Por Gustavo
Guerrero
Mercadotecnia Alternativa
La politóloga Judith Carrera escribe en El País, una interesante reflexión sobre el libro de Barbara Ehrenreich “Sonríe o muere: la trampa del pensamiento positivo”, en el que se hace una importante crítica al optimismo no razonado del que espera lo mejor simplemente porque se tiene la actitud adecuada.
El pensamiento positivo sin bases, que niega la realidad y concentra en el individuo la capacidad absoluta para lograr lo que desea, niega la posibilidad de la empatía y la solidaridad, lo que da por resultado un sistema que no se mejora al no ser cuestionado.
Sin duda este optimismo “ultra” no logra los resultados que promete, a pesar de lo que afirmen los promotores de la ley de la atracción y propuestas similares. No se puede cruzar un río, sólo pensando que, si tenemos la actitud adecuada, se creará un puente. La verdad es que hay que construirlo y eso es la parte no publicitada del optimismo: requiere de trabajo y no nada más buenas intenciones.
Este tipo de pensamiento positivo es un extremo del optimismo que se asienta en el terreno de lo ilusorio y que por consecuencia es insano.
Hace unas semanas alguien me preguntaba cómo reaccionar positivamente ante un amor imposible en donde el ser amado no correspondía con el mismo sentimiento. “Ese no es un amor imposible –le dije- eso es una fantasía, el amor es una energía que va adquiriendo fuerza en la medida en que se comparte”. Lo sano en una circunstancia así es reconocer que no se puede sostener una relación de pareja con sólo un miembro que le interese.
Lo mismo ocurre con el ingreso, las enfermedades y cualquier otro sueño que se tenga en la vida.
De hecho recientemente la revista «Nature Neuroscience» ha considerado este tipo de optimismo como una disfunción de los lóbulos centrales y que se puede reconocer muy fácilmente cuando una persona niega los hechos negativos y escapa de la realidad con argumentos rosas.
Sin embargo el extremo contrario al ultra optimismo es, obvio, el pesimismo crítico. Es mucho menos difícil equivocarse cuando se señalan defectos o problemas, pero no se hace nada para corregirlos. El pesimismo aborta cualquier iniciativa, oscurece el medio ambiente, provoca el Síndrome de los Hermanos Macana (ya explicado) y oscurece el medio ambiente; matando cualquier posibilidad de cambio para mejorar. Algo así como: “No me enamoraré porque tu podrías no amarme, así que mejor te odio”.
En este caso, la palabra justo medio ayuda muy bien a explicar lo que se podría definir como un optimismo racional y que es muy practicado por los empresarios exitosos. Primero se hace un reconocimiento y análisis de la realidad y con base en eso se construyen objetivos que sin duda son optimistas. De este modo se corre un riesgo calculado: “Nos amaremos, con la conciencia de que puede ocurrir que esto acabe y que nos dolerá”.
El optimismo es, finalmente una parte importante de la salud humana, pues la incrementa, como se puede leer en el siguiente vínculo.
El
cerebro rechaza los pensamientos negativos - Terra Perú:
Publicadas por Gustavo Guerrero a la/s 8:59 AM
………………………………………..
Fuente: Mercadotecnia Alternativa
Imagen: Positive thinking
Artículos relacionados:
- El pensamiento positivo entre la realidad y la
fantasía
- Cómo
evitar 5 riesgos para tomar una buena decisión directiva
- Los
primeros pasos para romper nuestra zona de confort
- Busca,
compara, descansa y deja que tu intuición decida
- Las
12 formas más comunes de Distorsionar la Realidad
- Inteligencia
emocional. Las 25 aptitudes y el conocimiento intrapersonal
- Psicología:
Los peligros de la estupidez emocional. El enemigo interior
- Sobre
estafadores, pseudogurús y otros maestros (y cómo
detectarlos)
- El
pensamiento mágico
- Por
qué la gente inteligente cree/dice/hace cosas irracionales
- El
conocimiento científico versus las supersticiones del
"sentido común"
Estoy en: Facebook - NetworkedBlogs - Delicious - Twitter - Blogalaxia - Bitacoras.com - My Twitter Times
Etiquetas en Bitacoras.com: management, gestion, innovacion, conocimiento, organizacional, imaginactivo, manuelgross, bligoo





















Convivencia ideológica en las empresas
Convivencia ideológica en las empresas
Más allá de considerar que creo que en cualquier entorno se debería poder convivir civilizadamente entre las distintas ideologías, sean estas del tipo que sean, creo que eso es absolutamente indispensable en un entorno como la empresa.
Bien se trate de nuestra ideología a nivel nacional, bien se trate de nuestro posicionamiento social o bien se trate de nuestros gustos y preferencias en temas muy delicados como pueden ser la religión, el fútbol o cualquiera que lleve o pueda llevar a controversia, es imprescindible que dentro del entorno de la empresa se mantengan las distintas posturas de forma civilizada.
Yo por ejemplo, siempre lo he dicho y he manifestado públicamente que nacionalmente soy nacionalista catalán, socialmente soy liberal completamente, a nivel de religiones no soporto a ninguna y como club de fútbol preferido es el Barcelona, pero eso no quita ni que crea que tengo la razón absoluta en cualquiera de esos temas (sólo tengo mi razón, no la razón), ni que eso no signifique no pueda comprender otros posicionamientos o tener amigos de cualquier otro pensamiento. Y ni mucho menos significa que tener unos determinados gustos, preferencias o posicionamientos me impida hacer negocios o relacionarme profesional e indistintamente más allá de nacionalidades, ideas sociales o de cualquier otro tipo.
Y es que en la empresa, en la esfera profesional, somos profesionales, profesionales y nada más. Podemos tener nuestros pensamientos, podemos tener nuestras ideas y defenderlas porque creemos en ellas, pero eso no puede ni condicionarnos con los compañeros de trabajo si los tenemos o a la hora de dirigir una empresa si esa es nuestra función, o de gestionarnos como autónomos si esa es nuestra esfera.
Ahora bien, eso que digo, la capacidad de convivir, la capacidad de actuar civilizadamente ante las distintas posiciones, y muy especialmente la capacidad de defender uno lo suyo sin intentar tener la razón absoluta ni imponerlo a los demás, debería ser algo común en cualquier esfera de la vida y no sólo en la profesional. Pero vamos eso es otro tema que no corresponde tratarlo en este artículo.
-----------------
Twitter - Facebook