¿Son
constructivos tus pensamientos?
Por Julio Navarro Falconí
Jalca.net
Una vez que conoces tus pensamientos automáticos tienes que evaluar hasta qué punto son constructivos o destructivos. Para ello puede ayudarte la siguiente lista, donde aparecen las principales formas de pensamiento no adaptativo:
1. Pensamientos destructivos comunes
1. Sobreestimar
el significado (exageración): significa exagerar la importancia de los
acontecimientos (hacer una montaña de un grano de arena). Pregúntate si lo que
sucede (o las consecuencias que crees que tendrá) son tan graves como supones.
2. Generalización
excesiva: suponer que lo que sucede en una o varias situaciones va a
suceder en todas o casi todas las situaciones. Pregúntate: "Si he visto
tres perros blancos, ¿significa eso que todos los perros son blancos?".
3. Pensamiento
categórico: pensamiento polarizado de todo o nada, blanco o negro, bueno o
malo, olvidando lo que hay en medio. Ejemplo: o saco un sobresaliente o soy un
fracaso.
4. Etiquetado:
aplicar etiquetas a la gente o a los acontecimientos y luego actuar como si la
etiqueta describiera a toda la persona o acontecimiento de modo exacto. Si
aplicas a una persona o cosa la etiqueta de aburrido, tenderás a pensar que
siempre es así sin tener en cuenta información contradictoria (tal vez esa
persona tiene facetas divertidas que desconoces).
5. Interpretar
los retos como amenazas: Si sientes miedo o ansiedad tal vez estás viendo
la situación como una amenaza. Prueba a verla como un reto que quieres superar.
6. Personalización:
tomarse las cosas como algo personal; suponer, sin justificación, que eres el
centro de atención de otras personas. Por ejemplo, pensar: "si ha salido
de la habitación es porque no le interesa lo que estoy diciendo" mientras
hablas con un grupo de personas o das una conferencia; en vez de pensar que ha
podido salir por cualquier otro motivo que nada tiene que ver contigo.
7. La
tiranía del "debería": cuando te sientes mal porque las cosas no
son como piensas que deberían ser. Puedes aceptar la realidad tal y como es,
cambiando lo que puedes cambiar y aceptar lo que no puedes cambiar, o bien,
puedes martirizarte y deprimirte porque las cosas no son como tú querrías que
fuesen.
8. Pensamiento
negativo: interpretar los acontecimientos prestando atención sólo al lado
negativo. Recuerda que siempre puedes encontrar algo positivo; búscalo.
9. Optimismo
ingenuo: pensamiento positivo exagerado y no realista que implica pensar
que todo saldrá bien siempre y que nada malo puede pasarte hagas lo que hagas.
10. Suponer la validez de los sentimientos:
significa suponer que si tienes un sentimiento fuerte sobre algo, debe de ser
cierto. Por ejemplo, "si le amo tanto tiene que ser una buena
persona". Pero recuerda que los sentimientos no reflejan la realidad, sino
la interpretación que hacemos de ella, la cual puede ser correcta o incorrecta.
11. Suponer intencionalidad: significa
suponer que cuando la gente hace algo que hiere tus sentimientos, tenían la
intención de producir ese efecto. Por ejemplo, "si estoy tan enfadado es
que has hecho algo muy feo". Puede ser que ya estuvieses enfadado y que,
por eso, interpretes una broma inocente como un insulto.
12. El chivo expiatorio: buscar algo o
alguien a quien culpar por tu malestar o tus problemas.
13. Conclusiones precipitadas: significa
hacer juicios precipitados basándote en evidencias insuficientes. Cuanto más
exaltado estés, más probabilidad tienes de hacer esto, dejando de lado tu mente
racional. Si no tienes suficientes datos para considerar algo como cierto,
considéralo sólo una hipótesis.
14. Reglas de interpretación inadecuadas.
Significa interpretar los acontecimientos usando reglas demasiado rígidas. Por
ejemplo, para una persona muy sensible al rechazo, una crítica será siempre un
ataque y nunca una evaluación constructiva.
15. Hipótesis inverificables: se trata de
creencias que no pueden demostrarse. Con dichas hipótesis puedes hacer dos
cosas: descartarlas como inútiles o mantenerlas si te hacen sentir bien (como
las creencias religiosas). Por ejemplo, suponer que nadie te va a querer nunca
es una hipótesis inverificable que te hace sentir mal, por lo que es mejor
descartarla.
2. Respuestas mentales secundarias destructivas comunes
Normalmente, tus pensamientos destructivos serán seguidos por otros pensamientos que se derivan de los primeros. Por ejemplo, alguien te hace una crítica, la interpretas como un ataque y eso te lleva a pensar que deberías vengarte. Entre los más comunes se encuentran los quince pensamientos destructivos anteriores más las siguientes respuestas:
16. Pensamiento no realista. Se trata de un
pensamiento inexacto. Suele darse cuando somos muy sensibles a un determinado
tema y no se hace una evaluación objetiva de la realidad. Sin embargo, no todo
pensamiento no realista es inadecuado. A veces es mejor darle a una persona el
beneficio de la duda y ser optimista.
17. Negación: negarte a aceptar como cierto
aquello que no quieres creer. Por ejemplo, negar la existencia de una
enfermedad grave.
18. Autodenigración: pensar que eres un
fracasado, estúpido, sin valor, inadecuado, etc. Este pensamiento generalmente
implica generalización excesiva, pensamiento categórico e hipótesis
inverificables.
3. Comportamientos destructivos comunes.
Tras los pensamientos destructivos y las respuestas mentales secundarias, puede producirse una acción. En el ejemplo anterior, tras considerar la crítica un ataque y decidir vengarte, podrías atacar verbalmente a esa persona.
19. Ataque. Significa intentar herir a
alguien física o psicológicamente. A veces es un modo de protegerte, pero la
mayoría de las veces es mejor ser asertivo y hacer valer tus derechos o exponer
tus puntos de vista sin atacar.
20. Expresiones emocionales descontroladas:
expresar libremente tus emociones sin tener en cuenta las consecuencias. Los
buenos pensadores constructivos muestran un mayor control sobre sus emociones,
sin dejarse llevar por ellas ni reprimirlas.
21. Autocastigo. Cuando te castigas a ti
mismo por considerarte una persona inadecuada o estúpida.
22. Dependencia. Buscar la ayuda y el
consejo de otros en exceso o en situaciones en las que deberías apañártelas por
ti mismo.
23. Expresión emocional excesivamente
controlada: control emocional excesivo que interfiere con tu espontaneidad
e impide relaciones satisfactorias y que lleva a la evitación de los problemas
más que a su solución.
24. Independencia excesiva. Insistir en
hacer las cosas por ti mismo cuando sería mejor hacerla con ayuda de otros. Ten
en cuenta que a las personas que te quieren les gusta saber que cuentas con
ellas y poder ayudarte de vez en cuando.
25. Retirada. A veces está bien abandonar
la lucha si no está dando ningún fruto, pero retirarse y no hacer nada puede
perjudicarte en casos en los que podrías solucionar el problema si te
implicaras y tomaras parte activa
Sábado 22 de octubre de 2011
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Fuente: Jalca.net
Imagen: Fat woman
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La mente de los dictadores
Carismáticos y sádicos: cómo funciona la mente de los dictadores
James Fallon, un profesor universitario estadounidense, especializado en el conocimiento de las neurociencias, estudioso de los procesos de creatividad de las personas y de las influencias que éstos ejercen en el arte y el derecho, disertó en la tercera edición del Oslo Freedom Forum, que se desarrolla en la capital del Reino de Noruega, país abonado a los primeros lugares de los rankings mundiales de calidad de vida, desarrollo humano, derechos humanos y del respeto absoluto al medio ambiente sano. Esa fama no permite la menor refutación a medida que se caminan las tranquilas y espaciadas avenidas de su coqueta ciudad capital, sin el estruendo de una sola bocina ni la contaminación del transporte público, que opera en base a electricidad.
El profesor Fallon, quien carga en su currículum numerosos estudios para combatir el Parkinson, el Alzheimer y la esquizofrenia, ha abordado en sus trabajos más recientes la psicología de los criminales y en este marco ha elegido explicarcómo es el complejo mecanismo mental de los dictadores, cómo se desarrollan sus procesos psíquicos cuando ocupan el poder: “Ellos son gente con características muy diferentes al común de las personas. Sus mentes no tienen estándares normales y en muchos casos puede decirse que sus cuadros encajan con las situaciones de paranoia y la esquizofrenia”, explica con una profusión de gráficos en los que exhibe diferentes tipos de cerebros. En simultáneo, un paneo de imágenes y fotos pone en situación al público. El recorrido gráfico es vastísimo y cuanto menos caprichoso. Sus palabras se acompañan en pantalla con los rostros lejanos de Xerxes (Persia), Nerón (Roma), Robespierre (Francia), Francisco Solano López y José Gaspar Rodríguez de Francia (ambos de Paraguay), todos remando desde el fondo de la historia. O los más clásicos del siglo XX, simbolizados por Stalin y Hitler, que ya no necesitan de presentación alguna. También surgen en la proyección otros rostros familiares de dictadores ya muertos, en circunstancias diversas: Idi Amin Dada (Uganda); Rafael Trujillo (República Dominicana); Nicolás Ceausescu (Rumania); el ayatollah Ruhollah Khomeini (Irán) y Saddam Hussein (Irak), entre los más notorios. Y el más reciente y vituperado de todos ellos: Bin Laden, desde luego. Entre los que aún están con vida asomaron las caras de Muhamar Kadafi y Mahmoud Ahmadinejad (Irán).
Sigue...
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