder. En tanto que viajeros, vivimos una paradoja ya que necesitamos audacia y humildad. El hambre de crecer y la aceptación del lugar donde estamos ahora. 

 

En numerosas organizaciones los profesionales siguen este camino: de jefe de proyecto que requiere la fortaleza principalmente del Pensador y del Guerrero, a jefe de servicio que requiere también la importante participación del Amante  y de ahí a alto directivo que se tiene que apoyar en la fuerza del Soñador.

 

Quien, a lo largo del tiempo, nos va a ayudando a evolucionar nuestro perfil y nuestras estrategias favoritas es el Viajero, de forma que podamos conectarnos con cada conjunto de oportunidades y retos con el miembro del equipo interior que nos resulta más útil en cada momento.

 

El Viajero representa la idea de que podemos elegir y de que en definitiva nosotros creamos nuestra vida. La verdad más profunda del Viajero es recordar que la experiencia humana se compone tanto de nuestra vida exterior como de la interior y que estamos siempre en proceso de desarrollo. 

 

Publicado por Isabel Carrasco en 11:49

domingo, 6 de julio de 2014

http://clavesliderazgoresponsable.blogspot.com.ar/2014/07/el-cuarto-negociador-interno-el.html

 

Licencia de contenido del blog de "Hablemos de liderazgo"

 

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Based on a work at clavesliderazgo responsable.blogspot.com.

 

NOTA:

Este es el tercer y último artículo de la serie Los Negociadores Internos. Los dos artículos anteriores son: Técnicas de Negociación: Cómo usar nuestros 4 'negociadores internos'  y Cómo ser un mejor negociador: Soñador, Pensador, Amante o Guerrero

 

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Fuente: Hablemos de Liderazgo 

Imagen: Steering board 

 

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